lunes, 27 de mayo de 2013

LA FE AUMENTA CON LA DOCTRINA DE CRISTO




Lerma, Domingo, 21 de Abril de 2013

LA FE AUMENTA CON LA DOCTRINA DE CRISTO
(Lucas 17:1-10) “1 Dijo Jesús a sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos;  mas  ¡ay de aquel por quien vienen! 2 Mejor le fuera que se le atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos. 3 Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale. 4 Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale. 5 Dijeron los apóstoles al Señor: AUMÉNTANOS LA FE. 6 Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería. 7 ¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado, al volver él del campo,  luego le dice: Pasa, siéntate a la mesa? 8 ¿No le dice más bien: Prepárame la cena, cíñete, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come y bebe tú? 9 ¿Acaso da gracias al siervo porque hizo lo que se le había mandado? Pienso que no. 10 Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos”. (Sal139:16; Jer1:5)

Qué hermoso poder tener una ilusión en algún plan o proyecto familiar donde hemos depositado, mucho esfuerzo, talento, sueños, y toda nuestra ESPERANZA.
“Pero para asegurar resultados, tienes que tener más fe para poder encontrar a Esperanza”.
Lamentablemente, la fe que tenemos no es la fe verdadera en Jehová Dios, que nos fue dada en nuestro Señor Jesucristo. Pero vemos que todos necesitamos más fe, y vemos en el texto para esta mañana que los discípulos se dieron cuenta que tenían la misma necesidad y por eso le dijeron a Cristo: “Auméntanos la fe”. Y así como los discípulos, también nosotros pedimos a Dios, “auméntanos la fe”.
Sí, auméntanos la fe para que no dependamos de nuestra misma fe ni de las buenas obras, sino del Jesucristo nuestro Salvador, que verdaderamente Cristo sea coronado en nuestros corazones así como lo está en el cielo.

1. PARA QUE NO DEPENDAMOS DE NUESTRA PROPIA FE.
En los primeros versículos del texto para esta mañana vemos que Jesucristo les manda a sus discípulos unas cosas: primero que no causen a nadie pecar por sus palabras o acciones, y si alguien peca, que lo reprendan.

Además si se arrepiente esta persona, que le perdone. Al escuchar este mandato de Cristo, los discípulos se dieron cuenta que sería muy difícil hacer lo que Cristo les había mandado, y entonces piden a él, “Auméntanos la fe”.
A primera vista se parece una muy buena petición ¿Verdad? Pero Cristo podía ver los corazones de sus discípulos y sabía muy bien que sus motivos no eran puros, porque no estaban confiando en Él, sino en su propia fe.
Y por eso les dijo, "Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro (un tipo de árbol), Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería”.

El punto de Cristo está bien claro: la fe tan chiquita como un grano de mostaza, puede hacer cosas maravillosas, porque el poder no viene de la fe sino de Dios.

Entonces, con estas palabras Cristo los reprende a sus discípulos, porque tenían fe en su propia fe, y el depender de su propia fe es depender de sí mismo, pues todos nacimos, crecimos teniendo una fe que no salva y que además en cualquier insignificante problemita lo primero que se cae de nuestra vida es precisamente nuestra fe que no tiene ningún valor.

Pero que cuando entendemos por medio de la enseñanza de la Sana Doctrina de Cristo, cambiamos nuestra fe por una fe santísima, pura y poderosa que le pertenece a nuestro Señor Jesucristo, pues Él es la roca inconmovible, donde cimentamos nuestra vida entera y así nuestra fe inquebrantable y de salvación.

La Sana Doctrina de Cristo nos da un buen ejemplo por medio del apóstol Pedro: En donde la noche antes de que Cristo fuera crucificado, le dijo a Pedro que le iba a negar él, pero Pedro, el cual tenía mucha confianza en su propia fe le dijo a su Señor, “Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré”. Y ¿Qué hizo Pedro en esa misma noche? Negó a Cristo tres veces jurando que no le conocía.

