miércoles, 25 de noviembre de 2015

MINISTERIO DE RECONCILIACIÓN

MINISTERIO DE RECONCILIACIÓN
(2 Corintios 5:1-21)

DESPUÉS QUE EL CREYENTE HA EXPERIMENTADO LA GRACIA DE DIOS A TRAVÉS DE CRISTO SE LE OTORGA EL MINISTERIO DE LA RECONCILIACIÓN.
(2 Corintios 5:18) “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación”.

INTRODUCCIÓN
El apóstol Pablo estaba muy seguro acerca del futuro. Él abrigaba una esperanza firme y eterna en la Doctrina de Cristo. Tampoco tenía dudas con relación al Evangelio de Cristo. El propósito de Jehová Dios en el evangelio de Cristo era y sigue siendo restaurar todo lo que la humanidad que ha perdido en la caída de Adán en el huerto del, Edén. El evangelio de Cristo nos enseña que por cuanto Jesús murió en la cruz del Calvario y pagó con su vida el precio de nuestra redención, nosotros disfrutaremos la restauración de lo que el hombre perdió, y mucho más. Como hijos de Dios, redimidos por la Sangre de Cristo, nosotros disfrutamos ahora de una comunión con Jehová Dios más profunda que la que experimentó Adán antes de su caída, cuando caminaba con Dios en el huerto en el frescor del día.

La gracia de Dios, su favor inmerecido, es tan grande que aun nos proporcionará un mejor cuerpo que el de Adán antes de la caída. Cuando Cristo venga, nuestro cuerpo será resucitado y transformado para levantarnos e ir a encontrarnos con el Señor. Nuestro cuerpo será inmortal, incorruptible, para nunca más ser destruido por la muerte o la descomposición. De la misma manera que Abraham esperaba una ciudad con fundamento, nosotros esperamos la llegada de la Nueva Jerusalén. Ese lugar que Dios ha preparado para nosotros es aun mejor sitio para vivir por la eternidad que el huerto en que vivió Adán.

LO QUE LA GRACIA DE DIOS PROPORCIONA POR MEDIO DE CRISTO ES:
Confianza absoluta en Cristo (2 Corintios 5:1-10) “1 Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. 2 Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial; 3 pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos. 4 Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida. 5 Más el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado las arras del Espíritu. 6 Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor 7 (porque por fe andamos, no por vista); 8 pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor. 9 Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables. 10 Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo”.




UN MEJOR CUERPO:
Después de hacer hincapié en que todas nuestras circunstancias presentes y visibles son temporales y pasajeras, Cristo a través de Pablo hace mención de algo que constantemente manifiesta debilidad, dolor y muchas limitaciones: nuestro cuerpo presente. ¿Por qué razón Cristo por medio del apóstol se refiere al cuerpo humano aquí como un tabernáculo?
Porque el cuerpo es solamente una habitación temporal de la personalidad humana. Jehová Dios ha preparado algo mejor para los creyentes. Jehová Dios ha preparado un cuerpo nuevo, completamente distinto del que fue creado en el huerto. Nuestro Nuevo Cuerpo, a diferencia del que tenemos, será eterno e incorruptible, y nunca será contaminado por el pecado, ni de corrupción y ni de la muerte. Será un cuerpo hecho para vivir en Gloria por la Eternidad.

¿VERDAD QUE CUANDO NOSOTROS HABLAMOS DE UNA CASA? Inmediatamente pensamos en un edificio construido sobre fuertes cimientos hundidos a cierta profundidad en la tierra y sustentado por columnas y paredes de madera o concreto. En cambio, en tiempo de Moisés cuando hablaban de casa o morada solamente podían pensar en tiendas o tabernáculos levantados en ciertos sitios en el desierto, sobre la arena y sostenidos por cuerdas atadas a estacas. Y la ocupación más común en ese tiempo era el cuidado de rebaños. Para esto las familias iban de un lugar a otro cuidando su ganado por donde hubiera pasto. De ahí que su morada era temporal. Debido a esta movilización constante, la tienda o el tabernáculo que se usaba para vivienda se convirtió en un símbolo muy adecuado de la fragilidad y brevedad de la vida humana (Isaías 38:12) “Mi morada ha sido movida y traspasada de mí, como tienda de pastor. Como tejedor corté mi vida; me cortará con la enfermedad;  me consumirás entre el día y la noche”.

