domingo, 10 de junio de 2018

¿QUE SIGNIFICA PARA TÍ LA VOLUNTAD DE JEHOVÁ DIOS?


10 de Junio de 2018
¿QUE SIGNIFICA PARA TÍ LA VOLUNTAD DE JEHOVÁ DIOS?
Seguramente no hay persona en la Tierra capaz de responder con exactitud a tan importante pregunta. La mente humana es muy limitada en relación con la mente de nuestro Padre y Dios, que es eterna e infinita; Por ésta razón no podemos alcanzar a comprender los propósitos de Jehová Dios en toda su magnitud. Pero tenemos lo que nuestro Padre Celestial quiere que nosotros conozcamos, porque Escrito está: (Juan 20:30y31; 21:25)30 Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. 31 Pero éstas se han Escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su Nombre. 25Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales, si se Escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los Libros que se habrían de Escribir. Amén”.

Entonces, podemos hablar de la Perfecta Voluntad de Jehová Dios Soberana, Universal, Absoluta, y demás variada... Por esto, aceptamos que su Estudio, por medio de la Sana Doctrina de Cristo, contempla muchas y variadas perspectivas. Cómo, por ejemplo, esta Poderosa Palabra que nos debe de mantener en un perfecto equilibrio, por medio de la esperanza: (Isaías 65:17-19) “17 Porque he aquí que YO crearé nuevos Cielos y nueva tierra; Y de lo primero NO habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento. 18 Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que YO he creado; Porque he aquí que YO traigo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo. 19 Y me alegraré con Jerusalén, y me gozaré con mi pueblo; Y nunca más se oirán en ella voz de lloro, ni voz de clamor”. Entendemos que la Perfecta Voluntad de Jehová Dios es predestinada, pero a la vez tiene presente la libertad moral de todo individuo. En todo es Perfecta, pero en su aplicación incluye la imperfección del pecado, ya que Jehová Dios dice: (Salmo 103:14) “Porque ÉL conoce nuestra condición; Se acuerda de que somos polvo”, conociendo de antemano la rebelión humana, incluyó el pecado y sus consecuencias para planificar su proyecto en la eternidad. Por un lado, la Voluntad de Dios es incondicional, pero por el otro también establece condiciones; es verdad que es Inmutable, pero en cierto sentido no pasa por alto las decisiones humanas; (Deuteronomio 30:19) “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la Bendición y la maldición; ESCOGE, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia”. Por ésta razón debemos de conocer su Perfecta Voluntad, de nuestro Padre Celestial, en las Sagradas Escrituras: (Deuteronomio 11:26 al 28) “26 He aquí YO pongo hoy delante de vosotros la Bendición y la maldición: 27 la Bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, que YO os prescribo hoy, 28 y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y os apartareis del camino que YO os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habéis conocido”. La Voluntad de Dios es sencilla y además profunda; Es del Cielo, pero se revela en la Tierra; Es infinita, aunque controla hasta el más mínimo detalle; De procedencia eterna, sin embargo, se manifiesta inalterable en esta vida temporal. La Voluntad de Dios es claramente de concepción espiritual, pero no carece de sentido práctico; Es de Naturaleza invisible, y al tiempo se hace visible en los acontecimientos; Para el ser humano es incomprensible, y en cierta medida se hace razonable y comprensible desde la propia creación.

Aun con toda su complejidad, la Perfecta Voluntad del OMNIPOTENTE tiene que ver únicamente con la Perfecta Voluntad y puesta en marcha de sus Inmutables Propósitos establecidos en la Eternidad. Jehová Dios hace que todo trabaje en la naturaleza y que se mueva en la dirección de su predeterminado fin. Definitivamente, Jehová Dios es el Creador y el Director de la obra, el que hace todas las cosas según el designio de su Voluntad: (Efesios 1:11y12)11 En ÉL asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su Voluntad, 12 a fin de que seamos para alabanza de su Gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo”. La Sana Doctrina de Cristo, enseña sin error para nosotros los mandamientos, Enseñanzas, Recomendaciones, Promesas, Advertencias, es decir, todo ello la aplicación de los deseos celestiales, en el «AQUÍ» y el «AHORA»: Lo que Jehová Dios quiere y lo que pide de cada ser humano. ¿Qué pide Dios de ti, y qué pide de mí...? Vivir conforme a la Voluntad del Creador, significa llevar a término el determinado cumplimiento de las condiciones establecidas en su Palabra en las Sagradas Escrituras.

Con esta orientación planteada, no pensemos en ningún momento que el hombre tiene capacidad para cumplir la voluntad de Dios. Las Sagradas Escrituras afirman que al hombre natural le es imposible cumplir con los designios Divinos, pues no lo percibe: (1 Corintios 2:14) “Pero el hombre natural NO PERCIBE las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y NO las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente”. Antes bien, sólo es posible hacerlo bajo el amparo absoluto de la Gracia Divina, aplicada de manera permanente en la vida del creyente. A la verdad, si no estamos unidos espiritualmente a Jesucristo, es tarea impracticable: (Juan 15:5) “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; El que permanece en MÍ, y YO en él, éste lleva mucho fruto; Porque separados de MÍ nada podéis hacer”. Luego, los Planes Eternos de Dios se aplican en el creyente únicamente a través de la obra, en la Persona, y en el Poder de Jesucristo. (Efesios 3:11) “Conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor”. Todo aquel que está unido a Jesucristo, por la conversión, es revestido diariamente de la Gracia Divina, para el cumplimiento de los designios Divinos. (Romanos 11:6) “Y si por Gracia, ya no es por obras; De otra manera la Gracia ya no es Gracia. Y si por obras, ya no es Gracia; De otra manera la obra ya no es obra”. Aceptada la presente explicación, seguimos ahondando sobre el significado de la Voluntad de Dios. Ahora, para integrar bien en nuestra mente la Enseñanza general, resaltamos dos aspectos importantes que habremos de considerar por separado. Estos dos aspectos son los siguientes:
El PRIMER ASPECTO: LA VOLUNTAD GENERAL DE DIOS. La finalidad primera y última de la Voluntad de Jehová Dios, tanto en el orden de la creación como también de la salvación, es la glorificación de su propio Ser: (Isaías 48:9)Por amor de mi Nombre DIFERIRÉ Mi ira, y para alabanza Mía la reprimiré para no destruirte”. Ahora acompáñenme al Capitulo: (Isaías 43:7) Todos los llamados de Mi Nombre; Para Gloria Mía los he creado, los formé y los hice”. Así que, hermanos, habitamos este mundo, (Efesios 1:5y6)5 en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, 6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado”. Hacemos bien en recordar con frecuencia que el objetivo fundamental de la Voluntad de Dios, no es otro que su propia glorificación, pues como bien afirmó Jehová Dios: «Y a otro no daré mi gloria» (Isaías 42:8)Yo Jehová; Este es mi Nombre; y a otro no daré mi Gloria, ni mi alabanza a esculturas”. Dicho esto, la glorificación de Jehová Dios, vista como, enseñanza de las Sagradas Escrituras, se verán reflejada en el desarrollo de ésta predicación. La Perfecta Voluntad general de Jehová Dios para la Humanidad se contempla: EN SEGUNDO LUGAR; EN EL ORDEN NATURAL. Antes de la fundación del mundo, nuestro Hacedor ha planificado y así desempeñado su Soberana Voluntad. Y, siguiendo con la Creación, en ningún momento ha dejado Dios de realizar su Buena y Perfecta Voluntad. De forma pre-ordenada -e incluida su Voluntad permisiva–, ayer como hoy sigue moviendo los hilos de la Humanidad, para que a la final se cumplan sus Planes Eternos. Con tal objetivo utiliza el orden natural de las cosas que Él ha creado, bien sean llamadas físicas, emocionales o espirituales. Sin duda, nuestro Dios Eterno sigue aplicando sus disposiciones Celestiales a través de los tiempos, y su abundante Gracia todavía se manifiesta para todos en forma general: (Mateo 5:45) “Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos”.

