viernes, 20 de noviembre de 2015

APRENDIENDO A ORAR EN LA SANA DOCTRINA DE CRISTO

APRENDIENDO A ORAR EN LA SANA DOCTRINA DE CRISTO
(Mateo 6:5-16)

“5 Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. 7 Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. 8 No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis. 9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. 10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. 11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. 12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. 13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. 14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; 15 más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. 16 Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa”.

INTRODUCCIÓN:
La oración en el tiempo de Jesús se había convertido en un motivo de orgullo, de engreimiento, más bien que la expresión de un humilde menesteroso. Orar bien se constituyó en un símbolo legalista de rango social. Cuando uno seguía fielmente al sistema religioso, éste lo conducía al exhibicionismo público y a la ostentación, no importando en este caso el sitio o lugar. La oración había perdido su valor, se había degenerado, estaba en ruina, estaba siendo explotada abiertamente por un grupo de hipócritas que cerraban la puerta al cielo. Era imposible de ser alcanzada por el hombre común.

Esto explica la condenación tan enérgica que el Señor hace en su extraordinario “sermón del monte” sobre el tan manipulado tema de la oración; Para enseñar por medio de la Sana Doctrina de Cristo acerca de la oración contrasta la de los fariseos con la verdadera, advirtiendo que es la única que puede llegar a ser atendida por el Padre.
PROPOSICIÓN: “Todo cristiano debe orar de tal manera que agrade a Dios” ¿Cuál es el tipo de oración que agrada al Padre? En el pasaje de Mateo 6:5-15 Jesús nos enseña acerca de dos clases de oraciones, una que agrada a Dios y otra que no le agrada para nada. ¿Qué clases de oraciones son estas?

LA PRIMERA ES CUANDO UNO ORA PARA SER VISTO POR LOS HOMBRES
Esta clase de oración fue condenada por el Señor por tres cosas:
A) EL LUGAR PREDILECTO:
(1) “Oraban de pie en las sinagogas” buscando prominencia, distinguirse, o exhibirse ante ellos.

En la sinagoga, lugar donde se congregaban los judíos piadosos, no buscaban un lugar desapercibido sino que se ponían de pie en el lugar central y allí oraban para ser vistos. Ejemplo: la oración del fariseo en (Luc. 18:11) “El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano”.
(2) “Oraban de pie en las esquinas de las calles” a la vista de todos. Note que no solo oraban en las calles, lugar transitado por muchas personas, sino que buscaban las esquinas o cruces de calles muy concurridos, dando a entender que, como no llegaban para la hora de la oración (los judíos piadosos tenían que orar por lo menos tres veces al días) en la sinagoga, y eran “TAN ESPIRITUALES” que tenían que orar allí nomás en la calle.
(3) El Señor conoce las intenciones del corazón, el cual lo califica como: perverso y engañoso (Jer. 17:9-10) “9 Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? 10 Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón,  para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras”.

B) LA TÉCNICA EMPLEADA
(1) Conmover o impresionar a las personas: “Para ser vistos por los hombres”. Esto es semejante a estar hablando con alguien, pero de repente, levanta la voz, toma una posición erguida como de orgullo, para que todas las personas que están alrededor lo vean y escuchen lo que está diciendo, llegando uno a sentirse despreciado por semejante acción. NOTE: Se puede decir que solo está orando a Dios como excusa, pero en realidad lo hace, para ser oído por los hombres. La palabra de Dios dice que los fariseos oraban consigo mismo (Lc. 18:11) “El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano”.
(2) Simulacro: Existen unos tremendos actores a la hora de orar. Algunos tratan de impresionar aparentando ser los más espirituales que puedan, pero la actuación termina cuando termina su oración ¿Y después qué…….?
(3) Su finalidad: procuran aparentar de que son tan fervorosos que no pueden esperar. “¡Debo orar ya, no puedo perder ni un minuto más, es la hora!”. Lástima que la intención que abrigan los hipócritas son de ser vistos como cualquier actor anhela ser visto y si es posible robarse todos los aplausos.

C) SU INTENCIÓN
(1) Lo que tienen en mente y desean es solo el aplauso de los hombres. Noten el contraste que encontramos en un ex-fariseo convertido: (Col. 3:22-24) “...no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios. 23Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; 24sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís”
(2) Jesús los califica como hipócritas, es decir farsantes; no actúan genuinamente, sino que se disfrazan para aparentar ser otra clase de persona.
(3) La sentencia o dictamen ya está establecida para ellos: Jesucristo dice que ya tienen su entera recompensa, (la admiración de los hombres), y que ya no quedaba mas recompensa futura para ellos.
(4) Se olvidaban que el Señor no premiará o recompensará jamás a los orgullosos, por el contrario los resiste (Stg. 4:6) “Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes”.

ESTA DEBERÍA SER UNA FUERTE ADVERTENCIA PARA NOSOTROS HOY
Hay tres aspectos nefastos de los cuales haríamos bien en cuidarnos:
a) Si hay un ejemplo en la Biblia, que no debemos imitar en cuanto a oración es éste. Velemos para no tener ni un vestigio de “semejanza”
b) Cuándo una oración se hace para sacar beneficios propios, esta clase de oración está plagada de sutil egoísmo, debería entonces encenderse la luz de ¡ALERTA! Y examinar cuidadosamente nuestra motivación.
c) Determinemos agradar a Dios y no tratemos de impactar a los hombres. Deberíamos buscar la aprobación de Dios y no el aplauso de los hombres. VIGILEMOS nuestro estilo de oración, cuidando de manera especial el énfasis indebido en lo que decimos y cómo lo decimos antes los demás.

