sábado, 25 de junio de 2016

LA SANA DOCTRINA DE CRISTO NOS ENSEÑA A SER, PRONTO PARA OÍR, TARDO PARA HABLAR, TARDO PARA AIRARSE

26 de Junio de 2016
LA SANA DOCTRINA DE CRISTO NOS ENSEÑA A SER, PRONTO PARA OÍR,
TARDO PARA HABLAR, TARDO PARA AIRARSE

INTRODUCCIÓN
De todas las cosas en el corazón del ser humano, la ira es una de las emociones más terribles, destructivas y poco saludables que podemos experimentar. Si no se aprende a maneja de la manera correcta, puede traer consecuencias muy graves, que pueden cambiar la vida drásticamente. La ira puede ser causada por las presiones de trabajo, familiares o incluso por ser la víctima inocente de otra persona que hace lo malo. Si se deja sin resolver, la ira puede crear un intenso deseo interno de destrucción.

Independientemente de las razones por las cuales la ira viene, las Sagradas Escrituras tienen respuestas sobre las causas de la ira, ejemplos de buena (santa) y mala (injusta) ira y cómo debemos tratar con ella como cristianos. Nuestra sincera oración debería ser pedir a Dios que cambia nuestro corazón mientras le permitimos que nos molde como un vaso apto para llevar Su evangelio al mundo. ¿Quién se atreve a medir el poder destructivo del enojo descontrolado? El enojo y su prole (la amargura, el resentimiento, la violencia, la venganza, el abuso verbal y físico, etc.) puede destruir familias, iglesias, empresas, y hasta naciones enteras.  En las Sagradas Escrituras; La Palabra de Dios declara en forma directa que (Santiago 1:19,20) “19 Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; 20 porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios”. Sin embargo, son muchos los cristianos que viven bajo el dominio del enojo, ya sea en forma abierta u oculta.

El enojo es una emoción que uno siente cuando le pasa algo desagradable. El enojo se define en términos generales como un sentimiento fuerte de hostilidad o indignación. Inducido por un disgusto intenso resultando de una amenaza. Un insulto, un sentido de frustración, o una injusticia. El enojo es una emoción.  Surge cuando un deseo no se cumple. Si no se cumple nuestro deseo, que queremos entonces cambiamos y queremos cambiar esa situación o destruirla.

Sin embargo, en las Sagradas Escrituras generalmente describe el enojo y la ira, como un pecado y no sólo como un sentimiento o emoción. Jehová Dios por medio del apóstol Pablo dice en (Colosenses 3:4-11) “4 Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria. 5 Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; 6 cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, 7 en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas.8 Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.9 No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos,10 y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno,11 donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos”.

(Ef. 4:31) “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia”. (Gálatas 5:20) “idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías”. 
El Señor Jesús enseñó que (Mateo 5:22) “Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego”.  El capítulo cuatro de Génesis vemos que el enojo hace que tu rostro cambie; En el relato es que cuando Jehová Dios no miró la ofrenda de Caín con agrado, (Génesis 4:4,5) “4 Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; 5 pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante”. Jehová Dios lo invitó a dejar su enojo y a hacerlo bueno” (lo que Dios le había mandado): (Génesis 4:6,7) “6 Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? 7 Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él”. Jehová Dios no aceptó el enojo de Caín como si fuerasólo una emoción”.

Sin embargo, en las Sagradas Escrituras, describe el enojo como una respuesta que escogemos hacia la persona o la situación que provocó el sentimiento “de hostilidad o indignación en nosotros. Esta respuesta incluye la emoción más las actitudes y acciones que surgen de ella.  O sea, en la mayoría de los casos, en las Sagradas Escrituras no distingue entre la emoción del enojo y las actitudes y acciones que la acompañan, sino que habla del enojo como una respuesta equivocada y pecaminosa hacia la persona o la situación que provocó nuestros sentimientos de hostilidad.

ESTAS SON ALGUNAS CONSECUENCIAS QUE SURGEN DEL ENOJO.
(Efesios 4:26,27) “26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, 27 ni deis lugar al diablo”. Es quizás el único ejemplo en el cual, en las Sagradas Escrituras, distingue entre la emoción del enojo, y las actitudes y acciones pecaminosas que surgen de él.  Sin embargo, el propósito de esta exhortación no es el de justificar nuestro sentimiento de enojo, sino hacernos conscientes de la rapidez con la cual el enojo nos conduce hacia el pecado. El enojo se puede manifestar en el pecado de muchas maneras.

