lunes, 23 de noviembre de 2015

LA SANA DOCTRINA DE CRISTO, NOS LLEVA A SEGUIR LAS PISADAS Y EL EJEMPLO DE JESÚS

LA SANA DOCTRINA DE CRISTO, NOS LLEVA A
SEGUIR LAS PISADAS Y EL EJEMPLO DE JESÚS
La Sana Doctrina de Cristo por medio del apóstol Pedro nos dice el propósito para que fuimos llamados: (1Pedro 2:21) “Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas”. Y Jesús hablándonos en el Evangelio de Mateo como podemos cumplir este propósito: (Mateo 11:29) “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; 30 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”. También por medio del apóstol Juan nos dice Jesús que el siendo el Hijo de Dios nos pone siempre el ejemplo: (Juan 13:13-17) “14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros.15 Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. 16 De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió. 17 Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis”.

El contexto de esta escritura es bastante importante que muchas de las ocasiones no lo alcanzamos a entender en su plenitud. Los apóstoles principalmente tuvieron que dar testimonio de Jesús, y lo importante ahorita es que cada uno de nosotros hemos sido llamados por el Señor Jesucristo precisamente para ser ejemplo.
Lo primero que Jesucristo quiere es que nosotros aprendamos de Él, la obediencia a la Sana Doctrina de Cristo no hay otra cosa. Nosotros no tenemos otra fuente de la cual tengamos que aprender. Tenemos que aprender de Él, aprender de lo que dice la Sana Doctrina de Cristo en la Palabra Escrita, solamente lo que está Escrito en la Biblia. Aquí está todo Escrito, ya no hay nada que cambiar, no hay nada que agregar, no hay nada que quitar, aquí está la voluntad de Dios.

Por lo tanto nuestro Señor Jesucristo nos está diciendo: yo quiero que ustedes aprendan de mí, que hagan conforme a mi voluntad y a mi propósito. (Juan 6:38-40) “38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. 39 Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. 40 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero”. Cuando nosotros hacemos lo que Dios establece, dice el Señor Jesucristo, esto va a traerte paz, va a traerte descanso a tu alma. Maravilloso, haz lo que yo te digo. Dice el Señor Jesucristo, y en tu interior va a haber descanso, va a haber paz. No va a haber conflicto, no va a haber problemas ni turbulencias. Las cosas van a ser en paz, es una promesa del Señor.

Y en segundo lugar dice esto para que nosotros con nuestra actitud demos también testimonio de nuestro Señor Jesucristo. (Apocalipsis 3:15,16) “15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! 16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”. ¿A quiénes daremos ejemplo? A los que están a nuestro alrededor. ¿Para qué? Para que ellos se acerquen a Jesús, sean bendecidos por Él, tengan descanso en su alma, tengan paz en su corazón y tengan salvación y vida eterna. Dice la Escritura: De gracia recibiste, da de gracia. (Mat 10:8) “Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia. Es decir, nuestro Señor Jesucristo está diciendo aprendan de mí”. Ustedes conozcan para que ustedes estén en la posibilidad de transmitir la Sana Doctrina de Cristo en la Palabra Escrita solamente, el mensaje de salvación a aquellos que no lo tienen, a aquellos que no lo han recibido. De la misma manera que nosotros en su momento recibimos de alguien la Palabra de Dios, el mensaje de salvación. Que significa las fuerzas cuando ningunas tenemos (Salmos 29:11) “Jehová dará poder a su pueblo; Jehová bendecirá a su pueblo con paz”.

Dios quiere salvar a esta humanidad llena de incredulidad en la Sana Doctrina de Cristo, porque si no tienen esta Doctrina entonces tienen una religión o están bajo el yugo de alguna denominación que los está separando como pueblo de Dios. (2Juan 1:9)  “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la Doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la Doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo”. (1Pedro 3:8,9) “8 Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; 9 no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición”. Dios quiere salvar a todo el mundo, y nosotros somos los instrumentos de Dios para lograrlo. Si los discípulos no hubieran hecho lo que dijo nuestro Señor Jesucristo, hoy nosotros no conoceríamos la Sana Doctrina de Cristo, que es la única Verdad del Evangelio. (2 Timoteo 4:1-5) “1 Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su Reino, 2 que prediques la Palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende,  exhorta con toda paciencia y Doctrina. 3 Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la Sana Doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, 4 y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. 5 Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista,  cumple tu ministerio”.