EN TERCER LUGAR; EN EL ORDEN DE LA SALVACIÓN. Según sus Sabios y Soberanos Decretos, Nuestro Padre Celestial, planificó y ejecutó la obra de la Redención, y asimismo la completará, sobre la base de sus fieles promesas. (1 Timoteo 2: 3 y 4) “3 Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, 4 el cual QUIERE que todos los hombres sean salvos y vengan al Conocimiento de la Verdad”. «Ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan» (Hechos 17:30 y 31) 30 Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora MANDA a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; 31 por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos”. Quiero poner énfasis en éstas dos palabras «QUIERE» y «MANDA», ya que expresan la Voluntad implícita de Jehová Dios. El mayor propósito de nuestro Padre Celestial, para nosotros los seres humanos, es llevar a cabo la sublime tarea de reconciliación con Él; Reconciliación que se efectúa a través del sacrificio de Jesucristo, cómo pecadores podemos ser perdonados, salvados y restaurados. Éste es el mensaje del Evangelio, incluido en el plan de la Salvación que Jehová Dios, que ha provisto para la Humanidad en Cristo Jesús. No obstante, en este sentido, entendemos que el orden de la salvación se planifica desde la eternidad con la formación de un pueblo predestinado por Dios, (Hebreos 12:23) A la congregación de los primogénitos que están inscritos en los Cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos”. Que sólo Él conoce, al que llamamos hoy la verdadera iglesia de Jesucristo, en el sentido de las Sagradas Escrituras y lo espiritual.  Es decir, la persona que recibe la salvación ya Dios la ha incluido previamente en su Libro de la vida, creándole un destino específico, según su condición de salvo: (Efesios 1:4 y 5) “4 según nos escogió en ÉL antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de ÉL, 5 en Amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su Voluntad”. Ahora es nuestra responsabilidad conservar nuestro nombre en ese Libro: (Lucas 10:20) “Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están Escritos en los Cielos”. (Apocalipsis 3:5; 20:12 al 15)5 El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. 12 Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban Escritas en los Libros, según sus obras. 13 Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. 14 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. 15 Y el que no se halló inscrito en el Libro de la Vida fue lanzado al lago de fuego”. Es Obedeciendo la instrucción de las Sagradas Escrituras, como podemos lograr llegar hasta el fin.
EN CUARTO LUGAR; EN EL ORDEN DE LA VIDA CRISTIANA. Necesitamos de Jehová Dios su ayuda y dirección por medio de la Sana Doctrina de Cristo, porque NO existe otra Doctrina válida para nuestro Padre Celestial, porque es la única que respaldan las Sagradas Escrituras. Sin embargo, la semejanza con nuestro Señor Jesucristo, es fundamental. Este es el propósito que el Padre Celestial quiere alcanzar en todo hijo suyo. Ser como Jesucristo –en calidad humana–, es el deseo de Jehová Dios para cualquier creyente en cualquier lugar del mundo. Así pues, todos los acontecimientos, búsqueda de respuestas, decisiones, y demás propósitos, deben estar encauzados hacia esta finalidad: (Romanos 8:29) “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos”. Muchos son los que se confían, y no saben que están jugando con su vida. La preocupación, de nuestro Padre Celestial, que expresa por medio del apóstol Pablo para nosotros cómo su iglesia es ésta: (Gálatas 4:19)Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros”. Es menester centrar nuestro pensamiento en este gran objetivo, porque los planes eternos de Dios se aplicarán en el creyente bajo esta determinada condición: Transformar al creyente conforme al modelo de Jesucristo. Vista la voluntad de Dios con una orientación transformadora.

QUIERO PREGUNTARTE: ¿Todo lo que gira alrededor nuestro: proyectos, circunstancias, situaciones, personas, así como las motivaciones internas del corazón: anhelos, deseos, etc., están cooperando para la glorificación de Dios y para la formación del carácter de Cristo en nosotros?

EN QUINTO LUGAR: LA VOLUNTAD ESPECIAL DE DIOS. Jesús dijo que Él es la Luz; (Juan 8:12) “Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; El que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”. Este es el destino del creyente y del incrédulo: (Juan 12:36)Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz”. Bien podemos pensar que cada individuo es responsable delante de Dios y no tendrá excusa en la eternidad. (Juan 15:22)Si YO no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; Pero ahora no tienen excusa por su pecado”.  La Palabra de Jesucristo será la que juzgará a todo aquel que rechace su ofrecimiento de salvación. De manera que está en juego el estado final del ser humano: Salvación o condenación. No sabemos cómo o de qué manera, pero no podemos borrar los textos de las Sagradas Escrituras: (Juan 12:48)El que me rechaza, y no recibe mis Palabras, tiene quien le juzgue; La Palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero”. (Juan 3:36) “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; Pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él”. «RECHAZAR» la Palabra de Jesucristo, o «REHUSAR» creer en Él, implica en cualquier caso una decisión personal en todos los órdenes de la vida, en relación a la Perfecta Voluntad de Jehová Dios. De manera que, en función de la decisión interior tomada, con mayor o menor luz conferida por el Espíritu, le corresponderá entonces a cada persona vivir su periodo de vida, que es preparado de antemano por Dios, para en el caso de ser incrédulo determinar su grado de condenación (mayor o menor), o de ser creyente su grado de bendición eterna (mayor o menor).

Con esta resuelta impresión de futuro, comprendemos que la vida terrenal constituye la «PRUEBA DETERMINANTE» (en el lugar y momento del juicio final) dispuesta por Dios para cada individuo. (Romanos 9:22 al 24)22 ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su Poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, 23 y para hacer notorias las Riquezas de su Gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que ÉL preparó de antemano para Gloria, 24 a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, no sólo de los judíos, sino también de los gentiles?”. Entonces, siguiendo la Enseñanza del propio contexto de las Sagradas Escrituras, extraemos un principio suficientemente preciso: «ÉL (Jehová Dios) preparó de antemano». Reflexionemos aquí, porque Dios prepara los escenarios donde reunió entonces, y reúne hoy, a los creyentes e incrédulos, en la proporción que estima oportuno.

Nos preguntamos, además, desde nuestro corrompido Cristianismo: ¿Por qué en nuestra época de grandes movimientos evangélicos y fácil difusión de las Sagradas Escrituras, miles de cristianos abarrotan iglesias muertas espiritualmente? La respuesta es clara: Porque éste es su destino. Dios mismo los ha juntado, agrupado en… Habría que saber cuál es la intención verdadera de aquel que está satisfecho con una religión muerta.