Por ejemplo: Un comportamiento explosivo. Este tipo de persona usa este comportamiento para controlar a otros y realizar sus deseos por medio del enojo. Abusa de su familia cuando expresa su enojo a su cónyuge y a sus hijos. Este abuso puede ser verbal, físico o ambos.
Algunos creyentes ocultan su enojo, convirtiéndolo en la amargura y el resentimiento. A menudo estas personas no parecen estar enojadas, y piensan que están manejando su enojo de acuerdo con las Sagradas Escrituras. La verdad es que la amargura y el resentimiento son tan pecaminosos y dañinos como el enojo abierto. Suelen expresarse en el chisme, la crítica, la mentira, la burla, y la resistencia pasiva ya que en muchos casos se trata de sentimientos de hostilidad hacia personas en autoridad contra quienes no se puede expresar el enojo en forma abierta.

UN EJEMPLO DE ESTO ES EL CASO ES EL DE ESAÚ. Al ver el gran esfuerzo que hicieron sus padres para conseguirle a Jacob una esposa de la línea familiar, Esaú se casó con una hija de Ismael para vengarse contra sus padres (Génesis 28:6-10) “6 Y vio Esaú cómo Isaac había bendecido a Jacob, y le había enviado a Padan-aram, para tomar para sí mujer de allí; y que cuando le bendijo, le había mandado diciendo: No tomarás mujer de las hijas de Canaán; 7 y que Jacob había obedecido a su padre y a su madre, y se había ido a Padan-aram. 8 Vio asimismo Esaú que las hijas de Canaán parecían mal a Isaac su padre; 9 y se fue Esaú a Ismael, y tomó para sí por mujer a Mahalat, hija de Ismael hijo de Abraham, hermana de Nebaiot, además de sus otras mujeres. 10 Salió, pues, Jacob de Beerseba, y fue a Harán”.
(Génesis 26:34,35) “34 Y cuando Esaú era de cuarenta años, tomó por mujer a Judit hija de Beeri heteo, y a Basemat hija de Elón heteo; 35 y fueron amargura de espíritu para Isaac y para Rebeca”. Se sintió profundamente resentido por el favoritismo que su madre le mostraba a Jacob y por la falta de aceptación de parte de su familia hacia sus esposas cananeas, Judit y Basemat.

LA VENGANZA Y LAS REPRESALIAS. En las Sagradas Escrituras presenta muchos casos en los cuales el enojo se manifestó en la venganza y las represalias violentas.
EL REY ASA “se encolerizó grandemente” con un “vidente” (profeta) y lo echó en la cárcel porque el vidente expuso la falta de fe de Asa y anunció el juicio de Dios sobre su reino (2 Crónicas 16:9,10) “9 Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con Él. Locamente has hecho en esto; porque de aquí en adelante habrá más guerra contra ti. 10 Entonces se enojó Asa contra el vidente, lo echó en la cárcel, porque se encolerizó grandemente a causa de esto. Y oprimió Asa en aquel tiempo a algunos del pueblo”. 

ABSALÓN GUARDÓ SU ENOJO CONTRA AMNÓN por la violación de Tamar y luego dio órdenes que le matasen (2 Samuel 13:22,28,29) “22 Mas Absalón no habló con Amnón ni malo ni bueno; aunque Absalón aborrecía a Amnón, porque había forzado a Tamar su hermana. 28 Y Absalón había dado orden a sus criados, diciendo: Os ruego que miréis cuando el corazón de Amnón esté alegre por el vino; y al decir yo: Herid a Amnón, entonces matadle, y no temáis, pues yo os lo he mandado. Esforzaos, pues, y sed valientes. 29 Y los criados de Absalón hicieron con Amnón como Absalón les había mandado. Entonces se levantaron todos los hijos del rey, y montaron cada uno en su mula, y huyeron”. Lo cual produjo una rotura severa en la relación entre David y Absalón. 

Simeón y Leví mataron a muchas personas inocentes para vengarse contra el príncipe Siquem por haber violado a Dina (Génesis 34:2,7,25,26) “2 Y la vio Siquem hijo de Hamor heveo, príncipe de aquella tierra, y la tomó, y se acostó con ella, y la deshonró. 7 Y los hijos de Jacob vinieron del campo cuando lo supieron; y se entristecieron los varones, y se enojaron mucho, porque hizo vileza en Israel acostándose con la hija de Jacob, lo que no se debía haber hecho. 25 Pero sucedió que, al tercer día, cuando sentían ellos el mayor dolor, dos de los hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos de Dina, tomaron cada uno su espada, y vinieron contra la ciudad, que estaba desprevenida, y mataron a todo varón. 26 Y a Hamor y a Siquem su hijo los mataron a filo de espada; y tomaron a Dina de casa de Siquem, y se fueron”.


