martes, 4 de octubre de 2016

JESUCRISTO NOS ENSEÑA EL FUNDAMENTO DE JEHOVÁ DIOS QUE ESTÁ FIRME

02 de Octubre de 2016
JESUCRISTO NOS ENSEÑA EL FUNDAMENTO DE JEHOVÁ DIOS QUE ESTÁ FIRME
EL FUNDAMENTO ES LA SANTIFICACION: Ahora como Cristianos somos adoptados como hijos de Jehová Dios y llamados a vivir en santidad (Efesios 1:3-5) “3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, 4 según nos escogió en ÉL antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de ÉL, 5 en Amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su Voluntad”. (1 Pedro 1:13-16) “13 Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; 14 como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; 15 sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; 16 porque escrito está: Sed santos, porque YO SOY SANTO”. Es un deber con nuestro Nuevo Padre permanecer santos y esto se logra andando en santa y piadosa manera de vivir (2 Pedro 3:11,12) “11 Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, 12 esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!”; Y No conforme a los deseos de la carne (Gálatas 5:19-24) “19 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, 20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, 21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. 22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. 24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos”; Tal vez para el mundo, la Santidad del creyente no existe, para casi todo aquel que no es un verdadero convertido a Jesucristo, ser santo es una idea casi remota, imposible, ridícula, fanática y se relaciona con una vida aburrida.

Las Sagradas Escrituras nos dicen que Jehová Dios habita en las alturas (cielo) y la santidad (también se refiere a su pueblo). (Isaías 57:15) “Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo Nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la Santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados”. Es decir que hoy Dios y su Santidad no habita en templos hechos por manos humanas, ni en objetos, sino en el corazón, dónde se encuentra su alma de los verdaderos Cristianos hijos del Padre Celestial, estos son su templo; luego es una mentira decir que Dios es y está en todos, en una piedra, una vela, un crucifijo y hasta en la parte de enfrente de alguna congregación. (Hechos 17:24,25) “24 El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en ÉL hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, 25 ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues ÉL es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas”. Y en verdad el único Santo de los Santos es Jehová Dios, pero la santidad es un camino de superación y crecimiento, perfecta para nuestra alma renovando nuestra manera de pensar y así el cuerpo pueda estar bien. (1 Tesalonicenses 5:23) Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo”, que comienza con el primer paso, y para esto hay que darlo con mucha firmeza, porque, solo cuando aceptamos a Jesucristo en nuestro corazón como único Señor y suficiente salvador y nos apartamos del pecado; parece una tarea difícil pero el prometió ayudarnos. En este proceso de perfeccionamiento que comienza con el temor piadoso a Jehová Dios. Es Jesucristo el que nos va a guiar, a dar toda la ayuda y la fortaleza para vencer; (Flp 4:13) “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Hay que orar y leer las Sagradas Escrituras que es la Palabra, de nuestro Padre Celestial dándonos las instrucciones. Tenemos que ser sensibles a la Voz de nuestro Dios para conocer que es o no pecado, para distinguir entre lo inmundo y lo limpio entre lo santo y lo profano (Ezequiel 44:23) “Y enseñarán a mi pueblo a hacer diferencia entre lo santo y lo profano, y les enseñarán a discernir entre lo limpio y lo no limpio”.

La santificación requiere de andar en continua obediencia y aplicando la Palabra Escrita de Dios en nuestras vidas; si nos tropezamos nos debemos de levantar y seguir caminado les recuerdo que somos hijos de Dios en Cristo Jesús: (Romanos 8:1) “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”. Debemos confiar en la obra de Jesucristo en el Calvario y reconocer la imposibilidad de agradar a Dios en la carne.
No podemos jugar con las cosas de nuestro Santo Padre Celestial. La falta de santidad abre la puerta de nuestro ser a influencias malignas que nos dejaran marcados, y el pago que recibimos por el pecado es la muerte (Romanos 6:20-23) “20 Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres acerca de la justicia. 21 ¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte. 22 Más ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna. 23 Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”.

La Santidad es un requisito del que no debemos de descuidarnos nunca; (Heb 12:12-14) “12 Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas; 13 y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado. 14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor”. (2 Timoteo 2:19-21) “19 Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el Nombre de Cristo. 20 Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles. 21 Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra”. Las Sagradas Escrituras hacen énfasis referente a esta actitud, porque es una orden que nuestro Padre Celestial da para que su pueblo sea santo.

