viernes, 20 de noviembre de 2015

AGRADECIDOS EN LAS BUENAS Y EN LAS MALAS

AGRADECIDOS EN LAS BUENAS Y EN LAS MALAS
Texto: 1 Tesalonicenses 5:16-18

Introduccion: El pasado jueves se celebró en Estados Unidos el Día de Acción de Gracias, fiesta que se celebra cada año. Es bueno detenerse y reconocer las bondades y favores que el Señor nos ha concedido.

Una mujer estaba esperando su conexión con el siguiente vuelo una noche en un aeropuerto, con muchas horas por delante. Se acercó a un puesto de venta y compró un libro y un paquete de galletas, luego buscó un lugar donde sentarse. Estaba concentrada en su libro, hasta que se dio cuenta de que un hombre que estaba sentado al lado de ella, descaradamente agarraba una o dos galletas del paquete. Ella trató de no darle importancia, para no entrar en una discusión. Continuó leyendo, comiendo galletas, y mirando su reloj, mientras el veloz “ladrón de galletas” se las seguía comiendo. 

La mujer no pudo evitar ir enojándose al transcurrir los minutos, mientras pensaba “si yo fuera otra ya le hubiera dicho unas cuantas a este sinvergüenza.” A cada galleta que ella agarraba, él tomaba otra. Cuando sólo quedaba una, ella pensó “a ver qué hace ahora éste.” Con una sonrisa en su rostro y una risita nerviosa, el hombre tomó la última galleta y la partió por la mitad. Le ofreció a ella una parte mientras se comía la otra. Ella le arrebató la mitad y pensó: “Es increíble cuán fresco es éste tipo. Por qué no muestra por lo menos algo de gratitud.”

La mujer no podía creer que hubiera gente tan maleducada, y suspiró con alivio cuando llamaron a los pasajeros de su vuelo. Ella recogió sus pertenencias y se marchó sin ni siquiera mirar al “ladrón ingrato.” Subió al avión y se sumergió en su asiento, entonces se acordó de su libro y quiso seguir leyéndolo. Mientras buscaba su libro en su bolsón, pegó un grito de asombro: allí estaba su paquete de galletas delante de sus ojos. “si mi paquete está aquí, entonces las otras galletas eran las de él, y él estaba tratando de compartir conmigo. Demasiado tarde para disculparme.” Ella había sido la maleducada, la ingrata, la ladrona. De la misma manera actuamos nosotros muchas veces, tomamos las "galletas" de Dios, pensando que son las nuestras y somos desagradecidos con El.

Aunque la Biblia es clara, aun así es difícil de obedecer. Pablo dice: “16Estad siempre gozosos. 17Orad sin cesar. 18Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.” 1 Tes. 5:16-18. Las palabras son duras pero allí están. Este es un versículo difícil para muchas personas.
q Para la persona que se ha divorciado recientemente
q Para la persona que acaba de perder un bebé que esperaba con ansiedad
q Para la persona cuyo cuerpo está devastado por los tratamientos que está recibiendo.
q Para la persona que siente que sólo está sobreviviendo en una sala de hospital
q Para la persona que se siente abrumada por las deudas
q Para la persona que ve a su hijo sufrir sin poder ayudarlo
     Para la persona que recientemente estuvo de pie delante de una tumba para despedir a un ser querido
     Para una persona que se siente sofocada por la soledad

En cada uno de estos casos la idea de dar gracias es muy difícil. De hecho, no sólo es difícil, sino que parece imposible. Veamos lo que Pablo dice y tratemos con la ayuda del Señor de entender lo que estas palabras significan.

¿POR QUE DIOS NOS MANDA QUE DEMOS GRACIAS EN CADA CIRCUNSTANCIA?
1.     En primer lugar, Dios quiere que demos gracias en los buenos tiempos por causa de que el dar gracias promueve la gloria de Dios y cultiva la humildad en nosotros. Todos tenemos la tendencia a usurpar el mérito por las buenas cosas que Dios hace. Debemos dar gracias en los buenos tiempos por causa de que esto nos recuerda que todo don perfecto proviene de lo alto. Al niño que no sabe dar gracias lo llamamos maleducado.

