lunes, 30 de noviembre de 2015

APRENDAMOS EN LA SANA DOCTRINA DE CRISTO QUE EN EL PERFECTO AMOR ECHA FUERA EL TEMOR

APRENDAMOS EN LA SANA DOCTRINA DE CRISTO
QUE EN EL PERFECTO AMOR ECHA FUERA EL TEMOR
(1 Juan 4:18-21) “18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. 19 Nosotros le amamos a ÉL,  porque ÉL nos amó primero. 20 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿Cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? 21 Y nosotros tenemos este mandamiento de ÉL: El que ama a Dios, ame también a su hermano”.

LA SITUACIÓN DE UN ALMA DESPERTADA: El temor tiene pena. En la Biblia se mencionan dos clases de temor, siendo muy opuestos el uno del otro. El uno es el temor que se respira en la misma atmósfera del cielo, mientras que el otro es el que se respira en el ambiente del infierno.
1. HAY EL TEMOR DEL AMOR. - Es el temor que se halla en la manera de ser del niño: el temor de Dios, (Prov 1:7) “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza. Amonestaciones de la Sabiduría”.  (Prov 9:10) “El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia”. (Salmos 111:10) “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos; Su loor permanece para siempre”. Es el mismo Espíritu que había en el Señor Jesús. Sobre Él posaba "el espíritu del temor de Jehová Dios".
2. HAY TAMBIÉN EL TEMOR DEL TERROR. - Es el que caracteriza la manera de ser de los demonios: (Santiago 2:19) “Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan”. Este temor es el que hubo en Adán después de la caída. Junto con Eva huyó de Dios al oír su Voz y trató de esconderse tras alguno de los árboles del huerto del Edén. Éste fue el temor del carcelero de Filipos: (Hechos 16:28-32) “28 Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí. 29 El entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; 30 y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? 31 Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.
32 Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa”. Éste es el temor a que nos estamos refiriendo, el temor del tormento. El temor tiene -pena. ¿Algunos de Ustedes han tenido alguna vez este temor que tiene pena? Permitidme explicarles cómo se produce en el alma.

PRIMERO: El hombre natural se desentiende de él y lo ahuyenta absteniéndose de presentarse delante de Dios y evitando todo aquello que -dice- le ocasiona complicaciones. (Jer.48:11) “Quieto estuvo Moab desde su juventud, y sobre su sedimento ha estado reposado,  y no fue vaciado de vasija en vasija, ni nunca estuvo en cautiverio; por tanto, quedó su sabor en él, y su olor no se ha cambiado”. El hombre natural es como un campo que nunca ha sido removido con el arado y que se encuentra completamente cubierto de espinos y cardos. ¿Hay entre nosotros alguien que nunca ha temblado por su alma? Muchos de nosotros pensamos que somos mejores que nuestros vecinos. ¡Ay! que nuestro dulce, pero funesto sueño bien pronto será roto y despertaremos a la triste realidad. (Jer 48:12) “Por eso vienen días,  ha dicho Jehová, en que yo le enviaré trasvasadores que le trasvasarán; y vaciarán sus vasijas, y romperán sus odres”. Lot no entendió la transición de Dios para él.
Y Dios le envió trasvasadores, menos mal que ellos fueron trasvasadores de misericordia. Antes, en el capítulo 13 de Génesis, encontramos a Lot negándose a entender otra transición de Dios para su vida. En está ocasión Jehová Dios usó otro trasvasador de misericordia y este fue Abraham. Podemos encontrar que Abraham sí entendía las transiciones de Dios para su vida. Los líderes moabitas son los que resisten los cambios. Se niegan a ser dirigidos por el Espíritu Santo porque no disciernen que es el Espíritu Santo, y se aferran a lo conocido por no entrar a lo desconocido. Por lo cual se estancan en su desarrollo.

SEGUNDO: Cuando el Espíritu Santo de Jehová Dios abre los ojos del hombre natural, hace que tiemble aun cuando sea el más osado y desvergonzado de los pecadores. El Espíritu Santo le muestra el número de sus pecados y hasta diríamos que no le muestra el número de ellos porque no pueden ser contados. Antes de la obra del Espíritu Santo tenía una memoria que fácilmente olvidaba sus pecados; las blasfemias se desbordaban por su lengua y ni siquiera se enteraba. Cada día que transcurría añadía nuevos pecados en la negra lista que llena las páginas del libro de Dios y él ni se daba cuenta. Sin embargo, ahora el Espíritu de Dios le ha hecho sentir el Peso de ellos y la visión de ellos está siempre presente delante de él. Todos los pecados no perdonados, todas las barbaridades cometidas hace ya mucho tiempo -aunque. Hasta ahora completamente olvidadas, se levantan ante él acusándole y produciendo el temor de que estamos hablando. (Salmo 40:12) “Porque me han rodeado males sin número;  Me han alcanzado mis maldades, y no puedo levantar la vista. Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falla”.
TERCERO: El Espíritu Santo hace sentir al hombre la grandeza de su pecado y la tremenda pecaminosidad del mismo. Antes consideraba al pecado como si fuese algo de escasa importancia, como un fantasma producto de una mente débil y supersticiosa, pero ahora se yergue ante él como. Un diluvio en el que habrá de perecer anegado. Siente que la ira de Dios pesa sobre él, le parece que un tremendo sonido de condenación azota sus oídos. Entonces no sabe qué hacer y su temor tiene pena. El pecado aparece ahora como una tremenda ofensa contra un Dios tres veces Santo, contra un Dios que es amor y contra el Señor Jesucristo y su amor. (2Ped 2:15-17) “15  Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad, 16 y fue reprendido por su iniquidad; pues una muda bestia de carga, hablando con voz de hombre, refrenó la locura del profeta. 17  Estos son fuentes sin agua, y nubes empujadas por la tormenta; para los cuales la más densa oscuridad está reservada para siempre”.
CUARTO: Una tercera cosa que atormenta tremendamente al alma es el descubrimiento de la corrupción que hay en su corazón. Frecuentemente las personas que han sido redargüidas de pecado por el Espíritu Santo, son llevadas a experimentar la espantosa obra que se mueve en su corazón. A menudo la tentación y la convicción de pecado aparecen tan íntimamente relacionadas que producen un tremendo tormento que llena de pena el corazón, la pena del temor, pena que destroza el corazón. (2Tim 4:1-4) “1 Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, 2 que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. 3 Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, 4 y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas”.
QUINTO: Otra cosa que atormenta horriblemente al alma radica en el hecho de la convicción que el Espíritu Santo obra en la conciencia haciéndole ver su completa incapacidad para salvarse a ¡sí misma, su total incapacidad para ayudarse a sí misma. Al principio de la experiencia de un hombre -que habiendo estado muerto en delitos y pecados es despertado-, éste piensa: "Pronto saldré de esta horrible situación, pues de ahora en adelante me mejoraré". Traza entonces muchos planes para reformarse y justificarse así a sí mismo. Cambia entonces ¡su vida, trata de arrepentirse e inicia una vida de piedad con oración y asistencia a SERVICIOS en la iglesia.
Sin embargo, pronto descubre que "sus justicias son como trapos de inmundicia" que está intentando cubrir sus miserias con trapos también inmundos; pronto es guiado por el Espíritu Santo a descubrir que cuanto él pueda hacer no significa nada que pueda justificarle, y que de él, sucio por naturaleza, nunca podrá salir nada limpio.
Entonces su alma se hunde en una horrible desesperación. Éste es el temor que tiene tormento. (Efesios 4:22-29) “22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. 25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, 27 ni deis lugar al diablo. 28 El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes”.