Por lo tanto nosotros no podemos cortar la Sana Doctrina de Cristo, y dividirla en diferentes doctrinas falsas que forman las religiones que tienen su propia forma desde alabar a Dios hasta el entendimiento del Evangelio en su muy privadamente forma de interpretación usando herramientas que no son bíblicas porque la hermenéutica y otras materias nunca podrán sustituir al Poderoso Espíritu Santo. Nosotros tenemos que aprender del Señor Jesucristo para trasmitirlo: tenemos que aprender para saber cómo debemos vivir, qué tenemos que hacer, cómo debemos ser, y para trasmitirlo a los demás para que ellos también sepan de qué manera se tienen que comportar. (2Ti 3:16,17) “16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”.

Y dice aquí nuestro Señor: manso y humilde de corazón. (Mat 11:29) “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”. Nuestro Señor Jesucristo una persona que es mansa y humilde de corazón. Y muchas ocasiones nosotros nos peleamos con el concepto de mansedumbre. ¿Cómo que yo tengo que ser manso? Luego la gente lo confunde, y luego se aprovechan de mí. O en mi casa voy a tener conflictos porque yo soy manso. La Sana Doctrina de Cristo, en la Palabra de Jehová Dios lo dice, Jesucristo lo dijo: Tú aprende de mí a ser manso. Es decir, aprende la mansedumbre. ¿Para con quién era Jesús manso? Primero para con Dios, para con el Padre. (Lucas 2:52) “Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres”.
Si nosotros no somos mansos para con Dios, no vamos a poder hacer lo que Dios establece. Si no somos mansos va a haber en nosotros rebeldía, no vamos a querer hacer lo que Dios nos dice, no vamos a obedecer. Y la Palabra de Dios establece que nosotros tenemos que obedecer. La obediencia es primordial para permanecer al lado de Dios, al lado de Jesucristo, no puede ser de otra manera. (Salmos 37:7-11) “7 Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades. 8 Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo. 9 Porque los malignos serán destruidos, pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra. 10 Pues de aquí a poco no existirá el malo; Observarás su lugar, y no estará allí. 11 Pero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con abundancia de paz”.

Entonces el Señor Jesucristo nos dice que lo primero, que ustedes deben de aprender es a ser mansos, a dejarse guiar por el Espíritu Santo de Jehová Dios, a dejarse guiar por el Espíritu Santo. (Eclesiastés 8:12-14) “12 Aunque el pecador haga mal cien veces, y prolongue sus días, con todo yo también sé que les irá bien a los que a Dios temen, los que temen ante su presencia; 13 y que no le irá bien al impío, ni le serán prolongados los días, que son como sombra; por cuanto no teme delante de la presencia de Dios. 14 Hay vanidad que se hace sobre la tierra: que hay justos a quienes sucede como si hicieran obras de impíos, y hay impíos a quienes acontece como si hicieran obras de justos. Digo que esto también es vanidad”. Que aunque haya cosas que no entiendan, que no sepan, como nuestro Señor Jesucristo también le dijo a sus discípulos cuando les lavaba los pies: hay cosas que ustedes no van a entender ahorita, pero no importa, ustedes hagan lo que yo les digo y ustedes obedezcan lo que yo les digo. En otras palabras, sean mansos para que la unción del Señor permanezca en ustedes.

Y, les dice: sean humildes de corazón. Si yo soy manso para con Dios, entonces tengo que ser humilde para con los hombres. Y nuestro Señor se los enseña y se los ratifica lavándoles los pies. Era una enseñanza que los discípulos ya habían aprendido, que tenían que ser humildes. Y en esos momentos, horas antes de ser crucificado nuestro Señor, ahí está diciéndole a los discípulos: sean humildes. Les está mostrando la actitud que deben tener.

Tú no te preocupes si alguien a tu alrededor no alcanza a entender tu humildad, no importa. No importa si alguien se trata de aprovechar de tu humildad, eso no importa. Lo importante es que tu comunión con Dios sea perfecta, que tú hagas conforme y Dios lo establece para que la bendición de Dios no se detenga en tu vida. Para que cada día tú estés recibiendo bendición de parte de Dios.

(Mateo 16:24,25)24Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. 25Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará”.
Ser cristiano, es ser seguidor de Jesucristo o discípulo de Jesucristo significa que yo voy a hacer a un lado mi yo para hacer conforme y la Voluntad de Jehová Dios, no hay más. Voy a quitar de mi vida los placeres, voy a quitar de mi vida mis gustos, voy a quitar mis intereses, mi pecado, voy a quitar todo aquello que choque, que se contraponga con lo que Jesucristo establece que es obedecer a Jehová Dios. No es fácil, y lo sabemos. Llevar una vida conforme y la Voluntad de Dios, aprender de Jesús es difícil. Tal vez nosotros nos podamos aprender de memoria los versículos, lo importante no es saberlos de memoria, para eso tenemos la Biblia para no confiar en nuestra memoria, para leerlos aquí. Lo importante es que yo los ponga por obra, eso es lo importante. (Santiago 1:19-23) “19 Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; 20 porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios. 21 Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas. 22  Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. 23 Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural”.

