lunes, 20 de marzo de 2017

RECOBRA ÁNIMO Y NO TE DESANIMES NI TE RINDAS

Lerma; 19 de Marzo de 2017
RECOBRA ÁNIMO Y NO TE DESANIMES NI TE RINDAS
La fe de algunos de nosotros se ha visto deteriorada por circunstancias como enfermedades crónicas o graves, angustiosos apuros económicos, la pérdida de un ser querido o un profundo desengaño amoroso; con el cónyuge o con alguna relación. (Heb. 12:2) “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de Él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios). (1Sam 12:24) Solamente temed a Jehová y servidle de verdad con todo vuestro corazón, pues considerad cuán grandes cosas ha hecho por vosotros”. (2Tim 2:7,8)7 Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo. 8 Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, resucitado de los muertos conforme a mi evangelio”. Tras el abundante alimento espiritual que hemos recibido en esta congregación dónde se predica la Sana Doctrina de Cristo, cabe dedicar unos minutos a los pocos de la Iglesia que se encuentren espiritualmente desnutridos, incluso a aquellos cuyo animo se haya cansado hasta desmayar (Hebreos 12:3) “Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar”. Nuestra vida debe de estar proyectada de tal manera que tenemos que (vencer por la fe) y no por agudeza intelectual, ni por riquezas.

Cuando en nuestras vidas pasa algo de estas situaciones o aumentará la fe o hará brotar la raíz de amargura: {desgracia, desventura, desdicha, fatalidad, calamidad, infelicidad, malaventura, desastre, contrariedad, un percance, contratiempo, tropiezo, dificultad, obstáculo, impedimento}. ¿Que es lo que nos estorba? (Hebreos 12:15) “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados”. A algunos les ha vencido el preocuparse por lo del mundo, o sea, las fatigosas cosas superficiales de la vida, ahora veamos que oír la Palabra no es suficiente, porque ser oidor y no hacedor de la Palabra no es el plan de Dios: (Mateo 13:19-22) “19 Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino. 20 Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; 21 pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la Palabra, luego tropieza. 22 El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la Palabra, y se hace infructuosa”.

Otros se encuentran desfallecidos por pecados ocultos. Otros están fatigados de andar vacilantes porque no se pueden determinar en creerle a Dios y su Palabra, se encuentran totalmente indecisos, (Joel 3:14) “Muchos pueblos en el valle de la decisión; porque cercano está el día de Jehová en el valle de la decisión”; Veamos también la lucha de entre dos pensamientos (1 Reyes 18:21) “Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra. Otros, al concentrarse neciamente en otras cosas en lugar de concentrarse en Jesús, que es el Fundamento Seguro, están agotados por la desilusión (Efe 2:20) “Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo”.  
Es de vital importancia que recobres ánimo y no te desanimes ni te rindas, sé que en este momento estás pasando por situaciones que quieren desmentir lo que Jehová Dios me ha mandado a predicarte, pero nuestro Padre Celestial no miente, Él dice que va remover todas las cosas echas: (Hebreos 12: 26-28) “26 La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. 27 Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles. 28 Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; 29 porque nuestro Dios es fuego consumidor”. Sean cuales fueren las causas que te estén pasando, y cualquier desfallecimiento del ánimo que te deprime y por consiguiente el resultado que quiere el diablo es que te rindas, esto te trae en el presente, hablando de tu alma la parte del consiente, una cierta pérdida de la conciencia espiritual, y junto con ella, la inclinación a destruir los propósitos de Jehová Dios (Mar 13:31) “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”.

La advertencia de no cansarnos de hacer el bien contiene la prescripción para evitar esta fatiga: (2 Tesalonicenses 3:13) “Y vosotros, hermanos, no os canséis de hacer bien”; Hemos de trabajar en forma constante y de manera realista sólo para esperar segar a su tiempo: (Gálatas 6:9) “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos”. Existe esta muy importante advertencia y les pido que por favor pongan mucha atención, ya que si les digo como dice la Palabra de Dios (Hebreos 10:25) No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca”. Y la verdad… y Dios es testigo que he sentido sus palabras, de fastidio y rechazo, diciendo ¡Oooh, No, ya va empezar el pastor, con sus indirectas y sus pedradas! La Palabra en las Sagradas Escrituras dicen: (Malaquías 1:13) “Habéis además dicho: ¡Oh, qué fastidio es esto! y me despreciáis, dice Jehová de los Ejércitos; y trajisteis lo hurtado, o cojo, o enfermo, y presentasteis ofrenda. ¿Aceptaré yo eso de vuestra mano? dice Jehová”. Acaso no es cierto que el fastidio que sienten en mi contra, en realidad es para con Jehová Dios porque no estoy aquí  predicando mi palabra sino su Palabra, ¿A caso el llegar tarde no es lo cojo y enfermo de tu ofrenda? ¿A caso no es desprecio para Jehová Dios cuando Él está hablando por medio de mi vida y con toda irreverencia que te estés parando o comiendo o platicando o con tu celular consultando el Fase?