SEXTO: Teme entonces que nunca podrá ser hallado en Cristo. Ya algunos de nosotros quizá sabemos cuánto tormento produce este temor. El libre ofrecimiento de Jesucristo es el hecho que hace todavía más hiriente el temor que lastima nuestro corazón. Han oído predicar acerca de Dios, que está lleno de misericordia, qué invita a los pecadores a acudir a Jesucristo, que Jesucristo nunca echa fuera a los que a Él acuden pero temen que nunca llegar a ser uno de ellos. Temes que han pecado demasiado, que se han excedido, que han pecado más allí de la medida de la gracia. ¡Ah!, este temor tiene un gran tormento. (Mat 11:28) “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”. Algunos han negado a pensar que no es buena cosa haber sido despertados.

CONSIDERACIÓN 1. - Éste es el único camino que conduce a la paz que excede a todo conocimiento. Es el método que Jehová Dios ha escogido con miras a llevarnos a sentir la urgentemente la necesidad que tenemos de Jesucristo antes de que venga a nuestros corazones. La paz que antes habíamos tenido era la paz de un sueño, una paz irreal; ahora que han sido despertados, comprenden que realmente era así. Preguntar ahora a las otras almas despiertas -y salvarlas después, si ellas se volverían a su antiguo sueño, el sueño de la paz que ahora han hallado será falso.
CONSIDERACIÓN 2. - Aun cuando no lo querías, habrías de ser despertado algún día. Si no lo son ahora, lo serán después en el infierno. En el infierno no habrá ni siquiera un alma que no haya sido despertada; allí todas temblarán llenas de espanto. Los demonios tiemblan, como también tiemblan las almas condenadas. (Santiago 2:19)  “Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan”. ¿No sería mejor temblar ahora que tenéis tiempo de refugiarnos en Jesucristo? Es ahora que Jesucristo está aguardándonos para poder tener misericordia de nosotros.
EL CAMBIO QUE SE PRODUCE EN EL CREYENTE
(1Jn 4:18) “En el Amor no hay temor, sino que el perfecto Amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor”. El amor de que se nos habla aquí, no es el amor que nosotros tenemos para con Dios, sino el amor que Él tiene para con nosotros. Todo lo que hay en nosotros o puede brotar de nosotros es imperfecto. Una vez que hayamos cumplido cuanto nos haya sido mandado habremos de decir: (Luc 17:10) “Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos”. El pecado se mezcla con todos nuestros pensamientos y con todas nuestras obras.

No nos significaría consuelo alguno que se nos dijera que si amamos a Dios perfectamente, entonces nuestro temor sería echado fuera, porque ¿cómo podemos nosotros obrar tal amor en nuestros corazones, cómo podemos nosotros producir este sentimiento en su perfección? Es el amor del Padre para con nosotros. Lo que echa fuera el temor. (1Juan 4:18) “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor”. Dios es perfecto y todas sus obras son perfectas. No puede hacer nada que no sea perfecto. Su conocimiento es un conocimiento perfecto, su ira es una ira perfecta, ¡su amor es un amor perfecto. Y es este amor perfecto el que echa fuera el temor.

Pero ¿de dónde procede este amor, o en dónde radica? Se halla y radica plenamente en Jesucristo. En dos ocasiones habló Dios desde el cielo para, decir: (Mat 3:17) “Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”. (Mat 17:5) “Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd”. Dios está perfectamente complacido con su obra consumada completamente. El corazón infinito del Dios también infinito se desborda en amor para con nuestro Señor Jesucristo. Hubo un tiempo en que exclamó: (Salmos 88:15,16) “15 Yo estoy afligido y menesteroso; Desde la juventud he llevado tus terrores, he estado medroso. 16 Sobre mí han pasado tus iras, y me oprimen tus terrores”. Sin embargo, ahora se halla disfrutando del perfecto amor de Dios, y ese perfecto amor echa fuera el temor.

Jesús es el Salvador de los desesperanzados. Cristo es, no sólo el Salvador de los desnudos y vacíos y de los que no tienen nada bueno y que puedan servirles de recomendación, sino que también es el Salvador de aquellos que se sienten incapacitados para darse a sí mismos. Es completamente imparable que nuestra situación sea, una situación demasiado desesperada para Cristo. Mientras permaneces en la incredulidad, la ira perfecta de Dios se halla amenazadora sobre nosotros. La ira de Dios es tan sorprendente como sorprendente es su amor. Ambos sentimientos brotan del mismo seno. Pero en el mismo instante en que miráis a Cristo, venía a ser hallados en la posición segura de su perfecto amor, amor que no conoce tibieza de ninguna clase, luz sin mezcla de sombra, amor sin nube ni montaña alguna que se oponga como un obstáculo. El amor de Dios echa fuera todos los temores.

