jueves, 26 de noviembre de 2015

LA SANA DOCTRINA DE CRISTO Y LOS PRETEXTOS

LA SANA DOCTRINA DE CRISTO Y LOS PRETEXTOS
(Juan 4:1-21) “1 Cuando, pues, el Señor entendió que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan 2 (aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos), 3 salió de Judea, y se fue otra vez a Galilea. 4 Y le era necesario pasar por Samaria. 5 Vino, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José. 6 Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta. 7 Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber. 8 Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer. 9 La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí. 10 Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva. 11 La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva? 12 ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados? 13 Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed;   14 más el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. 15 La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla. 16 Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá. 17 Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido; 18 porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad. 19 Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta. 20 Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. 21 Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. 22 Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. 23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. 24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. 25 Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas. 26 Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo. 27 En esto vinieron sus discípulos, y se maravillaron de que hablaba con una mujer; sin embargo, ninguno dijo: ¿Qué preguntas? o, ¿Qué hablas con ella? 28 Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres: 29 Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo? 30 Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él”.
  

El Señor nos dice en versículo 4, “Y le era necesario pasar por Samaria”. Es una frase pero bien interesante. ¿En qué sentido era ‘necesario’ pasar por Samaria? De verdad, no era la costumbre de los judíos pasar por Samaria, porque odiaron mucho a los samaritanos. Al contrario, ellos se iban por el otro lado del río Jordán, y pasaban por Perea, para llegar a Galilea, y evitar aun poner sus pies en la tierra de los samaritanos. Entonces, ¿Qué quiere decir ‘y le era necesario pasar por Samaria’? Era necesario en el sentido de que Cristo Jesús, y siendo el Hijo de Dios, sabía que iba estar una mujer en cierto lugar que necesitaba el evangelio, y Él sabía que era necesario pasar por su tierra para conocerle.


Es como el apóstol Pablo, cuando nos dice en (1 Cor. 9:16) “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y  ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!” Jesús tenía esta misma necesidad de predicar el evangelio a la mujer samaritana.

Leemos en versículo 6 que el Señor estaba cansado del camino. También es importante, porque vemos que Cristo no fue hecho de cristal o piedra, sino de carne y huesos, como nosotros. Dice que fue la hora sexta, es decir, el mediodía.
Cristo comenzó a hablar con la mujer, y le dijo, “Dame de beber.” (V-7) Es importante, porque es Jesús quien comenzó a evangelizar a la mujer. Jesús no esperó que la mujer hablara, sino Jesús comenzó a hacerlo.

Pero la mujer no era tonta. Ella no le dio de beber, mas contesto al judío Jesús así, (V-9) “¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí”. Algunos van a pensar que esta mujer era maleducada y egoísta, y no quiere compartir, pero como vamos a ver en todo este contexto bíblico, esta mujer era muy inteligente.
Aquí, permíteme dar un aviso a los hombres. Hay unos hombres que piensan que la mujer es nada más que adorno y sierva, y que no puede pensar. Pero vamos a ver en este texto qué inteligente es esta mujer, porque aunque es una mujer sencilla de la ciudad, que a la misma vez, sus argumentos son argumentos de filósofos, y aun mejores, porque ella no usa muchas palabras técnicas, mas ella habla en el lenguaje común.

Los argumentos de ella para no hablar con Jesús. Dice ella, “¿Cómo tu, siendo judío, me pides a mí? Aquí ella está declarando que hay mucha enemistad entre los judíos y samaritanos, una enemistad que perduró por muchos años. Por eso, es que la mujer dijo eso, “¿Cómo tu, siendo judío, me pides a mí? También ella añadió, ‘soy mujer samaritana’, hablando no solo de su raza y religión, pero también de su sexo, para enfatizar que los hombres no hablan con las mujeres.
Y hermanos, cuando nosotros queremos evangelizar, tenemos que pensar en esto. Es fácil hablar con su propia gente, con los que hablan y actúan y se visten como Tú. Pero Jesús no lo hizo así aquí. Aquí Jusús fue a una persona, no solamente diferente, sino despreciada en toda manera, para traerle las buenas noticias.