El Señor no está condenando la oración que se hace en público, pues él mismo oró en público: Notemos los siguientes pasajes en ambos testamentos: a) En el Antiguo Testamento: (2 Cr. 6:14-42; Neh. 9; Hch. 4:24-31; Mt 11:25; Jn 11:41) Lo que debemos evitar es el espíritu con que estos fariseos lo hacían: “Para ser vistos...”

La clase de oración que hacían los fariseos se asemeja a los matrimonios que aparentan llevarse muy bien, en público, que hasta muchos quisieran ser como ellos. Lo absurdo es que cuando ellos están solos, no pueden dirigirse la palabra, ni muchos menos mirarse cara a cara. No pueden dialogar, pues hay un abismo que los separa. Al fin uno termina dándose cuenta que todo “Era todo un fingimiento, estaban actuando”. Nada puede probar mejor nuestra realidad que el estar cara a cara con Dios, a solas con nuestro Padre, por eso Jesús menciona otro tipo de oración para llegar a ser escuchados por Dios. La enseñanza a través de la Sana Doctrina de Cristo el Maestro nos lleva a un contraste, si la primera clase de oración es para ser vista de los hombres:

LA SEGUNDA ES CUANDO UNO ORA PARA SER VISTO
SOLO POR EL PADRE CELESTIAL.

EL Señor nos enseña otro tipo de oración muy diferente al anterior, pero que es del agrado del Padre: (Mat 6:6) “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”.

A) ESTE TIPO DE ORACIÓN TIENE SU ORIGEN:
(1) En la necesidad de diálogo que tiene un hijo con su Padre: “Padre nuestro...”
(2) En la necesidad de imitar a Jesús en su vida de oración (Mr. 1:35) “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba”.
(3) En la necesidad de cumplir las demandas de la Palabra en cuanto a la oración (Ef. 6:18 “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos”; 1Tes. 5:17 “Orad sin cesar”; 1Ti. 2:8,9 “8 Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda. 9 Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos”).


B) LA SANA DOCTRINA DE CRISTO SE MANIFIESTA DEL SIGUIENTE MODO:
(1) Cambiando las esquinas de las calles, por orar en el cuarto privado.
(2) Cambiando el ser visto de los hombres, para encontrarse en secreto con su Padre.

C) LAS RECOMPENSAS DE ORAR CORRECTAMENTE:
(Mat 6:4) “Para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”.
(1) Somos oídos por Dios, por más que sea hecha en secreto y de manera silenciosa.
(2) Es tenida en cuenta por la intención del corazón (Sal. 37:4) “Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón”.
(3) Por lo tanto, de antemano ya el Señor está conociendo y atendiendo nuestras necesidades (Mt. 6:32) “Porque los gentiles buscan todas estas cosas;  pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas”.

EN LA ORACIÓN QUE AGRADA AL PADRE DEBEN CONSIDERARSE DOS CORRECCIONES FUNDAMENTALES. ELLAS SON:
LAS VANAS REPETICIONES:
(a) El Señor condena la repetición mecánica de las oraciones. Las religiones paganas tenían esta clase de práctica, intentando cansar a sus dioses con oraciones sin fin. Los fariseos formulaban este tipo de oraciones. Hoy existe también este tipo de oraciones en algunos grupos que se dicen cristianos. Los fariseos se asemejaban a los gentiles en esto (Mr. 12:40) “que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones. Estos recibirán mayor condenación”.
(b) Pero debo puntualizar que las Escrituras no condenan la “insistencia en la oración y las oraciones que podrían catalogarse como largas”. Note los siguientes pasajes: (2Cr. 6:14-22; Neh. 9; Sal. 18; 89; 119; Mt. 26:44; Lc. 22:44 “Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra”; Lc. 6:12,13 “12 En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. 13 Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles”; 2Cor. 12:6-8 “6 Y los príncipes de Israel y el rey se humillaron, y dijeron: Justo es Jehová. 7 Y cuando Jehová vió que se habían humillado, fue palabra de Jehová a Semaías, diciendo: Se han humillado; no los destruiré; antes los salvaré en breve, y no se derramará mi ira contra Jerusalén por mano de Sisac. 8 Pero serán sus siervos; para que sepan lo que es servirme a mí, y que es servir a los reinos de las naciones”)

LA PEDANTERÍA O GRANDILOCUENCIA:
(a) Esta es la oración habitual del que le gusta “oírse asimismo”. Que les parece que por su mucho hablar serán atendidos. Había una creencia generalizada en aquel tiempo que los dioses necesitaban muchas palabras para que entendieran sus peticiones y fueran inducidos a responder. No debemos hablar con nuestro Padre como los paganos oraban a sus dioses falsos, debería existir una diferencia total, En La Sana Doctrina de Cristo.
(b) Entendamos que Jesucristo no condena el “orar mucho”, sino el “hablar mucho”. Muchas oraciones destacadas y fervientes en las Escrituras son breves y concisas; por ejemplo: (Ex. 32:21,32 1R. 3:6-9; 1R. 18:36, 37; 2R. 19:14-19; 1Cr. 4:10; Lc. 18:13; Lc. 23:42; Hch. 7:60) En Nehemías tenemos un gran ejemplo por su brevedad en la oración, pero fue de mucha oración (Neh. 4:4,5; 5:19; 6:9; 13:14,29, 31).