EL AMOR NOS DARÁ CONFIANZA EN EL DÍA DEL JUICIO (1Jn 4:17) “En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo”.
Existe un día grande del que muy a menudo se habla en la Escritura: es el día del juicio, el día en que Dios juzgará lo oculto de los corazones de los hombres por el Señor Jesucristo. Toda alma no cristiana no podrá mantenerse en el día del juicio. Los impíos no permanecerán en el día del juicio. Actualmente, los pecadores son muy atrevidos y desvergonzados; su cuello se mantiene erguido como si su nervio fuese de hierro, y su frente parece de duro metal. La mayoría de ellos no se avergüenzan cuando son sorprendidos en pecado. Hablando entre nosotros, ¿no es extraordinaria la osadía con que los pecadores participan muchas veces de los actos religiosos, con hipocresía, como si realmente sintiesen lo que no sienten? ¡Con qué desfachatez y sarcasmo juran a veces y hacen sus votos! ¡Con cuánta osadía algunos impíos se acercan a la mesa de Jesucristo! Ah, pero ello durará sólo muy poco tiempo.
Pero cuando vuelva nuestro Señor Jesucristo, nuestro Santo Rey Jesús en toda su gloria, entonces los pecadores, de rostro endurecido por la desvergüenza, serán humillados. Quienes nunca han orado, empezarán a inclinar su rostro en actitud de reverencia y rendición. Los pecadores que presurosos corrían al pecado y también resueltamente a participar de la Cena del Señor o de cualquier otro acto religioso, empezarán a temblar llenos de flaqueza y chocarán sus rodillas entre sí.

¿Quién vivirá el día de la venida de nuestro Señor Jesucristo y quién podrá permanecer en el día del juicio? Cuando los libros se abran, por un lado el Libro de la Vida y por otro la Biblia, los muertos todos serán juzgados por las cosas escritas en ellos. Entonces el corazón de los impíos desfallecerá dentro de ellos y entonces empezará su vergüenza y perdición eternas. Muchos impíos se consuelan ahora pensando que su pecado no es conocido, que ningún ojo humano les ha visto; pero en aquel día los más secretos e íntimos pecados de cada uno serán sacados y llevados a la luz. "Toda palabra ociosa que hablaren los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio". ¡Cómo deberían de temblar y caer cubiertos de vergüenza, oh hombres impíos que se introducen hipócritamente en las congregaciones!

¿No os avergonzaría el que yo ahora descendiese del púlpito y delante de esta congregación los acusara de todos los pecados que han cometido durante la semana transcurrida, sacando a luz, todas las inmoralidades secretas, todo el rencor y malicia que está fuertemente sellado en lo más íntimo de nuestra conciencia? ¿No quedarían llenos de confusión y se taparían el rostro por la vergüenza? ¡Cuánto más en aquel día, cuando los pecados más secretos de toda nuestra vida serán sacados a luz y puestos al descubierto ante todo el mundo! ¡En qué eterna confusión se verá sumida muchas de nuestras almas en aquel día! Nos sentiremos morir de vergüenza, todo nuestro orgullo y vanidad habrán quedado para siempre, -aunque vivos---mortalmente heridos.

SIN EMBARGO, TODOS LOS QUE ESTÉN EN CRISTO JESÚS TENDRÁN CONFIANZA.
1. Porque Jesucristo será el juez. Cuánta paz inundará nuestros corazones aquel día cuando vean, creyentes, que Jesucristo es el juez, aquel que derramó su sangre por nosotros, aquel que es nuestro refugio, nuestro Pastor; nuestro todo. Todos los temores desaparecerán. Exclamaremos entonces: ¿Quién nos condenará? Porque Cristo es el que murió, En la misma bendita mano que contemplasteis abrió los libros, veréis las heridas que sufrió en la cruz cuando llevó sobre el vuestros pecados. Cristo, para vosotros, será el mismo en el día del juicio que es ahora.
2. Porque el Padre mismo os ama. Jesucristo y el Padre son uno. El Padre no haya pecado en vosotros porque como es Cristo, así somos nosotros en el mundo. Seremos juzgados en conformidad a lo que es nuestro refugio, así es que el amor de Dios será en nosotros en aquel día. Sentiremos la tranquilizadora sonrisa del Padre posándose sobre nosotros en tanto oiremos la voz de Jesucristo decir: "Venid, benditos de mi Padre".
Aprendamos a no tener ningún temor ahora en tanto vivimos aquí en la tierra, si en verdad somos de Jesucristo, porque tampoco lo tendremos en aquel día No temas, sino aguarda al Señor Jesucristo y tengamos buen ánimo.

LAS CONSECUENCIAS DE ESTAR EN EL AMOR DE DIOS.
(1Jn 4:19) “Nosotros le amamos a él,  porque él nos amó primero”. Cuando un pobre pecador se acerca a Jesús y halla en Él todo el amor perdonador de Dios, siente que nace de su corazón un sentimiento de gratitud y de amor que no puede ocultar. Cuando el hijo pródigo regresó a su hogar y sintió los brazos de su padre abrazándole fuertemente, sintió nacer tan vigoroso como el abrazo un sentimiento tierno de gratitud y amor para con su ofendido, pero amante Padre. Y del mismo modo cuando los rayos del Sol de Justicia se derraman sobre un alma, hace nacer y elevarse de lo más íntimo de ella sentimientos de amor para con Dios nunca antes conocidos.

Algunos de nosotros nos estamos esforzando por amar más a Dios. Vengamos, pues, a Dios. Y dejémonos amar por Él, aunque nos sintamos cuán indignos somos. Es mucho mejor ser amado por Él que incluso amarle, y, además, es el único y eficaz camino por el que podemos aprender a amarle. Él amor de Jesucristo nos constriñe. "Nosotros le amamos a Él porque Él nos amó primero" El único remedio que puede curar nuestros corazones de su fría dureza es mirar el corazón de Jesús.
Algunos de nosotros no teníamos el amor a Dios porque amábamos algún ídolo. Tengamos por cierto que nosotros nunca habíamos acudido al amor de Dios, y saben que ¡sobre nosotros descansa la maldición de Dios: (1Co 16:22) “El que no amare al Señor Jesucristo,  sea anatema. El Señor viene”.


PREDICADORA DE LA SANA DOCTRINA DE CRISTO: ASUCENA ALAMILLO;
Hola hermanos les saludo con mucho amor en el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo, y con un solo propósito de que sean edificados sus vidas y sus ministerios, me gozo el saludarles y el que Dios me dé la oportunidad de servirles si me lo permiten, y con todo respeto a su doctrina o denominación, mi único interés es que corra la Sana Doctrina de Cristo.
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LA SANA DOCTRINA DE CRISTO TE ENSEÑA COMO RESISTIR LA TENTACIÓN

LA SANA DOCTRINA DE CRISTO TE ENSEÑA COMO RESISTIR LA TENTACIÓN
(Santiago 1:12) “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman”.

