miércoles, 25 de noviembre de 2015

LIBERTAD VERDADERA NO LIBERTINAJE

LIBERTAD VERDADERA NO LIBERTINAJE
(Judas 1:4) “Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo”.
(Gálatas 5:1) “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud”.
(Hechos 15:10) “Ahora, pues, ¿por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?”

Jesucristo nos habla por medio del apóstol Pablo a los cristianos sobre un punto que es muy importante, y es algo que el Señor Jesús ha estado poniendo en mi corazón, lo cual he estado orando, porque hay problemas y muchos de nosotros no hemos entendido el propósito de Dios en nuestras vidas, y algunos, aunque lo entendemos, no hacemos lo que tenemos que hacer en obediencia al evangelio de Cristo.

Dice Jehová Dios el Señor que nosotros fuimos llamados a libertad, Cristo Jesús nos vino a hacer libres, Cristo vino a romper las ataduras y podrir todos los yugos que impedían que nosotros camináramos de acuerdo a su propósito. De hecho, muchos de nosotros no sabíamos acerca de la Sana Doctrina de Cristo, ni teníamos idea de cuál era la Verdad en la Palabra de Dios, cuál era su voluntad, desconocíamos su propósito; la mayoría o algunos nos dejábamos guiar por alguna religión, denominación o por preceptos muy personales, en fin, no hacíamos de acuerdo a lo que Dios establece en la Doctrina de Cristo.

Cuando compartimos la Palabra de Jehová Dios, debemos hablar que hay un solo Salvador y mediador entre Dios y los hombres, que Cristo Jesús nuestro Señor, ha venido al mundo para darnos salvación, esto significa que cuando muramos no vamos a morir por la eternidad, es decir, no vamos a ser enviados al lago de fuego, que por nuestra fe vamos a vivir en la presencia de Dios y lo haremos por la eternidad, y eso lo entendemos muy bien, y eso nos agrada. A mí me agrada mucho saber que un día iré a la presencia de Dios y viviré con Él por la eternidad, esto no sólo me goza sino que me motiva para seguir viviendo.

Cuando estaba en el mundo vivía con otros conceptos, con otras ideas, con una forma diferente a la de Cristo Jesús, pero hoy día que conozco a mi Rey Jesucristo el Señor, sé de su Gracia y de la misericordia de Jehová, puedo advertir su presencia, su poder, su mano de bendición en mi vida, y en la de la gente que está a mi alrededor como todos Ustedes, los Santos y remanente de Dios mismo; de hecho creo que nosotros estamos siendo preparados de acuerdo al propósito de Dios, para que podamos cumplir con su voluntad y vivamos en plena bendición.

Me da mucha tristeza escuchar mujeres que dicen: "Fulana cayó en la depresión de la menopausia, en una depresión casi suicida, está en una situación difícil". Y me da tristeza porque en esas situaciones, en esas depresiones, en esos problemas, en esas crisis internas cae la gente que no tiene a Cristo Jesús en su corazón. La palabra de Dios nos enseña su voluntad y dice que nuestro Señor Jesucristo nos trae salvación, nos limpia de todo pecado y nos da una relación estrecha con Dios conforme su propósito; una comunión santa, verdadera, perfecta, no tenemos que esperar a morir, pues no es lo mismo tener problemas sin Cristo que con Cristo, pues su diestra nos sostiene y con Jesús todo lo podemos porque Él nos da fuerzas.

Hoy día, tenemos comunión y relación con Dios gracias a que Cristo Jesús tomó nuestro lugar y pagó por nuestro pecado, pero lo importante no es sólo llegar a un punto, a un nivel, lo importante y lo difícil es sostenerse en ese lugar; el apóstol Pablo así lo sabe, ve a la gente que está a su alrededor, los problemas y las luchas que los propios cristianos tienen, él ya lo había enfrentado, como señala la Biblia en otros libros, y hace un llamamiento: Estad, pues, firmes, firmes en la libertad que tienes en Cristo Jesús, es decir, no vuelvas a ser esclavo, no vuelvas a vivir lo que vivías en el pasado, tienes que ser libre. (1Co 15:58) “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano”. (1Pe 2:16) “como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios”.

Los judíos le dijeron a nuestro Señor Jesucristo: ¿libres, de qué? Si nosotros no somos esclavos de nadie, nuestro padre Abraham así nos lo enseñó, y Jesús dijo: eres esclavo del pecado porque haces el pecado, por eso eres esclavo; no eres libre y en tanto permanezcas haciendo el pecado, no tendrás libertad, y les agregó: Por eso he venido yo, para darles libertad. (Juan 8:31-34) “31 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. 33 Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres? 34 Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.”

