martes, 9 de enero de 2018

MUCHA GENTE CREE QUE IRÁ AL CIELO CUANDO MUERA

MUCHA GENTE CREE QUE IRÁ AL CIELO CUANDO MUERA
Existe una gran cantidad en el mundo que, sin temor a equivocarme, porque están en el camino ancho dónde se les permite pensar lo que quieran y hacer su propia verdad, ejemplo cuando una persona sube al “Nevado de Toluca”, la presión atmosférica no pasa desapercibida. Ahora pensemos en los astronautas, imposible que puedan sobrevivir sin el equipo adecuado, ¿Verdad? Y es porque los seres humanos fuimos hechos por Dios para habitar en la tierra e hizo a los ángeles para que ellos vivan en el cielo de acuerdo al propósito de Jehová Dios El Creador. (Génesis 1:28) “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra”. Éste es el propósito de Dios. Sin embargo, mucha gente cree que irá al cielo cuando muera... (Juan 11:11,)11 Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle. 13 Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño”. La creencia de ir al cielo y su esperanza es fomentada por las palabras de consuelo de muchos predicadores, sacerdotes y rabís. Su esperanza está basada en la idea de que el cielo es para todos los creyentes, o para aquellas cuyas buenas obras importarán más que lo malo.

PERO, ¿ESTÁN BIEN FUNDADAS ESTAS ESPERANZAS? ¿La mayoría de la gente va a los cielos cuando mueren? ¿La salvación está basada en buenas obras? ¿Está basada solo sobre la fe? En Su sermón del monte, Jesús dio algunas advertencias siniestras... Por ejemplo; Pocos, no muchos, serían salvos. (Mt 7:13,14)13 Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; 14 porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”. Mucha gente religiosa, incluyendo algunos creyentes en Jesús, ¡Aprenderán que ellos también están perdidos! (Mt 7:21-23)21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu Nombre, y en tu Nombre echamos fuera demonios, y en tu Nombre hicimos muchos milagros? 23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”. Como punto de partida para nuestra predicación, deseo dirigir la pregunta: ¿Quién entrará en el reino de los cielos? Antes de considerar esta pregunta, quizás es una buena oportunidad para contestar primero otra pregunta...

¿Qué es el reino de los cielos? El término “Reino de los cielos”. Es sinónimo al “reino de Dios”, (Mt 4:17) “Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el Reino de los cielos se ha acercado”. (Mr 1:14,15)14 Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el Evangelio del Reino de Dios, 15 diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el Reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el Evangelio”. Se refiere a la soberanía de Dios, o Reinado, de los Cielos. El Reino de los Cielos está enfocado en la persona de Jesucristo, y es especialmente manifestado donde Jesucristo Reina en el corazón de los hombres, (Lucas 17:20,21)20 Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el Reino de Dios, les respondió y dijo: El Reino de Dios no vendrá con advertencia, 21 ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el Reino de Dios está entre vosotros”. Con mucha claridad la Sana Doctrina de Cristo, dice que, para que nosotros podamos alcanzar el Reino de Dios no tenemos que ir hasta el cielo sino que si nos arrepentimos y damos frutos dignos de arrepentimiento entonces estaremos el Reino de Dios aquí en la tierra, y no esperar hasta que muramos.

En resumen, El “Reino de los Cielos” ... Su naturaleza es espiritual, (Jn 18:36) “Respondió Jesús: Mi Reino no es de este mundo; si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi Reino no es de aquí”; (Rom 14:17) “Porque el Reino de Dios no es comida ni bebida, sino Justicia, Paz y Gozo en el Espíritu Santo”. Inició cuando toda la autoridad (REINADO) fue dada a Jesucristo (Mt 28:18) “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda Potestad me es dada en el Cielo y en la tierra”; (Hech 2:36) “Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo”; (Ef 1:20-23)20 la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su Diestra en los Lugares Celestiales, 21 sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; 22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 23 la cual es su Cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo”.

En este momento, incluye a la iglesia de Jesucristo en la tierra, porque aquellos que se someten a la Voluntad de Jesucristo son agregados al Reino, (Col 1:13) “el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al Reino de su amado Hijo; (Apoc 1:9) “Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el Reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la Palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo”.

