lunes, 23 de noviembre de 2015

NO AMES AL MUNDO O LAS COSAS EN EL MUNDO

NO AMES AL MUNDO O LAS COSAS EN EL MUNDO
Ciertamente no tenemos una religión que nos separe, pero si tenemos una relación con nuestro Dios Todo Poderoso, Jehová y esto es gracias a nuestro Señor Jesucristo y el Espíritu Santo esto es lo único más importante que debemos de cuidar sobre todas las cosas. (1 Juan 2:14-17) “14 Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno. 15 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. 17 Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.” Sé que tú y yo estamos luchando con las tres clases de lujuria, los deseos de la carne, de los ojos y la vanagloria de la vida. Escrito está en (Santiago 4:1-8) “1 ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? 2 Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. 3 Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. 4 ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo,  se constituye enemigo de Dios. 5 ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente? 6 Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. 7 Someteos,  pues,  a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. 8 Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones”.
Aquí en la Sana Doctrina de Cristo en la Biblia habla de pasiones refriéndose a los deseos de la carne, de los ojos y la vanagloria de la vida. De hecho, se debe a que estas tres clases de deseos con las que luchamos en nuestras vidas de fe y que con frecuencia tropezamos por las cosas del mundo. Debido a estos deseos de la carne, deseos de los ojos y la vanagloria de la vida, nuestras vidas de fe se interrumpen frecuentemente, aunque hemos sido salvados. Me entristece profundamente ver que esto ocurra. La Biblia nos dice frecuentemente que esperemos el día del regreso del Señor y que perseveremos hasta ese día, como está escrito en (Santiago 5:7,8) “7 Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. 8 Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca”. Al igual que en la Sana Doctrina de Cristo en la Biblia nos exhorta, yo creo que hasta ese día, debemos dedicar nuestras vidas a esparcir el evangelio de la Sana Doctrina de Cristo y a perseverar en este precioso trabajo hasta el final. Yo sé, desde luego, que tal vida de paciencia es difícil de vivir. Porque vivimos a través de diferentes adversidades no por nada en particular, sino debido a los deseos de la carne, el deseo de los ojos y la vanagloria de la vida. Desde luego, podrías considerar estas tres clases de deseos como sin ninguna importancia para ti, pero para en realidad luchar contra ellos y seguir al Señor, puede ser difícil y doloroso. La Sana Doctrina de Cristo por medio del apóstol Juan nos dice aquí en (1 Juan 2:15) “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él”.
Ciertamente, si amamos las cosas en el mundo aún un poco, y si el deseo de la carne, el deseo de los ojos y la vanagloria de la vida que aman al mundo entran en nuestro corazón aún un poquito, entonces se vuelve más difícil para nosotros llevar nuestras vidas en un equilibrio por medio de esta fe verdadera. Esto no significa, sin embargo, que nosotros como Cristianos que creemos en la Sana Doctrina de Cristo, debamos ser cortados de los hilos del mundo. Nuestro Señor no nos dijo que dejáramos el mundo y vivamos totalmente separados de él. Más bien, lo que nos dice es que saquemos de nosotros la ambición. Ni tampoco nos dice que despreciemos el mundo. Jesucristo si nos dice, sin embargo, que tengamos cuidado con las tres clases de deseos en nuestro corazón.

Hasta el último día, debemos vivir nuestras vidas predicando el evangelio de la Sana Doctrina de Cristo, ya que ante nosotros, existen muchas almas que aún no han recibido la remisión de sus pecados. Sin embargo esta tarea no es fácil; realmente es difícil esparcir el evangelio de la Sana Doctrina de Cristo a todos antes de que termine nuestra vida. Aun así, no importa cuando regrese nuestro Señor, y no importa cuando vayamos y estemos ante Su presencia, debemos predicar la Sana Doctrina de Cristo hasta ese día. Doy gracias a nuestro Señor Jesucristo por ponernos en Su Iglesia, por protegernos con cercas espirituales, y por permitirnos predicar su Sana Doctrina de Cristo, ya que somos de tal forma que si nuestros corazones son atraídos por el mundo aún un poquito, simplemente no seriamos capaces de servir a Jehová Dios y sus enseñanzas en la Sana Doctrina de Cristo en el evangelio.

