martes, 9 de enero de 2018

¡DIOS MUESTRA SU AMOR PARA CON NOSOTROS!

¡DIOS MUESTRA SU AMOR PARA CON NOSOTROS!

(Romanos 5:8) “Más Dios muestra su amor para con nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. Estas palabras quizá sean difíciles de entender para la mayoría de jóvenes hoy en día. Las Sagradas Escrituras dicen: (Rom. 5:1-11) “1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; 2 por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. 3 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; 4 y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; 5 y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. 6 Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. 7 Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. 8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. 9 Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. 10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. 11 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación”. Este versículo nos dice que Dios mostró Su amor para con nosotros en dos maneras.

PRIMERO, Dios mostró Su amor para con nosotros en la muerte de Cristo. Dios te salva por Su gracia, no por Su amor... Dios ha demostrado Su amor por ti, en que Él ha dado a Su Hijo para morir por ti. Él pagó la pena por tu pecado. Las Sagradas Escrituras dicen: (Juan 3:16) “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna”. Jehová Dios ha dado a Su Hijo unigénito a morir en la Cruz, para pagar la pena de nuestros pecados y reconciliarnos para consigo mismo. Nosotros no somos salvos por el amor de Dios por así decirlo. Somos salvos por el Hijo de Dios. ¡Por medio de Su muerte en la Cruz y resurrección de la tumba!

Las Sagradas Escrituras enseñan que la raza humana entera se apartó de Dios, y ahora yace en un estado arruinado.  (Romanos 5:12) “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”. Y fue en este estado impío, arruinado que Dios mostró Su amor por nosotros al enviar a Cristo a morir en la Cruz. (Romanos 5:8) “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que...Cristo murió por nosotros”.

Las Sagradas Escrituras enseñan la muerte vicaria de Cristo. La palabra “vicaria” significa “sustituto, tomar el lugar de otra persona, el sufrir de una persona en lugar de otra”. Y esto es exactamente lo que Cristo hizo por ti y por cada uno de nosotros. El Hijo unigénito de Dios bajó del Cielo, nació en un pesebre, y fue a la Cruz a pagar vicariamente por tu pecado. Él murió por nuestros pecados, en nuestro lugar, como nuestro sustituto, para que nosotros no seamos castigados por el pecado si vienes a Jesucristo y crees en Él.
Jesucristo murió por nosotros. Cristo padeció todo lo que significa morir, entregó Su Espíritu, dejó de respirar, se hizo un cuerpo sin vida, y su cuerpo fue enterrado. Cristo murió por nosotros. Considera las circunstancias de su muerte. No fue una muerte común la que Él padeció, fue una muerte de afrenta pública, porque fue ejecutado por muerte legal, fue una muerte de dolor indescriptible, porque fue crucificado, y ¿qué dolor hay más fuerte que ser clavado a una cruz? Fue una muerte lenta y larga, porque colgó en el madero de tormento por horas... con sus manos y pies perforados... Él padeció una muerte, que según las circunstancias aún sigue sin igual.

Ve como de Su cabeza, Sus manos, Sus pies, Fluyen mezclados el dolor y el amor ¿Se habrá juntado antes tal amor y tal dolor, las espinas compuesto tal rica corona? Quisiera que tu corazón fuese conmovido al pensar en Cristo crucificado. Si te dijera una historia de ficción sobre alguien sufriendo en dolor, te conmovería. Pero cuando te digo la vida real de la crucifixión del Hijo de Dios, no sientes nada. Quizás porque la has oído muchas veces, así que tu corazón está duro y frío.
¡Oh, como quisiera que nuestros corazones se abrieran sinceramente a Jesucristo, quien murió una muerte vicaria por el hombre pecaminoso! La Sangre que fluyó de aquellas manos y pies heridos, ¡fluyó por ti! El cuerpo que se retorcía adolorido en la Cruz, ¡se retorcía adolorido por ti! ¡Mira por fe a Él quien cargó el peso y culpa de tu pecado! ¡Mira por fe a Él quien tiene las llaves del Cielo y de la vida eterna! El instante que confíes en Él, toda la culpa se va, todos los expedientes de tus pecados son borrados, y se restaura la paz con Dios, (Isa 53:2-5)2 Subirá cual renuevo delante de ÉL, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en ÉL, ni hermosura; le veremos, más sin atractivo para que le deseemos. 3 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de ÉL el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. 4 Ciertamente llevó ÉL nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 5 Mas ÉL herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre ÉL, y por su llaga fuimos nosotros curados”. Herido fue Jesús por cada uno de nosotros. Ahí en la cruz, Él fue herido por nosotros, Gratis redención, por nuestras culpas las cuales quitó, Todo porque Jesús fue herido por nosotros. Dios mostró Su gran amor por nosotros enviando a Cristo Jesús a morir en nuestro lugar y a tomar nuestro castigo (Romanos 5:8) “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que...Cristo murió por nosotros”.