INTRODUCCIÓN
Son muchos los creyentes que se ven diaria y constantemente enfrentados a tentaciones y pecados del tipo sexual. El enemigo de nuestras vidas sabe que es uno de los pecados y tentaciones más difíciles de vencer, por esta razón usa esta estrategia con mucha frecuencia. La Sana Doctrina de Cristo por medio del apóstol Pablo nos hace esta recomendación: (1 Cor. 6:18) “Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca”. Huyan de la fornicación, indicando que cualquier otro pecado está fuera del cuerpo. Una advertencia similar nos hace en esta carta a Timoteo indicándonos que huyamos de las pasiones juveniles (2 Timoteo 2:22-26) “22 Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor. 23 Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas. 24 Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; 25 que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, 26 y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él”.

También debemos considerar que ninguna tentación proviene del Jehová Dios, La Sana Doctrina de Cristo por medio del apóstol Santiago dice que: (Stg. 1:13-16) “13 Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni ÉL tienta a nadie; 14 sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. 15 Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte. 16 Amados hermanos míos, no erréis”. Sin embargo, es una realidad que muchos sinceros creyentes sucumben ante la tentación sexual e incurren en pecado.
Ante esta realidad, quiero pronunciarme en forma breve sobre las astucias del diablo y modos de operar que emplea para hacer caer en la tentación sexual, y también, compartir con ustedes algunas estrategias de resistencia a la tentación, y finalmente orientar para una restauración a aquellos que han caído.

1. EL MOMENTO DEL ATAQUE, La Sana Doctrina de Cristo por medio del apóstol Pedro nos recomienda: (1 P. 5:8,9) “8 Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; 9 al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo”. Y Jesús nos dice: (Mt. 26:41) “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil”. Es evidente que el ataque del enemigo no será cuando estemos fortalecidos espiritualmente, nuestras vidas personales estén bien, estemos en oración y en santidad. El tentador será paciente y esperará un tiempo de debilidad espiritual, falta de oración y comunión con Dios, cuando las cosas no marchen bien en el matrimonio o en un tiempo de conflicto emocional y crisis de fe.

Mientras el tiempo transcurre el enemigo estará planeando día por día, mes por mes y en algún caso su plan puede demorar años en que tenga la oportunidad de llevarlo a efecto, esperando la oportunidad precisa para presentar la tentación de la manera más atractiva y sutil posible.
Cuando el Señor fue tentado por Satanás en su ayuno de 40 días al comienzo de su ministerio, el tentador no fue al Señor en la primera semana, ni en la segunda, esperó pacientemente hasta el final de los días del ayuno para ir con la tentación, cuando sabía que la debilidad y necesidad física del Señor era mayor. Es en el momento más crítico de las dificultades que estemos atravesando, cuando el tentador aparecerá con su batería de seducción preparada con paciencia y maestría.
Según el relato de la tentación del Señor (Mt. 4:2-4,) “2 Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. 3 Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. 4 Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. 9 y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. 10 Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a ÉL sólo servirás. 11 El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían”. Podemos deducir que el ataque tentador de satanás, está dirigido principalmente a tres áreas de nuestra vida:

1. NUESTRAS NECESIDADES FÍSICAS, EMOCIONALES Y AFECTIVAS.
En el caso del Señor, su necesidad era de alimento, por lo tanto física. En los creyentes como nosotros y en el tema que estamos tratando, las necesidades pueden ser de diversa índole, por ejemplo: falta de amor, de comprensión, de aceptación, incontinencia sexual, falta de pareja, dificultades en la relación matrimonial etc. Cualquiera o varias de estas necesidades serán usadas por el enemigo para hacernos caer en desobediencia y hacer presa de nosotros si cedimos a la tentación. Ahora notemos que el intento de satanás en esta área de la tentación es hacernos actuar fuera de la voluntad de Jehová Dios, es decir, por nuestra cuenta, para ello habrá preparado una forma de suplir nuestras necesidades de la forma más atractiva y llamativa posible.
La fachada que nos presenta puede e incluso hacernos pensar que es Dios mismo quien nos está preparando una salida para nuestro problema o supliendo nuestra necesidad, pero ¡ojo¡, recordemos que satanás se disfraza como ángel de luz (2 Co. 11:14) “Y no es maravilla, porque el mismo satanás se disfraza como ángel de luz”. Y su principal astucia es disfrazar la mentira y el error como verdad. ¿Cómo descubrió Jesús el engaño de Satanás?, lo hizo a través de su conocimiento de las escrituras, citándolas y confesándolas. Por eso Jesucristo dijo al diablo: (Mat 4:3) “Escrito está, no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Lo que satanás te ofrece es solamente una alternativa muy bien disfrazada para hacerte caer en desobediencia y luego hacer presa de ti. La alternativa del creyente siempre es la voluntad de Jehová Dios. Recuerda que satanás está usando tu necesidad, conflictos emocionales, familiares, matrimoniales etc. Para lograr su propósito, que es hacerte actuar fuera de la voluntad de Jehová Dios para llevarte a la desobediencia. Resístelo en el nombre de Jesucristo usando su palabra.
2. SATANÁS QUIERE HACERNOS DUDAR DEL CUIDADO Y AMOR DE JEHOVÁ DIOS POR NOSOTROS. Este es un aspecto de la tentación extremadamente importante en la vida del creyente, que no debe ser desobedecido por ningún motivo. Porque si el creyente duda del Amor y el cuidado de Dios por él, se sentirá sólo, sentirá que no le importa a nadie, por lo tanto que nadie se preocupará si hace las cosas bien o mal.

¿Cómo usa satanás las escrituras con nosotros?, satanás, usa por ejemplo: Las promesas de Dios que no se han cumplido en nosotros, dirá oraste por sanidad por tu mamá, papá, hermano, hijo y no hubo sanidad; tal vez una petición de muchos años que no ha tenido respuesta etc. Son muchas las cosa que en oración pedimos a Dios y que no siempre obtenemos la respuesta que deseamos y en el tiempo que queremos, pero esto no significa que Jehová Dios nos ha olvidado o que no tiene cuidado por nosotros, tal vez nos ha respondido de una manera que no nos hemos dado cuenta y por lo tanto no vemos la repuesta de Jehová Dios. Recuerda que el Espíritu Santo está formando el carácter de Cristo en nosotros, por lo tanto ÉL permitirá la prueba y la tentación en nuestras vidas, para hacernos crecer y madurar.
No le permitas a satanás que siembre la duda en tu corazón del amor de Dios por ti. Repréndelo, indicándole que eres hijo de Dios y El Padre ama a sus hijos. (Juan 1:12,13; 3:16) “12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo,  que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en ÉL cree, no se pierda, más tenga vida eterna”.

