lunes, 30 de noviembre de 2015

LA TRISTEZA QUE ES SEGÚN DIOS Y LA TRISTEZA DEL MUNDO

LA TRISTEZA QUE ES SEGÚN DIOS Y LA TRISTEZA DEL MUNDO

(2Cor. 7:10) “Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte. (Apo. 2:21) “Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación”.
Miren por medio de la Sana Doctrina de Cristo entendemos, que nuestro trabajo en la obra de Jehová Dios, donde Reina Jesucristo debemos hacer lo mismo que el de Juan Bautista. ¿Por qué?, porque anunciamos a nuestro Señor Jesucristo que viene, ahora por segunda vez, pero bajo las mismas circunstancias de pecado y de religiosidad de un pueblo que no obedece, entonces el camino es el mismo de aquella época.

LOS QUE QUIERAN VER A JESÚS DEBERÁN ARREPENTIRSE.
¿Cuántos son los que están esta tarde aquí y quieren tomar la vida en serio? ¿Cuántos son los que están cansados de sufrir, de angustiarse, de no encontrar paz, de buscar y no encontrar una salida para su vida? ¿Cuántos han venido a Cristo y no han podido encontrar todavía las promesas del Evangelio? ¿Cuántos son los que piden y piden y no reciben? ¿Cuántos son los que quieren escuchar la voz de Dios en sus oídos?
Para la solución de todas estas cosas la Sana Doctrina de Cristo cómo  Palabra de Dios Escrita es clara y dice así: (2 Pedro 3:9) “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”.

Dice la Sana Doctrina de Cristo que cuando hay un arrepentimiento genuino, Jesucristo que ve el corazón y lo sabe, pero nosotros podemos quedarnos mirando y observando su accionar para saber si realmente se arrepintió, porque si el arrepentimiento es verdadero entonces tendrás que producir esto: (Mateo 3:8) “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento”. Su testimonio es sorprendente, las personas que lo conocen, se asombran de su manera de pensar, de su manera de actuar, del amor que sale de su ser ahora. Sus frutos comienzan a verse y su arrepentimiento genera más arrepentimiento en derredor suyo. 
Cuando la Sana Doctrina de Cristo en la Palabra de Dios no es revelada y vemos que muchas de las cosas que hacemos, son pecados, surge en algunos de nosotros el deseo de arrepentirnos para reinsertarnos en un mundo más sano, más feliz, más armónico en  donde se pueda vivir en paz. (Hechos 3:19) “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio”.

Según la Sana Doctrina de Cristo cómo Palabra de Dios, si no hay arrepentimiento y conversión, ojo además de arrepentimiento, debe haber conversión de vida, no serán borrados tus pecados y no podrás gozar la paz del Señor. (Juan 14:27) “La paz os dejo, mi paz os doy;  yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo”. Entonces arrepentimiento es más mucho que una buena intención y buenos deseos de ser diferentes. Arrepentirse es transformarse en otra persona que piensa y vive de otra manera.


Específicamente para los cristianos arrepentirse es transformarse de tal manera que podamos vivir como el Reino de los Cielos dice que debemos vivir y no como este mundo nos ordena y nos obliga a vivir. Desafortunadamente, hoy  se ha diluido tanto el significado de esta palabra, que casi cualquier pecador puede decir que se ha "arrepentido", y los hermanos en las iglesias se lo creen y días o meses después vemos que eran una soberana mentira.

¿SABEN POR QUÉ EL ARREPENTIMIENTO NO ES GENUINO? Y si alguno, por ejemplo, dice que han mentido o que han robado, o que han fornicado no lo toma tan en serio, son conscientes, pero no sienten el dolor del pecado y no están dispuestos a arrepentirse: mañana serán capaces de volver a cometer el mismo pecado.
Para la mayoría de las personas el pecado es una pequeña trasgresión a las reglas de buena conducta y nada más. Solucionable rápidamente con un pedido de disculpas a las personas afectadas. No hay consciencia espiritual de la devastación personal en el mundo espiritual, que acarrea el pecado.

Dicen ser cristianos pero no entienden lo espiritual, siguen utilizando reglas carnales, materiales, mundanas para vivir, quieren jugar con las promesas. Las quieren, tratan de hacer algo para alcanzarlas pero no se arrepienten miren esto: (Mateo 3:7-10) “7 Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? 8 Haced, pues,  frutos dignos de arrepentimiento, 9 y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. 10 Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego”.