(Marcos 14:27-31) “27 Entonces Jesús les dijo: Todos os escandalizaréis de mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas serán dispersadas. 28 Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea. 29 Entonces Pedro le dijo: Aunque todos se escandalicen, yo no. 30 Y le dijo Jesús: De cierto te digo que tú, hoy, en esta noche, antes que el gallo haya cantado dos veces, me negarás tres veces. 31 Más él con mayor insistencia decía: Si me fuere necesario morir contigo, no te negaré. También todos decían lo mismo”.

(Mat 26:69-75) “69 Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se le acercó una criada, diciendo: Tú también estabas con Jesús el galileo. 70 Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices. 71 Saliendo él a la puerta, le vio otra, y dijo a los que estaban allí: También éste estaba con Jesús el nazareno. 72 Pero él negó otra vez con juramento: No conozco al hombre. 73 Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre. 74 Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco al hombre. Y en seguida cantó el gallo. 75 Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho: Antes que cante el gallo, me  negarás tres veces.  Y saliendo fuera, lloró amargamente”.

Pues Pablo advierte a todos los que confían en su propia fe al decir, (1Co 10:12) “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga”. Pues, me acuerdo de una Señora en San Luis Mestepec la cual tenía cáncer. Y al saber que tenía cáncer, estaba desesperada, y no sabía que hacer, o sea, que no podía entender por qué Dios iba a dejarla sufrir.
Entonces muchos hermanos de muchas congregaciones fueron para visitarla, y casi todos le decían:TIENES QUE TENER MÁS FE, SI CONFÍAS EN DIOS, TE AYUDARÁ” Pero este tipo de ministración, No es cierta, porque está cimentada en el error, de confiar en nuestra fe.
En cambio si decimos: JEHOVÁ DIOS TE VA A AYUDAR, Y ENTONCES PUEDES CONFIAR EN ÉL”. ¿Pueden ver la diferencia? La protección de Dios y su poder no depende del tamaño de nuestra fe, sino de Dios. (Sal 37:5) “Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará”.
La fe no es la confianza en sí mismo sino en Jehová Dios. Si uno depende del tamaño de la fe es como fijar en su propio ombligo mientras que camina. ¿Qué va a pasar? Va a chocar con algo o caerse.
Esta persona confiaba en el hombre que supuestamente tenían dones de sanidad, por esta causa entrabamos y salíamos muchos ministros que de nada sirvió pues ella al fin murió. (Jer 17:5) “Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová”.

Nosotros somos débiles, somos pecadores, y entonces si confiamos en el hecho que somos buenos cristianos y que asistimos a la iglesia, ¿Qué va a pasar? Nos vamos a caer ¿verdad? Nos vamos a caer en tentación, nos vamos a caer en duda, nos vamos a caer… Y entonces, en vez de fijar en nuestro obligo, qué nos fijemos en Cristo, quien es el camino al cielo, porque Él es Poderoso para ayudarnos.

Qué nos fijemos en Cristo porque él es confiable, o sea, Cristo siempre cumple con sus promesas. Y más importante vamos a fijarnos en Cristo porque dio su vida en aquella cruz por nuestros pecados. Cristo es nuestra confianza. Y entonces, sí, queremos aumentarnos la fe para confiar aún más en Él y para poder servirle mejor.

Y por los medios de Gracia que están en la Sana Doctrina de Cristo en la Palabra de JEHOVÁ DIOS y sus Sacramentos, el Espíritu Santo nos aumentará la fe y nos ayuda a fijar más y más la vista en Cristo al estudiar su Palabra y obtener este conocimiento daremos buenos frutos.

Y por eso es tan importante que sigamos estudiando la Biblia, no para mostrar que tan fuerte es nuestra fe, sino para confiar más y más en Jesucristo, la fuente de nuestra salvación, y para servirle mejor. Y vemos en el texto para esta mañana que los discípulos realmente querían servir a Cristo…

2. PARA QUE NO DEPENDAMOS DE NUESTRAS OBRAS.
Pero Cristo tenía que recordarles algo importante en cuanto al servicio: si ellos hubieran hecho todo lo que Cristo les mandó, o sea, si no hubieran causado a otros pecar, si hubieran perdonado a todos los que pecaron contra ellos, si hubieran hecho todo, todavía no merecerían ninguna recompensa, porque era su deber.
Cristo hace una comparación: es como un siervo, el cual trabaja todo el día y todavía tiene que preparar la cena para su amo, pero como quiera no merece agradecimiento ni recompensa especial, porque lo que hizo su deber, nada más.

