lunes, 23 de noviembre de 2015

LA SANA DOCTRINA DE CRISTO NOS ENSEÑA CÓMO PODEMOS TENER UNA COMUNIÓN ÍNTIMA CON JEHOVÁ DIOS, JESUCRISTO Y EL ESPÍRITU SANTO

LA SANA DOCTRINA DE CRISTO NOS ENSEÑA CÓMO PODEMOS TENER UNA COMUNIÓN ÍNTIMA CON JEHOVÁ DIOS, JESUCRISTO Y EL ESPÍRITU SANTO

Es muy importante y necesario, que el pueblo de Jehová Dios en todo lugar sepa entender lo que Jehová Dios espera de nosotros y que podemos alcanzar en el Señor Jesucristo dirigidos siempre por El Espíritu Santo. (Romanos 15:4-6) “4 Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza. 5 Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús, 6 para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo”. ¿Quiénes alcanzan la comunión íntima con Jehová Dios y con nuestro Señor Jesucristo? En el (Salmos 25:14) “La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto”.

Es una bendición leer siempre la escritura, pero muchas veces leemos la Sana Doctrina de Cristo que es la Palabra de Jehová Dios y no siempre tenemos la luz del Espíritu Santo que Él quiere darnos. Pero a su tiempo Él envía su luz del Espíritu Santo, y nos da a entender su voluntad. (2Corintios 3:14-18) “14 Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado. 15 Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. 16 Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará. 17 Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. 18 Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”.

Una buena oración dirigida a Jehová Dios por medio de Nuestro Señor Jesucristo y pidiéndole al Espíritu Santo que ponga Palabras en nuestra boca, porque Él sí sabe pedir como conviene por ejemplo: (ayúdame a entender más tu Sana Doctrina de Cristo PARA PODER OBEDECERLA, porque hemos leído tantas veces esta Palabra y muchos no hemos entendido sobre la comunión íntima). Más que nunca, Jehová Dios está interesado en tener comunión íntima con su pueblo. Hay verdades que el fiel creyente llega a saber que son secretos o misterios para el incrédulo y aun para el creyente que no está en comunión con Dios. Son cosas que el hombre natural no percibe. A la verdad, no son cosas que él busca porque, para él, son locura. (1 Corintios 2:14) dice; “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente”. Por su rebelión, él ha entristecido al Espíritu Santo y, por eso, no tiene discernimiento espiritual.

Jehová Dios tiene comunión con toda la creación. Tiene comunión con la naturaleza, con los animales, con las aves, con todo lo que existe en el universo, pero creó al hombre y la mujer a su imagen y semejanza y con la capacidad de tener una comunión diferente a todas las demás cosas creadas. (Génesis 1:26) “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra”.
Esta es la meta más alta de la creación, y aunque el pecado obstruyó esa idea, no es el fracaso de Dios, porque Dios no fracasa. Es el ser humano quién hasta ahora no ha podido entender, ni valorar lo que Jehová Dios nos ha dado. No hemos entendido todavía el privilegio de haber sido creados para tener comunión con Él. La desobediencia, y el afán por las cosas del mundo y muchas otras cosas nos empujan a romper este pacto de comunicación intima, y quebrantamos la posibilidad de tener alguna comunión íntima con su creador. Sin embargo, Jehová Dios en su misericordia trabajó para recuperar al hombre de este estado caído y para que vuelva a tener comunión íntima con Él por medio del sacrificio de su Hijo Jesucristo. DIOS LO HIZO. ¡Amén! Y yo estoy contento porque lo hizo y lo sigue haciendo.
Por esto, hay algo muy profundo que Él Espíritu Santo está haciendo en este tiempo para despertar a la Iglesia del Señor Jesucristo de todas las razas, lenguas y naciones, porque no es voluntad de Dios que solamente algunas personas "especiales" entiendan este principio. (Hch.10:34) “Entonces Pedro, abriendo su boca, dijo: A la verdad entiendo que Dios no hace acepción de personas”; (Rom.2:11) “Porque no hay acepción de personas para con Dios”. (Gál.2:6) “Pero de aquellos que parecían ser algo (lo que hayan sido, no me importa: Dios no hace acepción de personas); a mí, pues, los que parecían ser algo nada me comunicaron”. ¡Dios quiere despertar e incluir a todas las Iglesias no importando que estén separados por alguna creencia equivocada o denominación o religión que han venido a separar al pueblo del Señor Jesucristo! (Juan 17:3,17,22,23) “3 Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. 17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. 22 Y la gloria que me diste, yo les he dado; para que sean uno, como nosotros somos uno. 23 Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado”.

