miércoles, 15 de marzo de 2017

EL OBJETIVO DE NUESTRA NUEVA VIDA EN CRISTO JESÚS

EL OBJETIVO DE NUESTRA NUEVA VIDA EN CRISTO JESÚS
Nuestra debilidad es nuestro mayor recurso para demostrar el Poder de Jehová Dios y su Amor. Nuestro poder es más que una muestra de nuestra debilidad. Cuando calificamos debilidad vemos que tiene que ver con deber, un deber que no tenemos la fuerza y el coraje para demostrar y actuar. Cuando mucho solo podemos decir “Échale ganas”. Ser vencedor de la carne es el objetivo de nuestra nueva vida en Cristo Jesús, con las fuerzas y el Poder del Espíritu Santo, a través de una vida espiritual. He escuchado hermanos decir que “la carne es dura”, en el sentido de que no se puede vencer. La situación actual es que vemos personas que tienen problemas espirituales o ataduras carnales, los cuales les parece que nunca podrán vencer o cambiar su forma, manera devivir”. Unos cargan con estos problemas desde su niñez, adolescencia o cuando fueron adultos. Pero después de haber conocido la verdad, piensan que esa situación es “imposible” de resolver. ¿Podemos vencer la carne y sus pasiones? ¿Y si no lo hacemos que puede ocurrir? ¿Que pues haremos? ¿Cómo podemos lograrlo?
(1 Pedro 1:13-25) “”.
A partir de que conocimos a Jesucristo, nuestra vida cambió. De una vida sin esperanza y sin sentido; Ahora tenemos una esperanza nueva, estamos llenos de su gloria, del Poder de Jehová Dios que está en nosotros y sabemos que tenemos la Esperanza que el mundo no tiene. Es por esto que tenemos que vivir de acuerdo a esta vocación con la cual hemos sido llamados. Tenemos una vida bien preparada gracias a Jehová Dios que por medio de Jesucristo que nos trajo, su Sana Doctrina de Cristo. Para estar listos para la batalla de nuestro diario vivir: (1 Pedro 1:13) 13 Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado”. Todo cristiano tiene que estar preparado para la batalla del presente. "Ceñir los lomos de nuestro entendimiento". Jehová Dios por medio de Pedro nos dice que no tenemos que contentarnos con una fe mediocre. Tenemos que conocer lo que, Dios tiene para nosotros, ya que es nuestra única defensa para vencer en la batalla contra el enemigo. Conocer las Sagradas Escrituras que es la Palabra de Dios, que es una espada de dos filos.

Tener un buen juicio, no depende que tanto te prepares, sino de Dios. Tenemos que ser constantes, perseverantes y firmes en lo que creemos. Los entusiasmos repentinos nos confunden. Tenemos que tener equilibrio espiritual (Eclesiastés 7:16) “No seas demasiado justo, ni seas sabio con exceso; ¿por qué habrás de destruirte?”. Que es la base para que nuestra fe sea verdadera. Y tenemos que tener estabilidad espiritual, y es la que obtenemos por medio de la Sana Doctrina de Cristo, en Jesucristo (Salmo 20:7,8; Gálatas 5:1) “7 Estos confían en carros, y aquéllos en caballos; Mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria. 8 Ellos flaquean y caen, más nosotros nos levantamos, y estamos en pie. 1 Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud”. Pongamos toda nuestra esperanza en Jesucristo. Porque si vivimos en esta esperanza es que soportamos las pruebas del presente. Para el cristiano lo mejor siempre está por venir. Podemos vivir agradecidos por la misericordia del pasado, enfrentando el desafío del presente y con la esperanza que en Jesucristo todavía lo mejor esta por llegar.

Tenemos una forma de vivir diferente, como hijos obedientes. Ser elegidos por Cristo es disfrutar de un gran privilegio pero también asumir una gran responsabilidad. Obedientes a nuestro Padre. La obediencia trae felicidad. En un mundo donde nadie quiere obedecer a nadie, nosotros nos declaramos obedientes a Jehová  Dios. (1Pedro 1:14)como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia”. No vivir conforme a nuestros deseos. Sin Dios uno no tiene nadie a quien dirigir la vista con esperanza, ni tender los brazos buscando ayuda. La sociedad es una sociedad dominada por el deseo desenfrenado. Hoy, el HEDONISMO (Doctrina ética que identifica el bien con el placer, especialmente con el placer a través de tus sentidos e inmediato) esta es la razón de la vida de la mayoría de las personas. Es por esto que buscan cada vez más, cosas que puedan satisfacer estos deseos que nunca llegan a ser lo suficientemente plenos. Hablar de virginidad es algo que suena a chiste. Los vicios, la pornografía, las malas palabras, el engaño y demás cosas son cosa común en nuestro tiempo. Nosotros como cristianos podemos ser libres, ya no vivir como esclavos, para poder disfrutar de quienes somos en Cristo Jesús.