3. En la oración que agrada al Padre el mandamiento de no hacernos semejantes a ellos, no implica para nada el “dejar de orar”:
a) Si bien Dios no necesita abundancia de palabras para informarle de cualquier situación, porque nada le es desconocido. Eso no nos enseña que no debemos orar. Dios mismo ordena que se ore (Sal. 81:10; Mt. 7:7,8; Jn. 15:7).
b) La oración no es para que Dios se informe de las necesidades del creyente, sino para que éste tome clara conciencia de ellas y muestre una humilde dependencia de Dios (Ro. 8:15) “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba,  Padre!”.

4. La oración que agrada al Padre, es la que se realiza de acuerdo a un modelo. Advierta que es “un modelo”. No es para ser repetida muchas veces como vana palabrería, porque estaría contradiciéndose el mismo Señor con el (Mat 6:7) “Y orando,  no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos”. El Señor no establece aquí un mandamiento para repetir las palabras, ya que no dice "con estas palabras", sino "DE ESTE MODO".

5. La oración que agrada al Padre es un modelo que consta de tres partes:
a) La invocación de su nombre (Mat 6:9) “Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre”. La prioridad en la oración tiene que ver con la gloria y propósitos de Dios.

La oración debe ser dirigida al Padre, Él debe ser el centro de nuestra vida, debemos ubicarlo en el lugar correcto.
El creyente está en una relación Padre-hijo (Jn. 1:12) “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”.

b) Las peticiones (Mat 6:9–13) “9 Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. 10 En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho;  pero el mundo no le conoció. 11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 12 Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios”.

RELACIONADAS CON DIOS.
(a) La santificación de Su nombre (v. 9) “Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo”.
(b) La venida de Su reino (v. 10) “En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho;  pero el mundo no le conoció”.
(c) El cumplimiento de Su voluntad (v. 13) “los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios”.

RELACIONADAS CON LA PARTE HUMANA.
(a) La provisión diaria (v. 11) “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron”.
(b) El necesario perdón (v. 12) “Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”.
(c) La irreemplazable protección (v. 13) “los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios”.

La doxología: Termino que da reconocimiento y alabanza de su grandeza.
(1) Dios puede responder con grandeza y magnificencia: “tuyo es el reino”
(2) Nuestro Padre es el Dios Todopoderoso, por lo tanto “No hay nada imposible para él”: “tuyo es el poder”
(3) Las peticiones y sus decisiones todo para su gloria: “tuya es la gloria”
(4) Para confirmar todo lo que se ha dicho en oración decimos: “Amén”

LA ORACIÓN QUE AGRADA AL PADRE ESTÁ SATURADA DE PERDÓN
a) La incapacidad para perdonar es un obstáculo a la oración.
b) La grandeza que perdona la ofensa recibida, señala un canal limpio para que la oración sea considerada.
c) Asegúrese de no guardar nada contra nadie (Mat 6:14-15) “14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; 15 mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas”.
d) Tenga una conciencia limpia. Recuerde las palabras del salmista en (Sal. 66:18) “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, El Señor no me habría escuchado”. Si desea respuesta debe cerciorarse de estar bien con los demás, por lo menos en lo dependa de usted.

Por consiguiente, la oración que agrada a Dios nunca fue creada para que nos sintiéramos culpables, no fue pensada ésta como una competencia verbal solo para algunos candidatos, como una forma de hablar en clave para ciertos ungidos o como una demostración pública de piedad. La oración enseñada por Jesús en su Sana Doctrina es espontánea y realista, una comunicación práctica con el Padre la que luego se transforma en confianza absoluta y tranquilidad sin igual.

CONCLUSIÓN:
La oración fue pensada por el Padre para que encontremos satisfacción por la comunicación lograda y consecuentemente ser libres de la espantosa ansiedad. Escuchemos a Pablo desde la prisión en Roma: (Fil. 4: 6-7) “No se afanen por nada; más bien oren por todo. Presenten ante Dios sus necesidades y después no dejen de darle gracias por sus respuestas. Haciendo esto sabrán ustedes lo que es la paz de Dios, la cual es extraordinariamente maravillosa que la mente humana no podrá jamás entenderla. Su paz mantendrá sus pensamientos y su corazón en la quietud y el reposo de la fe en Jesucristo”

¡Qué importante es la oración!
Cuantas veces nos perdemos de gozar de la oración porque prestamos más atención al envoltorio y que al verdadero contenido. Pensamos más en el tiempo que deberíamos orar que en la verdadera comunicación, que simplemente debería concluir cuando nos sentimos satisfechos; ésta nunca debiera ser delimitada por un simple reloj.

Nos han hecho tan pesada la carga por causa de modelos impuestos por la publicidad, que en verdad son una excepción a la regla, que nos perdemos lo atractivo de la oración, el Maestro nos enseña que debería ser tan normal como el diálogo entre padre e hijo.


Cuando el Señor trató de corregir el tema de la oración lo hizo contrastando intencionalmente la enseñanza dada por los hipócritas fariseos, los cuales la hacían tan difícil, tan pesada y repelente que muchos se estaban perdiendo el gran beneficio de tener audiencia permanente con nuestro maravilloso Padre.

Le aliento a comenzar de nuevo. Forme sus propios hábitos con su propio tiempo. Renueve la jerga gastada, cambie el lenguaje vacío por uno que usted conozca, entienda y tenga sentido para usted.