SEGUNDO, Dios muestra Su amor para con nosotros en la muerte de Cristo, “siendo aún pecadores”. (Romanos 5:8) “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. No debemos pensar que Dios nos aceptará si tratamos de ser buenos. Ningún método externo nos puede limpiar, la lepra muy adentro está en nuestro corazón. Los tentáculos de tu naturaleza pecadora son heredados del primer hombre que murió, Adán, la cabeza de nuestra raza. (Romanos 5:12) “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres”.

Así nace cada ser humano, nace “muertos en... delitos y pecados” (Efesios 2:1-3)1 Y ÉL os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, 2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, 3 entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás”. El pecado ha matado tu entendimiento de Dios. El pecado ha plantado dentro ti un corazón rebelde contra Dios. El pecado te ha cortado de Dios y lo ha hecho parecer irreal para ti. Pero, gracias a Dios, ¡Él Mismo ha provisto una manera para que puedas escapar de la sentencia del juicio por el pecado, que cuelga sobre ti! (Romanos 5:8) “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”.

En otro versículo de la Sagrada Escritura, el Apóstol Pablo dijo: (1 Timoteo 1:15) “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero”. Jesucristo murió por nosotros cuando éramos todavía pecadores continuos. No hemos pecado una sola vez o dos, sino que miles de veces. Pese a cuan limpio y bueno parezcas ser por fuera, has sido manchado por pecados innumerables.

Fíjense que Jesús murió por ti y por mí, pese a que con el tiempo te has empeorado más y más. Sé que hay varios aquí que rápidamente se están convirtiendo en grandes pecadores. ¿No muestra esto el amor de nuestro Padre Celestial por ti, en que Jesús muriera para salvar a pecadores tan grandes y continuamente pecaminosos? Pensemos otra vez. ¡Estás pecando contra la persona que murió por ti! ¡Es cosa extraña pecas en contra del mismo Jesucristo que murió por nosotros! ¿Has hemos mofado a Jesucristo alguna vez? ¿Alguna vez has rehusado venir a Cristo? ¿Lo has considerado una persona sin importancia en tu vida? Si has hecho alguna de esas cosas, ¡has pecado en contra de la misma persona que murió para salvarte!

Otra vez, recuerda que algunos de nosotros hemos pecado contra Jesucristo al despreciarlo. ¿No han pensado que podríamos ser salvos de otra manera, y que no necesitábamos a Jesucristo para salvarnos? ¿Qué es esto, si no despreciar al Hijo de Dios que murió para que nosotros pudiéramos vivir y ser perdonados, y entrar al paraíso por medio de Él? Sé que no quisieras admitir que lo desprecias, ¿pero no es un hecho, cuando en verdad sí lo desprecias, lo miras de menos, y piensas que Su muerte en la Cruz no es importante?
He conocido gente que hizo lo más que pudo para detener a un Cristiano de testificarle a un pariente que moría. Yo he conocido gente que le gritó al Cristiano para detenerlo de testificar. Esto es lo que queremos decir con despreciar a Cristo.

Pudieras dices tú, ¡Yo jamás haría esto! Pero, de una manera más callada y civilizada, ¿no haces lo mismo cuando se te pide que vengas a Cristo? ¿No rehúsas a Cristo de igual manera que las personas que detienen al Cristiano de testificarle al pariente que se muere? Oh, yo sé que tienes buenos modales y eres demasiado civilizado para ponerte a gritar, o para decir abiertamente que rechazas a Cristo. ¿Pero no es esto igual de agresivo que los que tratan de detener al Cristiano de testificarle a parientes que mueren? Cuando vez tras vez rehúsas venir a Cristo en fe simple, ¿no te estás rebelando en contra del amor de Dios en Cristo? Sin embargo, Jesús murió por los pecadores rebeldes que lo desprecian. ¡pecadores tal como tú y como era yo antes! Él murió por ti aunque lo has despreciado y rechazado. (Romanos 5:8) “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”.

(1 Timoteo 1:15) “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero”. ¿Qué te he predicado esta mañana? Te he predicado el mensaje puro de la Cristiandad, dado página tras página en las Sagradas Escrituras. He predicado el Evangelio eterno:

¿Abandonarás tus prejuicios y opiniones religiosas en este día, y vendrás a Cristo Jesús, quien te amó tanto que dio Su vida en la Cruz para salvarte del juicio por tus pecados? El último sermón que Cristo dio en el Evangelio de Marcos tiene estas palabras: (Marcos 16:16) “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”.

Si rechazas y desprecias a Jesucristo, ¿qué esperanza tienes tú de ser reconciliado con Dios? ¿Qué esperanza tienes de escapar las llamas eternas?


¿Vendrás a Jesucristo? ¿Confiarás en Él con todo tu corazón? ¿Aceptarás el amor que Dios ha mostrado por ti al enviarlo a Él a la Cruz para expiar tus pecados? ¿Recibirás el amor el amor de Dios al enviarlo a Él a salvarte “siendo aún pecador”? ¿Confiarás en Cristo Jesús, y lo tendrás como tu Salvador y Señor? ¡Que Dios te ayude a recibirlo a Él y ser salvo este mismo día! Con todo tu corazón y con toda tu mente y con todo tu ser.
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