No solamente yo lo tengo que aprender de memoria, ¡NO! Ni siquiera el Señor nos dice: te vas a aprender mi Palabra de memoria. ¡No! Yo puedo repetir su Palabra como me pide el Señor leyéndola, y como dice: enseñándola, pero poniéndola por obra. Yo siempre lo he dicho, que para ser cristiano el hombre tiene que ser muy hombre, y la mujer muy mujer. Alguien que no sea un hombre muy hombre, y una mujer muy mujer no tiene la capacidad para salir adelante, para enfrentar su pecado y decir lo dejo, lo hago a un lado. No tiene la capacidad para ser transformado. No tiene la capacidad para cambiar. (Josué 1:9) “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes,  porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”.

Un verdadero cristiano siempre es fuerte y una persona débil en su carácter, no tiene la posibilidad de ser cristiano, créanme. (2Co 12:10) “Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”. Admiro todo cristiano convertido. Hay muchos cristianos, hay muchos que se dicen cristianos, que están barnizados de cristianismo, que aparentan una actitud y realmente son de otro modo. Pero el que verdaderamente es cristiano, el convertido es alguien que para mí merece todo mi respeto porque me está manifestando que tiene la capacidad, el valor para cambiar primeramente en su persona para que su alrededor cambie. Para dejarse moldear por el Espíritu Santo conforme y los propósitos y la voluntad del Señor Jesucristo.

Por lo tanto, cuando nuestro Señor Jesucristo nos dice: síganme, si tú quieres ser cristiano tienes que hacer algo, te tienes que negar a ti mismo, a lo que tú eres. Tal vez lo que aprendiste durante toda tu vida, tal vez te ha funcionado todos estos años, pero tienes que cambiar. (Filipenses 3:7-11) “7 Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. 8 Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor,  por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, 9 y ser hallado en él,  no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; 10 a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, 11 si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos”. Te tienes que negar a ti mismo, crucificar el pecado y seguirme, no hay de otra. Si yo quiero la vida eterna, si yo quiero vivir en la presencia de Dios para siempre o por una eternidad, entonces yo tengo que hacer lo que dice Jesús. Yo tengo que seguirlo a él y crucificar mi carne. Porque dice: (Marcos 8:35) “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará”.
Si tú le dices Señor Jesucristo, yo quiero ser salvo, yo quiero tener vida eterna. Y el Señor Jesucristo te va a contestar: sí, haz una cosa, pierde la vida que llevas, cambia la vida. Señor Jesucristo, pero es que esto a mí me gusta. Cambia, pierde, pierde lo que tú eres. Por eso el bautismo es el simbolismo de la muerte. Estás muriendo a lo que tú eres. Para renacer a una nueva vida conforme y el propósito de Dios. Tienes que haber cambiado, tienes que haber comenzado una transformación, si no la hay estamos perdiendo nuestro tiempo. Si no la hay entonces no vamos a vivir por la eternidad.

La iglesia denominacional es muy cómoda en la mayoría de los aspectos. Muchos en las iglesias dentro de las denominaciones dicen: recibe a Cristo Jesús en tu corazón, acéptalo y tienes ya la salvación. No te preocupes, tú no vas a perder esa salvación que ya alcanzaste. No importa lo que tú hagas, como tú ya recibiste a Cristo Jesús entonces, tienes la salvación porque tu nombre ya fue escrito en el libro de la vida y nadie lo puede borrar de ahí. Por lo tanto en aquel día cuando el Señor abra los libros y abra el libro de la Vida, ahí vas a estar anotado porque alguna vez tú recibiste al Señor.
¿SABES? Este concepto es muy cómodo y es una mentira. Qué cómodo vivir así. Ah, yo recibo a Cristo Jesús en mi corazón. Sí, yo creo que tú Cristo Jesús eres el Salvador del mundo, eres el que perdona mis pecados y por ti tengo vida eterna. Yo te recibo, ven a vivir a mi corazón, yo me bautizo y entonces ya nací a una nueva vida, y entonces como yo no pierdo la salvación, como Jesús no se va a apartar de mí, yo voy a tener la vida eterna y voy a estar contigo para siempre, no importa que yo vuelva al pecado, no importa lo que yo haga, la salvación no la pierdo.