En el futuro, involucrará a los “Cielos Nuevos y Nueva tierra,” “¡Donde estaremos con Dios y con Jesucristo por la eternidad!”. (Mt 13:40-43)40 De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. 41 Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su Reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, 42 y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. 43 Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga”; (2 Ped 3:10-18)10 Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. 11 Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡Cómo no debéis vosotros andar en Santa y Piadosa manera de vivir, 12 esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! 13 Pero nosotros esperamos, según sus promesas, Cielos Nuevos y Tierra Nueva, en los cuales mora la justicia. 14 Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por ÉL sin mancha e irreprensibles, en paz. 15 Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, 16 casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición. 17 Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza. 18 Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A ÉL sea Gloria ahora y hasta el día de la Eternidad. Amén”; (Apoc 21:1;22:5)1 Vi un Cielo Nuevo y una Tierra Nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. 5 No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos”.

El Reino de los Cielos fue INAUGURADO en el día que Jesucristo resucitó y ascendió a los Cielos dónde se sentó a la derecha del Padre, y será CULMINADO cuando Jesucristo regrese a entregar el reino a Dios, (1 Cor 15:23-28) “23 Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. 24 Luego el fin, cuando entregue el Reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. 25 Porque preciso es que ÉL reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. 26 Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte. 27 Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a ÉL, claramente se exceptúa aquel que sujetó a ÉL todas las cosas. 28 Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a ÉL todas las cosas, para que Dios sea todo en todos”.

SOLO AQUELLOS QUE HACEN LA VOLUNTAD DEL PADRE... Como dijo Jesús, (Mt 7:21) “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la Voluntad de mi Padre que está en los Cielos”. Aquí está la línea de división: ¡Aquellos que HACEN la Voluntad del Padre! Como escribiría Santiago posteriormente, es el “hacedor de la obra” quien es bendecido en lo que hace, (Stg 1:22-25)22 Pero sed hacedores de la Palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. 23 Porque si alguno es oidor de la Palabra, pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. 24 Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. 25 Mas el que mira atentamente en la Perfecta Ley, la de la Libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será Bienaventurado en lo que hace”.

¿Es esto legalismo? ¡Nos llaman fanáticos religiosos…! ¿Por qué obedecemos a Dios y su poderosa Sana Doctrina de Cristo? ¡No! Legalismo es la salvación por el cumplimiento perfecto de la ley, creyendo que alguien gana la salvación por el mérito de lo que ellos hayan hecho. La salvación por gracia no excluye la necesidad de la obediencia. Simplemente necesitamos reconocer que nuestra obediencia no gana o da méritos para la salvación. Cuando todo está dicho o hecho, ¡aún somos indignos!  (Lucas 17:10) “Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos”.

La Voluntad del Padre, el cual ofrece salvación por gracia, ¡requiere obediencia!
Solo aquellos que obedecen de corazón serán librados del pecado, (Rom 6:17,18) 17 Pero gracias a Dios, que, aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de Doctrina a la cual fuisteis entregados; 18 y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia”.
Jesucristo es el Autor de salvación para todos aquellos que lo obedecen, (Heb 5:9) “Y habiendo sido perfeccionado, vino a ser Autor de eterna salvación para todos los que le obedecen”.
Jesucristo vendrá en juicio contra aquellos que no obedecen el Evangelio, (2 Tim 1:7-9) 7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de Poder, de Amor y de Dominio Propio. 8 Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el Evangelio según el Poder de Dios, 9 quien nos salvó y llamó con llamamiento Santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos”.

CONCLUSIÓN: ¿Quiénes entrarán en el Reino de los Cielos?
No será para aquellos que solo hablan por hablar porque profesan creer, pero no obedecen.
No será para aquellos que solo piensan que están haciendo muchas cosas religiosas, pero sin cayado de autoridad. ¡Solo aquellos que hacen la Voluntad del Padre!

Esto es por qué debemos tomar seriamente las declaraciones iniciales del sermón de Jesús... (Mt 6:33)Mas buscad primeramente el Reino de Dios y su Justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. ¡Debemos buscar ser encontrados dentro de la Voluntad y del Reinado de Dios y hacerlo la prioridad número uno de nuestra vida!

¿Qué es la Voluntad de Dios? Inicia con... El arrepentimiento hacia Dios y la fe en Jesucristo, (Hech 20:21) “Testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo”. Confesar a Jesucristo como nuestro Señor, (Rom 10:10) “Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”. Siendo bautizado en Cristo para la remisión de los pecados, (Hech 2:38) “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”. Seguido por una vida de servicio fiel a Jehová Dios por medio de Jesucristo, guiados por el Espíritu Santo, confesando nuestros pecados a lo largo del camino, (Apoc 2:10) “No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y YO te daré la corona de la vida”; (1 Jn 1:9) “Si confesamos nuestros pecados, ÉL es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.


¿ESTÁ USTED HACIENDO LA VOLUNTAD DEL PADRE?
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