3. EL TENTADOR APELARÁ A NUESTRA CODICIA Y VANA GLORIA
Para realizar este propósito, el diablo llevó a Jesús a un monte muy alto y allí le mostró todos los reinos de la tierra y la gloria de ellos, y se los ofrece a cambio de su adoración y lealtad. Por tercera vez Jesús lo vence usando la misma estrategia, citándole las Escrituras, pero además esta vez, le manda irse. ¿Qué le ofrece satanás a los creyentes? Astutamente les ofrece justo lo que necesitan y de lo que están carentes: consuelo, cambios, libertad, muestra las luces de la diversión, regalos, atenciones especiales, todas las carencias que has estado experimentando, él ofrece suplirlas en abundancia y con una apariencia alucinante y encantadora.

Pero todos estos y otros ofrecimientos de satanás, no son mas que la fachada de la trampa, si piensas con detenimiento y pides revelación al Espíritu Santo, podrías ver el interior y el patio trasero, y te darías cuenta, que no es más que la entrada a la perdición y el infortunio. También los ofrecimientos de satanás son una invitación directa a los deseos de la carne y el apóstol Pablo dice lo siguiente al respecto: (Rom. 8:6-8) “Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios”. Dios nuestro Padre puede darnos muchas cosas, que nos harán verdaderamente feliz y que no nos traerán dolor ni perdición, sino por el contrario, paz y felicidad duradera. Reprende al tentador y como Jesús no cedas a ninguno de sus ofrecimientos.

Todas las tentaciones en la vida del creyente, pasan por estos tres aspectos. Si están experimentando la tentación sexual, sea fornicación o adulterio y que más de alguno ha sucumbido y está experimentando los horrores de estos pecados, pero que a la vez, están luchando para salir de ello y ser restaurados. A continuación veremos algunas directrices que creo mediante la gracia y dirección del Espíritu Santo, les ayudarán a vencer la tentación y a restaurarse de la caída.



EL OBJETIVO QUE TIENE SATANÁS AL TENTARNOS
El diablo es un ladrón, y Jesús dice que (Juan 10:10) “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”. El apóstol Pedro dice que (1Pe 5:8,9) “8 Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; 9 al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo”.

El diablo sabe que no puede destruir a un creyente que está en obediencia a Jehová Dios, este creyente podrá ser probado con muchas dificultades que pueden herirlo profundamente, pero la prueba y las dificultades pasarán y obtendrá la victoria en su vida. Por lo tanto, satanás usa la tentación sexual para poner al creyente en desobediencia a la Palabra de Jehová Dios, para así vulnerar el círculo de protección que lo rodea por causa de su obediencia. Cuando el diablo logra hacer caer al creyente en la tentación, el círculo de protección se rompe y se abre una brecha que le otorga una entrada legal a satanás a su vida por haber desobedecido el mandamiento de Jehová Dios. Luego que satanás logra su propósito de hacer caer en el pecado de desobediencia, con su espíritu de fornicación o de adulterio, se instala legalmente en la vida del caído o caída, junto a varios otros espíritus que acompañan a la fornicación y el adulterio. Es como una ocupación de territorio en una guerra por el enemigo. Entre los espíritus que acompañan a la fornicación y el adulterio están: la rebeldía, el miedo, la dureza de corazón, la mentira, la vergüenza, la turbación de espíritu y la opresión mental.

El creyente pierde la paz en su interior, se llena de resentimiento, vergüenza y sentido de culpa, el Espíritu Santo es contristado dentro de él provocándole una profunda amargura. Ahora su mente y alma han recibido una invasión de espíritus demoníacos, que comienzan su obra destructora y de muerte. El campo de batalla constante del creyente que ha caído en pecado sexual es su mente, que no descansa de los ataques del enemigo que ha entrado a su vida. Las obras de la carne comienzan a manifestarse, alguna de ellas son: (Gálatas 5:19-21) “adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas...”.  El Espíritu Santo es cada vez más contristado y la angustia puede llegar a ser insoportable. Además de toda la lucha interna, mental, comienzan a manifestarse los problemas externos, con las amistades, familiares y por su puesto si se es casado con la pareja. Esto es a groso modo lo que quería lograr satanás para comenzar su diabólico plan, porque finalmente lo que quiere, es lograr que el creyente este en absoluta desobediencia a Jesucristo para llevarlo al mundo, donde por todos los medios tratará de destruirlo completamente.

Si es esta la situación de algunos de ustedes, les tengo buenas noticias. Primero les quiero decir que Dios nuestro Padre es misericordioso y perdona nuestros pecados, el profeta Isaías lo dice de esta forma: (Isa. 1:18) “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; y si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”. El apóstol Juan lo dice así: (1 Juan 1:9) “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. Y otra vez Juan dice: (1 Jn. 2:1) “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el padre, a Jesucristo el justo”.
PASOS PARA LA RESTAURACIÓN
1. RECONOCER QUE SE HA DESOBEDECIDO Y COMETIDO UN PECADO DE MUERTE DELANTE DEL SEÑOR.
Pedir perdón al Señor con arrepentimiento y humillación sincera y verdadera, el arrepentimiento y la humillación debe ser con convicción de que se ha desobedecido delante de Jesucristo y de Jehová Dios y pecado contra si mismo y el prójimo. El Arrepentimiento debe ser en los términos de la Palabra Escrita en la biblia, no en lo que nos indique nuestra mente; Juan el Bautista dice: (Mateo 3:7-9) “7 Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? 8 Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, 9 y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras”. La convicción de pecado debe ser absoluta y completa con repudio y renunciación a la acción cometida.

2. EL ARREPENTIMIENTO DEBE ESTAR ACOMPAÑADO DE CONVERTIMIENTO.
Esto significa, dejar inmediatamente el pecado y la desobediencia, un volverse absolutamente en 180º del camino equivocado y ponerse en obediencia a su Palabra. El convertimiento también debe ser en los términos de la Sana Doctrina de Cristo, como lo dice el profeta Joel: (Joel 2:12 y 13) “Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mi con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo”.

No permitas que tu mente natural argumente a favor del pecado que has cometido, ni busques justificaciones, esto sería una muestra de un falso arrepentimiento y el enemigo seguiría haciendo presa de ti, no hagas caso de los ofrecimientos de satanás, pues él no se alejará inmediatamente de ti, sino que te buscará por algún tiempo para tratar nuevamente de hacerte caer en desobediencia. Tu resistencia debe ser firme y sin vacilación. El apóstol Santiago nos da la fórmula de resistir en forma correcta, él dice: (Stg. 4:7-10) “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza. Humillaos delante del Señor, y él os exaltará”. Si te mantienes en obediencia, nuevamente el círculo de protección se cerrará a tu alrededor y el Espíritu Santo comenzará su obra de restauración y limpieza en tu vida.