LA ANSIEDAD. Puede tener varias causas no relacionadas con el enojo. Sin embargo, el creyente que reprime sus sentimientos de enojo y no los resuelve, puede caer en un estado de ansiedad, sintiéndose fracasado y de ninguna importancia. A veces, esta clase de ansiedad se trata del enojo contra Jehová Dios porque las cosas no han salido de acuerdo con lo planeado. EL ENOJO CONTRA DIOS. Moisés se sentía disgustado con el pueblo de Israel por su rebeldía contra Dios. Como consecuencia de ello, se enojó con Jehová Dios, acusándolo de haberle dado una carga imposible de llevar: En (Números 11:10-15) “10 Y oyó Moisés al pueblo, que lloraba por sus familias, cada uno a la puerta de su tienda; y la ira de Jehová se encendió en gran manera; también le pareció mal a Moisés. 11 Y dijo Moisés a Jehová: ¿Por qué has hecho mal a tu siervo? ¿Y por qué no he hallado gracia en tus ojos, que has puesto la carga de todo este pueblo sobre mí? 12 ¿Concebí yo a todo este pueblo? ¿Lo engendré yo, para que me digas: Llévalo en tu seno, como lleva la que cría al que mama, a la tierra de la cual juraste a sus padres? 13 ¿De dónde conseguiré yo carne para dar a todo este pueblo? Porque lloran a mí, diciendo: Danos carne que comamos. 14 No puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado en demasía. 15 Y si así lo haces tú conmigo, yo te ruego que me des muerte, si he hallado gracia en tus ojos; y que yo no vea mi mal”.

Asaf se enojó con Jehová Dios al ver la prosperidad de los malos: (Salmos 73:12-14)12 He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas. 13 Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, y lavado mis manos en inocencia; 14 Pues he sido azotado todo el día, y castigado todas las mañanas”. Jeremías también se resintió con Jehová Dios porque nadie le hizo caso a su mensaje profético (Jeremías 20:7,8,14-18) “7 Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste; cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí. 8 Porque cuantas veces hablo, doy voces, grito: Violencia y destrucción; porque la palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día. 14 Maldito el día en que nací; el día en que mi madre me dio a luz no sea bendito. 15 Maldito el hombre que dio nuevas a mi padre, diciendo: Hijo varón te ha nacido, haciéndole alegrarse así mucho. 16 Y sea el tal hombre como las ciudades que asoló Jehová, y no se arrepintió; oiga gritos de mañana, y voces a mediodía, 17 porque no me mató en el vientre, y mi madre me hubiera sido mi sepulcro, y su vientre embarazado para siempre. 18 ¿Para qué salí del vientre? ¿Para ver trabajo y dolor, y que mis días se gastasen en afrenta?”.   

Todos estos ejemplos Jehová Dios los escogió y los dejó por Escrito cómo testimonios para nuestra enseñanza: (Santiago 5:10,11) “10 Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor. 11 He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren.  Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo”. Hoy día algunos cristianos viven enojados con Dios porque no salvó la vida de un ser querido o no les proveyó lo que ellos pidieron, o de otra manera no cumplió con las expectativas que tenían de Él. (Romanos 15:4) “Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que, por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza”. (1Corintios 10:11) “Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos”.

Además, en no debemos de ver las Sagradas Escrituras como un libro con muchas divisiones porque Jehová Dios dice por medio del apóstol Pablo: (2Timoteo 3:16,17) “16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”. No debemos ver las Sagradas Escrituras como si fuera un libro común lleno de historias, poesía, evangelios, proféticos, fabulas y diferentes tonos literarios sino más bien como un todo porque, aunque fueron muchos escritores es un solo Autor Jehová Dios, un solo Evangelio: (Gálatas 1:6-9) “6 Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. 7 No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. 8 Mas si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. 9 Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema”. (Gálatas 2:3-5) “3 Mas ni aun Tito, que estaba conmigo, con todo y ser griego, fue obligado a circuncidarse; 4 y esto a pesar de los falsos hermanos introducidos a escondidas, que entraban para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús, para reducirnos a esclavitud, 5 a los cuales ni por un momento accedimos a someternos, para que la Verdad del Evangelio permaneciese con vosotros”. Es importante reconocer que Jehová Dios desea que sus hijos le expresen todo lo que está en su corazón, hasta sus sentimientos de enojo hacia Él.  Sin embargo, el creyente que escoge seguir viviendo con sentimientos de enojo hacia Jehová Dios y su Hijo Jesucristo, le darás lugar a satanás, y terminarás en la amargura, el resentimiento, o la ansiedad que no vas a poder controlar y te traerá muchas enfermedades.