En cualquier caso, Jehová Dios conoce perfectamente los corazones, y por ello cada uno es predestinado en función de su verdadera disposición interior: (1 Samuel 16:7) “Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque YO lo desecho; Porque Jehová no mira lo que mira el hombre; Pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón”. Cada persona está donde debe y como debe estar, respecto a la Perfecta Voluntad de Jehová Dios, dependiendo de cuales sean tus intereses personales: (Mateo 6:21) “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”. En el día final nadie podrá decirle al Señor Jesucristo, que vivió injustamente en el momento y lugar equivocado, o que padeció en esta vida pasajera sin sentido o propósito alguno. El Señor Jesucristo no es injusto o arbitrario con esta desdichada Humanidad. Para ÉL (Jehová Dios) no hay acepción (diferencia) de personas: (Romanos 2:10y11) 10 Pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego; 11 Porque no hay acepción de personas para con Dios”. (Efesios 6:19y20)19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; 20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan”. Por lo dicho hasta aquí, podemos concluir que cada uno está en el hoy y estará en el mañana, en el lugar y la época que le corresponde, comprendiendo que Dios prepara y planifica todo destino, teniendo presente las propias motivaciones humanas, que bien conoce de antemano. Así le ha placido en su soberanía.  Si buena parte de nuestra Humanidad rechaza el mensaje celestial, es porque no está interesado en buscar el Reino de los Cielos. Los intereses personales son los que prevalecen: sean intereses materiales, familiares, profesionales, morales, sociales, e inclusive religiosos, eclesiales o ministeriales, y que, definitivamente, suponen el rumbo que cada uno en particular desea seguir.

Predicador de la Sana Doctrina de Cristo: Víctor. Si usted no tiene la intención de guardar esta hoja, tenga la amabilidad de entregarla a otra persona interesada. Para la difusión gratuita entre cristianos, se permite fotocopiar esta hoja (por favor no cambiar el texto).

domingo, 3 de junio de 2018

LA VOLUNTAD DE DIOS ES CONOCER Y APLICAR


3 de Junio de 2018
LA VOLUNTAD DE DIOS ES CONOCER Y APLICAR
Para estar seguros de que Jehová Dios cumplirá su especial propósito por medio de Jesucristo, en nosotros deberemos seguir sin reservas las Sagradas Escrituras: (1Juan 4:1) Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; Porque muchos falsos profetas han salido por el mundo”. (Hechos 17:11) “Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así”. Para esto es de vital importancia que estemos muy seguros que nuestro guía espiritual sea un verdadero siervo de Dios, que se apega a su Palabra Escrita, y que además sea un buen ejemplo de la Palabra que predica. Tendremos en cuenta en PRIMER lugar, su relación con Jehová Dios: Por medio de su entrega y buena disposición. En SEGUNDO lugar, su relación con el entorno: Que son las personas y las circunstancias. Y, en TERCER lugar, su relación interior, que es con nosotros mismos: Que nos mantiene en un buen equilibrio en nuestros sentimientos y convicciones. Veamos un consejo de nuestro Padre Celestial: (Proverbios 14:15) “El simple todo lo cree; Mas el avisado mira bien sus pasos”. La ansiedad por creer lo que dicen los demás siempre ha resultado engañosa. Así fue arruinado todo el mundo al comienzo. Debemos de estar alertas contra los enemigos de nuestra salvación obedeciendo solo la Sana Doctrina de Cristo que es la Palabra de Dios. La relación del cristiano con el Padre Celestial comprende tres requisitos elementales: Entrega incondicional, una relación con las Sagradas Escrituras, y una vida de oración. La buena relación con Jehová Dios es uno de los objetivos más gloriosos que encontramos en sus Planes Eternos. Pensar que, si Jehová Dios es nuestro Padre, debemos de mantener a la vez una buena relación con Él. Esto se alcanza principalmente cuando entregamos todo nuestro corazón a Jehová Dios. Rendir nuestra voluntad a la de Jesucristo, es el primer paso. No hay otra fórmula para conseguir una buena relación con el Creador, que no sea entregándole nuestro ser. ¿Cómo saber, pues, que nos hemos entregado a Dios de verdad y no es solamente una decisión hecha a la ligera basados en la emoción? Veamos seguidamente algunas condiciones –indicaciones en las Sagradas Escrituras– que nos ayudarán a saber si verdaderamente hemos entregado nuestra vida a Dios, y como resultado caminamos en su Perfecta Voluntad.
UNA VERDADERA ENTREGA A JEHOVÁ DIOS es desprenderme de todos mis gustos: (Isaías 55:8y9)8 Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. 9 Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”. Éste es uno de los requisitos más importantes. La voluntad de Dios no es para en primer término satisfacer mis necesidades particulares. (Santiago 4:3) “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites”. La finalidad de los Planes Divinos no se dirige principalmente hacia mis intereses personales, profesionales, familiares, e inclusive eclesiales. En lo que a propósito de vida se refiere, los «ME» «MI» «YO» han de quedar desterrados del corazón: (Lucas 6:45) “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; Y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; Porque de la abundancia del corazón habla la boca”. De no ser así, la entera sumisión del alma al Señor Jesucristo no representaría una actitud verdadera. (Gálatas 2:20) “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; Y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”. Afirma el apóstol Pablo en actitud de desprendimiento personal. De sobre todas las cosas que tenemos que pedirle a nuestro Padre Celestial es que nos libre de nosotros mismos. Luego, el yo-ismo es enemigo acérrimo de la Perfecta Voluntad de Jehová Dios. «Ya no vivo yo»
TÚ DISPOSICIÓN CÓMO CREYENTE es aceptar la Voluntad de Jehová Dios no ha de ser ego-céntrica, sino Teo-céntrica, por esta razón se le llama la Voluntad de… Dios, Jesús dijo: (Juan 6:38) “Porque he descendido del Cielo, no para hacer mi Voluntad, sino la Voluntad del que me envió”. Esto no quiere decir que nos anulemos a nosotros mismos, ni que tal decisión vaya encaminada hacia el auto desprecio de nuestro ser. En palabras del Señor Jesús: (Mateo 6:21) “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”. ¿Para quién vivimos, y con qué propósito lo hacemos? El modelo es Jesucristo, y su ejemplo aleccionador para poder seguirlo: (Marcos 14:36) “Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; Aparta de mí esta copa; Mas no lo que YO quiero, sino lo que TÚ”. No fue fácil para Jesús beber la copa amarga del juicio de nuestros pecados, pero… era la Perfecta Voluntad de Jehová Dios. Aquí hemos de hacer un paréntesis y preguntarnos, ¿hacía donde se dirigen mis verdaderos objetivos en esta vida, hacia mí mismo o hacia Dios? En sinceridad. La entrega del corazón a Jehová Dios ha de ser sincera. A veces cómo creyentes verdaderos, podemos tener cierto deseo de servir a Jehová Dios, pero con el tiempo los intereses del corazón se dirigen hacia otros objetivos que, en verdad, se sitúan fuera del Propósito Divino. Este es el requisito en las Sagradas Escrituras: (Jeremías 29:12 y 13)12 Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; 13 y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón”. En cualquier caso, la doble intención no es válida para nuestro Padre Celestial, OMNIPRESENTE.