¡CUÁN IMPORTANTE ES ENTONCES ENTENDER QUÉ ES EL ARREPENTIMIENTO!
Algunos buenos hermanos creen que las lágrimas son una señal de un arrepentimiento verdadero. O ir adelante en la iglesia, arrodillarse y decir una oración de entrega. Esto es solo un ritual exterior. Pero el arrepentimiento verdadero no es asunto de lo que hacemos por fuera; es un asunto del corazón, es lo más profundo que me puede pasar y significa nacer de nuevo a otra vida diferente.

Tampoco es  Confesar los pecados que cometiste, y pedir perdón por ellos. Aunque esta persona está más cerca de la verdad porque reconoce abiertamente lo que hizo, y reconoce que estaba mal. Pero ¿es esto ya el arrepentimiento? Un asesino ante el juez hará lo mismo, si las pruebas en su contra tienen suficiente peso. Pero lo hará solamente porque sabe que si confiesa, su sentencia será menos severa. No lo hace por estar realmente arrepentido, sino para escapar de un apuro que le trae castigo.

De la misma manera, algunos pecadores confiesan sus pecados cuando son descubiertos, porque saben que así quizás pueden evitar una disciplina o algún otro problema. Si este es el motivo, entonces ¡no es arrepentimiento! Otros se sienten tristes por el pecado y debemos reconocer que esto es bueno para el arrepentimiento, pero tenemos que preguntar por qué estás triste. ¿Estás triste porque siente vergüenza, porque quedo al descubierto como pecador, o porque la conciencia lo acusa?



Hazte esta pregunta: ¿Sentirías la misma tristeza si nadie supiera de tu pecado?
(2 Corintios 7:10) “Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte”.
El asunto verdadero es que tu pecado ofende a Jehová Dios. Es por causa de Jehová Dios que debes arrepentirte; no por causa de tus hermanos, ni por causa de tu propia vergüenza que sientes. Incluso podrías decidir no volver a cometer el pecado; pero si es solamente para ya no sentirte mal, todavía no es arrepentimiento verdadero. Mientras no has comprendido cuánto has ofendido a Dios con tu pecado, y cuán importante es Su Honra, entonces todavía no te has arrepentido de verdad.

¿QUÉ ES ENTONCES EL ARREPENTIMIENTO? En el idioma griego del Nuevo Testamento existen dos palabras que son traducidas con "arrepentirse", y cada una de estas palabras nos enseña algo sobre su significado verdadero: "epistrefo" = "volver, dar media vuelta". Aquí podemos imaginarnos una persona que está caminando hacia un abismo. Está avanzando en el camino del mal, y va rumbo a la perdición. La persona que dice "Señor, perdóname todos mis pecados", es como alguien que camina en este camino malo, de vez en cuando dice "Señor, perdóname", pero sigue caminando hacia el abismo. La persona que reconoce y confiesa sus pecados, pero no hace nada más, es como alguien que se detiene en el camino malo, pero se queda parado allí (y después de algún tiempo, quizás sigue caminando hacia el abismo).

EL VERDADERO ARREPENTIMIENTO SIGNIFICA CAMINAR EN LA DIRECCIÓN OPUESTA. ¿Tiene el pecado todavía algún atractivo para ti? Entonces, todavía no te has arrepentido de verdad. ¿Te estás esforzando mucho para no pecar, porque los otros cristianos te podrían mirar mal; pero por dentro sientes que estos esfuerzos van en contra de tu naturaleza, y anhelas una oportunidad de poder cometer algún pecado sin que nadie te pudiera descubrir? Entonces, todavía no te has arrepentido de verdad; solo has cambiado tu manera de actuar, pero no tu manera de pensar.
La Sana Doctrina de Cristo en la Palabra Escrita de Dios dice: (Prov. 28:13) “El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia”.

La otra palabra que se utiliza en griego para definir arrepentimiento en la Biblia  es "metanoeo" = "cambiar la mente". El pecador arrepentido cambiará no solo su manera de actuar, sino también su manera de pensar. En vez de amar el pecado, ahora lo va a odiar. Peleará la batalla contra la tentación, no solo cuando ya está cometiendo un pecado, sino cuando tan solamente está pensando en un pecado. (2 Cor.10:5) “derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”. Ya en su mente, renuncia completamente al pecado y así se separa de él. Atención si su mente no es renovada, si tú no detienes el pecado cuando se manifiesta en la mente, todavía no te has arrepentido. 