Los discípulos tenían que confesar que no eran especiales si obedecieron la voluntad de Dios; tenían que confesar que eran siervos inútiles… Y la verdad es que estos discípulos nunca cumplieron con estos deberes pero que ahora son enseñanzas poderosas para nosotros, para que quitemos toda vanidad, prepotencia y vanagloria de nuestras vidas, menguar para que Cristo crezca.  

No siempre perdonaron a los que pecaron contra ellos y a veces por sus acciones y palabras aún causaron a otros pecar. Pues, eran pecadores, los cuales no podían servir perfectamente, y por eso merecían la ira y el castigo de Dios. Pero, gracias a Dios, su salvación no dependía de lo que hicieron ellos, porque la salvación viene por medio de Jesucristo, el Cordero de Dios el cual se sacrificó a si mismo por sus pecados.
Cristo vino a este mundo e hizo lo que los discípulos no podían. No causó a nadie pecar, sino llevó una vida perfecta y les enseñó el camino a los cielos: pues, el camino quien es el mismo Jesús. Además, en su misericordia, murió en la cruz para poder perdonar a todos los pecados de todos los tiempos.
Entonces tengo unas preguntas: ¿Qué tan bueno es nuestro servicio? Igual como los discípulos ¿Verdad? ¿Cuántas veces rompemos los mandatos de Dios? ¿Cuántas veces nos enojamos con nuestros esposos o esposas e hijos? Y aún cuando hacemos lo que debemos hacer, no debemos tener orgullo, porque sólo estamos haciendo nuestro deber, y no más.

Mis hermanos es muy fácil creernos mejores que los demás porque asistimos a la iglesia y porque estudiamos la Sana doctrina de Cristo en la Biblia. Pero nosotros no merecemos la gloria, sino Dios la merece, porque nosotros somos siervos inútiles, los cuales merecemos la muerte eterna por nuestros muchos pecados.
Pero nuestra salvación no depende de lo que hacemos nosotros, sino de lo que hizo Jesucristo. Por los méritos de Jesucristo, Dios nos perdona todos nuestros pecados.

Hay perdón por las muchas veces que nos enojamos con nuestros familiares y amigos. Hay perdón por las muchas veces que no reprendemos a los que pecan, porque tenemos miedo de que se vayan a enojar. Hay perdón por las muchas veces que no perdonamos a otros, a los que nos maltratan, y a los que se burlan de nosotros. Y donde hay perdón, allí está la salvación. Pues Cristo es el objeto de nuestra confianza, que es la confianza. Y esta fe ya nos anima a servir a Dios, pero no para ganar algo ni para gloriarnos en lo que hacemos, sino porque queremos agradecerle a Dios.
Por lo tanto, cuida a tu prójimo, no causes pecar, sino exhórtalo con la Palabra de Dios. Y si tu prójimo peca, y especialmente si peca contra ti, repréndalo, porque no es amor dejar a alguien seguir en sus pecados. Al contrario, cuando le digas que ha pecado contra Dios y merece la muerte eterna, le muestras amor. Y si esta persona se arrepienta, perdónale. Dile que Cristo murió por sus pecados. Dile que le perdonas. ¿Puedes hacerlo?; yo sé que es difícil, pero con la ayuda de Dios podemos. Así como dijo Pablo, "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece." Entonces qué pidamos a Dios que nos aumente la fe y que sigamos usando los medios por los cuales Dios nos fortalece en la fe, o sea, por medio de la Sana Doctrina de Cristo. Qué sigamos estudiando su Palabra para que no dependamos de nuestra propia fe ni de nuestras propias obras, sino completamente de Cristo. Sí, Señor, auméntanos la fe. AMEN.

PREDICA en Lerma por:
Oralia Fernández Puentes
Pr. Víctor R. Preciado Balderrama
Buen día les invito con mucho respeto a visitar el BLOGSPOT que Dios me ha regalado y que,
con mucho amor he puesto algunos estudios que Dios me ha regalado en revelación, Efesios 3:8.
viclaly5757.blogspot.com

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