¿POR QUÉ GEMÍA EL APÓSTOL PABLO? (2 Corintios 5:2) “Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial”.
Es muy probable que sus sufrimientos y los males que aquejaban su cuerpo hacían que Pablo gimiera y deseara ser revestido "de aquella nuestra habitación celestial" y recibir su cuerpo transformado (1 Corintios 15:51, 52; Romanos 8:20-28).

Pablo no daba la impresión de estar deseando que la muerte destruyera su cuerpo presente. Pablo más bien tenía la esperanza de no ser despojado del mismo, sino tener la dicha de ser revestido del cuerpo celestial con el cual vestirá Jehová Dios a todos los que son suyos a la venida de su Hijo. En otras palabras, a Pablo le hubiera gustado seguir viviendo hasta el momento del rapto de la iglesia. En realidad esta experiencia de no morir sino ser transformados para ir a encontrarse con el Señor en el aire será maravillosa para los que todavía estén viviendo en el cuerpo.

Por eso es que a los que hayan muerto se les dará cuerpos glorificados, y a los que estén vivos se les transformará permitiendo que el nuevo cuerpo, el celestial, absorba al terrenal. ¿Qué garantía nos ha dado Dios para asegurarnos que tiene todo esto preparado para nosotros? La Biblia se refiere a este hecho como "las arras del Espíritu", o un anticipo de las bendiciones que habremos disfrutar a plenitud en la vida venidera. En (Romanos 8:23) se le llama "primicias del Espíritu", porque nos es dada esta plenitud espiritual mientras esperamos la adopción (la entrada final a participar de nuestros privilegios y la herencia que nos corresponden como hijos de Dios), dentro de lo cual está incluida la redención de nuestro cuerpo a la venida del Señor Jesús (1 Juan 3:2 y Romanos 8:11).

¿Tenía Pablo alguna seguridad de que viviría en este mundo hasta el momento de la resurrección de los cristianos o el rapto de la iglesia? Pues Pablo, deseaba que llegara ese día. Mientras permanecía en el cuerpo físico se encontraba ausente del Señor en el sentido de que no podía ver a Jesús con sus ojos materiales. Como el resto de los cristianos, Pablo vivía por fe, no por vista. Es cierto que se mantenía en contacto con el Señor, pero al mismo tiempo se sentía como si estuviese en un país extraño.

¿Qué efecto tuvo en la vida y ministerio de Pablo este intenso deseo de estar cara a cara con el Señor? Esto le ayudaba a tener confianza en el Señor y sentir valor al enfrentarse a la oposición de los enemigos del evangelio de Cristo. Pablo sabía que eran muchos los que deseaban matarlo. Pero nada de esto le asustaba ni tampoco hacerlo desistir de su intensa tarea de proclamar el mensaje de la Sana Doctrina de Cristo. Parte de su valor era porque el siempre tuvo presente la preferencia de estar delante del Señor es por eso que su fe era inquebrantable.

¡Qué actitud más maravillosa la de Pablo! A él realmente no le importaba ya seguir viviendo o morir. Todo lo que le interesaba era ser verdaderamente agradable a Jesucristo nuestro Señor. Ya él les había escrito a los filipenses en los siguientes términos: (Filipenses 1:20, 21) “20 conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte. 21 Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia”. Eso quería decir que si la vida tiene algún significado tiene que ser Cristo, la muerte sólo puede significar el ganar más de Cristo.

¿Qué más le daba a Pablo el incentivo de vivir solamente para agradar al Señor? Él sabía que se aproximaba el día en que tal grado de fidelidad recibiría la debida recompensa, porque todos los cristianos debemos comparecer ante el tribunal de Cristo.

¿Sentía temor el apóstol Pablo por el hecho de tener que comparecer ante el tribunal de Cristo? La Biblia enseña que los que han creído en el sacrificio de Jesús que fue ejecutado en la Cruz del Calvario y derramó su Sangre para que todo pecado y toda ofensa sea totalmente perdonada y olvidada por parte de Dios. Por lo tanto, este tribunal de Cristo al que se refiere el apóstol aquí no puede ser otra cosa que el momento en el cual el Señor dará la recompensa merecida a cada uno de los cristianos. Por eso él vivía deseando que llegara ese momento. En las Escrituras también encontramos indicaciones claras de que el tribunal de Cristo. (Apocalipsis 20:5, 11).

EL AMOR DE CRISTO CONSTRIÑE AL CREYENTE (2 Corintios 5:11-15)11 Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres; pero a Dios le es manifiesto lo que somos; y espero que también lo sea a vuestras conciencias. 12 No nos recomendamos, pues, otra vez a vosotros, sino os damos ocasión de gloriaros por nosotros, para que tengáis con qué responder a los que se glorían en las apariencias y no en el corazón. 13 Porque si estamos locos, es para Dios; y si somos cuerdos, es para vosotros. 14 Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; 15 y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos”.

