lunes, 4 de julio de 2016

LA SANA DOCTRINA DE CRISTO DICE, EL QUE VIENE DEL CIELO ES SOBRE TODOS

03 de Julio de 2016
LA SANA DOCTRINA DE CRISTO DICE, EL QUE VIENE DEL CIELO ES SOBRE TODOS

INTRODUCCIÓN: Empezaré recordándoles que TODA”, desde Génesis hasta Apocalipsis toda la Escritura, es Obra de Jehová Dios: (2 Timoteo 3:16,17) “16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”. El Autor de las Sagradas Escrituras, es Jehová Dios y que todas las vidas que Él escogió fueron con el propósito de que sean nuestro ejemplo de vida: (Romanos 15:4) “Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que, por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza”. (1 Corintios 10:11) “Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos”. Entendiendo esto entonces entendemos que Jehová Dios por medio de Juan Bautista nos enseña diciéndonos: (Juan 3:31-36) “31 EL QUE DE ARRIBA VIENE, ES SOBRE TODOS; el que es de la tierra, es terrenal, y cosas terrenales habla; el que viene del cielo, es sobre todos. 32 Y lo que vio y oyó, esto testifica; y nadie recibe su testimonio. 33 El que recibe su testimonio, éste atestigua que Dios es veraz. 34 PORQUE EL QUE DIOS ENVIÓ, LAS PALABRAS DE DIOS HABLA; pues Dios no da el Espíritu por medida. 35 El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano. 36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él”. También sabemos porque Escrito está que fue por medio del Espíritu Santo que Jehová Dios inspiró a hombres (2Pe 1:19-21) “19 Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; 20 entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, 21 porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”.

En cuanto al contenido de nuestro texto, "EL QUE DE ARRIBA VIENE, ES SOBRE TODOS", encontramos que nuevamente se destacan las diferencias fundamentales entre Juan el Bautista, y el último y más grande de todos los profetas, en la Divina Persona de Jesucristo, el Hijo de Jehová Dios, confirmado por el Espíritu Santo. (2Pe 1:16-21) “16 Porque no os hemos dado a conocer el Poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad. 17 Pues cuando Él recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la Magnífica Gloria una Voz que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia. 18 Y nosotros oímos esta Voz enviada del cielo, cuando estábamos con Él en el Monte Santo. 19 Tenemos también la Palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; 20 entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, 21 porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”.

Primeramente, vemos cómo su origen determina su naturaleza. Así pues, el heraldo "es de la tierra", y por lo tanto "es terrenal", lo que quiere decir que es simplemente un hombre. En comparación, Jesucristo "viene del cielo" y tiene una naturaleza divina y por lo tanto "ES SOBRE TODOS". Con esta afirmación, de Jehová Dios usando al evangelista dónde le está señalando como el supremo Soberano que tiene autoridad sobre todas las criaturas que Él mismo ha creado. Veamos cómo Jehová Dios por medio del apóstol Pablo suscribió esta misma verdad: (Col 1:15,16) “15 Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. 16 Porque en Él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de Él y para Él”. En las Sagradas Escrituras vemos la suprema autoridad de su revelación en comparación con cualquier otro testimonio verídico dado por los profetas que le habían precedido. Su conclusión es que el origen de una persona determina también la naturaleza de sus palabras: "El que es de la tierra, es terrenal, y cosas terrenales habla", pero en contraste, "el que viene del cielo, es sobre todos" y puede hablar de "lo que vio y oyó" en la misma presencia del Padre, es decir, de cosas celestiales.

Esto fue también algo que nuestro Señor Jesús, había tratado de hacer entender a Nicodemo durante su entrevista: (Juan 3:11-13) “11 De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio. 12 Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿Cómo creeréis si os dijere las Celestiales? 13 Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo”. En este sentido, Juan el Bautista era simplemente "una voz que hablaba en el desierto", un eco de la voz celestial que llegaba desde el cielo. Hablaba lo que el Espíritu Santo le revelaba para que hablase, en cambio el "Verbo" encarnado que había estado durante toda la eternidad en el Seno del Padre y que con suma claridad le daba a conocer (Juan 1:18) “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, Él le ha dado a conocer”.