ES DE SUMA IMPORTANCIA que te des cuenta y no te engañes a ti mismo, porque algunos pretenden vivir para Dios, pero en realidad lo hacen para ellos mismos, y así es como se auto engañan. Jehová Dios, recriminó al pueblo antiguo por su hipocresía: (Isaías 29:13) “Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de MÍ no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado”. De manera que lo que el cristiano exprese con los labios, ha de permanecer acorde con la intención de su corazón; Y con mayor razón si se trata de nuestra relación con Jehová Dios, nuestro Padre Celestial. Una entrega a Jehová Dios debe de cambiar nuestra actitud de obediencia.

SI SOMOS SINCEROS CON JEHOVÁ DIOS, deseando además cumplir con su Voluntad, desarrollaremos en consecuencia una actitud de obediencia a su Palabra. Es la recomendación por medio del profeta Samuel para nuestras vidas: (1 Samuel 15:22y23)22 Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. 23 Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la Palabra de Jehová, ÉL también te ha desechado para que no seas rey”. Aunque, observemos también el sentido inverso, porque si la resolución de nuestro corazón se resiste a obedecer, entonces, ¿Para qué queremos conocer su Voluntad? La recomendación de Jesucristo es notablemente práctica: (Juan 13:17) “Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis”. Y también acompáñenme a leer en el Libro de: (Santiago 1:25) “Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace”. Es cierto que la obediencia absoluta no existe, dado que el creyente habita todavía en naturaleza pecadora, y por ende la perfección en esta tierra es inalcanzable.
PESE A TAL INCAPACIDAD, en todo ha de haber una verdadera disposición a obedecer la Voz de Dios. (Salmo 119:10 al 12 y 34 al 40)10 Con todo mi corazón te he buscado; No me dejes desviarme de tus mandamientos. 11 En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra TI. 12 Bendito tú, oh Jehová; Enséñame tus estatutos. 34 Dame entendimiento, y guardaré tu ley, y la cumpliré de todo corazón.
35 Guíame por la senda de tus mandamientos, porque en ella tengo mi voluntad. 36 Inclina mi corazón a tus testimonios, y no a la avaricia. 37 Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; Avívame en tu camino. 38 Confirma tu Palabra a tu siervo, que te teme. 39 Quita de mí el oprobio que he temido, porque buenos son tus juicios. 40 He aquí yo he anhelado tus mandamientos; Vivifícame en tu justicia”. Tal vez en la práctica vamos a fallar muchas veces, pero no obstante el corazón ha de estar claramente dispuesto a obedecer a Jehová Dios. (Salmo 108:1)Mi corazón está dispuesto, oh Dios; Cantaré y entonaré salmos; Esta es mi gloria”.

¿QUÉ OCURRE SI PECAMOS UNA Y OTRA VEZ…? La respuesta Divina es clara: (Salmo 55:22) “Echa sobre Jehová tu carga, y ÉL te sustentará; No dejará para siempre caído al justo”. Lo importante en este asunto es «no permanecer caído». En la medida que cómo cristiano creces espiritualmente, también decrece su natural inclinación al mal. Para nuestra restauración espiritual, la fórmula está en las Sagradas Escrituras: (1 Juan 1:8 al 10)8 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. 9 Si confesamos nuestros pecados, ÉL es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. 10 Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a ÉL mentiroso, y su Palabra no está en nosotros”. Si le entregas tu alma al Padre y Dios, no te va hacer impecable, resulta imprescindible una disposición interior a creer y obedecer su Palabra. Si caemos, nos levantamos confesando todo pecado (Dios nos levanta) y, confiando en su Palabra Escrita que hemos leído, debemos de proseguir nuestro camino. ¿Estamos dispuestos a oír la voz de nuestro Padre Celestial y en consecuencia a obedecerla? Una entrega a Jehová Dios demuestra santidad. Tal disposición llevará al cristiano de forma natural a rechazar el pecado, y de esta manera a crecer en santidad.

LA CONDICIÓN de las Sagradas Escrituras, para ser receptores de la Perfecta Voluntad de Jehová Dios, resulta determinante. «No os conforméis a este siglo…» (Romanos 12:1 al 3)1 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. 2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la Buena Voluntad de Dios, Agradable y Perfecta. 3 Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno”. Si queremos comprobar –no solamente saber– la Agradable y Perfecta Voluntad de Dios en nuestra vida personal, entonces haremos bien en no conformarnos con los valores de esta sociedad, ciertamente corrompida por el pecado. Un hombre y una mujer de Dios no puede vivir como los del mundo. (1 Juan 2:15) No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él”. A saber, no es compatible el tener un corazón entregado al Señor y al tiempo una vida de libertinaje espiritual, adaptada a los valores de esta sociedad sin Dios. (Santiago 4:4) “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? CUALQUIERA, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios”. Según la indicación de las Sagradas Escrituras, si algún cristiano desea apegarse a las cosas de este mundo, al tiempo se estará constituyendo enemigo de Dios. Y de ser así, como es natural, no podemos pensar que Jehová Dios Justo vaya a aplicar su Voluntad Especial en tal cristiano. Debemos de preguntarnos: ¿Cuál es la Voluntad de Dios para mi vida? (1 Tesalonicenses 4:3) “Pues la Voluntad de Dios es vuestra santificación; Que os apartéis de fornicación”, esto expone la Revelación Divina. La santificación no es otra cosa, más que el crecimiento espiritual, por medio de la Sana Doctrina de Cristo para un: Buen desarrollo personal, madurez, superación, progreso, perfeccionamiento. Porque, en la medida que nos vamos despojando del pecado, a la vez vamos creciendo en Santidad y la Santidad se obtiene con la obediencia.

LA SANA ENSEÑANZA SE HALLA AQUÍ EN ESTE LIBRO SAGRADO-(Biblia), que te impulsa a seguir adelante, pero no por nuestra cuenta, sino unidos a Jehová Dios en una íntima comunión con Él. Sólo Él es Santo y el que santifica. (1 Pedro 5:10) “Mas el Dios de toda Gracia, que nos llamó a su Gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, ÉL mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca”. Vivir la vida en Dios (bajo su Voluntad) hace que toda nuestra existencia cobre un significado profundo y además equilibrado. En este aspecto, la santidad en ningún modo reprime la libertad de la persona, sino que la encamina para disfrutar de la vida con mayor grado de intensidad, con excelencia, y en su perspectiva correcta (en Dios); también nos ayuda a contemplar el sufrimiento con mayor serenidad y verdadero sentido de eternidad.

UNA ENTREGA A JEHOVÁ DIOS CON UNA ACTITUD DE HUMILDAD. Aun viviendo en santidad, y con la disposición de rechazar el pecado, no creamos que somos mejores que los demás. El orgullo religioso frena la intervención del Espíritu Santo, para la aplicación de los Planes Divinos más esenciales. Nuestra dignidad está en Jesucristo, no en nosotros mismos. Y no podemos ir a Dios con reclamación o exigencias, porque no tenemos derecho a nada, dado que no merecemos lo bueno. Es solamente por la Obra Perfecta de Jesucristo en la Cruz del Calvario, que a nuestro Hacedor le place santificarnos y capacitarnos para poder vivir bajo su Buena Voluntad. Somos y siempre seremos insuficientes para tan sublime tarea. (2 Corintios 2:15y16)15 Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; 16 a éstos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquéllos olor de vida para vida. Y para estas cosas, ¿Quién es suficiente?”.