¡Qué cómodo! ¿Verdad? Entonces muchos cristianos al entender esta falsa doctrina dicen: Ah, pues está bien, recibo a Jesucristo y no tengo nada que cambiar. Simplemente a Jesucristo lo agrego a mi corazón y ya.

Para que tengamos vida eterna necesitamos cambiar nuestra forma de ser, no hay de otra lo dice la Sana Doctrina de Cristo en su Palabra. No podemos agregar a Jesucristo como amigo a nuestro corazón y no hacer lo que Jesucristo nos pide que hagamos. ¿Qué nos pide? Aquí en su Palabra lo dice, no lo digo yo. Dice el Señor Jesucristo: tenemos que perder nuestra vida, no hay otra. Ah pero es que así yo soy feliz. La tienes que perder. Es que esto me gusta, yo siempre lo he tenido. Lo tienes que perder, por eso digo hay que tener mucho valor para ser cristiano que estudia y obedece la Sana Doctrina de Cristo.
Y nuestro Señor Jesucristo dijo aprendan de mí. Jesucristo no vino a este mundo para hacer lo que él quería. Él se sujetó a la voluntad de Dios, él hizo las cosas conforme y Dios lo establece, eso lo hizo Jesús.

Ustedes saben que Juan el Bautista fue enviado por Dios para anunciar la venida de Jesucristo, del Mesías. Juan el Bautista fue llamado “voz que clama en el desierto”. (Juan 1:23) “Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías”.
Y entonces Juan vino teniendo como ministerio a anunciar que aquel que venía detrás de él era mayor que él. Y dice la Escritura que él empezó a decirle a la gente: arrepentíos de vuestros pecados y bautícese cada uno de ustedes. (Mat 3:1,2) “1 En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, 2 y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”. ¿Cómo? Como una señal de aceptar a Jesucristo, de creer en el Mesías. Y entonces les decía y era bien fuerte, les decía:
(Mateo 3:6-8) “6 y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados. 7 Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? 8 Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento”. Y él anunció: el que viene detrás de mí más poderoso que yo es. ¿Por qué? porque él bautiza en agua y en Espíritu, en el Espíritu Santo.

Y entonces le dice el Señor Jesús, está bien deja que las cosas así sean, deja que yo cumpla con la voluntad de Dios y yo me bautice conforme y Dios lo establece, y que yo sea un ejemplo para los demás, que yo sea de testimonio para los demás, para que el día de mañana nadie diga que Jesús no fue bautizado por Juan Bautista. Todos se tienen que bautizar hasta Jesús lo puso por ejemplo. Y le dijo: (Mat 3:15) “Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó”. Y entonces Juan lo bautiza.

Amados hermanos, cuando nosotros no permitimos que el Señor crezca en nosotros porque estamos siguiendo alimentando el pecado y la vida que queremos llevar como la llevábamos antes, el Señor Jesús no va a crecer, no puede crecer. (Juan 3:30) “Es necesario que Él crezca, pero que yo mengüe”. Nosotros tenemos que menguar a nuestros placeres, a nuestros intereses, a todo aquello que choca con la voluntad de Dios, no hay de otra. (Tito 2:7,8) “7 Presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, 8 palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros”.