Tengo una gran convicción que Dios anhela que su iglesia sea restaurada en la unidad, y que entendamos que Jehová Dios desea tener comunión íntima con todos nosotros y no solamente con algún hombre o mujer "escogido". ¡Todo su pueblo es escogido! ¡La Iglesia es su escogida! Que en este tiempo final de todos los tiempos por medio de la Sana Doctrina de Cristo, estamos alcanzando por medio de la revelación de su Palabra Escrita: (Romanos 8:33;11:7) “33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. 7 ¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos”. Muchísimos cristianos que caminan solamente en tradiciones cristianas inventadas por los mismos hombres, que son doctrinas de error que sustentan con una pequeña parte de la Palabra de Dios, que es un versículo o medio versículo para apoyar sus versiones y sus maneras de ver y entender la Palabra: (Romanos 11:8-10) “8 como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor (Disminución de la actividad de las funciones intelectuales, acompañada de un aspecto de asombro y de indiferencia), ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy. 9 Y David dice: Sea vuelto su convite en trampa y en red, en tropezadero y en retribución; 10 Sean oscurecidos sus ojos para que no vean, y agóbiales la espalda para siempre”.

Es cierto que en el tiempo antiguo Dios se limitó a hacer pactos y a tener comunión íntima con ciertas personas, pero ahora tenemos el nuevo pacto que Jesús al ser crucificado (Él es la cabeza y el fundador de la Iglesia) este sacrificio lo hizo por nosotros. ¡Todos estamos incluidos en ese bendito pacto! Y es necesario que entendamos el valor de la comunión íntima con el Padre.
(Hebreos 10:8-10) “8 Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley), 9 y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último. 10 En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre”. La comunión íntima con Dios se puede alcanzar, se puede vivir, se puede practicar, y se puede perseverar en esa gloriosa comunión. Jehová Dios por medio del sacrificio de su Hijo Jesucristo ha provisto todos los recursos y toda la gracia para que podamos vivir en comunión íntima con El Padre. La única condición es que debemos temerle a él, y yo digo ¡Gloria a Dios!, porque tiene que ser así.

Los que estamos aprendiendo de la Sana Doctrina de Cristo que lo que vamos aprendiendo lo vamos aplicando a nuestra vida para que por medio de la obediencia se lleve a cabo la comunión íntima con Jehová Dios, Jesucristo y el Espíritu Santo y esto es con aquellos que deseamos en verdad tener comunión con Él, y que sabemos que para alcanzar esta comunión vamos a hacer como la Escritura de su Palabra Santa nos pide, y vamos a vivir como nos enseñó y nos enseña permanentemente en la Sana Doctrina de Cristo. (2 Timoteo 4:3,4) “3 Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la Sana Doctrina,  sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, 4 y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas”. (Tito 2:1) “Pero tú habla lo que está de acuerdo con la Sana Doctrina”. Y entonces cual es la Sana Doctrina, es esta que dice en: (2 Juan 1:9) “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la Doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la Doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo”.

LA COMUNIÓN ÍNTIMA ES CON LOS QUE LE TEMEN
Ser temeroso de Dios no es tener miedo, sino reverencia. (2Corintios 7:1) “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios”. Es tener respeto y reconocimiento hacia Dios, y estos hombres alcanzaron maravillosos pactos y a través de ellos Jehová Dios se manifestó en una forma tremenda porque reconocieron, reverenciaron, respetaron y se sometieron incondicionalmente a Jehová Dios pero nadie fue justificado con la Ley que Dios le dio a Moisés, y todavía existen muchísimos que viven haciendo muchos rituales que estuvieron de acuerdo con la Ley y se sienten sinceramente justificados por ello pero la Sana Doctrina de Cristo Enseña lo siguiente: (Romanos 3:13-20) “13 Sepulcro abierto es su garganta; Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; 14 Su boca está llena de maldición y de amargura. 15 Sus pies se apresuran para derramar sangre; 16 Quebranto y desventura hay en sus caminos; 17 Y no conocieron camino de paz. 18 No hay temor de Dios delante de sus ojos. 19 Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; 20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de Él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado”.