¿Era el Temor de Dios el motivo principal de Pablo para la predicación del evangelio? La expresión "el temor del Dios" puede entenderse aquí como la convicción que tenía el apóstol acerca de la realidad de que los pecadores que rechacen a Cristo tendrán que enfrentarse al terrible juicio de condenación. Pero a la vez debemos admitir que la palabra "temor" usada aquí es la misma que aparece en muchos otros lugares en la Biblia para referirse a la reverencia que se debe tributar al Señor.
Notemos los siguientes ejemplos en los que se usa la palabra "temor" en referencia a la reverencia que se debe a Dios. Job dice que (Job 28:28) "el temor del Señor es la sabiduría". Moisés escribió al pueblo de Israel lo siguiente: (Deuteronomio 10:12) "¿Qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios?". El escritor de Proverbios dice que (Proverbios 1:7; 9:10) "el principio de la sabiduría es el temor de Jehová"  y, (Proverbios 16:6) "con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal".

Este no es un temor nacido de cobardía, ni puede calificarse como miedo. El temor al que se hace referencia aquí es la reverencia que cualquier individuo siente ante lo sagrado. El salmista dijo que (Salmos 19:9) “El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; Los juicios de Jehová son verdad, todos justos”. Ya dijimos anteriormente que Pablo reconocía que Dios obra en los cristianos, preparándolos para recibir nuevos cuerpos y para una gloriosa resurrección. Luego el apóstol da a entender que a raíz de su gratitud por lo que Dios estaba haciendo en su vida él se esforzaba en persuadir insistentemente a los hombres para que buscaran al Señor.

En Pablo no había ni sombra de miedo porque sabía que era bien conocido delante de Dios y también en la conciencia de los hombres. Pablo estaba seguro de la clase de mensaje que proclamaba con la Doctrina de Cristo tan diferente de todas las demás que estaban fuera de la Gracia  de Jehová Dios a través de Cristo y de la clase de vida que vivía. Sin embargo, sólo así estarían capacitados para dar respuesta a los enemigos de Pablo los cuales solamente se interesaban en las cosas exteriores, como la circuncisión, sin importarles que su corazón no fuera recto delante de Dios.

¿En qué forma parecía Pablo estar fuera de sí en algunas ocasiones? Por amor a Cristo Pablo arriesgaba su vida por proclamar el mensaje de la Doctrina de Cristo. Pero todo lo hacía en la voluntad de Dios, impulsado por el poder del Espíritu Santo. En cuanto a la gente, Palo estaba en su juicio cabal, con una honda preocupación por ellos y anhelando que todos recibieran las mejores bendiciones que Dios les ofrecía por medio del Evangelio de Cristo.

¿Qué cosa lo mantenía bajo control o en equilibrio, y a la vez lo impulsaba a seguir adelante? El amor de Cristo era la gran fuerza motivadora de su vida y ministerio. No se trataba solamente de su amor hacia Cristo, sino del mismo amor del Señor, el amor que Cristo manifestó en el Calvario, el amor que nos impartió y sigue impartiendo, el amor que es la característica principal del fruto del Espíritu Santo.

¿A qué conclusión se llega en la Palabra de Dios en cuanto al hecho de que Cristo murió por todos? El apóstol escribe aquí que (2 Corintios 5:14) "si uno murió por todos, luego todos murieron". Es decir, de una manera u otra todos estamos involucrados en la muerte de Cristo. La Biblia declara enfáticamente que la paga del pecado es la muerte (Romanos 6:23). Por otra parte se señala en las Escrituras que el ser carnal o tener una mente carnal es en sí la muerte espiritual porque la mente carnal es enemistad con Dios (Romanos 8:6-7). También leemos que el que no ama a su hermano está muerto (1 Juan 3:14). De manera que el pecador se encuentra en un estado de muerte. Pero Jesús resucitó triunfante de entre los muertos. Nosotros pasamos de muerte a vida por la fe en el Señor (Juan 5:24). De esta manera todos nosotros participamos en su victoria sobre la muerte y por ello hemos entrado a un nuevo estado de vida por la sangre de Cristo que fue derramada en el calvario.

¿Qué responsabilidades nos son impuestas como resultado de este nuevo estado de vida? De aquí en adelante nosotros ya no vivimos para nosotros mismos. Por el contrario, debemos vivir consagrados a la causa de Aquel que murió en nuestro lugar y resucitó victorioso de entre los muertos.