3. TU DECISIÓN DE VOLVER A LA OBEDIENCIA, DEBE SER UN ACTO FIRME E INQUEBRANTABLE DE TU VOLUNTADA SOMETIDA AL SEÑOR.
La victoria y restauración completa para tu vida la obtendrás con una decisión firme, inquebrantable y trascendente de renunciación al pecado y la desobediencia. Si permites en algún rincón de tu corazón la posibilidad de continuar con el pecado, porque te parece una buena alternativa, estarás muy equivocado y en serio peligro, la restauración demorará más tiempo o tal vez nunca la logres. Es la decisión de tu vida, obedecer o no obedecer.

4. DEBERÁS REALIZAR UN ACTO DE VALENTÍA SUPREMA
Finalmente, para tu restauración completa es necesario un acto de valentía suprema, deberás enfrentar las consecuencias de tu desobediencia, luchar hasta reparar los daños que el enemigo te ha causado, reconocer con humildad y sinceridad tu error, pero sabiendo que Jehová Dios por medio de Jesucristo te ha perdonado y que ya ha comenzado tu proceso de restauración, y como dijo el apóstol Pablo, tú también puedes decir: (Filipenses 4:13) “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Gloria a Jehová Dios y a nuestro Señor Jesucristo por su amor.

CONCLUSIÓN:
Si tu arrepentimiento y conversión son genuinos, el enemigo ha sido echado de tu vida por Jesucristo, pero quedarán alguna marcas y manchas en tu mente, que el Espíritu Santo te ayudará paso a paso a sacar de ella. Recuerda que tu alma ha experimentado una invasión de espíritus demoníacos, que aunque han sido echados de tu vida por el Poder de Dios, quedarán algunas huellas por algún tiempo.

En nuestra alma están nuestras emociones, sensaciones, imaginaciones y la voluntad, después de una caída de este tipo quedan algunas manchas y huellas, por ejemplo vendrán recuerdos y sensaciones que te atormentarán, de ninguna manera cedas a tus recuerdos y los deseos de tu carne, crucifícala en el nombre de Jesucristo. Es aquí donde debes echar mano a las armas de nuestra milicia de las que el apóstol Pablo dice: (2 Corintios 10:4-6) “3  Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; 4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, 5 derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, 6 y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta”.

Las fortalezas son las estructuras mentales equivocadas, que el enemigo logra crear en nuestras mentes con su invasión demoníaca cuando estamos en desobediencia, las cuales debemos destruir y derribar completamente a través de las armas espirituales y la obediencia absoluta al Señor. No debes asustarte si hay demora en que tu mente quede completamente limpia, es un proceso de limpieza que puede demorar, pero persiste hasta que con la gracia del Espíritu Santo y tu constancia, logres la limpieza completa.

Con oración, sometimiento a la voluntad de Jehová Dios nuestro Padre Celestial y a nuestro Señor Jesucristo, confesión de la Palabra de Dios y el tiempo, el Espíritu Santo limpiará tu vida y te dará la victoria completa sobre la tentación y la caída. Como dice el apóstol Pablo a los filipenses: (Fil. 1:6) “Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”. Gloria a Jehová Dios nuestro Padre Celestial y a nuestro Señor Jesucristo por su gracia magnífica.

Dios les bendiga amados hermanos y adelante, Dios te ama y te ayudará.

PREDICADORA DE LA SANA DOCTRINA DE CRISTO: ASUCENA ALAMILLO; Hola hermanos les saludo con mucho amor en el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo, y con un solo propósito de que sean edificados sus vidas y sus ministerios, me gozo el saludarles y el que Dios me dé la oportunidad de servirles si me lo permiten, y con todo respeto a su doctrina o denominación, mi único interés es que corra la Sana Doctrina de Cristo.                                  https://www.facebook.com/milibertadorviene
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LA SANA DOCTRINA DE CRISTO ENSEÑA QUE SI JESUCRISTO HABITA EN TI, DEBE DE HABER FRUTOS

LA SANA DOCTRINA DE CRISTO ENSEÑA QUE SI JESUCRISTO HABITA EN TI, DEBE DE HABER FRUTOS
(1Juan 2:24) “Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre”.

Los verdaderos cristianos son los ungidos, como su nombre lo expresa: son los ungidos por el Espíritu Santo con gracia, con dones y privilegios espirituales.
En Juan se produjo una transformación drástica gracias a nuestro Señor Jesús. Pues era un joven, el más joven de todos los discípulos y, de hecho, muchos concuerdan en pensar que no era más que un adolescente cuando empezó a seguir a Jesús, que posiblemente tendría unos diecisiete o dieciocho años. Juntamente con su hermano Jacobo, era un joven impetuoso, que hablaba con absoluta franqueza y de manera impulsiva con tendencia a desahogarse, que estaba todo el tiempo dando rienda suelta a sus sentimientos, así que el Señor llamó tanto a Jacobo como a Juan Hijos del Trueno. (Mar 3:17) “a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, esto es, Hijos del trueno”. Pero Juan se convirtió en el apóstol del amor. Era conocido por su dulzura, su afabilidad y bondad. Se convirtió en un hombre caracterizado por su evidente devoción y amor por el Señor Jesús, de modo que durante toda su vida se destacó como el apóstol del amor.

Es Juan el que Jehová Dios usa para Escribirnos estas epístolas. ¡La principal preocupación de Jehová Dios expresada por medio del apóstol Juan es el verdadero cristianismo! Porque estamos viviendo los tiempos últimos, dónde el desánimo, lo aburrido y la monotonía con la que en las iglesias se están viendo plagadas el Cristianismo, llenos de religiosidad y tradiciones del mundo ya están dentro de la mayoría de congregaciones. (Colosenses 2:8) “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo”. La frescura, la vitalidad, la novedad, la emoción de siempre buscar la Verdad Escrita de la fe cristiana ha empezado a perder su brillo verdadero.
Por lo tanto, Dios guía a Juan para que pida al pueblo que tenga en cuenta las cosas de vital importancia, lo que hacen que la vida sea algo real. Por lo que Juan se siente preocupado por una manifestación auténtica del cristianismo, que siempre se compone de los mismos tres elementos. La composición de esta primera epístola de Juan enfatiza esas tres cosas esenciales que hacen del cristianismo algo genuino y que son la verdad, la justicia y el amor. Por lo tanto, estas tres cualidades se convierten en las señales que enfatiza Juan como prueba ante cualquiera de que él o ella es una persona cristiana. La epístola nos ofrece una maravillosa vara de medir con la que podemos poner a prueba nuestra fe cristiana. ¿Cómo nos va? ¿Estamos a la altura que debiéramos estar? ¿Manifestamos la verdad, la justicia y el amor?