Tenemos que dar gracias en los buenos tiempos porque el dar gracias nos ayuda a apreciar lo que hemos recibido. Una persona que está permanentemente quejándose y nunca da gracias es una persona que no reconoce la riqueza de la vida. Cuando tomamos tiempo para contar nuestras bendiciones, cuando reflexionamos en las maravillosas bendiciones del Señor, apreciamos la vida con mayor intensidad.

2.     En segundo lugar, Dios quiere que le demos gracias en los tiempos difíciles porque es un acto de fe. Cuando las cosas están difíciles requiere fe agradecer a Dios por nuestras circunstancias. Tenemos que creer que Dios tiene realmente un plan que no podemos ver. Tenemos que creer realmente que su sabiduría es más alta que la nuestra. Dar gracias en los tiempos difíciles requiere algo más que fe superficial.

Dios quiere que le demos gracias en los tiempos difíciles porque El quiere que aprendamos a caminar por fe y no por vista. Nosotros no podemos entender siempre lo que ocurre en la vida. Si dependemos de nuestros sentidos, la vida será como una ola. Si aprendemos a depender de Dios, la vida será firme. Podemos experimentar paz aun en tiempos difíciles.

¿POR QUE LE PODEMOS AGRADECER A DIOS EN LOS TIEMPOS DIFICILES?
Seamos honestos. Cuando los tiempos trágicos nos golpean, no parece haber mucho por lo cual agradecerle a Dios. ¿Debemos darle gracias a Dios por un ataque al corazón? Debemos dar gracias por la enfermedad que está acabando con un familiar? Se supone que deberíamos estar contentos de que el mundo se está destruyendo? Por supuesto que no. Es normal sentirse herido. Es normal y correcto confesar nuestro dolor y aun nuestra ira. Dios no nos pide que finjamos. El no nos pide que digamos que las cosas dolorosas son buenas. Lo que El quiere es que confesemos que El es bueno. Hay muchas cosas por las cuales estar agradecidos en medio del dolor.

A.     Damos gracias por tener un Dios que está trabajando por encima de las circunstancias. Esta es ciertamente una declaración de fe. En medio de circunstancias
devastadoras usualmente no vemos la mano de Dios trabajando a nuestro favor. Parece inútil citar versículos que hablan que Dios trabaja para nuestro bien. Todas las evidencias parecen decirnos que la situación no es buena. Por lo menos no, desde nuestra perspectiva.

Se siente un jugador de fútbol agradecido por los duros entrenamientos? No, parecieran castigos crueles y fuera de lo común. Pero son buenos. Te sientes agradecido cuando llega el tiempo de hacer tus ejercicios por la mañana? No. Pareciera estúpido hacer eso cuando pudieras estar durmiendo. Pero es bueno. Te sientes contento cuando te descuentan de tu salario para tu jubilacion? No. Pero es bueno. Cuando llegue el tiempo de tu jubilación estarás contento por eso. La vida está llena de situaciones así.

¿Qué de bueno puede sacar Dios de un accidente trágico? No lo sé. ¿Qué de bueno puede sacar Dios de un cáncer? No lo sé. Todo lo que sé es lo que El nos dice. Que El no ha abandonado su trono. El todavía está en control. El sabe lo que está haciendo... sea que lo entendamos o no. Le damos gracias a Dios de que el mundo no es tan caótico como a menudo parece.

David dijo que le daría gracias a Dios porque, “...” Sal. 100:5. El Señor es bueno. Qué importante pensamiento es éste. El mundo a menudo es malo. Pero Dios es bueno. Su amor nunca disminuye. Nosotros podemos cambiar en nuestro amor hacia El, pero El nunca cambia su amor por nosotros. Max Lucado ha escrito:

¿Cuán ancho es el amor de Dios? Lo suficiente como para alcanzar todo el mundo. ¿Eres parte de este mundo? Entonces estás incluido en el amor de Dios.