Nosotros sabemos esto y aunque entendemos claramente que ese es el propósito de Dios, muchas ocasiones no permanecemos en la libertad que hemos recibido, en realidad no entendemos la magnitud de lo que significa la palabra libre; es muy fácil repetir las palabras que dice la Biblia: "soy libre porque Cristo Jesús está en mi vida, ahora voy a vivir por la eternidad, gloria a Dios".
Si alguien pregunta: ¿Quién es libre? Todos vamos a gritar: "Amen", porque todos nos sentimos libres, pero en realidad no lo somos. Puedo advertir, y el Señor me ha estado hablando en este sentido: hay problemas en nuestro interior que nos mantienen atados y esclavizados.
(Isaías 61:1) escrito está: “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel”.

Mira mis amados hermanos Jesucristo no le puso nombre a su Iglesia pero si la cimentó en una sola Doctrina de Cristo que hace dar frutos a quien la: obedece, la entiende y se llena del conocimiento del evangelio de Cristo para distinguirse de cualquier otra falsa doctrina que no da frutos.
La Palabra está hablando de una promesa, de lo que sucedería, Isaías está profetizando aspectos muy importantes de nuestro Ministerio de Reconciliación y del propósito de nuestro Señor Jesucristo, no solo vendría Jesús a hablar las buenas nuevas de salvación, no solo hablaría de la posibilidad de vivir por la eternidad en la presencia del Padre, sino que señala algo muy trascendente: viene a vendar a los quebrantados de corazón, a darles consuelo, a sanar toda herida que haya en nuestro corazón; viene a publicar libertad a los cautivos, a los que estamos cautivos nos viene a decir que, efectivamente, tenemos la seguridad de no ser más cautivos, ni esclavos, que podemos ser libres y, además, viene a dar apertura de la cárcel a los presos.

Si estás preso, el Señor viene a abrir la cárcel en la que te encuentras para darte libertad; tal vez digas como dijeron los judíos: Es que no soy preso de nadie, soy libre, transito con toda libertad en este país y hago lo que quiera porque soy libre. La promesa de traer libertad, Dios la estaba dando no sólo a su pueblo, sino a la humanidad. Siglos después, cuando nuestro Señor Jesucristo entró al templo, buscó entre todos los libros y abrió el de Isaías y leyó: (Lucas 4:18-20) “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor. Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él”.

¿De qué habla Jesús? Yo soy salvo. Y tú puedes preguntarte lo mismo en este momento: ¿Pues, de qué habla el hermano Víctor? Esta no es una campaña evangelistica para que nos hablen de la salvación. (Lucas 4:21) “Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros”. Hoy es un día en el cual nosotros tenemos que mirar a nuestro corazón, mirar a nuestro interior para saber cuál es nuestra situación real, para conocer si somos esclavos o somos libres. (Juan 8:32) “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.

El problema, es que muchas ocasiones no queremos conocer la verdad, preferimos vivir en la mentira, preferimos vivir engañados, y no por la mentira y el engaño de los que están a nuestro alrededor, sino de nosotros mismos; nos engañamos, nos mentimos, no queremos ver lo que verdaderamente somos, queremos justificar nuestras actitudes y nuestra esclavitud, culpando a los que nos rodean, es fácil hacerlo.
(Juan 8:34) “Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado”.

Tal vez en estos momentos estés pensando en aquellos pecados que están escritos en los diez mandamientos, pero hay otras situaciones y pecados ocultos por las cuales tú estás preso. Piensa en lo que hay en tu interior, piensa en cuál es la situación real, verdadera de tu corazón, sin que nadie te la diga. ¿Hay resentimientos, odios, corajes, molestias, rencores? ¿Qué es lo que hay en tu corazón que te ha hecho esclavo de eso mismo, que no te permite vivir en la libertad que dice la palabra del Señor? ¿Qué hay? No te engañes, lo tienes que ver, Dios lo sabe, pero Él no hará nada si tú no le dices: Señor tengo este problema, quiero ser verdaderamente libre, como dice tu palabra; necesito conocer la verdad para ser libre y vivir en la libertad que Cristo Jesús ha traído.