Hoy hablaré en un momento, dónde se enfatizan estas tres cualidades: la verdad, la justicia y el amor. Un ejemplo de como las verdades a medias son la mentiras más grandes es esta: no existen verdades a media o medias verdades. La sutileza del diablo  torciendo la Verdad; (Mt 4:5,6)  “5 Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, 6 y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra”. Esta es la mentira sacada de esta Verdad; (Sal 91:11) “Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos”. El diablo cita la Palabra y sutilmente la tuerce, porque ciertamente Dios guarda a sus hijos como dice el Salmo 91, sin embargo no ha mandado a nadie a echarse desde un edificio y tampoco ha dicho que si alguien se lanza desde una azotea que Él le rescatará.

(1Juan 2:18-4:21) “18 Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo. 2:19 Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros. 2:20 Pero vosotros tenéis la Unción del Santo, y conocéis todas las cosas. 2:21 No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la Verdad. 2:22 ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. 2:23 Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre. 2:24 Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre. 2:25 Y esta es la promesa que Él nos hizo, la vida eterna. 2:26 Os he escrito esto sobre los que os engañan. 2:27 Pero la unción que vosotros recibisteis de Él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en Él. 2:28 Y ahora, hijitos, permaneced en Él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de Él avergonzados. 2:29 Si sabéis que Él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de ÉL. 3:1 Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él. 3:2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a ÉL, porque le veremos tal como Él es. 3:3 Y todo aquel que tiene esta esperanza en Él,  se purifica a sí mismo, así como Él es puro. 3:4 Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley. 3:5 Y sabéis que Él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en Él. 3:6 Todo aquel que permanece en Él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. 3:7 Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como Él es justo. 3:8 El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. 3:9 Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. 3:10 En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios. 3:11 Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros. 3:12 No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas. 3:13 Hermanos míos, no os extrañéis si el mundo os aborrece. 3:14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte.3:15 Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en ÉL. 3:16 En esto hemos conocido el amor, en que ÉL puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.3:17 Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? 3:18 Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad. 3:19 Y en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de ÉL; 3:20 pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y ÉL sabe todas las cosas. 3:21 Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios; 3:22 y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de ÉL, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de ÉL. 3:23 Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado. 3:24 Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que ÉL permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado. 4:1 Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. 4:2 En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; 4:3 y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo. 4:4 Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo. 4:5 Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye. 4:6 Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el Espíritu de Verdad y el espíritu de error. 4:7 Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. 4:8 El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. 4:9 En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por ÉL. 4:10 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que ÉL nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. 4:11 Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. 4:12 Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros. 4:13 En esto conocemos que permanecemos en Él, y Él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu. 4:14 Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo. 4:15 Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. 4:16 Y nosotros hemos conocido y creído el Amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. 4:17 En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como Él es, así somos nosotros en este mundo. 4:18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. 4:19 Nosotros le amamos a Él, porque Él nos amó primero. 4:20 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? 4:21 Y nosotros tenemos este mandamiento de Él: El que ama a Dios, ame también a su hermano”.

Es la relación a la que Juan se refiere como comunión con Dios, unidad con él, una identificación de su vida con Jesucristo. Pero si no tienes esto, no puedes producir ni justicia, ni verdad ni amor porque te resulta imposible.
En otras palabras, si necesitas es un buen consejo, y no recures a la Biblia porque puedes obtener muy buenos consejos de las religiones y sus pastores, además es más fácil y cómodo, pero lo que no te podrán decir estos dirigentes es cómo conseguirlo. ¡El cómo! A esto es a lo que se refiere Jehová Dios por medio del apóstol Juan.
¿Cómo se sigue ese buen consejo? Es mediante la unidad con Jesucristo, comunión con el Señor Jesucristo, Jesucristo habitando en ti y tú en Él, y Juan comienza hablando de esto. Ese es el fundamento y la clave de esta epístola, al comenzar con esta nota de comunión con Jesucristo. La verdad sobre Jesús es que teniendo la forma de Dios se hizo hombre. (Filipenses 2:5-8) “5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.
Es las dos cosas, 100% Dios y 100% hombre Hijo del Dios Eterno, unido a todas las grandes revelaciones del Antiguo Testamento, que destacan el ser y la personalidad de Jehová Dios, y es hombre, pues es de carne, vivió entre nosotros, fue hombre, sufrió y murió como tal. Todo esto con el propósito de que pudiésemos compartir su vida, su naturaleza divina.

El problema como en aquel entonces que había muchas personas que eran maravillosas, que dan la impresión de ser personas agradables, corteses, consideradas y educadas y cuyo propósito no era acabar con el Cristianismo, sino que lo que pretenden es mejorarlo. Por lo que sencillamente eliminan algunas cosas y restan importancia a otras cosas de la Sana Doctrina de Cristo en el Nuevo Testamento con respecto a Jesús al tiempo que enfatizan otras que concuerdan con lo que pretenden enseñar. De este modo intentan hacer que el Cristianismo sea intelectualmente respetable.
Este proceso sigue igual actualmente, pero Juan dice que si cedemos a esto, si sucumbimos a esta clase de engaño, te encontrarás con que te han engañado y con que no eres cristiano. Estarás siguiendo una mentira y te convertirás en víctima del timo y del engaño y los resultados son terribles.

En la segunda sección, el apóstol enfatiza la justicia. El cristianismo no se trata sencillamente de firmar en una iglesia local con cierta doctrina cristiana o credo, ni de firmar su nombre bajo una declaración de fe "Creemos en Dios Padre Todopoderoso, y en Jesucristo su único Hijo, nuestro Señor, que sufrió bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado y al tercer día... etc. etc. No se trata de esto, es mucho más que la verdad, también es justicia. Significa que cambia tu comportamiento. Lo que Juan enfatiza, como sucede con todos los escritores del Nuevo Testamento, esto es: (1Juan 3:6-10) dice, si realmente tenéis a Jesucristo viviendo en ti, no puedes seguir siendo la misma persona. No podéis seguir viviendo en pecado, haciendo cosas que están mal, mintiendo y robando, cometiendo inmoralidades sexuales, no puedes hacerlo.