Pero sobre todo aprenda a disfrutar de ella, pues nuestro Padre disfruta mucho y le agrada hablar con nosotros.

Predica en Lerma por: Pastor Víctor Ramón Preciado Balderrama
Hola hermanos les saludo con mucho amor en el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo, y con un solo propósito de que sean edificados sus vidas y sus ministerios, me gozo el saludarles y el que Dios me dé la oportunidad de servirles si me lo permiten, y con todo respeto a su doctrina o denominación, mi único interés es que corra la Sana Doctrina de Cristo, estoy ofreciendo:
MATERIALES BÍBLICOS GRATIS
Todo es completamente gratis, como escritor de estos materiales te voy a dar los originales para que tú le pongas el nombre de tu Iglesia o tu ministerio o le hagas las modificaciones que a ti te parezcan convenientes. Mi interés es que me des la oportunidad de servirles pues me queda muy claro que mi llamado no es de ser titular sino el de servir y que la Sana Doctrina de Cristo corra como un río poderoso arroyando toda basura de ignorancia.

Por favor si les interesan estos materiales escríbanme pidiéndomelos a cualquiera de los siguientes correos, y con mucho gusto y en el amor a Cristo se los enviaré inmediatamente sin cuestionar nada y que el Espíritu Santo los dirija y los lleve por buen camino, solo les pido en este mismo amor NO LO VENDAN: lo recibes de gracia dalo de gracia.

viclaly_57_57@yahoo.com

LAS FORMAS ALREDEDOR DE LA SANA DOCTRINA DE CRISTO

LAS FORMAS ALREDEDOR DE LA SANA DOCTRINA DE CRISTO
 (Juan 7:23-24) “23 Si recibe el hombre la circuncisión en el día de reposo, para que la ley de Moisés no sea quebrantada, ¿Os enojáis conmigo porque en el día de reposo sané completamente a un hombre? 24 No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio”. El temor de Dios filial es aquel por el que se detesta el pecado o se aparta de él, no por las penas con que son castigados los pecadores, sino porque aquello es una ofensa a Dios, algo que le desagrada a Él. Por otra parte, temor servil es el que evita el pecado por la pena que lleva consigo.
Es decir: hay tres estados en los que se puede agradar a Dios.
1)  Hacemos lo que agrada a Dios por temor al castigo y entonces estamos en la condición de esclavos.
2)  Buscando la ventaja de un salario cumplimos las órdenes recibidas en vista de nuestro propio provecho, asemejándonos así a los mercenarios.
3)  Finalmente, hacemos el bien por el bien mismo y estamos así en la condición de hijos".
SERVIL se aplica a la persona que, para obtener algún beneficio o favor, se humilla ante otra. Por lo tanto, la obediencia no es una actitud servil sino una conformidad voluntaria que sirve con atención y diligencia.

De hecho, es un avance revolucionario frente al enfoque judío de la ley mosaica. "El temor de Dios" no es "el temor a Dios" y si (Proverbios 9:10) “El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia”. Deja muy claro que se refiere al poder de hombre de "desear" el conocimiento divino del bien y del mal.
(Salmos 111:10) “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos; Su loor permanece para siempre”.
(Proverbios 1:7) “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza. Amonestaciones de la Sabiduría”.

Desde siempre el hombre se ha esmerado en elevar las formas por sobre los principios. No importa tanto el objetivo, sino que las formas de alcanzarlo, sería la premisa más arraigada en nuestros corazones y naturalezas caídas por causa del pecado. El texto que encabeza esta predicación habla de los principios sobre las formas. El Señor Jesús, autor y consumador de todas las cosas, aparece reivindicando los principios por sobres las formas, situación que genera un intenso ardor en las religiones en ese tiempo y en este tiempo. Frente al texto selecto de las santas escrituras citado arriba, se deja ver que a los religiosos más les importaba las tradiciones que la salvación de un individuo.
Eran los religiosos judíos, aquellos altivos de espíritu y celosos de la liturgia y ceremonias, pero que no lograban ver más allá de las formas, y es por eso que su juicio solo quedaba en la cáscara (apariencia) y no en la esencia del fruto.
(Mateo 23:24-33) “24 ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello! 25 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia.

26 ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio. 27 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, más por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. 28 Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad. 29 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos, 30 y decís: Si hubiésemos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en la sangre de los profetas. 31 Así que dais testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas. 32 ¡Vosotros también llenad la medida de vuestros padres! 33 ¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?”.

El apóstol Pablo define muy bien el sentir de aquellos fariseos que con el esmero de guardar las formas y el ritualismo (inclusive “extra” escritural), pensaban que estaban agradando a Dios: (Filipenses 3:4-7) “4 Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: 5 circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; 6 en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. 7 Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.”


Los fariseos eran y son la facción del judaísmo más legalista y formalista que nadie jamás ha conocido. El apóstol Pablo fue uno de ellos, por tanto, sabía como pensaban y con que “celo” defendían sus postulados religiosos por sobre los legítimos intereses de Dios. Para ellos lo más importante era el envase más que el contenido. Era más preponderante los sacrificios que la misericordia (Oseas 6:6) “Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos”.
Cuando llegó Jesucristo y estableció la Sana Doctrina de Cristo, como única enseñanza válida para tener al Padre y al Hijo, cayeron muchas formas y estableció el principio celestial. (Mat 22:37-40) “37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Este es el primero y grande mandamiento. 39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas”.