Me doy cuenta de cuán difícil es guardar nuestro corazón de fe. Creo que es más difícil que realizar una labor física fuerte. La labor física no es tan dura, ni es tan difícil vivir en este mundo–simplemente hacemos lo que tenemos que hacer. Pero el que nuestro corazón se aleje de Dios es la mayor maldición, y es por ello que es tan problemático y conflictivo. Así que la Biblia nos exhorta, (Proverbios 4:23) “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida”. Aun así, debido a que el Señor ha borrado todos nuestros pecados, yo creo que si no caemos en cualquiera de estas tres clases de deseos muy profundamente, entonces esto no es un problema insuperable.

¿Cuantas almas andan aún por ahí a quienes debe predicarles el evangelio de la Sana Doctrina de Cristo? Así que para que estas almas lleguen a creer en la Sana Doctrina de Cristo y sean salvos de sus pecados, ciertamente debemos guardar nuestro corazón, volvernos de nuestros malos caminos, y vivir por fe. ¿Quién sabe la fecha en que descenderá la Gran Tribulación en esta tierra? En esta era y tiempo, las señales de los tiempos finales se dan por todas partes. Puede ser que hayas oído de los cambios climáticos anormales y de los desastres naturales que resultan de ello. Se reporta que las líneas de los límites de los icebergs polares están retrocediendo rápidamente. No hay duda que esto se debe al calentamiento global.
Aún más, esta era está llena con mucha tensión y conflicto entre las naciones. Los ataques terroristas y las guerras se desatan sin cesar. Ahora vivimos tales tiempos. Así que cuando pensamos acerca de cómo podemos proclamar el evangelio a los miembros de nuestra propia familia y a todas las almas a través de todo el mundo, y así de cómo podemos vivir por fe hasta el día del regreso del Señor Jesucristo, no nos queda más que depender de nuestra fe en el Señor Jesucristo. Y también esta es la razón por la que debemos guardar nuestros corazones diligentemente.
El la Sana Doctrina de Cristo  por medio del Apóstol Juan dice: (1 Juan 2:15-17) “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”.

¿QUIÉN NO AMA LAS COSAS DEL MUNDO? Se debe a que todos las aman tanto por lo que la Sana Doctrina de Cristo a través del apóstol Pablo nos dice que no amemos las cosas de este mundo. (1Timoteo 6:9-11) “9 Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; 10 porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. 11 Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre”. Aunque amamos las cosas del mundo, para predicar a la gente el evangelio de la Sana Doctrina de Cristo, necesitamos tener dominio propio para que nuestros corazones no se ahoguen en el mundo. Es muy difícil para nosotros no amar este mundo mientras vivimos en él, pero cualquiera que sea la razón, si amamos este mundo, entonces no hay lugar para el amor de Dios en nuestro corazón, y si amamos el mundo, no podremos predicar el evangelio de la Sana Doctrina de Cristo a la gente. Es por ello que no debemos amar este mundo.

El evangelio de la Sana Doctrina de Cristo en el cual ya crees no es tan intelectualmente simple, ni fácil de entender. Alguna gente dice que creer en el evangelio de la Sana Doctrina de Cristo es tan fácil como respirar, pero es difícil cuando alguien primero tiene que arrancar todas las mentiras que han esparcido los falsos maestros, de hecho todos pueden predicar usando la Palabra de Dios, pero pocos predican la Sana doctrina de Cristo.

Así que esparcir la Sana Doctrina de Cristo solo es posible cuando tenemos el corazón del Padre que ama a todas las almas. Si tenemos el amor del Señor en nuestro corazón, entonces todo lo que tenemos que hacer es esparcir este amor. Pero si este amor dado por Dios no está en nuestro corazón, sino que todo lo que amamos es el mundo, entonces no existe nada más difícil que tratar de esparcir este amor solamente con gruñidos. Ya que hemos sido perfectamente salvados de nuestros pecados al creer en el evangelio de la Sana Doctrina de Cristo. Absolutamente debemos guardar nuestro corazón si vamos a predicar este verdadero evangelio hasta el día en que regrese nuestro Señor Jesucristo.