Esta es otra de las advertencias de parte de nuestro Padre Celestial, porque a pesar de lo que tu pienses y te excuses o te defiendas este es un hecho; y quizás digas que jamás has dicho que es inmunda la Palabra Escrita, y es verdad que con tu boca no lo haces, pero con tus hechos demuestras que esto es la pura verdad, porque, lo estás demostrando al dejar de asistir a la reunión, a tomar el alimento por medio de la predicación: (Malaquías 1:12) “Y vosotros lo habéis profanado cuando decís: Inmunda es la mesa de Jehová, y cuando decís que su alimento es despreciable”. Si reconoces que le estás fallando a Dios Él quiere que no te pierdas, Él quiere que te arrepientas y vengas al conocimiento para que crezcas. Tenemos que servir siendo mansos y humildes de corazón”, (Mateo 11:28-30)28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y Yo os haré descansar. 29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; 30 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”. Lo mejor que se puede hacer, diariamente es ir en oración con Jesucristo.  Para evitar así las fatigosas cargas de la autocompasión y la hipocresía. Tenemos que orar en todo tiempo para no desmayar, a fin de que nuestras obras sean en verdad para el beneficio de nuestra alma, lo cual es muchísimo más que tan sólo una petición mecánica, o oraciones cliché’s (Un cliché es una idea, frase o expresión que, debido a que ha sido muy usada o repetida, ha perdido su fuerza o novedad y se ha convertido en un tópico o lugar común). Aun cuando seamos justamente disciplinados o reprendidos, no debemos desanimarnos y no desmalles ni te rindas, puesto que junto con la reprensión viene el renovador amor de nuestro Padre Celestial por medio de nuestro Señor Jesucristo: (Hebreos 12:5-8) “5 y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él; 6 Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. 7 Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? 8 Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos”. Por consiguiente, no se puede estar lleno de fe y libre de pruebas. Las calamidades que estamos pasando o que hemos padecido de cuando en cuando han sido para nuestro bien, pues son esenciales para aprender sabiduría y enseñarnos lo que sólo se puede aprender por la experiencia. (Rom 8:28) “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”.

Entonces, ¿Por qué nosotros habríamos de esperar ingenuamente pasar con comodidad por la vida, como diciendo: Padre, Jehová Dios, dame experiencia por medio de tu gracia, pero no me des pesar, ni aflicción, ni dolor, ni oposición, ni traición, y, por cierto, no me abandones. ¡¡¡Evítame, Padre, todas las pruebas que ha pasado y hecho de nuestro Señor Jesucristo, por, lo que Tu eres!!! Y después, ¡¡¡Permíteme morar contigo y participar plenamente de Tu gozo!!!”. La falta de la ferviente oración personal y de la profunda y verdadera adoración a Jehová Dios también corroe nuestra fe, por lo cual podríamos desmayar “en el día de la tribulación” (Rom 8:35) “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?”. El SERVIR, el ESCUDRIÑAR, el ORAR y el ADORAR a Jehová Dios son los cuatro puntos fundamentales para completar LO QUE FALTA A NUESTRA FE” (1 Tesalonicenses 3:9,10) “9 Por lo cual, ¿Qué acción de gracias podremos dar a Dios por vosotros, por todo el gozo con que nos gozamos a causa de vosotros delante de nuestro Dios, 10 orando de noche y de día con gran insistencia, para que veamos vuestro rostro, y completemos lo que falte a vuestra fe?”. Si dejamos de alimentar nuestra fe en cualquiera de esas cuatro formas, seremos vulnerables.

El NO estudiar, por ejemplo, las Sagradas Escrituras, equivale a desnutrirse espiritualmente. Las palabras inspiradas si son importantes, porque “Cuando el hombre obra por la fe, obra por la Palabra Escrita” (2 Timoteo 2:14-16) “14 Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes. 15 Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. 16 Mas evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad”. En este mundo de maldad, Jesucristo que habita en nuestro corazón puede atravesar nuestra conciencia con LA ESPADA DEL ESPÍRITU” (Efesios 6:17) “Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios”. Pero el oír la palabra debe ir “acompañado de fe” (Hebreos 4:2)Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron”. Y del servicio cristiano, como lo hemos oído una y otra vez en esta predicación. Gran parte de cualquier tipo de cansancio se debe a la tarea de llevar a cuestas al extenuante hombre natural. A diferencia de nuestros semejantes, el hombre natural pesa mucho y ¡No es nuestro hermano! Mucho depende de nuestra fe individual. Los Apóstoles dijeron al Señor: (Lucas 17:5) “Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe”. Esta petición es natural, hermanos y hermanas, ya que hemos de andar por fe (2 Corintios 5:7) “(porque por fe andamos, no por vista)”. La vida se ha proyectado de tal manera que tenemos que “VENCER POR LA FE”.