La Biblia presenta con claridad a un pueblo que es tomado y establecido en medio de formas, de ceremonias y rituales que deben de ser cumplidas cabalmente. Me refiero al pueblo de Jehová Dios. En el transcurso de su historia, este pueblo celoso por cumplir aquel inventario ceremonial, fue constantemente olvidando los principios por debajo de las formas, llegando al extremo de volverse a mas de una religión, cuyo síntoma es el mismo de todas; presentar méritos delante de Dios para recibir sus favores. En otras palabras, si yo hago esto o aquello, recibiré como recompensa eso o aquello.
En contraste la Biblia dice: (Romanos 11:33-36) “33 ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! 34 Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?

35 ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? 36 Porque de él, y por él, y para él,  son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.”
Las religiones son el prototipo de los defensores de las formas por sobre los principios. Tan solo recordemos el contenido de la ley; los principios estaban en el decálogo (10 mandamientos) y las formas en la ceremonia y los ritos. (Hechos 15:1) “Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos”.

Sin duda, que el pueblo se jactaba de cumplir las ceremonias, pero olvidaban constantemente los principios. Ellos ponderaban más los ritos que la relación con Dios y con su prójimo. Se preocupaban de las vestimentas y de los emblemas, pero dejaban atrás los principios elementales de la ley. En ese evidente fracaso, se deja ver que, no solo el pueblo de Israel, sino que en todo corazón humano se asila en forma férrea, aquel apego solo por la liturgia y el olvido de los principios de la misma.

Recordemos un pasaje muy ilustrativo al respecto: (Deuteronomio 6:4-9) “4  Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. 5 Y amarás a Jehová tú Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. 6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; 7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. 8 Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; 9 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas”.
Cuando revisamos las tradiciones y formas del judaísmo respecto a pasajes como estos, descubrimos que ellos bajo “interpretación literal” adoptaron el uso de las afamadas “filacterias o tefilín” que eran pequeñas cajitas o envolturas de cuero que contenían pequeños pasajes de las escrituras y que los religiosos judíos se colgaban en sus manos y en sus cabezas como señal de cumplimiento ortodoxo del mandamiento de Dios.
También incluyeron, y que hasta en la actualidad es practicado por todos los judíos en todo el mundo, el uso de la “mezuzá” que es una pequeña cajita que contiene un pasaje de las escrituras y que se instalaba en las puertas de las casas. De este modo, cumplían la segunda parte del mandamiento.
Sin duda, que esta tradición del judaísmo ponderó solo las formas por sobre el principio del mandamiento, el cual versa así:

Con justa razón el Señor Jesucristo les decía a los religiosos defensores de formas: (Mateo 23:4-5) “Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos”.

Los fariseos, como promotores y defensores de las formas por sobre los principios, eran expertos en poner cargas y pesadas listas de códigos religiosos sobre sus feligreses, aún sabiendo que ni ellos mismos las cumplían. Exigían, pero no daban nada, predicaban, pero no practicaban. De ahí que sus religiosos, vistosos y distinguidos atuendos, incluyendo sus filacterias, no eran más que una inmensa máscara de hipocresía. No en vano el Señor les echaba en cara: (Mateo 24:27) “Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia”.

CRISTO EL EXTERMINADOR DE LAS FORMAS
A diferencia del pecaminoso corazón humano que insiste insolentemente en agradar a Dios cumpliendo ritos y tradiciones, el Señor Jesús nos muestra en su enseñanza, que los principios siempre deben ser considerado por sobre las formas. Justamente es esa la actitud que tanto repudian los religiosos de todas las épocas.
Cristo sanó en día de reposo (Juan7:23-24) “Si recibe el hombre la circuncisión en el día de reposo, para que la ley de Moisés no sea quebrantada, ¿os enojáis conmigo porque en el día de reposo sané completamente a un hombre?”, comió con pecadores (Mateo 9:9-13) “9 Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió. 10 Y aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos. 11 Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores? 12 Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. 13 Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento”, conversó en extenso con una mujer samaritana (Juan 4:20-26) “20 Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. 21 Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. 22 Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. 23 Mas la hora viene, y ahora es,  cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. 24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. 25 Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas. 26 Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo.”, escogió a un publicano (Mat.9:9) “9  Pasando Jesús de allí,  vio a un hombre llamado Mateo,  que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió”, sanó a una sirofenicia (Marcos 7:24-30) “24  Levantándose de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón; y entrando en una casa, no quiso que nadie lo supiese; pero no pudo esconderse. 25 Porque una mujer, cuya hija tenía un espíritu inmundo, luego que oyó de él, vino y se postró a sus pies. 26 La mujer era griega, y sirofenicia de nación; y le rogaba que echase fuera de su hija al demonio. 27 Pero Jesús le dijo: Deja primero que se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos. 28 Respondió ella y le dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos, debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos. 29 Entonces le dijo: Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija. 30 Y cuando llegó ella a su casa, halló que el demonio había salido, y a la hija acostada en la cama”, salvo a un criminal. (Lucas 23:43) “Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” y perdonó a una adúltera (Juan 8:11) “Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más”.

Que mas podemos decir del Hijo de Dios que vino a elevar los principios por sobre todas las cosas. Él hizo lo que “no se debía hacer” En lugar de observar el día sábado, había que descubrir al Señor del sábado que otorga el verdadero reposo, y en lugar de condenar a los pecadores, había que clamar “ni yo te condeno” frase que desactivó las fuerzas de los hipócritas defensores de formas por sobre los principios.