Vivir de una manera completamente santa. (1Pedro 1:15,16)  “15 sino, como aquel que os llamó es Santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; 16 porque Escrito está: Sed santos, porque Yo Soy Santo”. Tenemos que ser santos se refiere a ser diferentes como nuevas creaturas en Jesucristo con una mente de Cristo. Somos diferentes, porque somos elegidos para una tarea en el mundo y para un destino diferente. Estamos para llevar la gloria de Dios, para reproducir la vida de Dios, la pureza de Dios, el amor de Dios.

En nuestra nueva vida reconocemos la Paternidad de Jehová Dios. Nuestra vida muestra reverencia a Dios en TODO momento. (1Pedro 1:17-21)17 Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; 18 sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, 20 ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros, 21 y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios”. Hemos obtenido el conocimiento y estamos aprendiendo a ser reverentes al estar conscientes de que nos hallamos en la presencia de Jehová Dios en todo momento. Al salir de nuestro egoísmo, podemos amar a nuestros hermanos como Cristo nos amó a nosotros. Tratamos de estar en paz con todos. Tomamos a los demás como superiores a nosotros mismos. Servimos a nuestro prójimo.

Somos libres para amar sinceramente, con corazón puro y con todas nuestras fuerzas. Porque hemos vuelto a nacer por la Palabra de Dios. (1Pedro 1:22-25)22 Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la Verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; 23 siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. 24 Porque: Toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; 25 Mas la Palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la Palabra que por el Evangelio os ha sido anunciada”. Nuestro nuevo nacimiento es de naturaleza espiritual. Fuimos creados por la Palabra creadora de Jehová Dios. Por esta razón debemos de vivir llenos del Espíritu Santo. Porque somos renacidos por Jehová Dios por lo que la vida de Dios está en Jesucristo. La gran característica de Jehová Dios es el Amor, y el cristiano tiene en su vida el amor de Dios por los hombres.

LA CARNE ES DÉBIL. Muchos entienden que el problema o la razón de su situación personal es externa muchos creen, que se dan las cosas porque son bombardeados, por ejemplo: Los programas de televisión, los compañeros de trabajo o escuela, familiares, otros. Pero la realidad es que el problema comienza por y en nosotros mismos. Las Sagradas Escrituras dicen en (Romanos 7:21-25) “21 Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. 22 Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; 23 pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. 24 ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? 25 Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado”. Tenemos que comenzar, aceptando como realidad, que el problema se origina en nosotros mismos, y debemos dejar, el tratar de justificarle a Dios, la razón por la cual no podemos vencer nuestros deseos carnales.

Estar en Jesucristo es lo más importante y esto significa obedecer las Sagradas Escrituras. (Romanos 8:37) “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”. Hay varios puntos importantes que deben ser observados cuando se estudian las Sagradas Escrituras cundo hablan, respecto a la vida espiritual o en el Espíritu. 1) No es una opción sino una orden. 2) No es solamente para los que ejercen cargos o tienen responsabilidades. (Romanos 8:1) “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”. En otras palabras para que se destruyan las consecuencias del pecado, primero tiene que ser destruido su poder, su fuerza, su capacidad de esclavizar. (Romanos 8:2) “Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte”. Así como el pecado y la muerte reinan en aquellos que no conocen a Cristo, el Espíritu y Cristo  reina y permanecen en los verdaderos creyentes. ANDAR EN EL ESPÍRITU. También debemos estar conscientes que el verbo “andar” es sinónimo de “vivir”. La vida cristiana no consiste en buenas intenciones, ni en meros deseos; tampoco en persuasiones académicas, ni en abstracciones teológicas. Esta vida es eminentemente objetiva. (Gálatas 5:25) “Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu”.