También tiene que cambiar el motivo por hacer lo bueno. Muchas personas intentan hacer lo bueno y evitar el pecado; pero lo hacen por motivos que no agradan a Dios. Lo hacen para parecer "buenos" ante los demás. Lo hacen porque sus hermanos en Cristo, de la iglesia, o alguna otra persona les van a reprochar si pecan. Lo hacen porque las consecuencias del pecado son desagradables, y no quieren sufrir.
El pecador arrepentido piensa de manera diferente. Empieza a amar a Dios, y por amor a Dios se decide renunciar al pecado.
Para que llegues a un ARREPENTIMIENTO VERDADERO, es necesaria una obra sobrenatural del Espíritu Santo en tu corazón. (Juan 16:8) “Y cuando Él (El Espíritu Santo) venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio”. Con todo esto, podemos entender que muchos "cristianos" en las iglesias en realidad no se han arrepentido. Han hecho algo por fuera (una oración de entrega, una confesión), la iglesia lo ha tomado por arrepentimiento, y ahora los llamamos "hermanos". Pero solo tuvieron un arrepentimiento falso.

ESTE ES UN ASUNTO MUY SERIO. No se trata solo de unas distinciones filosóficas. Es que solo el verdadero arrepentimiento lleva a la salvación. Por tanto, muchos de los que creen ser cristianos, en realidad nunca han sido salvos, y siguen en el camino hacia la perdición. La Sana Doctrina de Cristo por medio del apóstol Pablo, dice: (Romanos 12:2) “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.

Entonces, lo que nosotros tenemos que hacer es cambiar de manera de pensar, cambiar la modalidad con que nosotros procesamos la vida. Esto es arrepentimiento. Debemos cambiar la manera de pensar, cambiar de manera de ver la vida, cambiar en la manera en que relacionamos unos con los otros, cambiar en la forma en que tratamos a nuestros cónyuges, cambiar en la forma en que le hablamos a nuestros hijos, cambiar en la forma en que nos divertimos, cambiar en la forma en que nos vestimos, cambiar en la forma en que gastamos nuestro dinero, cambiar en la forma en que nosotros invertimos nuestro tiempo, cambiar en la forma en que vemos la adoración al Señor, cambiar en la proporción que le dedicamos de nuestras energías y de nuestro tiempo a las diferentes cosas que hacemos en la vida.

ESTO ES ARREPENTIMIENTO. Pero también arrepentimiento es algo que se debe dar cada día en nosotros. Que cada día hay cosas de las cuales yo me tengo que arrepentir. Cada día hay algo que yo he hecho y haré que no está conforme a la voluntad de Dios y tengo que venir ante el Padre y decir, Señor, me arrepiento. (Hechos 2:38) “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”.

Cuidado con las falsificaciones. Quiero relatar dos ejemplos del Antiguo Testamento, que aclararán un poco más la diferencia entre el falso y el verdadero arrepentimiento. El rey Saúl había desobedecido a Dios. Entonces el profeta Samuel reprendió a Saúl: (1 Samuel.15:23) “Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, Él también te ha desechado para que no seas rey”.
¿CÓMO RESPONDE SAÚL? (1 Sam.15:24-25) “24 Entonces Saúl dijo a Samuel: Yo he pecado; pues he quebrantado el mandamiento de Jehová y tus palabras, porque temí al pueblo y consentí a la voz de ellos. Perdona, pues, ahora mi pecado, 25 y vuelve conmigo para que adore a Jehová”. Parece que Saúl reconoce su pecado y está arrepentido. Pero hay un pequeño detalle: Saúl pide perdón a Samuel, pero no a Dios. Saúl entiende que Samuel está ofendido, porque Samuel está en ese mismo momento parado delante de él.
Pero al parecer Saúl no entiende que su ofensa contra Jehová Dios es infinitamente más grande que su ofensa contra Samuel. Samuel, el profeta de Dios, vio muy bien lo que realmente había en el corazón de Saúl: (1 Sam.15:26) “Y Samuel respondió a Saúl: No volveré contigo; porque desechaste la palabra de Jehová, y Jehová te ha desechado para que no seas rey sobre Israel”.

SAMUEL ve que el ARREPENTIMIENTO de Saúl es FALSO, y por eso no lo acepta.
Ahora sale a la luz el verdadero motivo de Saúl: (1 Sam.15:30) “Y él dijo: Yo he pecado; pero te ruego que me honres delante de los ancianos de mi pueblo y delante de Israel, y vuelvas conmigo para que adore a Jehová tu Dios”. A Saúl le importaba lo que la gente pensaba de él; pero no le importaba lo que Dios pensaba. Solo quería quedar bien ante los hombres. (Prov.29:25) “El temor del hombre pondrá lazo; Mas el que confía en Jehová será exaltado”.

