jueves, 23 de junio de 2016

LA CARNE ES DÉBIL POR ESTO QUE LA TEMPLANZA ES IMPORTANTE

Miércoles, 22 de Junio de 2016
EL FRUTO DEL ESPÍRITU SANTO
      LA CARNE ES DÉBIL POR ESTO QUE LA TEMPLANZA ES IMPORTANTE
LECCIÓN DE TEMPLANZA #4 (Romanos 7:15-25)
PROPOSITO DE ESTA LECCIÓN: Es para que muchos cristianos ya no traten de justificar su manera de vivir diciendo que “DEBIDO” a la debilidad de la carne, hoy día no se pude ser fiel a Jehová Dios. Muchos entienden que el problema o la razón de su situación personal es “EXTERNA” a ellos, por ejemplo: Los programas de televisión, los compañeros de trabajo o escuela, familiares, otros. La realidad es que el problema comienza por y en nosotros mismos. Las Sagradas Escrituras lo dicen en Romanos 7:21 Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. 22Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; 23pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. 24¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? 25Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado. Tenemos que comenzar, aceptando como realidad, que el problema se origina en nosotros mismos, y debemos dejar, el tratar de justificarnos ante Jehová Dios, la razón por la cual no podemos vencer nuestros deseos carnales.

OBSERVACIÓN
15) ¿Qué es lo que haces que no entiendes y que no quieres hacer? R: lo que aborrezco, eso hago.
16) ¿Qué es lo que ese está probando cuando estamos haciendo lo que no queremos? R: que la ley es buena.
17) Entonces si no eres tu… ¿Quién es el que está haciendo aquello? R: el pecado que mora en mí.
18) Sabemos que en nuestra carne no mora el bien, porque el querer el bien está en nosotros ¿Qué es lo que también está en nosotros, aunque el querer esté en nosotros? R: no el hacerlo.
19) ¿Por qué es este mal? R: Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.
20) Entonces si no eres tu… ¿Quién es el que está haciendo aquello? R: el pecado que mora en mí.
21) ¿Cuál es la ley que encontramos queriendo hacer el bien? R: que el mal está en mí.
22) ¿En que se deleita el hombre interior? R: en la ley de Dios.
23) ¿Qué vemos en la ley de nuestros miembros? R: que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.
24) ¿Cuál es la pregunta cuando nos vemos miserablemente? R: ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?
25a) ¿Cómo damos gracias a Dios? R: por Jesucristo Señor nuestro.
25b) ¿Cuál es la conclusión que estamos aprendiendo dónde tenemos que aplicar la templanza? R: Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.

INTERPRETACIÓN
15) ¿Qué significa estar haciendo lo que se aborrece y no se quiere hacer? R: comprender que uno solo no puede librarse de este azote constante que día a día atormenta; y que únicamente el Poder liberador de Jesucristo puede hacerlo.
16) ¿Qué quiere decir Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena? R: Se trata de La ley del pecado. Es la tendencia constante de pensar, desear y proceder en contra de lo que Jehová Dios ha establecido.
17) ¿Qué significa que ya no soy yo quien hace aquello? R: Es reconocer que en nuestro interior que es nuestra alma está dominada por el maligno.
18) ¿Qué quiere decir que el querer el bien está en mí? R: El Espíritu Santo.       
20) ¿Qué significa ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí? R: Significa que todavía existen áreas en tu vida que no has entregado a Jesucristo.
21) ¿Qué quiere decir hallo esta ley: que el mal está en mí? R: Quiere decir que es necesario nacer de nuevo.
22) ¿Qué significa el hombre interior? R: (Salmos 139:13-16) El alma.
23) ¿Qué quiere decir la ley en mis miembros? R: Es nuestra naturaleza carnal.