EMBAJADORES DE RECONCILIACIÓN (2 Corintios 5:16-21) 16 De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así. 17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. 20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. 21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
Por cuanto ahora estamos viviendo en un nuevo estado de vida, somos una creación nueva en Cristo Jesús, Pablo no fundamenta sus relaciones personales ni su manera de pensar en cosas externas. Es decir que Pablo ya no juzgaba a los demás desde un punto de vista meramente humano o según las normas del mundo. Hubo un tiempo en que aun a Cristo juzgaba de esa manera, pero desde el momento en que encontró la nueva vida en Cristo todo en Pablo cambió, hasta su manera de pensar, ahora Pablo buscaba las características del Fruto de Espíritu Santo en las personas.

Entonces ¿Cuál es el propósito de Dios en reconciliarnos consigo mismo? Todos los que estamos en Cristo somos una nueva creación, ya que a todo nuestro ser le ha sido renovada en la vida de Cristo Jesús. Las cosas viejas, las costumbres y modales de la antigua manera de vivir han pasado, han llegado a su final. Todas las cosas han sido hechas nuevas porque ahora nuestra vida se encuentra en comunión con Dios. Todo esto puede ser realizado solamente porque Dios ha hecho desaparecer la barrera del pecado que había entre el hombre y Jehová Dios. De esa manera Jehová Dios nos reconcilió consigo mismo por medio del Señor Jesucristo.
Entonces el ministerio de la reconciliación nos fue entregado; ¿Cuál es el propósito de Jehová Dios al reconciliarnos con Él? Al encomendarnos el ministerio de la reconciliación, nos ha responsabilizado para que vayamos a todo ser humano y le llevemos las buenas nuevas de reconciliación. El mensaje de la Doctrina de Cristo por medio del Evangelio de Cristo, donde declara a los hombres que Jehová Dios está reconciliando a los que crean en Jehová Dios por medio de Jesús, a fin de tener comunión con ellos. Los beneficios que hemos recibido de Dios no los podemos guardar egoístamente sólo para nosotros, sino que tenemos que compartirlos con otros, para que el Rio de Dios Fluya Con Poder.

¿En qué sentido Jehová Dios, no toma en cuenta a los hombres sus pecados? Por cuanto Cristo pagó el precio para rescatarnos de nuestros pecados, estos ya no son una barrera entre nosotros y nuestro Dios. Tomemos en cuenta que nuestra función como embajadores de la reconciliación no consiste en suplicarle a Dios que se reconcilie con el hombre. Esto ya está hecho. Más bien, como embajadores de Cristo nuestra misión consiste en exhortar e implorar a los hombres para que se reconcilien con Dios. (2 Corintios 5:21) "Al que no conoció pecado, por nosotros (Dios) lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos lechos justicia de Dios en él".
Cristo llevó en sí mismo nuestros pecados cuando dio su vida para salvarnos en la cruz del Calvario. Ahora nosotros, por medio de su sacrificio hemos llegado a recibir su perfecta justicia. De manera que podemos decir que así como Cristo se identificó con nosotros al morir en nuestro lugar, nosotros podemos también identificarnos con Jesucristo en su justicia, la cual resplandece mucho más ahora que Él ha sido resucitado de entre los muertos.

¿Por qué a muchos les resulta difícil responder al llamado del evangelio? Las únicas paredes que separan al hombre de Dios son las que el pecador ha edificado. Sin embargo, Dios quiere usarnos para ir al mundo con este mensaje de reconciliación. El Espíritu Santo hace uso de la Palabra de Dios para derribar las barreras de separación. Pablo nos da un cuadro claro del ministerio de reconciliación. "Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo." Sólo Dios puede realizar esta reconciliación.

Pero no debemos olvidar que uno de los propósitos de Dios al reconciliamos con Él es que nosotros sirvamos como embajadores para negociar, aconsejar y medrar para que otros también puedan ser reconciliados con el Señor. El elemento de pago, rescate y negociación para la reconciliación es el sacrificio de Cristo en la cruz. ¡Qué privilegio Dios nos da al designamos como sus embajadores de reconciliación para atraer a los humanos hacia Él por medio de Cristo!

PREDICA en Lerma por:
Pr. Víctor R. Preciado Balderrama
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Buen día les invito con mucho respeto a visitar el BLOGSPOT que Dios me ha regalado y que, con mucho amor he puesto algunos estudios que Dios me ha regalado en revelación, Efesios 3:8 A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo. Efesios 4:29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.
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