Pero miren bien a la respuesta del Señor en versículo 10, “Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva”. Jesús no discutió con la mujer, solo Jesús le ofreció la vida eterna. Hay creyentes a quienes le gustan discutir, y hay tiempos en que es necesario hacerlo para defender la Verdad del evangelio, pero tenemos que tener cuidado de decir no solamente lo que es la Verdad, sino lo que necesita una persona. Por ejemplo, voy a pensar cómo puedo declarar la Sana Doctrina de Cristo a esta persona.

De la misma manera, Jesús aquí le dijo a la señora, que él tiene el poder de darle el agua viva. Hermanos, debemos declarar con la misma certeza que sí sabemos la Verdad de la Sana Doctrina de Cristo. Esto no es orgullo, es confiar en la Palabra que Dios declaró y demostrar que de verdad conocemos la única Verdad que nos ha dado una identidad cimentada en la Palabra de Dios. Eso es precisamente lo que declaró el Salvador aquí. El no discutió con la mujer, sino declaró que él tiene el secreto de la vida eterna.

Pues, esta mujer era muy astuta. Ella habló carnalmente, y dijo que Cristo no tenía un bote para sacar el agua, pero ella habló también con mucha inteligencia, cuando le hizo la pregunta, ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo? Aquí ella está haciendo dos cosas: repitiendo la discusión sobre la diferencia entre judíos y samaritanos, cuando ella habla de ‘nuestro padre Jacobo’ pero también está haciendo la pregunta más clave, ‘¿Eres mayor?’, Porque así está diciendo que ella era del grupo de Jacobo, y está apelando a sus tradiciones antiguas y confiables.

Pero otra vez Jesús no discutió con ella sobre cuestiones de poca importancia. Al contrario, hablo de la vida eterna, (V-12,13) “Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna”. Así Jesús quito los ojos de la mujer de las cosas carnales, para pensar en las cosas más profundas. Así es, hoy en día, unas iglesias están proclamando la verdad que si confían en Cristo, van a prosperar. (Marcos 8:36) “Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?”.

Pero la mujer es muy astuta, y por eso, pone a prueba a Jesús, cuando dice en versículo 15, “Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla”. No solo insiste en interpretar  las palabras de Jesús en una manera carnal, pero aún más profundo, está poniendo a Jesús a prueba.
Está diciendo en efecto, “me dice, pero muéstramelo”. Y hermanos, esto si es necesario. Si alguien quiere seguir a Cristo, debemos mostrarles como recibir el agua viva.

No debemos mostrar qué inteligentes o ricos o bellos somos, sino humillarnos a la gente para llevarles las buenas noticias de Jesucristo. Y cuando la gente dice ‘dame’ a veces en verdad no quieren recibir lo que ofrecemos, porque no es precisamente lo que quieren. Pero de todos modos, debemos estar listos para ofrecer Jesucristo y sus enseñanzas a la gente.

Volviendo a la samaritana, para que ella pudiera entender cómo venir a Él, Jesús le invitó a venir con su esposo. ¿Por qué Jesús lo dijo así? ¿Por que no dijo, Tu eres adultera, y tienes que arrepentirte? Pues, porque Jesús sabe la medida apropiada. Con los débiles, el usó palabras suaves, y con los fuertes, palabras fuertes. A los lideres religiosos de su tiempo, él dijo, (Mateo 23:27) “Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia”. Pero aquí, Jesús esta hablando a una mujer dañada y débil, y por eso, no dice, ‘tú eres adultera’ sino ‘llame a su esposo’.

Es algo que necesita mucha sabiduría, pero tenemos que hacer lo mismo palabras fuertes, para que entren a los cocos duros, y palabras suaves, para que entren a los corazones sensibles.
Pues, cuando la gente se encuentre a frente a la verdad de Dios, casi siempre quieren cambiar el tema, y por eso, esta mujer regresó a la discusión sobre las diferencias entre judíos y samaritanos, cuando dijo en versículos 19 y 20, “Señor, me parece que tú eres profeta. 20 Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar”.
Aquí, ella alaba a Jesús en decirle que es profeta, pero a la misma vez, quiere que él discuta sobre cuestiones de poca importancia para escapar del evangelio que es la Sana Doctrina de Cristo. Jesús declaro que hay cosas mucho más importantes. Es como hablar con los adventistas. Hablan de comidas y el sábado.