Cristo fue el más grande demoledor de formas y por tal razón, se ganó el repudio de los fariseos quienes preferían guardar las tradiciones y eliminar los fundamentos de Dios.
A estos, El Señor les dice: (Mateo 15:7-9) “Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres”.
Esta punzante declaración del Señor, surgió luego de que los fariseos legalistas estaban preocupados del porque los discípulos de Cristo no se lavaban las manos al comer pan, quebrantando la tradición de los ancianos. Jesús, les indica que ellos guardando las tradiciones, infringían la ley por la hipocresía, ya que pretendiendo agradar a Dios por obras (formas) anulaban los principios fundamentales y trascendentales. Este y otros pasajes, nos indican con claridad que El Señor jamás enseñó la importancia de las formas por sobre los principios.

EL CRISTIANISMO Y LAS FORMAS
Bien sabemos que las formas en el cristianismo tienen una importancia más allá que la que deberían tener. El pretexto de ser “celoso” por El Señor, muchos se ven envueltos en medio de las telas del formalismo religioso, defendiendo tradiciones, dogmas humanos y visiones parciales extraídas de la biblia, las cuales son defendidas por frases tales como: “siempre se ha hecho así” o “así me enseñaron”, lo cual no dista mucho de los “pioneros” del legalismo que tratamos en la parte anterior.
Existe una sola Sana Doctrina de Cristo que analiza lo que debemos hacer cuando la pandemia del legalismo formalista quiere invadir nuestros pensamientos e iglesias.

HAY COSAS BÍBLICAS, NO BÍBLICAS Y ANTI BÍBLICAS.
Esta sencilla trilogía nos permite, cual antídoto, frenar los efectos nocivos del legalismo formalista que ataca a las iglesias. De los tres conceptos, el único que nos debe hacer sonar la “alarma” es el tercero, es decir, las cosas ANTI BIBLICAS.
Evidentemente aquellos que defienden las formas por sobre los principios, también darán énfasis al segundo punto y para que mencionar el primero.
Ciertamente hay puntos de la biblia que son abiertamente doctrinal, por ejemplo, la Deidad del Señor Jesús, su resurrección, su muerte vicaria, su segunda venida, etc. Puntos que son indiscutibles e inflexibles.

Sin embargo, hay temas que no son bíblicos ni menos doctrinales, por ejemplo, la realización de reuniones de niños, de jóvenes, etc., pero que de ninguna manera son anti bíblicos, por el contrario, son de provecho para la iglesia. Ahora bien, en estos puntos, defender formas es un grave error ya que lo único que se produce es desacuerdo derivado de la carnalidad y egoísmos de los hombres.

Por consiguiente, descubrimos que defender formas en la iglesia es la muestra más clara de inmadurez y religiosidad. Es lo contrario de la gracia de Dios y la libertad en Cristo. Es poner yugo sobre la cerviz de los hermanos y es enfatizar el envase y la cáscara por sobre el contenido y esencia.
El apóstol Pablo hablando de las formas judías que estaban invadiendo las iglesias fundadas sobre la base de la gracia de Dios, declara: (Gálatas 3:3) “¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?”.


Esta pregunta de Pablo, está diciendo, después de haber conocido la verdad misma de las cosas y haber disfrutado de “los principios” de Dios, ¿vais a terminar defendiendo formas nuevamente?.
¡Hermanos! Ya pasó el tiempo en que juzgábamos según los ritos y formas, ahora es el principio que nos convoca; no debemos retroceder hacia los rudimentos de la religión, sino que debemos proyectarnos hacia la madurez en la Sana Doctrina de Cristo. Mirar las formas por sobre los principios, nos llevará a la triste práctica de “colar el mosquito y tragarnos el camello”.

Pablo agrega algo más al respecto: (Colosenses 2:16-23) “16 Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo,
17  todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo. 18  Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal, 19 y no asiéndose de la Cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos,  crece con el crecimiento que da Dios. 20 Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos 21 tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques 22 (En conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso? 23 Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne”.
El texto es extremadamente afirmativo respecto al tema tratado.
Aunque el contexto apunta a las prácticas judías, el valor del mismo es perfectamente aplicable a las formas del cristianismo actual.
El mandamiento apostólico apunta a no juzgar en cuanto a formas, y por el contrario, la importancia ha de ser puesta en el fundamento y principio, el cual es Jesucristo. Lo demás es solo sombra. Pablo razona de manera que nos enseña que defender formas es como si aún viviésemos en el mundo, sometidos a preceptos humanos y a prohibiciones de los hombres que buscan ganarse el favor divino a cambio de buenas obras.
El cristianismo legítimo basado en la Sana Doctrina de Cristo a diferencia de las religiones, no es un centro de reclutamiento religioso que debe cumplir un inventario de normas, reglas y prohibiciones legalistas. Por el contrario, el legítimo cristianismo enseñado por Cristo es una relación que establece Dios con el pecador en un íntimo lazo Paternal y de continua enseñanza y crecimiento. No es el hombre que crece para Dios, sino que Dios es el que da el crecimiento y al madurez.

FORMAS CONTRA PRINCIPIOS BÍBLICOS
Evidentemente que no se trata de una rivalidad entre estos conceptos. Las formas son importantes siempre y cuando estén bajo los principios de Dios. Es decir, yo no leo la biblia por que debo leerla, sino porque quiero leerla. Ahí se cumple la instrucción apostólica que dice: (Filipenses 2:13) “porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad”  Por lo tanto, las formas solo deben ser las consecuencias de los principios, pero jamás la causa u objetivo de los mismos. Por ejemplo, un niño que tiene como principio el respetar a los adultos, se comportará de “forma” respetuosa con los tales.