Debemos servir al evangelio de la Sana Doctrina de Cristo, en otras palabras, convirtiendo nuestros equivocados corazones, corrigiéndolos, acercándonos al Señor Jesucristo más, y deshaciéndonos del deseo que continua asediándonos. Solo cuando nos volvamos, una y otra vez, de nuestros corazones que se han desviado podremos servir al evangelio de la Sana Doctrina de Cristo.

El pasaje de la Escritura de hoy dice, (1 Juan 2:14-17) “Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”. Amados hermanos creyentes, de la Sana Doctrina de Cristo, esta era es la última era.
Debido a que el tiempo se está acercando, satanás está haciendo todo lo que puede hacer para que todos amen este mundo. El avance tecnológico ha expuesto a todos a las innumerables tentaciones que provocan nuestros deseos. A través de tales formas del mundo, satanás está tratando de robar todo nuestros ojos, oídos, labios, manos, pies y aún nuestros corazones. Cuando esta era pase, no habrá nada que permanezca más en este mundo, solo guerras, terremotos, desastres y tribulaciones. Solo destrucción vendrá sobre todo lo que la humanidad ha construido. Hasta este día, la humanidad ha perseguido incansablemente avanzar más en la ciencia y en la tecnología, pero mientras que sus descubrimientos e invenciones no solo son usados con buenos propósitos, eventualmente encararan la destrucción de las mismas cosas que han creado.

Es por esto que Dios nos está diciendo en esta hora, “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo”. Mientras que está bien que disfrutemos las cosas de este mundo, está mal que las amemos de corazón. Es correcto que reinemos sobre las cosas en este mundo, las disfrutemos, las manejemos bien y las usemos con buenos propósitos. La Sana Doctrina de Cristo por medio del apóstol Juan nos dice que no amemos las cosas del mundo ya que si las amamos, el amor de Cristo no está en nuestro corazón. Este mensaje es algo que debemos tomar en nuestro corazón y rumiar sobre ello una y otra vez, aún si es escuchado cientos de veces. Estas tres clases de deseos están siempre cerca de nosotros, para que seamos seducidos y seguirlas en cualquier momento. Pero si seguimos los tres deseos de la carne, entonces el amor del Padre desaparecerá de nuestro corazón y seremos cortados de Su salvación de amor. Por lo tanto, siempre debemos estar alertas y ser cuidadosos con las cosas del mundo, y en vez de amarlas, debemos entregar nuestro corazón aún más a esparcir la Sana Doctrina de Cristo.

Así que debemos estar atentos y ser cuidadoso con estos tres deseos carnales. Aunque tales deseos de la carne están en nuestro corazón, debemos darnos cuenta que no vienen de Dios. Los deseos de la carne, en otras palabras, vienen del mundo y de satanás. Aún más, desear algo no quiere decir que puede ser totalmente satisfecho solo porque vamos tras de ello. Es solo cuando Dios Padre nos permite tener algo que realmente se vuelve nuestro. La Sana Doctrina de Cristo en la Biblia afirma, (Salmos 127:1) “Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia”.

Así que el que nuestro corazón desee algo es en vano, y solo es sabio de nuestra parte vigilar tal avaricia y vencerla. Dado esto, entonces ¿cómo podemos continuar con nuestras vidas en un equilibrio de fe? Al igual que nuestras casas están limpias ya que barremos y trapeamos cada día, es limpiando nuestro corazón del amor de este mundo por lo que podemos continuar llevando nuestras vidas de fe. Antes de que llegara cada Fiesta de Pascua, los Israelitas tenían que sacar la levadura de sus casas (Éxodo 12:15) “Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel”. En la Sana Doctrina de Cristo, El Señor nos exhorta, (Mateo 16:6) “Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos”. Jesucristo nos advierte que nos alejemos del legalismo y de lo secular.
Si permitimos que nuestro corazón ame este mundo constantemente, aún un poco de esta levadura echará a perder nuestro corazón, y terminaremos encarando Su juicio.
(2 Pedro 3:5-7) “Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua; pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos”.
Aquí entonces, en esta era y tiempo, necesitamos examinar si, los hijos de Dios que han nacido de nuevo al creer en la Sana Doctrina de Cristo en el evangelio inspirada por el Espíritu Santo. Pero cuando no tenemos este conocimiento bíblico, el mundo se ve maravilloso, y encaramos muchas tentaciones frecuentemente.