Y lo mismo pasó aquí. La mujer querría hablar de lugares, pero Cristo le dijo, (V-21,24) “Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”.

Jesús rechazó el discutir sobre lo poco, y al contrario enfatizó que tenemos que adorar a Dios “en verdad y en espíritu”. En el tiempo de Jesús, los fariseos tenían la verdad de la Palabra de Dios, pero no confiaron en el Hijo de Dios cuando el vino. Los saduceos tenían el espíritu, pero rechazaron la palabra. En la misma manera, hoy en día hay muchos que saben mucho de la Biblia, pero no siguen a Jesucristo de corazón. Y también hay muchos que tienen mucho entusiasmo,  pero no quieren adorar a Dios según su Palabra, sino según sus propias ideas.

La Sana Doctrina de Cristo nos declara que las dos cosas son importantes. Si confían en Jesucristo, van a escudriñar a su Palabra para saber cómo deben seguirle, y van a tener el deseo en su corazón de hacerlo, no de necesidad, sino del gozo del Espíritu Santo quien bautiza todos los que están en Él. Entonces, Jesucristo está diciendo a esta mujer, que Dios es verdad y es espíritu, y se puede jugar con los hombres y escapar, pero no se puede jugar con Dios. Los argumentos, y excusas, que estaba usando esta mujer (y que muchos de nosotros también usamos) no sirven para nada en la presencia del Dios de verdad y espíritu.

Pues, la mujer no terminó y dijo: (V-25) “Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas.” Muchos están esperando hasta que Dios hable directamente con ellos, y piensan que pueden ignorar a Dios hasta que sea así.

Pero Jesús le contesto directamente: (V-25) “Yo soy, el que habla contigo.” Jesús declara que él había venido al mundo, y estaba hablando con ella. Y así debemos confrontar la gente con la venida de Cristo. Ya vino el Mesías al mundo, y ya declaro que es necesario confiar en Él para tener el perdón del pecado y la vida eterna.
Hoy día, en este lugar, Jesucristo nos está predicando y no podemos ignorarle, o darle excusas como la mujer.
Y así es cada vez que la Sana Doctrina de Cristo como palabra de Dios es predicada: Jesucristo está predicando, y declarado al mundo. Y los que están rechazándole con sus excusas y argumentos, no están rechazando a la iglesia o los predicadores. Están rechazando a Jesucristo.

Pues, esta mujer sí escuchó. (V-28,29) Dejó su cántaro, y dijo a la gente de la ciudad, “¿No será este el Cristo?” Si, está en forma de pregunta, pero ella entendió. Dejó las cosas pendientes, como tomar el agua, y se fue a anunciar a su gente las buenas noticias de Cristo Jesús. Hermanos, ¿qué haremos? ¿Dar excusas, y discutimos, o confiamos en Jesucristo, quien nos ofreció la vida eterna? La mujer, al fin de todo, entendió, y confió. Que Dios nos dé la gracia para hacer lo mismo.  Amen.

LA INSTITUCIÓN DE LA CENA DEL SEÑOR
(1Corintios 10:15-21) “15 Como a sensatos os hablo;  juzgad vosotros lo que digo.
16 La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo?  El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? 17 Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan. 18 Mirad a Israel según la carne; los que comen de los sacrificios, ¿no son partícipes del altar? 19 ¿Qué digo, pues? ¿Que el ídolo es algo, o que sea algo lo que se sacrifica a los ídolos? 20 Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios. 21 No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios”.

(1Corintios 11:23-33) “23 Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; 24 y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. 25 Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado,  diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.26 Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa,  la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga. 27 De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. 28 Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. 29 Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí. 30 Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. 31 Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; 32 más siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo. 33 Así que, hermanos míos, cuando os reunís a comer, esperaos unos a otros”.

Predicador: Pastor Víctor Ramón Preciado Balderrama
Hola hermanos les saludo con mucho amor en el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo, y con un solo propósito de que sean edificados sus vidas y sus ministerios, me gozo el saludarles y el que Dios me dé la oportunidad de servirles si me lo permiten, y con todo respeto a su doctrina o denominación, mi único interés es que corra la Sana Doctrina de Cristo.
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