Es necesario ser santos para estar en la presencia de Jehová Dios y si no lo entendemos, entonces no podemos ser santos; porque no sabemos cómo se es santo; y para poder ser santo tenemos que saber cómo se comporta un santo, cómo camina, cómo trabaja y cómo vive un santo. Nuestra vida tiene que estar dirigida bajo este término, bajo este precepto. Y el mejor ejemplo en nuestro Señor Jesucristo: (1Pe 2:21-25) “21 Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; 22  el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; 23 quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; 24 quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. 25 Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas”. Es muy importante entender que lo primero que hay que comenzar es alejándote de las tradiciones del mundo, (Col 2:8) “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo”. (Stg 4:4) “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios”. Esto no quiere decir que tenemos que andar en el aire para ser santos no necesitamos separarnos de la tierra, tenemos que pisarla y convivir con los pecadores. Pero tenemos que ver cómo lo vamos a hacer de acuerdo a lo que la Palabra de Dios dice respecto a lo que es ser santo dentro de un mundo que es pecador. Jesucristo cuando llegó a esta tierra nos enseñó cómo vivir en santidad viviendo en medio de un pueblo terriblemente pecador.
(Lev 20:26,27) “26 Habéis, pues, de serme santos, porque YO JEHOVÁ SOY SANTO, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos. 27 Y el hombre o la mujer que evocare espíritus de muertos o se entregare a la adivinación, ha de morir; serán apedreados; su sangre será sobre ellos”. Jehová Dios define la santidad como una separación. Tenemos que separarnos del mundo y sus tradiciones, pero no se trata de que se pongan en una cápsula de cristal o en una burbuja de vidrio para que no respiren la inmundicia; NO, lo que quiere decir es que nosotros tenemos que diferenciar perfectamente nuestra vida, de la vida de los que nos rodean. No tenemos que ser influenciados ni por las palabras, ni por los actos del mundo; tenemos que tener perfectamente bien definido como es que Jehová Dios quiere que vivamos en el trabajo donde estamos, no importa lo que hagamos siempre y cuando lo que hagamos glorifique a Dios; no importa, tampoco importa quién me rodee, con tal de que esté haciendo la Voluntad del único Dios Verdadero. (Rom 12:2) “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la Buena Voluntad de Dios, agradable y Perfecta”. (Juan 8:29) “Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.

Nosotros necesitamos saber exactamente cómo hacer todo lo que le agrada a Jehová Dios, que le agrade lo que estoy haciendo, que le agrade lo que veo, que le agrade lo que hablo, esa es nuestra responsabilidad. Nosotros sabemos la voluntad de Dios leyendo las Sagradas escrituras, porque es ahí donde vamos a encontrar cuales son las normas de la vida del santo, no esperes que aquí lo digamos todos los domingos, porque no es posible; se le van a acabar las oportunidades, la vida y no va a entender cómo se vive dentro de un mundo pagano en santidad. Si está ansioso de que llegue el día domingo para que en la iglesia le digan cuáles son las normas por las que tiene que regirse para vivir en la semana hasta el otro domingo, está mal.

Tenemos el ejemplo con Abram, cuando Jehová Dios lo primero que hizo con él fue separarlo diciéndole: "Sal de tu tierra y de tu parentela". (Génesis 12:1-3) “1 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. 2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.”. Era un área donde dominaban los caldeos, ¿Por qué no lo podía tratar ahí? Porque Dios tenía que separarlo de toda la influencia que tenía en ese momento, en esa situación, y en ese lugar; para poder tratar exactamente cómo es que Él quería a su pueblo. Entonces Dios tiene que hacer leyes para separar perfectamente al pueblo de Dios del pueblo que no lo era, y así es como se distingue el pueblo de Dios, por medio de seguir principios del cielo, no principios de la tierra. Y cuando Dios les enseña por medio de la ley como es que quiere que sus hijos vivan, el pueblo toma esa ley y la aplica a su vida, y así el pueblo de Israel se diferenciaba de los demás pueblos que los rodeaban. En esta época de Gracia también es la única forma de que nosotros podamos impactar al mundo, a través de nuestra vida.

La santidad duele, por lo tanto, ser santo no es nada fácil. Si lo fuera, las iglesias estarían llenas, pero el ser santo es solamente para valientes, para gentes que realmente merecen que se les voltee a ver. Ustedes puede querer estar en santidad, pero no cualquiera lo es, porque estar en santidad necesitamos actuar. La santidad requiere tu esfuerzo, tu valentía, tu entereza; y tenemos que participar. Hay una guerra que se está peleando continuamente cuando entra la santidad a nuestra mente, porque comienza queriendo estar en santidad y luego ya se encuentra en la corriente comenzando a ser participante de la santidad.
Hay tres cosas que necesitamos saber: Que se está peleando continuamente en la santidad; hay un pleito entre tres frentes; entre Dios, la carne y usted. Y hoy estamos peleando todos todo el tiempo; estamos peleando con Dios, porque queremos seguir en el mundo, hablando, trabajando y haciendo lo que el mundo hace; aunque seamos ya participantes de la santidad, siempre estamos peleándonos con Dios, porque el Señor Jesucristo le dice que haga una cosa y tu quiere hacer lo contrario, aunque sea un "poquito"; y sabiendo que necesitamos la presencia y el consejo de Dios todavía estamos peleándonos.