APLICACIÓN
15) ¿Cómo puedes llegar a entender y dejar de hacer lo que aborreces? R: Solamente Por medio de la Sana Doctrina de Cristo.
16) Si estás haciendo lo que no quieres hacer entonces ¿Cuál es esta ley? R: (Juan 3:6;Isaías 29:13) es la ley de la naturaleza en la cual nacimos todos.
17-21) ¿Puedes explicar por qué el diablo puede atacar a un escogido de Jehová Dios? R: (Marcos 14:38) El diablo conoce nuestras debilidades solo espera que te confíes y te quita la oración sutilmente y entonces ya puede realizar el ataque.
22) ¿Cómo puedes hacer que tu alma sea más fuerte aplicando la TEMPLANZA, para resistir la ley del pecado? R: ¿Acaso puede justificarse esta situación? No...! Al contrario, Jehová Dios nos da los medios cómo es la “TEMPLANZA”, para que nos enfrentemos día a día con esta condición pecaminosa. Tú te conoces perfectamente. Y Sabes cuál es tu debilidad QUE NECESITAS FRENAR, porque constantemente te atormenta en cada día. Sabes que no tienes que hacerlo, y lo haces. La “TEMPLANZA”, es el freno interno que se necesita desarrollar en tu alma. ¡Qué terrible es estar en este proceso de caídas constantes! ¿Cómo proceder entonces? ¿Qué actitudes prácticas tomar al respecto? Ante todo, recuerda que Jehová Dios conoce y comprende tu condición. Pero el hecho que la conozca y la comprenda, no te está dando licencia para pecar; no justifica ni aprueba tu debilidad. Precisamente porque te conoce te está dando el recurso de la “TEMPLANZA”, para que no caigas en la tentación. Mira lo que te dice al respecto: (Mateo 26:41) “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil”. Oración...Oración...Oración...Esto es lo que necesitas hacer ahora mismo.
Tu bien sabes que el hecho de estar transgrediendo deliberadamente lo que Jehová Dios ha establecido, trae consecuencias irreparables. Son las consecuencias de nuestros actos las que nos destruyen, y para evitarlas, hemos de perseverar en la oración. Necesitamos tener cada día un tiempo a solas con Jehová Dios en que revitalicemos nuestras aéreas débiles en nuestra ALMA.
Cada quien sabe cuál es su punto débil, o su “talón de Aquiles”, por esto es necesario reforzarlo. Este es el peligro constante que nos exponemos si no oramos cada día: CAER EN TENTACIÓN. Hemos estado hablando la forma de prevenir los actos pecaminosos. Es posible que muchos de nosotros NO hayamos tomado las medidas pertinentes, y por esto estemos hundiéndonos en sus desdichadas consecuencias. Entonces ¿Qué hacer entonces? ¿Qué pasa si sigues pecando en lo mismo? ¿Qué pasa si la frecuencia de caídas se multiplica en vez de disminuir? ¿Qué tienes hacer?
En primer lugar; Pídele perdón a Jehová Dios ahora mismo. Jehová Dios no desprecia el corazón contrito y humillado. No desprecia el corazón que reconoce que ha fallado y que necesita todo el tiempo de su gracia y misericordia infinita y que quieres dar frutos dignos de arrepentimiento. He aquí lo que Jehová Dios, por medio del apóstol Juan escribe al respecto: (1 Juan 1:9,10) “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a Él mentiroso, y su palabra no está en nosotros”. El perdón de Jehová Dios está totalmente a tu disposición; pero tienes que hacer un firme propósito de no volver a incurrir en lo mismo, y sobre todo tomar las medidas de prevención cada día. No se trata de una medida ocasional, se trata de todos los días. Ya viste que, con un solo día que te descuides, las cosas se complican. ¡Y vaya que sí! Necesitas fuerza de voluntad para quitar todo aquello que te induce a pecar.
Necesitas “TEMPLANZA”, para decir NO, aunque tus tendencias pecaminosas te reclamen, aunque sufras por desapegarte de ello. Necesitas “TEMPLANZA”, para vivir de acuerdo a los lineamientos que Jehová Dios ha establecido en su Palabra. Necesitas “TEMPLANZA”, para vivir de acuerdo a lo que Jehová Dios por medio del apóstol Pedro escribe en su carta: (1 Pedro 1:14-16) “Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo”.

¡QUÉ CLARO ESTÁ! Santos en toda nuestra manera de vivir. En toda. No solo en algunas aéreas. Vida de obediencia y santidad. Es posible que algunos de los hermanos que estudian “TEMPLANZA”, estén ahora viviendo consecuencias terribles por haberse dejado llevar por laleydel pecado. Personas que a pesar de llamarse “cristianas” e incluso de tener ministerios fructíferos, se encuentran atrapadas en estas consecuencias terribles de las que ya no pueden salir. Son consecuencias que ya no les permiten levantarse. Consecuencias de desastre total en su vida matrimonial, familiar, financiera o en cualquier otra área. No hay más que un lamento constante después de tanto tiempo. Pero ahora reconocen que están como están por haber persistido en la desobediencia; sin embargo, HOY quieren cambiar totalmente el rumbo de sus vidas, quieren que su cristianismo cobre razón de ser como lo fue al principio. Pero ahora, después de haber reconocido sus faltas reconocen y claman de la siguiente manera: (Lamentaciones 5:15-21) “Cesó el gozo de nuestro corazón; Nuestra danza se cambió en luto. Cayó la corona de nuestra cabeza; ¡Ay ahora de nosotros! porque pecamos. Por esto fue entristecido nuestro corazón, Por esto se entenebrecieron nuestros ojos, Por el monte de Sion que está asolado; Zorras andan por él. Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre; Tu trono de generación en generación. ¿Por qué te olvidas completamente de nosotros, y nos abandonas tan largo tiempo? Vuélvenos, oh Jehová, a ti, y nos volveremos; Renueva nuestros días como al principio”.


Pídele ahora a Jehová Dios que renueve tus días como en el principio. Recuerda aquel día que tuviste este encuentro personal que hizo que cambiara todo por completo. Jehová Dios puede renovarlo todo. Deja que ÉL se encargue de hacerlo todo, pero pon de tu parte en llevar una vida de obediencia radical a su Palabra. Ya viste que tú no puedes hacer nada, a menos que su Poder sobrenatural sea el que te sostenga. Leamos por favor: (Romanos 8:1-9) 
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