La autoridad divina con la que Jesús hablaba no se puede comparar con la de ningún otro ser humano. La razón está precisamente en que Jesús ha venido de "arriba", del cielo. (Hebreos 1:1-4) “1 Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, 2 en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; 3 el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la Imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la Palabra de su Poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, 4 hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente Nombre que ellos”.

Todos sabemos que los primeros rayos de la mañana no iluminan lo mismo que cuando el sol está en su cenit. (Proverbios 4:18) “Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto”. Y de la misma manera, la luz de la revelación divina alcanza su mayor fuerza y claridad con la venida de Jesús. Notemos, sin embargo, que ya sea que Jehová Dios hablara por medio de los profetas, o de su propio Hijo, se trata siempre de la misma revelación en las Sagradas Escrituras, y no hay diferencias ni contradicciones de contenido, porque es Jehová Dios el mismo Autor. En todos los casos es una revelación que tiene el mismo origen celestial. Y tiene que ser necesariamente así, porque ningún hombre puede conocer la mente de Jehová Dios a no ser que Jehová Dios mismo tome la iniciativa de darse a conocer primero. Pero todo lo que salga del corazón humano, o de su sabiduría terrenal, está manchado por el pecado y siempre estará lejos de darnos una idea real de quién es Jehová Dios. Tenemos un claro ejemplo de esto en los 12 dioses del panteón griego, que, por supuesto no eran reales, sino producto de la imaginación del hombre que los creó con sus mismas debilidades y bajezas, aunque con más poder. Por esa razón, no podían hacer nada por los hombres y con el tiempo quedaron en el olvido, sin que nadie los adore o crea en ellos desde hace siglos. Pero en contraste, la Revelación Divina que nos ha llegado a través de las Sagradas Escrituras, siempre ha sobresalido de forma asombrosa en todas las épocas y culturas, siendo en Verdad la Palabra Escrita de Jehová Dios que nos llega de la eternidad hasta la eternidad. Este es el Propósito de nuestro Manual de Vida: No se trata de opiniones humanas que son válidas durante un tiempo y en cierta cultura concreta, para después quedar obsoletas, sino que es una revelación de la Mente Divina de Jehová Dios que se expresa en términos absolutos y que permanece para siempre, no es un libro común sino más bien Divino y Sagrado que no necesita actualización no contiene los caracteres de los escritores sino El Carácter de Jehová Dios su Autor no existen historias sino vidas de ejemplo para nosotros que hemos alcanzado el último tiempo.
(Mateo 24:35) “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. Y marcando su sola Majestuosa Soberanía como Padre de todos, solo Jehová Dios, sabe el día y la hora del fin de los tiempos nos lo dice por medio de Marcos: (Marcos 13:32,33) “32 Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. 33 Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo”.

Jehová Dios, usando a Juan Bautista nos habla diciéndonos: (Juan 1:9-11) “8 No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. 9 Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. 10 En el mundo estaba, y el mundo por Él fue hecho; pero el mundo no le conoció. 11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios”. ¿Cómo puede ser que después de que Jehová Dios haya Hablado de una forma tan clara, el hombre todavía lo rechace? La razón no es que Jehová Dios haya fallado en darse a conocer, sino que el ser humano no quiere creer por la maldad de su propio corazón.