Pensemos por un momento como es Jehová Dios, Jesucristo y El Espíritu Santo. Son perfectos en todos sus aspectos. (Efesios 1:17-23) “17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de Gloria, os dé Espíritu de sabiduría y de revelación en el Conocimiento de Él, 18 alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, 19 y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, 20 la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, 21 sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; 22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo”. Es Todopoderoso, es Fiel, es Dios Santo, y no puede tener comunión íntima con los pecadores que no se arrepienten, por esto es que Jesús en la cruz del calvario, por el derramamiento de su Sangre, nos presentó como sin mancha y sin pecado para que podamos iniciar la comunión íntima con el Padre. (Malaquías 3:6,7) “6 Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos. 7 Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mas dijisteis: ¿En qué hemos de volvernos?”. Hay todavía en nosotros muchas cosas que a Dios no le agradan de las que quiere que nos arrepintamos y demos frutos dignos de arrepentimiento. (Mat 3:7,8) “7 Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? 8 Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento”. Resulta que muchos se engañan así mismos pensando como los fariseos y saduceos.

SANTO QUIERE DECIR APARTADO. ¿De qué? Del pecado, del mundo, de cosas que muchas veces prevalecen en nosotros. Pero cuando hemos entendido que en Jesucristo hay victoria sobre el pecado, sobre el mundo y sobre la carne. Creo que esta es una de las primeras condiciones que Dios espera, no solamente de algunos, sino de toda la iglesia, porque el Señor no puede tener comunión íntima CON EL PECADO. Y este es el proceso en cinco áreas que es necesario saber y entender: Primero, Dios es Amor (Juan 3:16) “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. En segundo lugar hay una Barrera que es el pecado (Juan 8:34) “Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado”. Pero en tercer lugar hay un Camino que quita la Barrera del pecado (Juan 1:29) “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. Y en cuarto lugar tenemos que tomar una Decisión de recibir a Jesucristo como nuestro Señor (Juan 1:12) “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”. Y en quinto lugar esto nos da una Esperanza (Juan 6:37) “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera”. ¡Gracias a Dios que podemos ser santos! Una cosa es que nosotros nos hagamos los santos, pero otra es que Dios nos haga santos. Él nos santifica, y nos ha dado abundantes elementos y material como para que seamos verdaderamente santos.

El Amor es también otra de las condiciones para la comunión íntima con Dios. Todo ser humano tiene capacidad para amar, pero el que no conoce a Dios tiene un amor mundano defectuoso y egoísta, totalmente desvirtuado, pero cuando nosotros fuimos redimidos y hechos hijos de Dios, comenzamos a disfrutar del Amor de Dios, y nos transformamos en hombres y mujeres de Dios con una capacidad especial para Amar. (1Juan 3:1) “Mirad cuál Amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él”. Entonces, para tener comunión íntima con Dios debemos ser santos, y debemos amar al Señor, amando todo lo que Dios ama y despreciando todo lo que Dios desprecia. Por sobre todas las cosas al pecado.
Es imposible que Dios tenga comunión íntima con los incrédulos, o con los que dudan, o con los que tienen incertidumbre. Dios tiene comunión íntima con los que le creen. ¡Cómo nos cuesta creer! ¿Verdad?, pero ¿Sabe una cosa? Digamos como aquel papá del muchacho enfermo que vino a Jesús y le dijo: (Mar 9:24) “E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad”. Cuantas veces animamos a otros a creer por muchas cosas y en nuestro interior no estamos creyendo ni por nosotros mismos.
Jesucristo siempre quiere que sus discípulos crezcan en fe. Entonces, tenemos que creer, tenemos que amar y tenemos que ser santos. ¡Gloria a Dios! Hoy en día hay tantos problemas, tantas caídas. Que fulano y que mengano. Los de nombre y los de renombre. El pequeño, el mediano y el grande. Hermanos, estas cosas pueden suceder, pero si ustedes y yo vamos al fundamento, podemos ser santos.