Las ideas gnósticas sustituyen la Palabra de Dios por palabras humanas y suplantan la Redención de Cristo por una supuesta autor redención. Como verán, estos Gnosticos dicen: "escuchad, si el espíritu es bueno y la materia es mala y nuestros cuerpos son materia, lo único que cuenta es el espíritu. Lo que hagamos con nuestros cuerpos poco importa, no hace la menor diferencia. De modo que si quieres participar en las lujurias, adelante. No afectará vuestra postura ante Dios. Como resultado de ello, estaban convirtiendo (como dice Judas) la gracia de Dios en libertinaje. Están enseñando a la gente, a los cristianos, que pueden poner en práctica todas las inmoralidades de su tiempo y Dios aún seguiría tratándoles exactamente igual, su relación con Él no cambiará ni una pizca.
Pero Dios por medio de Juan dice: (1 Juan 3:9) “Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios”. Estas dos posturas son incompatibles. No puedes tener al Espíritu Santo morando en tu interior y llevar al mismo tiempo una vida impía. Si llevas una vida impía y pretende ser cristiano, eres un mentiroso, dice Juan y es franco al respecto.
Pero hay una tercera cosa. Es fácil para los cristianos decir hoy: Bueno, sí, eso es verdad. Tenemos que enseñar la verdad, obedecer la verdad y creer en la verdad acerca de Cristo y, como es natural, tenemos que dejar de hacer las cosas que hace el mundo. Hasta ahí llegan. ¿Han escuchado ustedes a cristianos ponerse en pie y dar testimonio en este sentido? Ellos dicen: "Yo antes fumaba, bebía, bailaba e iba al cine, jugaba a las cartas, apostaba y hacía todas esas cosas terribles, pero ya no hago más ninguna de ellas. Creo en el Señor Jesucristo y he abandonado estas cosas. Dan la impresión de que esto debería conseguir que todo el mundo se hiciese cristiano, al ver que se ha producido un cambio tan espectacular en esta persona.

Sin embargo, lo que no tarda uno en descubrir es que las personas no se sienten ni mucho menos impresionadas por lo que ha dejado usted de hacer porque la verdad es que cualquier persona mundana puede dejar de hacer esas cosas si tiene un buen motivo para dejarlo y de hecho hay quien lo hace. Si esta es la base de su testimonio cristiano, no tienes nada más que decir de lo que tienen ellos. No, el mundo no se impresiona ni mucho menos por el hecho de haber dejado de hacer algo.
Pero lo que sí les impresiona es verte a ti hacer algo que ellos no son capaces de hacer. En esto consiste el amor. Por esto es por lo que Juan dice que la tercera señal del cristiano genuino es que comienza a amar y no precisamente a los que le quieren a él (cualquiera puede hacer eso, fue el comentario de Jesús), pero empezar a amar a aquellos que no le aman, tratando con amabilidad a aquellos que te tratan mal a ti, devolviendo bien por mal y orando por aquellos que te tratan a ti con rencor, dando la bienvenida y tratando con amabilidad a aquellas personas que están en contra de ti y que tratan de perjudicarte. Esta es la señal del amor ¿no es cierto?

Ya no tratas a las personas necesitadas a tu alrededor, con una cruel indiferencia, sino que reaccionas frente a ellas y no las eliminas usted de tu vida. Juan dice: "si acude un hombre a su puerta y le dice: tengo hambre y no tengo nada que ponerme, y usted tiene lo que necesita esa persona, pero le dice: ya, está bien hermano. Oraremos por usted. Márchese y caliéntese, es ridículo decir que el amor de Dios está en ti, es absurdo. ¿Cómo puedes tu decir esto? (1 Juan 4:20) “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?”. ¿Ves lo práctico que es con respecto a estos asuntos?

Y el resultado final, así como la nota con la que concluye esta epístola, es la seguridad. Hay cosas que tu sabes con un conocimiento inquebrantable, que nadie puede destruir y que ningún argumento racional podrá echar por tierra. Tú sabes que lo que Dios te ha dicho es la verdad y que lo que ha revelado con respecto al mundo también lo es. Tienes una creciente seguridad que sirve de fundamento a tu vida. Como leemos en la nota final de Juan: (1 Juan 5:18) "Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios no sigue pecando; mas bien, Aquel que fue engendrado de Dios le guarda y el maligno no le toca". Eso es justicia. Juan nos dice que sabemos que le pertenecemos a Dios, la naturaleza misma y el ser de Dios, el Dios que es amor, y que el mundo entero está en poder del maligno y por esto es que no pueden amar. Hablan sobre ello y lo desean, lo buscan, pero no lo pueden encontrar porque Dios es amor. Sabemos que somos nacidos de Dios y nos dice: (1 Juan 5:20) "No obstante, sabemos que el Hijo de Dios está presente y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero, y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo...". ¡Qué impresionante declaración para una época en que todo el mundo nos dice que tú no puedes saber nada con seguridad, que nadie sabe nada con seguridad! Juan dice que nosotros sí, que nosotros sí lo sabemos porque nos ha sido dado entendimiento.

He aquí su palabra final, que es sumamente importante. Estoy convencido de que debería resonar a diario en nuestros oídos: (1 Juan 5:21) "Hijitos, guardaos de los ídolos".
¿Por qué? Bueno, porque el primer y grande mandamiento es: (Mat. 22:37)  "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”. Este es el propósito principal del hombre y la idolatría es amar alguna otra cosa como debemos de amar a Dios. ¿Qué es un ídolo? Es algo que sustituye a Dios. El Dios que nos creamos es el que hace que nos sintamos excitados, el que hace que ahorremos nuestro dinero, es aquel en quien lo gastamos, ese es su Dios.

Hijitos míos, habéis encontrado al Dios verdadero, así que manteneos alejados de estos ídolos secundarios, de estos dioses substitutos que exigen toda vuestra atención. Entregaos solo a Aquel que puede llenarles y concederles los deseos de su corazón. Esta es una palabra muy importante, ¿verdad? Es el que nos ayudará a pasar a salvo por todas las dificultades que encontremos en nuestro camino.

PREDICADORA DE LA SANA DOCTRINA DE CRISTO: AZUCENA ALAMILLO; Hola hermanos les saludo con mucho amor en el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo, y con un solo propósito de que sean edificados sus vidas y sus ministerios, me gozo el saludarles y el que Dios me dé la oportunidad de servirles si me lo permiten, y con todo respeto a su doctrina o denominación, mi único interés es que corra la Sana Doctrina de Cristo.                         https://www.bible.com/es/bible/149/jhn.6.rvr1960
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