Con la carne es lo mismo, la carne le dice una cosa y usted hace otra. Son tres pleitos que tenemos que vencer, porque de ti depende que seas participante de la santidad o dejes de serlo; no depende de Dios ni de nadie, sino de ti. Tu decides quién va a ganar. Cuando le demos la oportunidad a Jehová Dios que ponga en nosotros sus preceptos. La Palabra de Dios es la única que puede hacer que tú te acerque más a los principios divinos.
Otro ejemplo lo tenemos con Saulo que después de este encuentro lo conocemos como el apóstol Pablo, (Hechos 26:16-18) “16 Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, 17 librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, 18 para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en Mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados”.
Para que tu puedas ser santificado necesitas tener fe, de lo contrario no puedes ser santificado. Pero los santificados comienzan con el primer paso: Teniendo fe para poder entrar a la corriente del Espíritu Santo, y entonces poder decir que estamos en un proceso de santificación. (Colosenses 1:15-23) “15 Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. 16 Porque en ÉL fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de ÉL y para ÉL. 17 Y ÉL es antes de todas las cosas, y todas las cosas en ÉL subsisten; 18 y ÉL es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, ÉL que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; 19 por cuanto agradó al Padre que en ÉL habitase toda plenitud, 20 y por medio de ÉL reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. 21 Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado 22 en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de ÉL; 23 si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del Evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro”.

Cuando uno de nosotros decimos que Jesucristo está en nuestro corazón esto implica que estamos obedeciendo su Palabra Escrita iremos como lo dice Jesucristo: (Lucas 6:46) “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?”. Podemos seguir en el proceso de la santidad si permanecemos creyendo que Jesucristo vive en nuestro corazón, que Jesucristo nos retiró todas las malas influencias; creyendo que Dios sigue viéndome como un barro sin forma, que puede hacer algo honorable, honroso. EXISTEN TRES COSAS que Jehová Dios marca y nos advierte para que tengamos mucho cuidado, y sobre todo mucho discernimiento a través de las Sagradas Escrituras (Mateo 7:21-29) “21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad. 24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. 25 Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. 26 Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; 27 y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina. 28 Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; 29 porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas”.

La santidad como ya dijimos se obtiene a través de un proceso, todos los procesos tienen una forma de ejecutarse, tienen una metodología y una línea de ensamble, pero esto también es un proceso que nosotros tenemos que conocer. (Efesios 5:24-27) “24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. 25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la Palabra, 27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha”.

Para obtener la santidad primero hay que permanecer, no hay que llegar y luego irse, y después de cuatro o cinco meses regresa, no. Se mete a la línea de ensamble y empieza otra vez el trámite de santificación, y no crea que puede entrar y salir, por ejemplo: si ustedes no permanecen en el camino, si se caen, viene otro y lo levanta, y lo vuelve a poner para que siga. No, no se puede, tiene que empezar desde atrás nuevamente, porque las cosas que se cayeron, quién sabe si sean de la misma calidad que hace tres o cuatro años. Si ustedes quieren ser participantes de la santidad no deje de estarse congregando, no se salgan del proceso pensando que mañana puede regresar como si nada.
Para que Dios acepte el producto terminado que sale de la fábrica, necesita ser 100% de la calidad. Dios no va aceptar una calidad al "ahí se va", al fin que somos mexicanos, y en México todo se acepta. No, los estándares que nos rigen son los divinos, y las empresas que hay en el cielo son 100% de calidad.
(1 Tesalonicenses 4:1-7) “1 Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más. 2 Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús; 3 pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; 4 que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; 5 no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios; 6 que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado. 7 Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación”.

Cuando existe un buen siervo de Dios en cualesquier congregación éste no va a estar diciendo que sigan a Cristo porque él es imperfecto, sino que con valentía se pone como ejemplo de que si se puede vivir en santidad como lo podemos ver es este ejemplo, (1Tesa 1:6) “Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo, 7 de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído”.

Obviamente entonces, la clave del buen servidor y de la madurez espiritual no es cuán grandiosos somos; sino cómo y cuánto estamos siguiendo a Jesucristo, nuestro ejemplo supremo. ¿Cuánto le estamos permitiendo a Jesucristo ser el Señor de nuestras vidas? ¿Estamos persiguiendo ardientemente el conocimiento y la experiencia  de la vida de Cristo como lo hizo el apóstol Pablo? (2 Corintios 6:14-18) “14 No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? 15 ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? 16 ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. 17 Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré, 18 Y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso”.

¡Qué responsabilidad!  ¿Sugiere que la gente debe seguirme? CORRECTO. Esta es la forma, nos guste o no. Como lo indica este pasaje, la cuestión es: ¿A Quién estamos siguiendo?  Jehová dios habla por medio del apóstol Pablo: “Sed imitadores de mí” (síganme). Pero rápidamente agrega: “…así como yo de Cristo”. (1Cor 11:1) “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo”.

PREDICADOR DE LA SANA DOCTRINA DE CRISTO: Pastor Víctor Ramón Preciado Balderrama; Mi interés es que me des la oportunidad de servirles pues me queda muy claro que mi llamado no es de ser titular sino el de servir y que la Sana Doctrina de Cristo corra como un río poderoso arroyando toda basura de ignorancia. Por favor si les interesan estos materiales escríbanme pidiéndomelos a cualquiera de los siguientes correos, y con mucho gusto y en el amor a Cristo se los enviaré inmediatamente sin cuestionar nada y que el Espíritu Santo los dirija y los lleve por buen camino, solo les pido en este mismo amor NO LO VENDAN: lo recibes de gracia dalo de gracia. 52 (722) 336-1411
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