Cierto día, fuimos a casa de unos hermanos y sentí muy feo en mi corazón el ver como unos malos pastores aquí en Lerma Estado de México mantienen prisioneros a las ovejas de Cristo por medio de manipulaciones y de malas enseñanzas, y además por promesas a alguien; y se encuentran prisioneros en un lugar donde NO está Cristo y tampoco el Espíritu Santo. De verdad hermanos existen muchas personas que asisten a iglesias aun cuando las maltratan las menosprecian y están convencidas del error siguen ahí prisioneras y dicen: yo no estoy prisionera, solo estoy por una promesa, Cristo los quiere libertar pero no quieren ser libres porque están engañados por ellos mismos pensando que son totalmente libres, estos pastores panteoneros que le predican a muertos y a todos les dicen amén, en lugar de obedecerle a Dios en su Palabra para ser libres les pasan videos para entretenerlos.
Mira lo que la Palabra dice: (2Timoteo 4:1) “1 Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, 2 que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye,  reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. 3 Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, 4 y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas”.

Creo que el cristiano actual, ya está en las fabulas muy entretenido viendo videos y escuchando prohibiciones por ejemplo: de que el esposo debe de dormir en otra habitación porque es pecado que duerman juntos, escuchando lenguas extrañas y profecías diciendo que Dios dijo pero yo te aseguro que Dios no lo ha dicho nada de lo que ellos dicen que dijo. (1Co 14:17-20) “17 Porque tú, a la verdad, bien das gracias;  pero el otro no es edificado. 18 Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros; pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida, 20 Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar”.

Solo tenemos que venir delante de Jesucristo el Señor y le pedimos que nos haga libres diciéndole: perdona nuestros pecados, quita nuestra inmundicia, quita nuestros problemas, y sabemos que el Señor los quita, y tan lo hace que nos sentimos bien, sin embargo, seguimos guardando en nuestro corazón severos sentimientos en contra de los demás, que ocasionan que vivamos con traumas, con frustraciones, con amargura, con dolor, con odios, con resentimientos, con envidias, con egoísmos y con tantas cosas más. Seguimos atados sin entender la verdadera libertad a la que nos ha traído Cristo Jesús.

Decimos que somos libres porque creemos en Jesucristo, decimos que somos libres del pecado porque sabemos que el Señor nos perdonó, pero seguimos con ataduras y con resentimientos en nuestro corazón que destruyen no solo nuestra vida, nuestra paz interior, sino la de quienes están a nuestro alrededor afectando principalmente a nuestras familias; y seguimos mal, muy mal, puedo advertir que en muchos hermanos cuando me platican algunas situaciones, hay todavía rencor, el odio está anidado en lo más profundo de su corazón, en lo más profundo de sus huesos, y eso es delicado; así, no podremos ser verdaderamente libres.

Siempre hay justificaciones y podremos decir que actuamos con molestia porque nos hicieron algo, pero vamos anidando "cosas" en el corazón y seguimos esclavos de nuestros propios resentimientos y sentimientos.
(Romanos 6:16) “¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?”.
Si me someto a alguien como esclavo para obedecer, me voy hacer esclavo de ese a quien yo me estoy sometiendo, si me someto como esclavo al odio, voy a ser esclavo del odio y no seré libre, voy a ser esclavo y no habrá libertad en mi, aunque grite y proclame que soy libre en Cristo Jesús; las cadenas y la esclavitud más fuerte que pueda existir en el hombre es por lo que está en su propio interior, no es por lo que está fuera, es por lo que está en tu corazón, y eso es grave y el Señor Jesucristo te quiere transformar, te quiere cambiar pero la decisión es tuya.
(2 Corintios 3:17) “Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad”.

Debe haber libertad porque el Señor se mueve en una plena libertad, el problema es que nosotros no buscamos la libertad para ser verdaderamente libres. El propósito de Dios es que al morar el Espíritu Santo en ti, tú seas plenamente libre porque donde está el Espíritu Santo ahí hay libertad, la palabra del Señor lo establece; siento tanta tristeza cuando hermanos se van de la congregación buscando algo que les convenga a sus intereses, y que estén de acuerdo con sus propias concupiscencias. Qué tristeza y qué pena me da ese caso, porque a donde vayan seguirán siendo esclavos, no importa que se vayan a una iglesia del otro lado de la ciudad, o del país o del mundo, lo que llevan en su corazón es la esclavitud y seguirán siendo esclavos de sus propios sentimientos y seguirán actuando como esclavos es más caminan como esclavos y todavía traen las mismas vestiduras del pueblo en el desierto.