Si a este ejemplo le invertimos el orden, tendremos un actor que fingirá respetar, pero que no tiene arraigado el “principio” del respeto. Toda organización o sociedad, se reúne en torno a estos conceptos de “formas y principios”. La Iglesia, siendo un organismo cuya cabeza es solo Cristo, también necesita formas y principios.
Las formas son básicamente el acuerdo de los modos o maneras de reunirse, pero los principios son el fundamento de la reunión. De manera que el legítimo celo por Dios no ha de encenderse en la formas, cual fariseos de antaño, sino que en los principios y fundamentos de la Sana Doctrina de Cristo en las escrituras.

Los defensores de las formas por sobre los principios, suplantan la gloria de Dios por los meritos de los hombres, suprimen la gracia y desatan las obras y generan esclavitud a aquellos que han sido libertados en Cristo.
Que la gracia soberana del Señor Jesucristo nos ayude a defender los principios por sobre las formas. Que así sea. Amén.

Predica por: Pastor Víctor Ramón Preciado Balderrama
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LA SANA DOCTRINA DE CRISTO NOS ENSEÑA ESTAR FIRMES EN LA GRACIA

(Juan 14:15) “Si me amáis, guardad mis mandamientos”. (Juan 14:21) “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él”.
Aquí hay una profunda verdad: el conocimiento de Jesús, llamada la Doctrina de Cristo lleva al conocimiento del Padre. (2Juan 1:9) “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo”.

Voy a tratar de ilustrar por medio de esta experiencia de un conductor al ser detenido por la policía de Los Ángeles California U.S. Por exceso de velocidad. Reconoció ante el oficial su culpabilidad, pero éste le dijo que tendría que comparecer ante el juez. Cuando el automovilista llegó a corte, el juez le preguntó: ¿Culpable, o inocente? El chofer, siendo culpable, se declaró como tal. El juez dictó sentencia: Diez dólares de multa, un dólar para cada milla en exceso del límite.
De repente, el juez reconoció al chofer. Dijo: “Usted ha violado la ley, y la multa tiene que ser pagada. Yo se la pagaré”. Con eso, el juez sacó un billete de diez dólares de su propio bolsillo y lo adjuntó al registro de la infracción. Luego, ¡le invitó al Sr. Chofer que era su conocido a cenar con él en un buen restaurante!

Así, es como Dios trata al pecador arrepentido. Le paga la pena de su pecado, y le da bendiciones que jamás se podría merecer. Esta pequeña historia es un prototipo de la gracia que disfrutamos en Cristo Jesús. Estamos hablando acerca de la vida en Cristo, que es una vida de paz con Dios. Cuando nosotros llegamos a tener fe en Jesucristo, somos reconciliados con Dios. ¡Ya no hay enemistad entre nosotros! ¡Ya no tenemos por qué escondernos de Él! Es una gran bendición.

Hoy veremos que la vida en Cristo es una vida de dos bendiciones más: es una vida fundada en la gracia, y es una vida de gozo, en toda circunstancia. (Romanos 5:2-4) “2 por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. 3 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; 4 y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza”.

Hablemos primeramente de lo que describe el versículo 2, la gracia que nos mantiene firmes. La Palabra nos dice que, por medio de Jesucristo, tenemos acceso a la gracia, en la que nos mantenemos firmes. ¿Qué es la gracia? La gracia es favor o preferencia que no se gana. Si se merece, no es gracia. Si tu hijo se porta bien y le das una paleta, eso no es gracia; es una recompensa. Muchos de nosotros seguimos tratando de ganarnos la gracia de Dios, cuando no se puede ganar. Es algo que sólo se puede recibir, por fe.

Cuando llegas a comprender la gracia de Dios, todo cambia. Si tú asistes a la iglesia y le sirves al Señor, le das tu ofrenda y diezmo, y tratas de evitar el pecado porque quieres que Dios te ame, nunca podrás estar firme. ¡Siempre tendrás en un rincón de tu mente el temor de que un día le falles a Dios, y que así El ya no te quiera!


Pero ¿Cómo es que nos mantenemos firmes, según lo que hemos leído? No es por obras, no es por lo que hacemos, sino por gracia. Cuando conocemos a Cristo y confiamos en Él, Jesucristo nos abre la puerta a la gracia - y es en la gracia de Dios que nos mantenemos firmes, que estamos de pie sobre una roca inconmovible.
(1Corintios 10:1-5) “1 Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; 2 y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, 3 y todos comieron el mismo alimento espiritual, 4 y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. 5 Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto”.

Cuando llegas a comprender esa gracia, ya no te preocupas por tratar de lograr que Dios te quiera. Asistes a la iglesia no por obligación si no porque quieres adorar al Dios que te amó tanto que envió a su Hijo a morir por ti. Sirves al Señor porque quieres que otros lo conozcan también. Das tu diezmo y ofrenda con alegría porque quieres ver que el Reino de Dios avance. Tienes la confianza que no tambalearás, porque por fe, estás firme en la gracia. (Romanos 5:2) “por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios”.