Fíjate qué exhortación de la Sana Doctrina de Cristo a través del apóstol Pablo para cada uno de nosotros. Todos los que están a tu alrededor te tienen que mirar a ti como un ejemplo a seguir.
Y hay aquí siete aspectos en estos dos versículos que tenemos que resaltar.
1.- Como ejemplo de fe con obras. La Palabra de Dios nos enseña a que nosotros no tenemos que hacer lo malo, nosotros siempre tenemos que hacer lo bueno en todo momento. Porque aun dice la Escritura: (Santiago 4:17) “y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado”. Si tú sabes hacer lo bueno y en un momento determinado dices: ah, yo no lo hago, simplemente ignoro esto. ¿Sabes? Te es contado por pecado, porque ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces, lo dice la Escritura.
2.- En la enseñanza e la Sana Doctrina de Cristo. Tenemos que conocer la Palabra, tenemos que saber lo que dice la Escritura, no puede ser de otro modo. Yo no puedo caminar los caminos de Dios si no conozco lo que Dios quiere para mi vida. Si yo no conozco la Escritura, si yo no dedico un tiempo a escudriñar la Escritura, si yo no vengo  los Miércoles de estudio no voy a saber cuál es la voluntad de Dios, y por lo tanto no voy a tener nada que enseñar. (Eclesiastés 12:9) “Y cuanto más sabio fue el Predicador, tanto más enseñó sabiduría al pueblo; e hizo escuchar, e hizo escudriñar, y compuso muchos proverbios”.
3.- Muestra integridad. ¡Qué difícil es ser una persona íntegra! Integridad, no ser de doble ánimo. No mostrar en un lugar una cara y en otro, otra cara. Integridad no es que aquí delante de los hermanos me comporto de una manera, y en otro lado donde no están los hermanos, donde están mis cuates del mundo me comporto de otra. ¡No! Yo tengo que ser íntegro, y en todos los lugares me debo comportar conforme y la voluntad de Dios, por eso debo renunciar a mi yo. (Tito 2:7) “presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad”. Si mi yo era hipócrita, yo tengo que quitar la hipocresía y poner integridad, poner las cosas en un solo ánimo, en un solo sentir.
4.- Seriedad. La seriedad no la confundamos, no significa que soy amargado y que no sé sonreír. ¡No, eso no significa la seriedad! Seriedad aquí la Palabra se está refiriendo a ser una persona sensata, a ser una persona madura. Una persona que actúe de una manera correcta conforme y la Palabra de Dios. Que de acuerdo a lo que Dios establece, nosotros hagamos. (1Timoteo 4:12) “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza”.
5.- Palabra sana e irreprochable. Qué difícil es mantener una palabra sana, que no haya una palabra contaminada, una palabra agresiva. Qué difícil, y entonces aquí tienes que analizar, ¿cómo hablar, cómo te expresas, cómo permites que los demás te hablen, de qué manera? Porque es muy importante, que solo hablemos sana Doctrina. (Tito 2:1,2,8) “1 Pero tú habla lo que está de acuerdo con la Sana Doctrina. 2 Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia. 8 palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros”.
6.- Que está Sana Doctrina sea la de Cristo. Es decir, que lo que estas estudiando sea solamente las enseñanzas que Jesús enseñó a sus apóstoles. Tenemos que dar testimonio que estamos siendo transformados y lavados por esta Palabra Santa y Poderosa, que de verdad podamos manifestar el Fruto del Espíritu Santo. (2 Juan 1:9) “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la Doctrina de Cristo, no tiene a Dios;  el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo.”
7.- Que no haya nada malo que digan de ti. Que tu testimonio sea intachable, que tu testimonio sea reconocido. Siete aspectos que dice la Palabra que nosotros tenemos que hacer como seguidores de nuestro Señor Jesucristo. Pablo se lo dijo, cuando nosotros estamos haciendo lo que el Señor dice, cuando damos testimonio, entonces nosotros podremos decir lo mismo que dijo al apóstol, lo mismo que le dijo a Tito, y que le dijo a los Corintios. (1 Corintios 11:1) “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo”.

Señor Jesucristo, que ninguno de mis hermanos deseche tus Palabras, sino que sean Palabras que se queden en su corazón, en su mente, para que cada uno seamos hacedores de tu Voluntad. Y gracias te doy Padre Jehová nuestro Dios, porque tú nos vas guiando y exhortando, y enseñando por medio del Espíritu Santo el camino que debemos seguir, que va a garantizar que nosotros estemos contigo por la eternidad. Y en el nombre de Jesucristo nuestro Señor, a ti sea toda Honra y toda Gloria, Amén.

PREDICADOR DE LA SANA DOCTRINA DE CRISTO: Pastor Víctor Ramón Preciado Balderrama; Hola hermanos les saludo con mucho amor en el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo, y con un solo propósito de que sean edificados sus vidas y sus ministerios, me gozo el saludarles y el que Dios me dé la oportunidad de servirles si me lo permiten, y con todo respeto a su doctrina o denominación, mi único interés es que corra la Sana Doctrina de Cristo.
Mi interés es que me des la oportunidad de servirles pues me queda muy claro que mi llamado no es de ser titular sino el de servir y que la Sana Doctrina de Cristo corra como un río poderoso arroyando toda basura de ignorancia. Por favor si les interesan estos materiales escríbanme pidiéndomelos a cualquiera de los siguientes correos, y con mucho gusto y en el amor a Cristo se los enviaré inmediatamente sin cuestionar nada y que el Espíritu Santo los dirija y los lleve por buen camino, solo les pido en este mismo amor NO LO VENDAN: lo recibes de gracia dalo de gracia.
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