Es lindo estar incluido. No siempre lo logras. Las universidades te excluyen si no eres lo suficientemente inteligente. Las empresas te excluyen si no eres lo suficientemente calificado, y tristemente, algunas iglesias también te excluyen si no eres lo suficientemente bueno.

Pero a pesar de que otros te excluyan, Cristo te incluye. Cuando se le pidió que describa el tamaño de su amor, él extendió sus brazos a la derecha y a la izquierda y permitió que se las clavaran en esa posición de manera que tú pudieras saber que El murió amándote.

Pero, no existe un límite? Por supuesto, tiene que haber un fin a su amor. Tú piensas que sí, verdad? Pero David el adúltero nunca lo encontró. Pablo el asesino no lo encontró. Pedro el mentiroso no lo encontró. Ellos tocaron fondo en sus vidas. Pero nunca tocaron fondo al amor de Dios. Ellos, al igual que tú, hallaron sus nombres en la lista de amor de Dios.

David dice que la fidelidad de Dios se extiende de generación en generación. Cuando otros nos fallan, El no lo hace. Cuando otros nos abandonan, El permanece a nuestro lado. Cuando estamos enojados con El, El continúa declarándonos su amor. Dios es consistente. El es bueno. El es amoroso. Aun cuando no entendemos las circunstancias de la vida debemos darle gracias porque sabemos cómo es El. Su carácter está fuera de toda
duda. Es porque lo conocemos que podemos confiar en El.

B.     Damos gracias por la esperanza que va más allá de la tumba. ¿Cómo puede sobrevivir la gente que piensa que la vida es solamente aquello que se puede ver? La Biblia nos dice que cuando morimos, vamos para estar con el Señor. Se nos habla de un hogar preparado por el Señor. Se nos darán cuerpos que nunca se gastarán, ni se enfermarán. Estaremos reunidos con nuestros seres queridos que ya han muerto. Y estaremos con Jesús. El cielo es descrito como un lugar donde las cosas consideradas preciosas en esta vida: el oro, la plata, las piedras preciosas... son comunes. Es un recordatorio de que esta vida es nada en comparación con el esplendor del mundo venidero. El cielo es descrito como un lugar de gozo, canto, celebración.

En medio de tantas dificultades y tragedias la muerte anda merodeando. El dolor es causado por la muerte de alguien que conocemos o por la amenaza de muerte. Saber que hay vida más allá de la tumba suaviza el dolor. Saber que esta vida no es todo es una bendición por la cual debemos agradecer a Dios.
C.     Damos gracias a Dios por el Salvador que hizo posible esta esperanza. Debemos dar gracias por el plan de Dios para salvarnos. Debemos dar gracias por el niño en el pesebre, el Salvador en la cruz, el Señor resucitado, y el rey que viene. Debemos dar gracias por Jesucristo en cada circunstancia puesto que El es la razón de nuestra esperanza. Es la fe en El que nos ha hecho nuevos. Es fe en su provisión que nos brinda la vida eterna.

D.     Damos gracias por la fortaleza sobrenatural que nos ayuda a vencer la tribulación. Damos gracias por un Dios que realmente entiende nuestro dolor. Se nos dice que Jesús “sufrió nuestro dolor.” El supo lo que significa ser rechazado. El supo lo que significa ser tentado. El supo lo que significa perder a una persona amada. Muchos piensan que José, el padre terrenal de Jesús murió cuando aun era joven. Jesús supo lo que significa ser malentendido. El supo lo que significa estar herido. Y Jesús nos conoce. No hay nadie que nos entienda como El lo hace.

Damos gracias por el Espíritu Santo que intercede por nosotros con gemidos que no se pueden expresar con palabras. Damos gracias porque tenemos un Dios que está más cerca que un hermano. El escucha cuando necesitamos desahogarnos. El entiende cuando no hay palabras. El nos da fortaleza cuando no tenemos ninguna.