A veces, en los conciertos, se les da a ciertas personas una entrada de acceso total. Esto significa que pueden entrar a partes del estadio o salón que normalmente están cerradas al público. Si una persona que no posee una de estas entradas trata de ir tras bastidores, se encontrará con la mano levantada de un miembro del equipo de seguridad, prohibiéndole la entrada.
En cambio, quien posee una entrada de acceso total encontrará más bien una puerta abierta. Jesús es nuestra entrada de acceso total a la gracia de Dios. Por medio de la fe en Jesús, llegamos a ser favorecidos por Dios - no porque lo hemos ganado, sino porque El nos recibe por amor.

Si estamos firmes en su gracia, sabemos que estaremos con Jesucristo para siempre. Sabemos que Jesucristo estará con nosotros todo el tiempo ahora. Sabemos que El nunca nos dejará en un callejón sin salida, sino que Jesucristo siempre estará presente para socorrernos. No depende de los favores que le hayamos hecho a Jesucristo, sino del favor inmerecido que Jehová Dios nos demuestra cuando confiamos en Jesucristo. La vida en Cristo es una vida firme, por gracia.
(2Juan 1:2-4) “2 a causa de la verdad que permanece en nosotros, y estará para siempre con nosotros: 3 Sea con vosotros gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo, Hijo del Padre, en verdad y en amor. 4 Mucho me regocijé porque he hallado a algunos de tus hijos andando en la verdad, conforme al mandamiento que recibimos del Padre”.

La vida en Cristo es también una vida de gozo en toda circunstancia. Alguien podría preguntar: si por medio de Jesucristo los creyentes tenemos acceso a la gracia de Dios, ¿por qué todavía sufrimos? ¿Por qué no nos va todo de maravilla? En el cielo, será así; pero mientras estemos en este mundo, nos regocijamos - no a causa de los sufrimientos, sino en medio de ellos.



(Efesios 3:8-13) “8 A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo, 9 y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas; 10 para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, 11 conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor, 12 en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él; 13 por lo cual pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria”.
La vida en Cristo no es una vida libre de sufrimientos. Cuando Pablo y Bernabé estaban animando a los nuevos creyentes en las iglesias que ellos acababan de plantar, les decían: (Hechos 14:22) "Es necesario pasar por muchas dificultades para entrar en el reino de Dios". El reino de Dios es para los valientes, no para los que se buscan una vida fácil.

Pero cuando conocemos a Cristo, podemos tener gozo en toda circunstancia, aun en medio del sufrimiento. Podemos ver por lo menos dos razones para tener gozo. La primera razón está en (Romanos 5:2) “por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios”. Si estamos en Cristo, sabemos que un día veremos la gloria de Dios, y moraremos siempre en El.

Los alpinistas invierten largas horas y considerable dinero en prepararse para trepar las montañas. ¿Cuál es su recompensa? Su recompensa es el paisaje que verán cuando lleguen a la cumbre. Nosotros estamos subiendo el monte del Señor, y cuando lleguemos a la cumbre, veremos algo mucho más bello que cualquier paisaje en este mundo. Veremos la gloria de Dios. (Romanos 1:20) “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa”.

Si alguna vez has sentido la alegría que nace en el corazón al estar frente a algo impresionante - quizás una puesta del sol, un lago al amanecer, el mar durante una tempestad - has visto un pequeño destello de la gloria de Dios. La Biblia dice que el cielo cuenta su gloria. Pero un día, podremos morar en un lugar donde la gloria de Dios se verá claramente. (Salmos 19:1) “Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos.

¡Nunca nos cansaremos de verlo! Por eso, este viaje vale la pena. Pero hay una segunda razón por la que nos podemos gozar en medio de toda circunstancia. El sufrimiento, para nosotros, tiene un propósito. En la vida de la persona que no conoce a Cristo, el sufrimiento no tiene sentido.

En cambio, cuando conocemos a Cristo, llegamos a saber que la prueba puede ser usada por Dios para formar nuestro carácter. Podemos aguantar, porque sabemos que tiene un propósito. Es algo así como el piquete de aguja cuando recibimos una vacuna; duele, pero lo aguantamos, porque sabemos que es para bien.



(Romanos 5:1-5) “1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; 2 por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. 3 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; 4 y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; 5 y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado”.

La prueba produce perseverancia en nosotros; en lugar de ser inmaduros y volubles, llegamos a ser firmes. Esto produce madures de carácter. Al ver que nuestro carácter va cambiando, sentimos más gozo - porque esto confirma la obra de Jehová Dios en nosotros y el glorioso futuro que Jesucristo tiene preparado para nosotros. Cuando nos damos cuenta de que somos más pacientes que antes, cuando vemos que somos más sensibles a las necesidades de los demás, cuando los problemas ya no nos desesperan, sabemos que Dios está trabajando - y que El no abandona su trabajo. (Filipenses 1:6) “estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra,  la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”.

¿Cuál es la diferencia cuando sufren los justos? ¡Ellos son los únicos que lo pueden aguantar! Esto es una profunda verdad: cuando estamos en Cristo, el sufrimiento no es inaguantable. Dios está con nosotros, y El sigue obrando.

La vida en Cristo es una vida que es firme por la gracia de Dios, y es una vida de gozo en cualquier circunstancia. ¿Estás viviendo esta vida? ¿La estás disfrutando? Si no, ¿por qué no? Pon tu mirada en Cristo, no en lo que te rodea. No mires la enfermedad, no mires al gobierno, no mires a los demás. Mira a Cristo, y se fuerte en Jesucristo y en su gracia.

Predica en Lerma por: Pastor Víctor Ramón Preciado Balderrama
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