Porque NUESTRA MANERA DE PENSAR Y DE CAMINAR son muy diferentes a los de nuestro Padre Celestial: (Isaías 55:8) “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová”. Hemos de creer y confiar en que el Buen Pastor nos mostrará el camino. Pero, si bien el camino sea recto, hemos de saber que tal vez podemos estar equivocados en muchos de nuestros pensamientos. Hacemos bien, por lo tanto, en dejar la terquedad de pensamiento, los absolutos en cuestiones relativas, el dogmatismo de las formas doctrinales, los triunfalismos personales o eclesiales, y el complejo de sabelotodo. Reconocer nuestras limitaciones humanas es el primer paso que abre las puertas a la intervención del Cielo. (Salmo 138:6)Porque Jehová es Excelso, y atiende al humilde, más al altivo mira de lejos”. Siendo el creyente incapaz de realizar el proyecto de Jehová Dios por sí mismo, necesitamos incuestionablemente la Luz, la guía, y el Poder del Espíritu Santo.
ABSOLUTAMENTE ENTREGARNOS A JEHOVÁ DIOS con toda confianza. (Hebreos 11:6)Pero sin fe es imposible agradar a Dios; Porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”. La fe es la medida de todas las cosas en la vida cristiana. Y la Perfecta Voluntad de Jehová Dios demanda que nuestra vida se rija únicamente por fe y no por vista, y nunca por sentimientos: (Romanos 1:17) “Porque en el Evangelio la Justicia de Dios se Revela por fe y para fe, como está Escrito: Mas el justo por la fe vivirá”. Jehová Dios es Fiel, y todas sus promesas se cumplen en Jesucristo. (2 Corintios 1:20) “porque todas las promesas de Dios son en ÉL Sí, y en ÉL Amén, por medio de nosotros, para la Gloria de Dios”. Encontramos un sinfín de promesas en las Sagradas Escrituras, que forman parte de la Voluntad de Jehová Dios para sus hijos; Por esto hemos de conocerlas, recibirlas, y confiar en ellas: Son los dichos del TODOPODEROSO.

SI HASTA AQUÍ CONCLUIMOS que efectivamente nos hemos entregado a Dios, en decisión no egocéntrica, sincera, obediente, santa, humilde… habremos entonces de confiar en sus promesas establecidas. Promesas que hablan de la Providencia Divina; Del cuidado, la guía, y la protección de Jehová Dios para todo creyente fiel.

POR EJEMPLO, si algún creyente, con buena disposición, pregunta: No sé qué camino escoger en esta situación confusa e indecisa, que se me presenta. ¿Me enseñará Dios a tomar la decisión correcta? No hay lugar para las dudas: (Salmo 32:8)Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos”. Es aplicable perfectamente para nuestros días, puesto que toda la Escritura se Escribió para nuestra enseñanza y ejemplo.

CON LA MISMA DETERMINACIÓN el Libro de Los Proverbios nos invita a confiar plenamente en Jehová Dios: (Proverbios 3:5 al 8)5 Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. 6 Reconócelo en todos tus caminos, y ÉL enderezará tus veredas. 7 No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; 8 Porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos”. Podríamos destacar aquí infinidad de promesas en las Sagradas Escrituras, especialmente diseñadas por Jehová nuestro Padre Celestial y Dios, para nosotros sus hijos amados.

UNA VEZ ACEPTADAS LAS CONDICIONES DE ENTREGA, alguno todavía se puede preguntar: ¿Cómo sé cuál es la Voluntad de Jehová Dios en éste u otro especial asunto? La respuesta se determina bajo otra pregunta: ¿Te has entregado verdaderamente a Él?

Predicador de la Sana Doctrina de Cristo: Víctor. Si usted no tiene la intención de guardar esta hoja, tenga la amabilidad de entregarla a otra persona interesada. Para la difusión gratuita entre cristianos, se permite fotocopiar esta hoja (por favor no cambiar el texto).

lunes, 28 de mayo de 2018

RESTAURANDO MI COMUNIÓN CON DIOS


27 de mayo de 2018, RESTAURANDO MI COMUNIÓN CON DIOS
RESTAURAR: Recuperar o recobrar, reparar, renovar o volver a poner algo en el estado o estimación que antes tenía. Para haber restauración tiene haber un daño y por ende una necesidad. (1 Samuel 7:2 y 3) “2 Desde el día que llegó el Arca a Quiriat-jearim pasaron muchos días, veinte años; Y toda la casa de Israel lamentaba en pos de Jehová. 3 Habló Samuel a toda la casa de Israel, diciendo: Si de todo vuestro corazón os volvéis a Jehová, quitad los dioses ajenos y a Astarot de entre vosotros, y preparad vuestro corazón a Jehová, y sólo a ÉL servid, y os librará de la mano de los filisteos”. Astarot es el segundo en grado del diablo, encargado de la desdicha y de la vanidad, por medio de: razonamiento filosófico propio, y vagancia. Es decir, Astarot influencia a los hombres y mujeres a mantenerse en el egocentrismo propio, y sus influencias evitan que los seres humanos miren hacia Jehová Dios para buscar la solución. Este mensaje está dirigido a todo aquel que siente que ya no es el mismo, que por momentos se siente vacío, como si Dios, nuestro Padre Celestial, ya no le amara.

PASOS PARA LA RESTAURACIÓN:
1. Invertir nuestro rumbo, de todo corazón para volver a Dios: (2 Crónicas 7:14)Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi Nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; Entonces YO oiré desde los Cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”. ESTE ES EL LLAMADO DE DIOS.
2. Quitar todo lo que quita el primer lugar a Dios. Quitar lo que nos hizo o lo que está haciendo daño en nuestra relación con nuestro padre Celestial.
3. Preparar nuestro corazón para Jehová Dios. (1 Reyes 18:30) “Entonces dijo Elías a todo el pueblo: Acercaos a mí. Y todo el pueblo se le acercó; Y él arregló el altar de Jehová que estaba arruinado”. Cuando el altar de Jehová Dios, en nuestro corazón: Se ha arruinado, entonces; Para restaurarlo hablo en el Nombre de Jesucristo, que hay que: Consagrarlo, dedicarlo, en pureza. Esto prepara nuestro corazón para que el Espíritu Santo queme toda escoria. El verdadero arrepentimiento es más que palabras, es un cambio de conducta.
4. Servirle solo a Jehová Dios por medio de Jesucristo.
5. Finalmente viene la bendición; Dios oye, los libraré: (2 Crónicas 7:14) “…Entonces YO oiré desde los Cielos”. (1 Reyes 18:37y38)37 Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos. 38 Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja”. Es el pecado quién nos roba la comunión con Dios, cuando se pierde la comunión, se pierde el temor. Si te sientes perdido, confundido, sin esperanzas vuelve a Dios. (Lamentaciones 5:21) “Vuélvenos, oh Jehová, a ti, y nos volveremos; Renueva nuestros días como al principio”.