La solución es sanar el corazón; tenemos que mirar a nuestro interior para buscar la sanidad. Cuando Jesucristo fue llevado ante el concilio para ser enjuiciado, él pasó por situaciones muy difíciles. (Isaías 53:7) “Angustiado Él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca”. Dios profetizó en relación a lo que padecería nuestro Señor Jesucristo para traer salvación a nuestras vidas, y todo se cumplió, desde que fue detenido hasta ser crucificado.
(Mateo 26:59-63) “Y los principales sacerdotes y los ancianos y todo el concilio, buscaban falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte, y no lo hallaron, aunque muchos testigos falsos se presentaban. Pero al fin vinieron dos testigos falsos, que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres días reedificarlo. Y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti? Más Jesús callaba”.

Fue una situación muy terrible, aún el rostro de nuestro Señor Jesucristo fue desfigurado por los golpes, no había, dice Isaías, parecer en su rostro, ya que fue golpeado brutalmente hasta desfigurarlo, claro que en las películas nos presentan otro aspecto, nos presentan una gotitas de sangre cayéndole del rostro y alguien poniéndole un manto en la cara, y sale la foto instantánea para los creyentes católicos y su fe se fortalezca.
(Mateo 27:14) “Pero Jesús no le respondió ni una palabra; de tal manera que el gobernador se maravillaba mucho”.
(Lucas 23:1-4) “Levantándose entonces toda la muchedumbre de ellos, llevaron a Jesús a Pilato. Y comenzaron a acusarle, diciendo: A éste hemos hallado que pervierte a la nación, y que prohíbe dar tributo a César, diciendo que él mismo es el Cristo, un rey. Entonces Pilato le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y respondiéndole él, dijo: Tú lo dices. Y Pilato dijo a los principales sacerdotes, y a la gente: Ningún delito hallo en este hombre”.
(Lucas 23:9) “Y le hacía muchas preguntas, pero él nada le respondió”.
Jesús guardó silencio, ¿tú por qué crees que Jesús no dijo nada? se quedó callado cuando se pudo haber defendido y, Porque ante cualquier mínimo detalle la gente, y nosotros nos defendemos, protestamos, y no nos importa nada; nos cuesta trabajo quedarnos callados, siempre buscamos la venganza. Jesús guardó silencio porque era un hombre perfecto, porque su corazón era verdaderamente libre, porque en su corazón no había amarguras, no había odios, no había resentimientos, no había ningún problema contra nadie, no importa lo que le hicieran, el Señor no anidaba rencores.

Tenemos una memoria privilegiada para sacar todo lo que sea necesario para golpear a la persona que sentimos que nos está agrediendo, tú qué podías haber sacado en el lugar de Jesús en esos momentos en contra de aquellos hombres; les hubieras sacado sus trapos al sol a todos, y destrozas a Caifás, a Pilatos y a todos los judíos que estaban ahí; te hubieras llevado cantidad de piedras para apedrearlos a todos, ¿por qué? Porque no somos verdaderamente libres, porque tenemos problemas en nuestro interior, tenemos problemas con nuestros hijos, con nuestra pareja, con nuestros padres, con nuestros hermanos, con la gente que está a nuestro alrededor, con los miembros de la iglesia, con las personas en el trabajo, en la escuela, con los vecinos. ¡Tenemos problemas con todo mundo! Porque existen sentimientos que nos están gobernando y somos esclavos de ellos, ése es el problema.

(Lucas 23:34) “Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes”.
¿No sabían lo que hacían? Claro que lo sabían, sabían que estaban crucificando a al enviado de Dios, sabían que estaban soltando a un delincuente en lugar de a Cristo Jesús que era inocente, y tan tenían miedo de sus hechos, que después que lo crucificaron pusieron guardias en la tumba para que no se fuera a escapar, pero se les escapó porque resucitó. ¡Gloria a Dios!

Hay sentimientos en tu corazón que se siguen agrandando, y no puedes ser verdaderamente libre; vas a ser verdaderamente libre, el día que tú sueltes todo lo que está en tu interior y digas: Por favor repite conmigo: Ya no quiero tener todos estos resentimientos, ya no me interesan, quiero ser libre; ya no quiero ser esclavo del odio, ni del rencor, ni del coraje ni de nada, quiero ser libre en Cristo Jesús y quiero vivir en esa libertad que él me da. El día que lo hagas, empezarás a ser verdaderamente libre.

PREDICA en Lerma por:
Pr. Víctor R. Preciado Balderrama

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Buen día les invito con mucho respeto a visitar el BLOGSPOT que Dios me ha regalado y que, con mucho amor he puesto algunos estudios que Dios me ha regalado en revelación, Efesios 3:8.


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