La verdadera vida espiritual no se limita a orar, leer las Sagradas Escrituras, cantar, asistir a la congregación y trabajar arduamente. Ésta consiste en la presencia del Espíritu de Jehová Dios, por medio de Jesucristo, ejerciendo un control, que desplaza y vence al pecado, para que se manifiesten las cosas que son agradables a Dios. (Rom 8:5) “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu”. Jehová Dios por medio del apóstol Pablo habla de aquellosque son del Espíritu”. Lo cual es indicativo de que primero uno está en el Espíritu o Él toma el control de uno; inmediatamente después se empieza a pensar en las cosas del Espíritu, y luego a ocuparse en las cosas del Espíritu (Rom 8:6) “Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz”. Uno no puede ocuparse en las cosas del Espíritu sin pensar en ellas, y no puede pensar en estas cosas si Jesucristo no ha tomado el control por el Espíritu. Esto implica la participación de todas las facultades del alma: la razón, las emociones y las determinaciones (decisiones). Ser guiado por el Espíritu de Dios es la orientación total de la vida a través del Espíritu Santo, quien produce en uno nuevos conceptos, orientaciones diferentes, inclinaciones muy distantes a las anteriores, nuevos objetivos y propósitos, valores e ideales acordes a la voluntad de Dios.

El creyente verdadero no puede tener doble identidad; ser él y además cristiano; la carnal y la espiritual. La vida en el Espíritu no es un uniforme para ocasiones especiales; no son experiencias intermitentes, estados circunstanciales o esporádicos. Ocuparse de lo espiritual o vida espiritual es la expresión genuina de la vida cristiana. (Efesios 5:19,20) “19 hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; 20 dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”. Jehová Dios por medio del apóstol Pablo exhorta a estar llenos del Espíritu Santo, y luego, a hablar con salmos, himnos y cánticos espirituales. Quien está lleno del Espíritu Santo cantará y hablará de las cosas del Espíritu.

El Espíritu Santo no sólo te convence, a cada uno de nosotros, también da conciencia y convicción de esta nueva identidad con Jehová Dios. Uno no puede ser hijo de Dios y no saberlo. El Espíritu Santo nos indica todo lo que implica esta relación con nuestro Padre Celestial. (Romanos 8:9,10) 9 Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Él. 10 Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, más el espíritu vive a causa de la justicia”. Aquí hay dos afirmaciones fuertes que garantizan al creyente ser propiedad de Dios: el creyente no vive según la carne (naturaleza humana o terrenal; deseos o pasiones), y el cuerpo está muerto en referencia al pecado. Esto es, solamente quienes son propiedad exclusiva de Dios, y en quienes el Espíritu ha hecho su morada (casa, residencia) tienen victoria sobre el pecado. Esto significa que ser cristiano no consiste solamente en hacer una confesión de fe y abrazar la Sana Doctrina de Cristo cómo creencia, sino en tener una experiencia transformadora que nos hace vencer el pecado de afuera (externo) que se presenta como una tentación, y el pecado de adentro (interno) que se manifiesta como una fuerza. (Romanos 8:11) “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

AYUDA ESPIRITUAL. (Romanos 8:26,27) “26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. 27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la Voluntad de Dios intercede por los santos”. Es importante notar que cuando el texto dice que el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, no se refiere a situaciones de tentación o para salir de apuros cuando hemos provocado un problema, sino que se refiere a la ayuda que nos presta cuando nos acercamos a Dios. Es una ayuda para alcanzar los niveles espirituales a los cuales Dios desea llevar al creyente. La vida en el Espíritu es mucho más que mantener una guerra sin cuartel con aquello que es pecaminoso. ¿Cómo logramos esa vida espiritual? Veamos estos ejemplos: (Hebreos 10:16) “Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré”. La Palabra de Dios se tiene que poner (atesorar, guardar, retener) en EL CORAZÓN del creyente, y esto tiene dos propósitos: 1) La palabra se convierte en deseo. (Salmo 119:11) “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti”. (Daniel 1:8) “Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse”. (Salmo 51:10) “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí”. (Jeremías 11:20) “Pero, oh Jehová de los ejércitos, que juzgas con justicia, que escudriñas la mente y el corazón, vea yo tu venganza de ellos; porque ante ti he expuesto mi causa”. (Proverbios 21:2) “Todo camino del hombre es recto en su propia opinión; Pero Jehová pesa los corazones”.

AMOR A DIOS. Es de vital importancia que si amas a Dios lo ames por quién es Él y no por conveniencia por lo que te da o por lo que te puede dar si le obedeces.
(Juan 14:23,24) “23 Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. 24 El que no me ama, no guarda mis palabras; y la Palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió”.
(Romanos 8:37) “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”.
(Gálatas 5:24) “Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos”.
(2 Corintios 10:4) “porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas”.
(Gálatas 2:20) “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”.
(Santiago 1:12) “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman”.


Predicador de la Sana Doctrina de Cristo: Víctor.
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