Cómo cristianos: Algunos aquí tuvieron una hermosa relación con Dios, pero algo la deterioró. ¿Puedes oír tu corazón? Está gritando ¡¡Restáuranos Señor!! Quizás hay alguien aquí que antes disfrutaba al hablar con Dios y al escucharle, pero algo rompió esa conexión. El afán, las preocupaciones, las cargas, desilusiones, oraciones no respondidas, etc. Pero algo dentro de ti está gritando: ¡¡Restáurame Señor!! Aquí hay personas que saben lo que es sentir la presencia de Dios. Saben lo que es reconocer la voz de Dios. Saben lo que es sentir como Dios te usa. Pero hace tiempo que no vuelves a sentir nada de esto: Escucha dentro de ti: ¡¡Restáuranos!! ¡¡Restáurame Señor!! Y haz que regresemos a ti. Pero ¿qué es la restauración? Es como decíamos al principio: Volver a poner una cosa en el estado, estimación o circunstancia en que se encontraba antes. Reparar, renovar algo del deterioro que ha sufrido.
No importa si conociste al Señor y perdiste tu relación con Él o si nunca has tenido una relación con Dios: Todos somos hijos pródigos. (Isaías 53:6) “Todos nosotros nos hemos extraviado como ovejas; Hemos dejado los caminos de Dios para seguir los nuestros”. Dios está deseando que regreses, pero Él ya dio el primer paso. Ya entregó a su Hijo Jesús para borrar tu cuenta, tu deuda y llevarte por medio de Jesús a una correcta relación con Dios. Ahora, nuestro padre Celestial, está esperando en la puerta a que tú corras hacia Él. (Lucas 15:20) “Entonces regresó a la casa de su padre. Y, cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio llegar”. Tiene que salir de ti esta oración, este clamor, este deseo: ¡¡Haz que regresemos a ti!! ¡¡Haz que regresemos a ti!! Es pedirle a Dios que ponga un corazón arrepentido. ¡¡Haz que regresemos a ti!!  Es pedirle a Dios que tu corazón vuelva a sentir el deseo de estar con Él. Hermanos, ¡¡Necesitas regresar a Él!!  ¡¡Necesitas regresar a Él!! ¿Qué estás esperando?
ESTE ES EL CLAMOR UNIVERSAL. El deseo del hombre y la mujer de ser feliz, de tener contentamiento. De tener paz. Si nunca has experimentado una relación con Dios, aún no sabes lo que es ser verdaderamente feliz. Si experimentaste lo que es tener una correcta relación con Dios y lo perdiste, seguramente seas la persona más desdichada del mundo. Pero Dios quiere devolverte la alegría que tenías antes. ¡Si, Devuélvenos la alegría que teníamos antes! Renovando nuestros días como al principio. Jehová Dios te creó para relacionarte con Él y hasta que no arregles esto, NO encontrarás el verdadero propósito para tu vida. No se puede ser feliz sin Dios, y muchas veces tu ries, pero detrás de tu sonrisa hay llanto amargo. (Pro 14:13) “La risa puede ocultar un corazón afligido, pero cuando la risa termina, el dolor permanece”. DEVUÉLVENOS: Hacer que una persona tenga de nuevo lo que había dejado de tener; Hacer que una persona o una persona vuelva al lugar o al estado en que estaba antes. ¿No lo oyes? Es tu corazón, tu alma, tu espíritu gritándote a ti: ¡¡Devuélvenos la alegría, devuélvenos la pasión!! Renuévanos, devuélvenos, restáuranos. Dios está queriendo que vuelvas a sentir el deseo de estar con Él. Pero tienes que tomar decisiones. Tienes que abandonar cosas que se están poniendo entre tú y Él. Jehová Dios quiere restaurar lo que antes eras. La pasión, el anhelo, el deseo, el hambre. Pero está a la puerta esperando que digas: “Restáurame, haz que vuelva a ti, y haz que mi vida sea como antes fue”. Si nunca te has reconciliado con Dios. Si nunca tuviste una relación con Él. Esta es la hora para volver a casa. Es hora de restaurar tu relación con Dios, de reconciliarte con Él. Tanto si ya eres cristiano, pero perdiste la pasión como si nunca has sido cristiano ¿Por qué te estoy diciendo todo esto en esta mañana? Porque la Palabra de Dios dice: (2 Corintios 5:18) “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación”. Y en el siguiente Versículo dice que hasta su Palabra de reconciliación nos dio Dios. Y Dios nos ha dado la tarea de reconciliar a la gente con Él. Pues Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando más en cuenta el pecado de la gente. Y nos dio a nosotros este maravilloso mensaje de reconciliación. Así que somos embajadores de Cristo; Dios hace su llamado por medio de nosotros. Hablamos en nombre de Cristo cuando les rogamos: ¡Vuelvan a Dios! Pues Dios hizo que Cristo, quien nunca pecó, fuera la ofrenda por nuestro pecado, para que nosotros pudiéramos estar en una relación correcta con Dios por medio de Cristo.  (2 Corintios 5:18 al 21) “18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. 20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. 21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”.