Por medio del evangelista Juan nos Habla del profundo lamento de Jehová Dios; al ver la obstinada incredulidad de la mayoría de los seres humanos. Veámoslo tal como lo dice por medio del apóstol Pablo: (Romanos 1:17-23) “17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está Escrito: Mas el justo por la fe vivirá. 18 Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la Verdad; 19 porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. 20 Porque las cosas invisibles de Él, su eterno Poder y Deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. 21 Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. 22 Profesando ser sabios, se hicieron necios, 23 y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. 24 Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, 25 ya que cambiaron la Verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que, al Creador, el cual es Bendito por los siglos. Amén”.
Y aun también entre los que dicen creer en Cristo, hay muchos que seguramente no son auténticos cristianos. (Mat 7:20-23) “20 Así que, por sus frutos los conoceréis. 21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no PROFETIZAMOS en tu nombre, y en tu nombre ECHAMOS FUERA DEMONIOS, y en tu nombre HICIMOS MUCHOS MILAGROS? 23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”. Esto mismo ya pasaba en la época de Jesús, cuando había hombres que por algún tiempo se sentían emocionados y le seguían en busca de milagros, o impresionados por muchos milagros y echar fuera demonios aspectos de su ministerio, pero que después, cuando comprendían las demandas del Evangelio, lo abandonaban (Juan 2:23-25) “23 Estando en Jerusalén en la fiesta de la pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo las señales que hacía. 24 Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos, 25 y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues Él sabía lo que había en el hombre”.
(Juan 6:66-71) “66 Desde esto, muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con Él. 67 Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis vosotros iros también? 68 Y respondióle Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? tú tienes palabras de vida eterna. 69 Y nosotros creemos y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios viviente. 70 Jesús le respondió: ¿No he escogido yo a vosotros doce, y uno de vosotros es diablo? 71 Y hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón, porque éste era el que le había de entregar, el cual era uno de los doce”.
(Juan 8:31-38) “31 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en Él: Si vosotros permaneciereis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 32 y conoceréis la Verdad, y la Verdad os hará libres. 33 Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres? 34 Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. 35 Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. 36 Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. 37 Sé que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi Palabra no halla cabida en vosotros. 38 Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre”. Lo que nos dice Jehová Dios es que somos "manada pequeña", tan solo un pequeño remanente: (Lucas 12:32) “No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino”. Por esta razón, debemos tener muchísimo cuidado de la enseñanza de la cual nos estamos alimentando porque lo que comes va a determinar tu naturaleza; El cristianismo de masas tan popular en algunos lugares de nuestro mundo hoy en día ¡¡¡NO!!! es la forma ni la manera más inteligente de escoger dónde congregarnos.

En las Sagradas Escrituras dice Jehová Dios que: (Juan 3:33) “El que recibe su testimonio, éste atestigua que Dios es veraz”. Siempre hay excepciones a la incredulidad, y este versículo trata de los que sí que reciben su testimonio, de aquellos que son verdaderos creyentes y que se benefician de todo lo que Jehová Dios dice en su Palabra Escrita. Por medio de Juan Bautista nos dice que éstos atestiguan que Jehová Dios es veraz. Para ello usa un ejemplo que era común entonces. Se trata del sello que alguien colocaba sobre algo para mostrar su autenticidad. Jehová Dios envió a su Hijo al mundo y lo “SEÑALÓ” (Juan 6:27) “Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre”, poniendo su sello de aprobación sobre Él, verificando que es su mensajero y por lo tanto digno de todo crédito. Ahora, los que creen en Él, aceptan que el testimonio que Cristo da es veraz.
Existen dos fe’s, la fe natural que no salva y la fe que salva y en esto consiste la fe que salva: Dios ha puesto su sello sobre Jesucristo, y ahora nosotros debemos ponerlo también sobre Él. La fe auténtica consiste en hablar lo mismo que Jehová Dios, estar de acuerdo con lo que Él ha dicho, creerlo y obedecerlo en nuestras vidas. (Mateo 3:17) “Y hubo una Voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”. Esta misma Verdad, pero vista desde una perspectiva negativa, la encontramos en el libro de: (1 Juan 5:10)El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo”. Notemos la seriedad de no creer en el testimonio que Jehová Dios, ha dado a través de su propio Hijo. No es otra cosa que hacer a Jehová Dios mentiroso, lo cual es extremadamente grave.

No puede haber una revelación más clara que la que Jehová Dios nos ha dado a través de su Hijo unigénito, por lo tanto, rechazarla tendrá implicaciones terribles para aquel que lo haga, tal como más adelante nos va a decir por medio del evangelista Juan, en este pasaje: (Juan 3:36) “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él”. El Señor siempre tuvo plena consciencia de que había sido enviado a este mundo con una misión. Una y otra vez se refiere al hecho de que ha sido enviado por el Padre para: (Juan 18:37) “Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi Voz”.