¿POR QUE A MENUDO SOMOS NEGLIGENTES EN DARLE GRACIAS A DIOS EN LOS BUENOS TIEMPOS?
Cuando las cosas van bien es fácil dar las cosas por sentado. No se aprecian las cosas pequeñas. Las bendiciones son esperadas en lugar de ser recibidas con gratitud. Han pensado acerca de cuántas cosas damos por sentadas cada día? ¿Por qué lo hacemos? He aquí algunas ideas:

1.     Algunas veces somos negligentes en dar gracias porque sentimos que nos hemos ganado lo que tenemos. Hemos trabajado duro y las cosas han salido bien. Pareciera que sentimos que nuestras bendiciones son el resultado de nuestra bondad. No necesitamos dar gracias porque nos hemos ganado todo lo que tenemos. Esta actitud es muy peligrosa.
2.     A veces somos negligentes en dar gracias porque somos demasiado ambiciosos, queremos más. Estamos muy ocupados mirando lo que nos gustaría en lugar de agradecer a Dios por lo que tenemos. No le damos gracias a Dios por lo que tenemos: una casa, un terreno, padres que te aman, un hogar acogedor, hermanos y hermanas, comida, oportunidad de educación, un ambiente cristiano, una iglesia, un pastor divino, y un pastor humano.
3.     A veces somos negligentes en dar gracias porque lo que tenemos es por sentado. Cuando fue la última vez que usted dio gracias por las cosas simples? Cuando fue la última vez que usted le agradeció a Dios por su perdón, por su gracia, por su Espíritu que nos guía, dirige y capacita? Cuando fue la última vez que usted le agradeció a Dios por la Biblia, por aquellos maestros que Dios ha traído a tu vida? ¿Cuándo ha sido la última vez que usted le agradeció a Dios por la iglesia y por las personas que se sientan a tu lado? Nos hemos acostumbrado mucho a su gracia. El dar gracias nos ayuda a no tomar las bendiciones por sentado.

Cuando no le damos gracias a Dios por lo buenos tiempos, perdemos la habilidad de reconocer que hay buenos tiempos. No deberíamos necesitar de una tragedia para despertarnos a la realidad de que hay buenas cosas a nuestro alrededor. Santiago dice que todo don perfecto proviene de lo alto.

CONCLUSION:
Tenemos que dar gracias en todas las circunstancias. Y para hacerlo así, permítanme darles algunas sugerencias:

     Al llegar a su casa mire lentamente alrededor de su casa y note las cosas por las que debiera estar agradecido. Mire las fotografías y agradézcale a Dios por los hermosos recuerdos que las fotos representan. Note las cosas que le han regalado y dele gracias a Dios por la bendición de esa amistad. Mire las cosas que tiene en su casa y agradézcale a Dios por lo que tiene.
     En algún momento haga una lista de todas las cosas acerca del carácter de Dios por las cuales debe usted estar agradecido. Recuerde dónde se encontraba usted cuando El cambió su vida. Recuerde los momentos de crisis que usted pensó que no iba a superar, pero lo hizo. Recuerde las lecciones espirituales que han cambiado su vida.
     Agradézcales también a aquellos a quienes usted ama. Trate de ser específico. Tal vez tenga que hacer una visita.
     Al sentarse a la mesa este día mire alrededor de la mesa. Mire los rostros que están a su alrededor, no mire la comida todavía. Expréseles su gratitud.

     Recuérdese a sí mismo y a los que están a su lado que el Señor es bueno, que su amor dura para siempre, y que su fidelidad nunca se acaba. Haga memoria de los tiempos buenos, y también de los malos, y luego mire al futuro cuando todas nuestras lágrimas serán enjugadas, el dolor se irá para siempre, y la sonrisa de Jesús nos llenará de gozo.
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