sábado, 19 de mayo de 2018

LA FE SÓLO ES FE EN EL ACTO DE LA OBEDIENCIA

20 de Mayo de 2018
LA FE SÓLO ES FE EN EL ACTO DE LA OBEDIENCIA
Necesariamente la obediencia y la fe han de mantenerse unidas, pues la una depende de la otra: (Santiago 2:17) “Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma”. La fe sólo se da en la obediencia, nunca sin ella, y en que la fe sólo es fe en el acto de la obediencia. Teniendo presente ésta firme enseñanza, y después de lo hasta aquí expuesto, alguno se preguntará si: ¿A pesar de mi falta de compromiso con el Padre y obediencia a la Palabra, me hallo todavía en la Voluntad de Dios? Para resolver esta duda, vamos a aclarar algunos conceptos básicos en esta predicación. Por favor acompáñenme a ver la respuesta y la Verdad en Palabra de Jehová Dios: (Mateo 6:33) “Mas buscad primeramente el Reino de Dios y su Justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. Es cierto que podemos buscar el Reino de Dios, o no buscarlo. Sin embargo, en caso de tomar la decisión correcta, también hemos de tener en cuenta el grado de entrega y compromiso con Jehová Dios y su obra por medio de Jesucristo y el Espíritu Santo. En cierta manera, la intensidad con la que experimentamos la Voluntad de Dios puede ser mayor o menor; Nuestro andar cristiano puede que marchemos con superior o inferior altura de consagración.
Es cierto, podemos vivir la Voluntad de Dios con un nivel de compromiso pobre, o bien, en el lado contrario, mostrarse muy generoso. Nuestra vida espiritual puede permanecer fuerte, o en cambio revelarse muy débil. Cada cual elige seguir a Jesucristo con mayor o menor grado de renuncia: (Mateo 10:39) “El que halla su vida, la perderá; Y el que pierde su vida por causa de Mí, la hallará”. ¿Con qué medida de egoísmo estoy viviendo? Cuanto más viva para mí, mayor es la pérdida de la vida de Jesucristo. Y así seguimos valorando los niveles de nuestro ofrecimiento a nuestro Padre Celestial y Dios. La advertencia de nuestro Señor Jesucristo de ninguna manera podemos esquivar: (Mateo 7:16) “Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?”. Cómo cristianos podemos caminar, en mayor o menor medida, conforme la Voluntad de Jehová Dios. Pero, ¿Qué tipo de fruto estás llevando? ¿Es un fruto pequeño y de pésima calidad, o por el contrario abundante y de buena calidad? En todo caso el fruto tendrá mayor o menor utilidad, dependiendo del árbol que lo produzca. Un árbol saludable y robusto producirá buen fruto: (Salmo 1:3) “Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará”. En cambio, creyentes cuyo desarrollo espiritual es mínimo, el fruto también se expresará mínimamente. Sea mayor o menor el fruto que logremos dar, por el Poder de Jesucristo, éste será proporcional al grado de compromiso con Jehová Dios y su Palabra. En este punto, no son pocas las advertencias por medio del apóstol Pablo: (Gálatas 6:7) “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: Pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”. Ésta, y no otra, es la Voluntad de Dios.
El creyente que siembra muy poco para su vida espiritual, también segará muy poco. Aquel que siembra mala calidad de grano, segará mala calidad de cosecha: (2 Corintios 9:6) “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; Y el que siembra generosamente, generosamente también segará”. Luego, un compromiso débil con Dios y su Palabra, producirá como consecuencia una vida cristiana débil, carente de la necesaria fortaleza espiritual. De la misma manera la pobre disposición de amor a Dios resultará en una pobre efectividad ministerial. El consejo de las Sagradas Escrituras, es el que contiene la causa y el efecto, que parece sencilla: (Santiago 4:8) “Acercaos a Dios, y ÉL se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; Y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones”. El Gran Maestro nos enseñó: (Mateo 6:5,15) “5 Y cuando ores, no seas como los hipócritas; Porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; De cierto os digo que ya tienen su recompensa. 15 más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas”. Observamos aquí que la medida de favor Divino hacia los creyentes, es correspondiente a la medida de nuestro favor hacia los demás. A saber, si con nuestra actitud de indiferencia logramos ignorar a nuestros hermanos, o bien no obramos con espíritu de perdón ante alguna ofensa, no pretendamos entonces recibir las mejores atenciones de nuestro Padre Celestial. Según esta afirmación de las Sagradas Escrituras, dependiendo de nuestra fe, que por otra parte recibimos de Dios, así será la medida de Gracia Divina que recibiremos. (Mateo 9:29) “Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho”. En otras palabras, Dios aplicará su Voluntad especial en nuestra vida en función del grado de confianza en Él y su Palabra. (Santiago 1:6) “Pero pida con fe, no dudando nada; Porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra”. (Santiago 1:7,17) “7 No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. 17 Toda Buena Dádiva y todo Don Perfecto desciende de lo Alto, del Padre de las Luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación”. Vemos aquí la Voluntad de Jehová Dios es condicional. Hemos de preguntarnos, ¿Cómo se muestra la fe que Dios nos ha otorgado? débil o fuerte, pequeña o abundante… Sepamos que la buena intervención del Espíritu Santo en nuestra vida, será proporcional al grado de nuestra fe; Y al tiempo, ésta resultará proporcional al grado de nuestro amor y entrega a su Palabra. Sin duda, para fortalecer nuestra fe, hemos de estar abiertos a oír la voz de Dios. (Romanos 10:17) “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios”. ¿Notamos la relación que existe entre las diversas condiciones divinas?
Consideremos también cuál sea nuestra medida de amor práctico hacia el prójimo. La condición en las Sagradas Escrituras, es la siguiente: (1 Juan 4:12) “Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros”. Podemos derivar del texto que, si no amamos al prójimo de verdad, tampoco el Amor Divino permanecerá en nosotros. Una muestra de amor escasa, por lo consiguiente, resultará de una escasa relación con Dios y su Palabra. En cambio, el Amor Divino se perfeccionará en nosotros en la medida que decidimos ponerlo en práctica. La condición en las Sagradas Escrituras, es de carácter vital: (1 Juan 4:16) “Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es Amor; Y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él”. Así que, somos permanentes receptores del Amor de Dios, cuando nos disponemos a amarle a Él; Amor que naturalmente deberá reflejarse en el prójimo. Una vez más la consecuencia en las Sagradas Escrituras, se repite: (Mateo 7:2) “Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido”.
Comprendamos bien lo que hasta aquí se ha expuesto, porque podemos vivir dentro de la Voluntad de Jehová Dios, y sin embargo hacerlo con un mínimo grado de compromiso. Por medio del apóstol Pablo, Jehová Dios nuestro Padre Celestial, nos invita que cómo creyentes, a no vivir conforme a la carne: (Romanos 8:12) “Así que, hermanos, deudores somos, NO a la carne, para que vivamos conforme a la carne”. Aquí, parece oportuno revisar nuestra vida de entrega hacia nuestro Padre Celestial y Dios, como hacia los demás, realizando al tiempo un sincero análisis de conciencia. Nos preguntamos, cada uno, en reflexión personal, por el nivel de compromiso, en relación a nuestra comunión con Dios y su Palabra, con la evangelización, con la iglesia, con la familia, con la sociedad, con nuestros bienes terrenales, etc. ¿En qué grado te encuentras? Si, en un grado espiritual, dilo con humildad, si en grado carnal, con pesar en el corazón. Aunque el desarrollo espiritual en el creyente puede ser con mayor o menor grado de rapidez, siempre la Voluntad de Dios conlleva crecimiento; Si no hay crecimiento, entonces, hay disminución. Vamos hacia arriba o hacia abajo, avanzamos o retrocedemos, subimos o bajamos de grado: (Mateo 12:30) “El que no es conmigo, contra mí es; Y el que conmigo no recoge, desparrama”. Vivir con una medida mínima de entrega, conlleva experimentar la Voluntad Especial de Jehová Dios también con una medida mínima. En el sentido inverso, vivir la Voluntad de Jehová Dios en grado supremo, conlleva recibir sus Bendiciones también en grado supremo. (Romanos 8:13) “Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; Más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis”. Según éstas Palabras por medio del apóstol Pablo, dirigidas a nosotros como creyentes, perfectamente aplicables para hoy, nos enseña que el modo de vivir la vida cristiana conlleva, en sí mismo, un estado espiritual de acercamiento a Dios (vida), o de alejamiento de Dios (muerte).