Tal vez esta insistencia se deba a que en su mente había quedado grabada de forma muy especial la escena final cuando el Padre se separó del Hijo para enviarlo a este mundo. Durante toda su vida aquí en la tierra, él nunca tuvo duda de que "había salido de Dios y a Dios iba" (Juan 13:3) Sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba”. Pero su insistencia en recordar constantemente a sus oyentes que había sido enviado por Jehová Dios, tenía el propósito de mostrarles que Él no era un mensajero de sí mismo. Fue enviado para revelarnos al Padre, y como buen mensajero, no hablaba sus propias palabras, sino "las Palabras de Dios". (Juan 7:16) “Jesús les respondió y dijo: Mi Doctrina no es mía, sino de aquel que me envió”. (Juan 12:49) “Porque Yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, Él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar”. Al decirnos esto, quiere llevarnos a depositar nuestra confianza en Jesucristo y no buscar la salvación en ninguna otra parte. Quiere que dejemos todo lo demás a un lado, por muy sabio y erudito que pudiera parecer, y sigamos lo que Jesús nos ha dicho acerca del Padre.
Para mostrarnos la suprema autoridad de la revelación dada por Jesucristo, ahora por medio del evangelista Juan añade otro detalle más: Aquel a quien Dios envió de esta forma tan especial, no recibe el Espíritu por medida. Jehová Dios ha dado a Jesucristo su Santo Espíritu en toda su plenitud de una manera que no lo ha hecho con nadie más.

Cuando pensamos en el Señor Jesucristo nos damos cuenta de que el Espíritu de Jehová Dios estuvo presente en su vida terrenal en todo momento de una forma plena:
1.   FUE CONCEBIDO POR MEDIO DEL ESPÍRITU SANTO (Mateo 1:18) “El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo”. UNGIDO POR SU SANTO ESPÍRITU EN SU BAUTISMO (Mateo 3:16) “Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre Él”.
2.   CONDUCIDO POR SU SANTO ESPÍRITU AL DESIERTO (Mateo 4:1) “Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo”.

3.   LLENADO DEL ESPÍRITU SANTO PARA LLEVAR EL MENSAJE DE SALVACIÓN (Mateo 4:18-21) “18 Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. 19 Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. 20 Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron. 21 Pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la barca con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó”.

4.   FUE OFRECIDO EN LA CRUZ POR SU SANTO ESPÍRITU (Hebreos 9:14) “¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”.

5.   LEVANTADO DE ENTRE LOS MUERTOS POR EL ESPÍRITU DE SANTIDAD (Romanos 1:4) “Que fue declarado Hijo de Dios con Poder, según el Espíritu de Santidad, por la resurrección de entre los muertos”.

6.   COMO CULMINACIÓN DE SU OBRA BAUTIZA CON EL ESPÍRITU SANTO (Marcos 1:8) “Yo a la verdad os he bautizado con agua; pero Él os bautizará con Espíritu Santo”.

7.   DECLARÓ QUE EL SANTO ESPÍRITU LE DIO PODER PARA LUBERTAR (Lucas 4:18-21) “18 Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; 19 A predicar el año agradable del Señor. 20 Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en Él. 21 Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros”.

8.   En nuestro propio caso, sí que recibimos el Espíritu Santo por medida, pero no es porque Dios no quiera llenarnos más de Él, sino debido al tamaño tan insuficiente de nuestro "vaso" para recibirle.
Reconocer con humildad que es Jesucristo el único que ha bajado del cielo y ha subido al cielo, y es nuestro Señor y que Él está sobre nosotros esto le agrada al Padre, y reconocerle es obedecerle en todo. (Lucas 6:46) “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?”.

PREDICADOR DE LA SANA DOCTRINA DE CRISTO: Pastor Víctor Ramón Preciado Balderrama; Mi interés es que me des la oportunidad de servirles pues me queda muy claro que mi llamado no es de ser titular sino el de servir y que la Sana Doctrina de Cristo corra como un río poderoso arroyando toda basura de ignorancia. Por favor si les interesan estos materiales escríbanme pidiéndomelos a cualquiera de los siguientes correos, y con mucho gusto y en el amor a Cristo se los enviaré inmediatamente sin cuestionar nada y que el Espíritu Santo los dirija y los lleve por buen camino, solo les pido en este mismo amor NO LO VENDAN: lo recibes de gracia dalo de gracia. 52 (722) 336-1411
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