Saúl tenía temor al hombre, pero no a Dios. Quería recibir honra de los hombres; pero la honra de Jehová Dios no le importaba. Y con este corazón perverso, ¡¡¡Incluso era capaz de fingir arrepentimiento!!! Después de esto, Samuel hace algo significativo: Manda traer al rey de Amalec (a quien Saúl había tomado preso en la guerra), y lo corta en pedazos.
(1Sam 15:33) “Y Samuel dijo: Como tu espada dejó a las mujeres sin hijos, así tu madre será sin hijo entre las mujeres. Entonces Samuel cortó en pedazos a Agag delante de Jehová en Gilgal”.

Esta había sido la orden de Dios para Saúl: matar al rey de Amalec. Samuel hace aquí lo que Saúl debía haber hecho. Si Saúl se hubiera arrepentido de verdad, entonces él mismo hubiera cumplido la orden, por lo menos después de la reprensión por Samuel. Que no lo hizo, es otra prueba de que su arrepentimiento no fue verdadero. El rey de Amalec personifica el pecado en nuestra vida. Para nada te sirve confesar "He pecado" y pedir perdón, mientras dejas vivo a un "rey de Amalec" en tu vida. ¿Cuál es el "rey de Amalec" en tu vida, el pecado que todavía toleras, y que desde hace tiempo deberías haber "cortado en pedazos"?
Ahora veremos el caso del rey David.

DAVID TAMBIÉN CAYÓ EN PECADO; y si lo miramos de cerca, un pecado más grave que el de Saúl: Cometió adulterio con Betsabé, e hizo matar con astucia al esposo de Betsabé. Sin embargo, Jehová Dios perdonó a David, mientras a Saúl no perdonó. Incluso llama a David "un hombre según el corazón de Dios". ¿Cuál fue la diferencia?

 En el Salmo 51 tenemos la oración de David, después que fue reprendido por el profeta Natán: (Salmos 51:1,4,6,10,11) “1 Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. 4 Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio. 6 He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría. 10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. 11 No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu santo Espíritu”.
David se dirige a Jehová Dios primero. Él está muy consciente de que la primera persona ofendida por su pecado es Dios mismo. "Contra ti, contra ti solo he pecado..." Todo lo demás es secundario.

Después vemos cuál es el anhelo más profundo en el corazón de David. No es la honra ante el pueblo; ni es escapar del castigo de Dios. Su anhelo más profundo es "un corazón limpio y un espíritu recto". Este es el anhelo de una persona verdaderamente arrepentida. No importa lo que diga la gente, de hecho, la gente malinterpretó el comportamiento de David después de su arrepentimiento, y él quedó muy mal ante ellos. Pero David sabía que Dios "ama la verdad en lo íntimo", donde nadie mira. Esto era lo que le importaba más que cualquier otra cosa.

Escrito está que tenemos que ser ejemplo todo el tiempo: (Tito 2:7,8) “7 presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, 8 palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros”. Tu integridad se demuestra en lo que haces cuando nadie te mira.

Esta es la integridad que demostró David, y por eso Dios le perdonó. Aunque David también tuvo que sufrir, Dios no le quitó el reino ni la vida como lo había hecho con Saúl.

DIOS BUSCA EL ARREPENTIMIENTO VERDADERO.
¿De qué clase es tu arrepentimiento?
¿De la clase de Saúl o de la clase de David?
¿Es un arrepentimiento solo ante los hombres?, o
¿un verdadero arrepentimiento ante Dios quien mira "en lo secreto"?

Si te atreves a arrepentirte como David y a creer las promesas de Dios, el Señor te hará otro. El Señor Jesucristo te hará otro hombre, el Señor Jesucristo te hará otra mujer, el Señor Jesucristo te dará otra familia, el Señor Jesucristo te dará otro futuro, el Señor Jesucristo cambiará lamento en baile, el Señor Jesucristo cambiará silicio por lino fino. El Señor Jesucristo cambiará tus ropas viles por ropa de sacerdote. El Señor Jesucristo te cambiará. Si te atreves a arrepentirte y a creer las promesas  de Jehová Dios por medio del Señor Jesucristo.

PREDICADORA DE LA SANA DOCTRINA DE CRISTO: AZUCENA ALAMILLO; Hola hermanos les saludo con mucho amor en el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo, y con un solo propósito de que sean edificados sus vidas y sus ministerios, me gozo el saludarles y el que Dios me dé la oportunidad de servirles si me lo permiten, y con todo respeto a su doctrina o denominación, mi único interés es que corra la Sana Doctrina de Cristo.                         https://www.bible.com/es/bible/149/jhn.6.rvr1960
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