Sin embargo, algunos que buscan los premios de la fe muchas veces se desilusionan cuando se les dice que deben ESCUDRIÑAR, SERVIR, ORAR Y ADORAR A DIOS. Como ocurrió con el leproso Naamán, que esperan que acontezca algo grande y dramático que no requiera obediencia al consejo (2 Reyes 5:11-14) “11 Y Naamán se fue enojado, diciendo: He aquí yo decía para mí: Saldrá él luego, y estando en pie invocará el nombre de Jehová su Dios, y alzará su mano y tocará el lugar, y sanará la lepra. 12 Abana y Farfar, ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavare en ellos, ¿no seré también limpio? Y se volvió, y se fue enojado. 13 Mas sus criados se le acercaron y le hablaron diciendo: Padre mío, si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la harías? ¿Cuánto más, diciéndote: Lávate, y serás limpio? 14 El entonces descendió, y se zambulló siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del varón de Dios; y su carne se volvió como la carne de un niño, y quedó limpio”.

La fe igualmente supone tener fe en las pruebas que nos da Dios para el desarrollo nuestro, puesto que pedimos más privilegios, que te eximan de una obligación, que santificación, ¿No es así, hermanos? Pero qué ocurre si, de vez en cuando, al estar haciendo estas cuatro cosas esenciales: SERVIR, ESTUDIAR, ORAR Y ADORAR A DIOS, ¿Aun así nos parece recibir una medida menor de las bendiciones prometidas?
PRIMERO, revisemos “el equipo”, ya que los cuatro componentes son necesarios y puede ser que falte alguno o que esté funcionando mal.
SEGUNDO, hagámonos una pregunta muy básica: ¡Tenemos de verdad el “deseo de creer”? En realidad, a algunos les resulta difícil ser discípulos de Cristo porque lo del mundo les atrae. Estas personas sirven superficialmente a Jehová Dios, sin verdadera intención.
TERCERO, ¡Esperamos francamente que Cristo venga a nosotros en lugar de ir nosotros a Él? De cierto, El espera “todo el día” con los brazos abiertos para recibir al penitente (Apo 3:20) “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”. iPero nosotros tenemos que levantarnos e ir hacia El! (Lucas 15:18) “Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti”.

Bienaventurados los mansos, porque ellos no se ofenderán fácilmente, lo cual es muy importante, pues el Señor ha dicho: (Mat 5:5) “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad”. La verdadera fe acepta las pruebas que Jehová Dios nos da individualmente, y, por el fin que tienen de perfeccionarnos, hermanos y hermanas, Dios no puede responder afirmativamente a todas y a cada una de nuestras peticiones con un sí tras otro. Esto, suponiendo que todas nuestras peticiones fueran “justas” y espiritualmente “convenientes”. (Juan 14:13,14) “13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. 14 Si algo pidiereis en mi nombre, Yo lo haré”. Ninguno es tan sabio para suplicar, ya que incluso Pablo admitió que a veces no sabemos pedir” (Romanos 8:26) “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”.

Por ejemplo, con el transcurso del tiempo, aunque ello nos avergüence, nuestras faltas personales pueden hacerse evidentes. ¿Pero de que otro modo veremos por dónde fallamos? El refinamiento espiritual no es sólo refinar lo tosco, sino refinar aún más lo que ya es fino. De ahí que, dijo Jehová Dios por medio de Pedro, no debemos pensar que el “fuego de prueba” sea “alguna cosa extraña” (1 Pedro 4:12) “Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese”. Pero se requiere fe autentica para resistir este doloroso pero necesario proceso de prueba. Al exponerse las cosas, a veces públicamente, seamos misericordiosos unos con otros. Nunca criticaríamos a los enfermos graves de un hospital por su aspecto descompuesto. ¿Por qué criticar entonces a los que se rehabilitan de cirugía del alma? No hay ninguna necesidad de mirarles fijamente; las suturas al fin desaparecerán. Y en este hospital también es importante que todos recordemos que la hoja de registro del hospital no es el paciente. Para manifestar misericordia a alguien, no tenemos que esperar hasta llegar a comprender todos los detalles de sus dificultades. La cualidad del alma de ponerse en el lugar de los demás, de sentir lo que sienten los demás, quizá no se reconozca ni se corresponda, pero nunca se ejerce en vano.

Cuando vosotros y yo escogemos actuar con imprudencia, si tenemos una fe débil, no sólo exigimos que se nos rescate, sino que deseamos que se nos rescate en privado, sin dolor y rápidamente, o, al menos, que se nos. Hermanos y hermanas, ¿cómo podremos sentirnos en verdad perdonados si primero no nos sentimos responsables de nuestras faltas? ¿Cómo aprenderemos por nuestra propia experiencia si no la reconocemos nuestra? En la prueba de nuestra fe, a veces pensamos que Dios nos ha abandonado. Lo cierto es que nuestro proceder nos ha alejado de Él. Ninguna parte del andar por la fe es mas difícil que la de recorrer el camino del arrepentimiento. Pero con fe, haremos a un lado el obstáculo del orgullo y suplicaremos misericordia a Dios. Simplemente nos entregamos a Jesucristo.


Predicador de la Sana Doctrina de Cristo: Víctor.
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