En tiempos como estos, en que la gente de Dios se hace uno con tanta gente que aún no nace de nuevo, Dios será provocado con Su ira. Como dijo Jesús, (Lucas 18:7,8) “7 ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? 8 Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”, me pregunto si es así como todos van a morir. También, no debemos ser de doble ánimo. Como está escrito en (Santiago 4:7,8) “7 Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. 8 Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones”. No podemos servir a ambos, a Dios y al mundo. Debemos amarnos y honrarnos los unos a los otros dentro de los límites que son permitidos por Jehová Dios, y no ser cautivados y caer ante la belleza de aquellos que aún no han nacido de nuevo.
Por lo tanto, la Sana Doctrina de Cristo en la Biblia nos advierte, (Hebreos 6:4-6) “4 Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, 5 y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, 6 y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio”. La Escritura continúa diciendo que tal gente ciertamente será consumida.
El mundo de la actualidad está reservado para el fuego. (2 Pedro 3:7) “pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos”. En otras palabras, Dios destruirá este mundo con fuego. La triste realidad es que aún aquellos que afirman ostensiblemente que creen en Dios y que le siguen a Jesucristo están, lejos de dar testimonio a los incrédulos, ciertamente están fascinados y atraídos por ellos.

LA PRESENCIA DE LA VERDAD que es la Sana Doctrina de Cristo en la vida del creyente. El amor verdadero entre hermanos es el resultado de un compromiso común con la verdad. Nos une en una comunión evidente  (Romanos 1:21) “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido”; (Juan 17:3) “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”; (1 Juan 2:3) “Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos”.
LA SANA DOCTRINA DE CRISTO en la vida del creyente nos hace: discípulos de un mismo maestro. (Juan 13:34,35) “34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. 35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”. El amor es más que una simple sensación de afecto: es una actitud que se revela en nuestras acciones.
LA SANA DOCTRINA DE CRISTO en la vida del creyente nos hace: Como parte de una misma simiente. (1 Pedro 1:22,23) “22 Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; 23 siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. El nuevo nacimiento trae pureza interior, la cual se manifiesta en amor hacia los hermanos y hermanas en la fe.
LA SANA DOCTRINA DE CRISTO en la vida del creyente nos hace: Competentes (2 Corintios 3:4-6) “4 Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios; 5 no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, 6 el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, más el espíritu vivifica”. Debemos evitar construir nuestro ministerio sobre la base de la preparación y las habilidades humanas exclusivamente.
LA SANA DOCTRINA DE CRISTO en la vida del creyente nos hace: Nos Permite vencer al mundo (1 Juan 2:14-17) “14 Os he escrito a vosotros,  padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os he escrito a vosotros,  jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno. 15 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16 Porque todo lo que hay en el mundo,  los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. 17 Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”. En cada etapa de la vida, la Palabra de Dios es importante.
La mundanalidad empieza en el corazón y se caracteriza por estas tres actitudes:
(1) deseos de la carne, afán por la satisfacción de deseos físicos,
(2) deseos de los ojos, anhelo y acumulación de cosas, y
(3) vanagloria de la vida, obsesión con el nivel social o la importancia de uno.