Consideren los cuatro siguientes ejemplos de mitos, que se presentan con frecuencia para justificar el enojo. Los mitos acerca del enojo pueden impedir que el cristiano haga los cambios de actitud y conducta que las Sagradas Escrituras ya que es Palabra Escrita de Jehová Dios que te ayudará como tu Manual Divino para el control de tus sentimientos de enojo. 
1. ES QUE NO PUEDO CONTROLAR MI ENOJO. El hecho de que las Sagradas Escrituras nos exhorte a dejar el enojo demuestra que somos capaces de controlarlo nos recuerda: (Eclesiastés 7:9)No te apresures en tu espíritu a enojarte; porque el enojo reposa en el seno de los necios”. Y también por medio de Santiago, Jehová Dios nos dice que todo creyente debe de ser: (Santiago 1:19,20) “19 Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; 20 porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios”.  Estas Palabrasno te apresures” y “sea tardo demuestran que el enojo está bajo el control del creyente, y que las intensidades de los sentimientos de enojo nunca justifican actitudes y conductas en contra de la Palabra de Jehová Dios. Más bien el hombre sabio es aquel que haya aprendido a no enojarse fácilmente (Proverbios 14:29)El que tarda en airarse es grande de entendimiento; Mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad”.

2.  AL CABO QUE MI ENOJO PASA RÁPIDAMENTE Y NO HACE MUCHO DAÑO. Aunque pase rápidamente el enojo puede hacer mucho daño y dejar cicatrices que se tardan mucho en sanar. (Proverbios 16:32) Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; Y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad”. Muchos se justifican que gracias a su duro carácter son conquistadores y siempre vencedores pero la dura realidad es que no se puede anular las cosas que hacemos o decimos en un momento de enojo descontrolado. A veces el daño es irreparable.

3. MI ENOJO ESTÁ JUSTIFICADO PORQUE TIENE RAZÓN DE SER. En algunas ocasiones nuestros sentimientos de enojo son provocados por los pecados de otros, tales como la mentira, la injusticia, el abuso, la violencia, el robo, el prejuicio, y la falta de amor y comprensión. Sin embargo, las Sagradas Escrituras que es la Palabra de Jehová Dios nos llama a resolver los conflictos cimentados en la Sana Doctrina de Cristo y a vencer el mal con el bien (Romanos 12:17-21) “17 No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. 18 Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. 19 No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. 20 Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. 21 No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal”. (1 Pedro 3:8-12) “8 Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; 9 no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición. 10 Porque: El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño; 11 Apártese del mal, y haga el bien; Busque la paz, y sígala. 12 Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones; Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal”.  Es natural sentirse enojado cuando uno se encuentra como la víctima del pecado de otros; sin embargo, dicho pecado no justifica una respuesta de enojo. Los casos del enojo “justificado” son bien escasos: (1) la defensa del honor de Dios, (2) la defensa de otros contra la violencia e injusticia, (3) la protección de la vida espiritual y bienestar del pueblo de Dios (Lucas 19:45-47) “45 Y entrando en el templo, comenzó a echar fuera a todos los que vendían y compraban en él, 46 diciéndoles:  Escrito está: Mi casa es casa de oración; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. 47 Y enseñaba cada día en el templo; pero los principales sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo procuraban matarle”. 

4. Y por último personas que dicen que es bueno descargar mi enojo para que otros sepan cómo me siento. Es falsa la teoría popular que el enojo se va acumulando y debe ser descargado sin reservas antes de provocar una “EXPLOSIÓN”. La limpieza por medio de descargar el enojo sin reserva, significa atacar a alguien, lo cual nunca puede ser la voluntad de Dios. Cuando las personas que descargan su enojo sin reserva demuestran que estas personas experimentan un alivio pasajero, pero luego volvieron a enojarse frente a la misma situación. O sea, no se dio una “limpieza” que agotara el enojo acumulado.  Más bien siguieron siendo personas controladas por el enojo. El hecho de que el deseo sea bueno o malo no cambia la naturaleza de la emoción que surge al no cumplirse el deseo.
La fuente es la de tener nuestros deseos frustrados, bloqueados, o rechazados. (Santiago 4:1-4) “1 ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros?  ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? 2 Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. 3 Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. 4 ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios”. Aun la frustración de los deseos buenos y no egoístas pueden provocar el enojo. Si proponemos un plan de evangelismo en la iglesia y no se logra la aceptación deseada, surge el enojo porque nuestro deseo ha sido frustrado. 

PREDICADOR DE LA SANA DOCTRINA DE CRISTO: Pastor Víctor Ramón Preciado Balderrama; Mi interés es que me des la oportunidad de servirles pues me queda muy claro que mi llamado no es de ser titular sino el de servir y que la Sana Doctrina de Cristo corra como un río poderoso arroyando toda basura de ignorancia. Por favor si les interesan estos materiales escríbanme pidiéndomelos a cualquiera de los siguientes correos, y con mucho gusto y en el amor a Cristo se los enviaré inmediatamente sin cuestionar nada y que el Espíritu Santo los dirija y los lleve por buen camino, solo les pido en este mismo amor NO LO VENDAN: lo recibes de gracia dalo de gracia. 52 (722) 336-1411
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