Podemos aceptar que Jehová Dios nos dirija y actúe con cada uno en particular, dependiendo del grado de comunión con Él y de consagración. Y así serán las bendiciones espirituales recibidas: Muy escasas, si nuestro compromiso es escaso, pero vida abundante, si nuestra entrega también lo es: (2 Corintios 9:6) “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; Y el que siembra generosamente, generosamente también segará”. Es muy frecuente y común, la excusa de que todos pecamos y fallamos, así que nuestro Padre Celestial, entiende nuestras debilidades. Es verdad, que nuestro Padre Celestial, nos comprende más que nadie. Pero, ENTONCES; ¿Para qué sirven sus recomendaciones en las Sagradas Escrituras, o qué sentido tiene el llamamiento a la santidad? La Sabiduría es de Jehová Dios, y Él nos da sus mandamientos, pero también la inteligencia para poder cumplirlos. Recordemos que David pecó gravemente, y aunque siguió dentro de la Voluntad de Dios, tuvo que sufrir las propias consecuencias de su pecado; Consecuencias previstas por Dios. Mucha tristeza le causó la rebelión de su propio hijo Absalón. La amonestación es de parte del Dios Justo: (Jeremías 17:10) “Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras”. Tú cómo cristiano verdadero, puedes vivir por un tiempo en grado de obediencia, y todavía hallarte dentro de la Voluntad de Dios; Hasta que, de repente empieza el declive espiritual, irremediablemente llegarás a perder la especial Gracia de Jehová Dios. Bien pudiste, en un tiempo haber tomado la decisión de vivir con espíritu de entrega y abnegación a la Palabra Escrita. Sin embargo, con el transcurrir de los años te dejaste llevar por tus deseos corruptos del viejo hombre y, arrastrado por el pecado, te fuiste apagando espiritualmente. Esto generó un lamentable retroceso en tu vida cristiana; No hiciste caso de la recomendación de las Sagradas Escrituras: (1 Pedro 4:2) “Para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la Voluntad de Dios”. Desde luego que no dejas de realizar actividades en la iglesia, pero remplazas la Gracia Divina por creerte autosuficiente, y por lo tanto tu relación con Jehová Dios será prácticamente nula.
A veces ocurre que el cristiano permanece estancado por un largo tiempo, en un grado mínimo de compromiso con Dios; Hasta que llega un momento en que Jehová Dios, realiza una llamada de atención. La advertencia fue para ayer como para hoy. (Hebreos 2:3) “¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una Salvación tan Grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron”. La enseñanza, aquí que todo llamado creyente, que vive en la carne, sea un cristiano nacido de nuevo. Aquel que se aparta de Jehová Dios, habiendo apostatado de la Sana Doctrina de Cristo, sin discernimiento de su vida pecaminosa, o carente de amor a Dios y a los demás, es probable que nunca haya conocido a Dios, es decir, no sea realmente cristiano, (1 Juan 4:8) “El que no ama, no ha conocido a Dios; Porque Dios es amor”. En verdad todo creyente dará cuenta de lo bueno que haya hecho en esta vida (viviendo conforme al Espíritu), o bien de todo lo que haya hecho de malo (viviendo conforme a la carne): (2 Corintios 5:10) “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo”.
Una vez que empieza el proceso de frialdad espiritual, con el tiempo el creyente puede llegar al extremo de encontrase fuera de la Voluntad Divina, en el sentido general, no en el sentido permisivo. Fue el mismo apóstol Pablo el que, con temor y temblor, se puso como ejemplo de debilidad: (1 Corintios 9:27) “Sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado”. Puedes hablar de la Palabra de Dios, pero cuando tú no la vives vas a ser eliminado. (Hebreos 10:38) “Mas el justo vivirá por fe. Y si retrocediere, NO agradará a mi alma”. O seguimos confiando en Dios y creciendo en grado de comunión con Él, o aun habiendo comenzado el camino, bien podemos retroceder.
Las consecuencias de vivir bajo el desagrado de Dios, se revelan negativamente. Una de ellas es que la gracia especial deja de amparar al creyente, y en buena medida ya no es receptor de la ayuda Divina, en el sentido mencionado. En esto la Escritura no advierte en vano: (Hebreos 12:15) “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la Gracia de Dios; Que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados”. Éste es motivo por el cual toda rutina se apropia del creyente apartado de Dios, y las cosas de Jehová Dios son una verdadera carga. El Espíritu Santo se contrista, y por esta razón no hay señales evidentes de fruto espiritual: (Efesios 4:30) “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención”. Así es como el gozo se apaga y llega a convertirse en permanente descontento, o lo que es peor, en amargura. A la vez, Jesucristo priva de luz espiritual a aquel que rechaza su oferta de Gracia: (Apocalipsis 2:5) “Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; Pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido”. Jehová Dios es luz, y el cristiano que no mantiene comunión con Él, por consiguiente, no recibe su luz, ni para entender la Palabra, ni para iluminar a los demás; no es sorprendente que pierda toda visión espiritual, al igual que una vela cuya llama se desvanece. De esta forma también su ministerio resultará del todo ineficaz: (1 Corintios 3:17) “Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; Porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, Santo es”. Tal cristiano ha roto la comunión con su Salvador y por consiguiente se hace inútil para la obra; por esta razón no logra disfrutar de la vida espiritual con genuina satisfacción. Y, sin apenas distinguir, el Poder de Dios se retira del escenario ministerial (muchas predicaciones carecen del poder de Dios); porque, (1 Pedro 4:11) “Si alguno habla, hable conforme a las Palabras de Dios; Si alguno ministra, ministre conforme al Poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la Gloria y el Imperio por los siglos de los siglos. Amén”.
Las consecuencias por encontrarte fuera de los Propósitos Divinos son verdaderamente tristes. Es verdad que tales cristianos pueden seguir leyendo las Sagradas Escrituras, orando, cantando y decir: ¡Padre Santo te amo!… Pero, la realidad de tu corazón es otra distinta, (Isaías 29:13) “Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a Mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de Mí, y su temor de Mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado”. Es la llamada contradicción farisaica con la que Jesús tuvo que enfrentar: (Lucas 11:39) “Pero el Señor le dijo: Ahora bien, vosotros los fariseos limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de rapacidad y de maldad”. De la siguiente forma el Señor Jesucristo expresó esto: (Apocalipsis 3:16) “Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”. Hoy también algunos creyentes serán vomitados de su Boca. Pensemos en esto, pues no son tiempos mejores los presentes, los cuales caminan sin retorno hacia la Apostasía. (Hebreos 2:1) “Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos”. Visto lo que hemos visto, puedo concluir, sin temor a equivocarme, que muchos hermanos que se apartan de la Voluntad de Jehová Dios buscan su muerte. (Lucas 12:47) “Aquel siervo que, conociendo la Voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su Voluntad, recibirá muchos azotes”. Ahora bien, cabe la aplicación del presente texto, porque si no aplicamos compromiso en nuestra vida cristiana, las Bendiciones que perderemos serán de carácter perdurable. Por esta razón debes de preguntarte, dónde estas edificando, en madera, hojarasca (cosas que el fuego no resistirá), o bien en oro y piedras preciosas, según consta en: (1 Corintios 3:11 al 15) “11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. 12 Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, 13 la obra de cada uno se hará manifiesta; Porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; Y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. 14 Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. 15 Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque, así como por fuego”. Aunque no en el mismo sentido que el incrédulo, el cristiano pasará por el juicio de Dios (Tribunal de Cristo), para como creyente dar cuenta de todas sus obras. A este respecto las Sagradas Escrituras exponen: (Mateo 12:36) “Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio”, y por “toda cosa secreta”, (Romanos 2:16) “En el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi Evangelio”; (1 Corintios 4:5) “Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; Y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios”. Ciertamente todo el fruto de nuestro trabajo, hecho fuera de la Voluntad de Dios, no será productivo en la eternidad: (2 Juan 1:8) “Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo”. ¿De qué depende? Claro está, de nuestro margen de obediencia a la Voluntad Divina. A servicio pobre, recompensa pobre. Sin duda, la obediencia a Dios con medida pequeña, equivale en la eternidad a galardones también otorgados con medida pequeña.
Predicador de la Sana Doctrina de Cristo: Víctor. Si usted no tiene la intención de guardar esta hoja, tenga la amabilidad de entregarla a otra persona interesada. Para la difusión gratuita entre cristianos, se permite fotocopiar esta hoja (por favor no cambiar el texto).