CARACTERIZA AL VERDADERO ESPÍRITU DEL CREYENTE. La verdad que une a la comunidad cristiana cuando ésta enfrenta a un enemigo común o a alguna falsedad; se hace evidente entre los cristianos cuando éstos manifiestan su unidad mostrando amor unos por otros. Como hombres y mujeres que hacen  justicia. (1 Juan 2:24-29) “24 Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre. 25 Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna. 26 Os he escrito esto sobre los que os engañan. 27 Pero la unción que vosotros recibisteis de Él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en Él. 28 Y ahora, hijitos, permaneced en Él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados. 29 Si sabéis que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de Él”. Caminan en la verdad de la Palabra de Dios. La prueba visible de ser cristiano es su conducta recta, su equilibrio y la mente de Jesucristo.
REFLEJANDO EN SU VIDA LA DECISIÓN, determinación y compromiso con Dios. (Gálatas 5:14-26) “14 Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 15 Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros. 16 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. 17 Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne;  y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. 18 Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. 19 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, 20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,
21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. 22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. 24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. 25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. 26 No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros”. Ama; esto complace a Dios. Tengamos presente el mandato de Jesús de amar a otros de la manera que se ama a usted mismo (Mateo 22:37-39) “37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Este es el primero y grande mandamiento. 39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
Colocándonos en la posición de amigos. (Juan 15:14,15) “14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. 15 Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer”. AMOR. El mandamiento es que nos amemos unos a otros. (Levítico. 19:18) “No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo,  sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová”. (Deuteronomio 6:5) “Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas”. Cuando obedecemos los mandamientos de Dios, demostramos nuestro amor por Él.

Cumpliendo su mandamiento diligentemente (Romanos 13:8-14) “8 No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. 9 Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 10 El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor. 11 Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. 12 La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. 13 Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias,  no en contiendas y envidia, 14 sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne”. Sigue los mandamientos de Dios en tu conducta hacia los demás. Los cristianos enseñados por la Sana Doctrina de Cristo, deben someterse a la ley del amor, que reemplaza a las leyes religiosas y civiles. Pero Jesús no deja brechas en la ley del amor.

MEDITANDO CONSTANTEMENTE EN LA PALABRA DE DIOS.
LA PALABRA DE DIOS es para Evitar tambalear en nuestra fe. (1 Corintios 15:12-19) “12 Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? 13 Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. 14 Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. 15 Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que Él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan. 16 Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; 17 y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados. 18 Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron. 19 Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres”. Confirmando la confesión de cualquiera que haya sido recibido en la comunidad de creyentes, porque habrá quienes no reconocen que Jesucristo ha venido en la carne.
LA PALABRA DE DIOS es Para no romper la comunicación especial con Dios. (1 Juan 2:23,24) “23 Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre. 24 Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre”. La enseñanza falsa es un asunto serio, y debemos tener cuidado de no pasarla por alto.
LA PALABRA DE DIOS es Para evitar  el riesgo de imitar el error. (2Timoteo 3:1-5) “1 También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. 2 Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, 3 sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, 4 traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, 5 que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita”.

PUEDE PARECER RUDO rechazar a las personas aunque estén enseñando herejías. Pero es mucho mejor ser fiel a Dios que simplemente cortés con las personas. La Sana Doctrina de Cristo no condena la hospitalidad a los incrédulos sino el apoyo a quienes se dedican a oponerse a la verdadera enseñanza de Dios. En el evangelio de Juan añade que cualquiera que apoya a un falso maestro de alguna manera se hace cómplice de su obra maligna.
No permitas que el pueblo de Dios tenga acceso a los falsos maestros. El amor y la verdad tienen que mantenerse juntos. El amor fraternal debe manifestarse dentro de los límites que la verdad impone.

La intolerancia ante el error doctrinal es aceptable. La corriente moderna es aceptar los extremos en asuntos de doctrina, lo cual trae muchos peligros, entre ellos el de perder nuestro galardón. No debemos participar en la maldad de quienes se oponen a Jesucristo y Su Sana Doctrina.

Que Dios nos dé sabiduría para distinguir entre la verdad y el error,  para seguir la verdad con amor y predicarla así cada día.
¿Quién quiere evitar estos errores?
¿Quién quiere pedir hoy sabiduría para poder extender su palabra entre los que no lo conocen o quienes aún no le reconocen?
¿Quién quiere pedir a Dios que aumente su amor por Él, y así por amor cumplir sus mandamientos?

Ore si decide pedir sabiduría hoy.

Pastor Víctor Preciado.
Publicar un comentario