¡Se puede ser santo! No en nuestra suficiencia o propia fuerza, pero sí en la gracia que Dios tiene para con nosotros. Gracias a Dios por la santidad. Gracias por algo tan hermoso como el amor. Gracias Señor por la fe. ¡Imagínese un Dios de fe con un incrédulo!. ¿Qué pueden hacer?, ¿Podrán tener alguna comunión?, ¿Podrán llegar a hacer algo juntos? NO, NADA. Clamemos a Jehová Dios para alcanzar esto, porque cuando uno practica la comunión íntima con Dios estas cosas comienzan a manifestarse, y yo quiero que se manifiesten en mi vida. Quiero alcanzar lo que es de Dios para mí. ¿Y ustedes desean esto? ¡Tiene que ser un deseo en nosotros!, y no tiene que ser tenue ni débil, debe ser un deseo fuerte, ardiente, ferviente, perseverante. Debemos hacer una decisión de no aflojar hasta lograrlo. ¡Hasta que se ponga al rojo vivo nuestro corazón y todo nuestro ser! (Apocalipsis 3:15,16) “15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! 16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”.

Otro requisito para la comunión íntima con Dios es la diligencia (Cuidado, prontitud, agilidad y eficiencia con que se lleva a cabo la obra de Dios). (2Corintios 8:8) “No hablo como quien manda, sino para poner a prueba, por medio de la diligencia de otros, también la sinceridad del amor vuestro”. Dios jamás tendrá comunión íntima con los negligentes, ni con los ociosos. (Romanos 12:11-13) “11 En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor; 12 gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración; 13 compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad”. Hoy vivimos en una sociedad que lo único que busca es el facilismo, todos quieren las cosas fáciles, y yo no digo que nos vamos a complicar la vida, pero a veces el facilismo no es simplemente la agilidad o la desenvoltura de las cosas, sino que a veces es un espíritu que entra y se establece en la iglesia. Hay una tendencia en muchos a la irresponsabilidad y el facilismo, pero eso no es para los que queremos tener comunión íntima con Jehová Dios.

Dios no tiene comunión con la gente ociosa, porque Él es trabajador, ¿Sabía eso? Dios trabajó, Jesús trabajó y el Espíritu Santo trabaja. (Juan 5:17) “Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo”. Jesús fue muy diligente. ¡La iglesia de Jesucristo debe ser diligente! Y si nosotros anhelamos alcanzar la comunión íntima con el Señor Jesucristo debemos ser diligentes.

(Josué 1:8) “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”. Hoy en día hay mucha gente que en el mundo se acostumbró a hacer las cosas pensando haber que sale y de cualquier manera, lo importante es echarle muchas ganas, y vienen al Señor y quieren hacer lo mismo. ¡NO! Dios no acepta las cosas de cualquier manera. Que el Señor nos ayude a ser responsables y diligentes. (Josué 1:9) “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”.

Otro aspecto importantísimo es que Dios no tiene comunión con los cobardes. El Señor siempre se valió y levantó hombres y mujeres valientes. (2Timoteo 1:7) “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”. ¡Señor ayúdanos! Cuantas veces por diferentes circunstancias tenemos temor, y estamos haciendo las cosas a medias por falta de valentía. Dios quiere una iglesia valiente frente a cualquier circunstancia.

Dios quiere nuestras vidas obedientes, la desobediencia ha sido y es un gran azote en el mundo, pero también lo es en la iglesia, (1Pedro 1:22) “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro”. ¡Que el Señor nos ayude a ser obedientes!, y ser obediente no es fácil; Y en Hebreos dice: (Hebreos 5:7-9) “7 Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. 8 Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; 9 y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen”.
A veces nosotros tenemos que aprender la obediencia a precio muy caro, con sufrimiento, con dolor, pero que Dios nos ayude a ser obedientes, porque entonces podremos alcanzar la comunión íntima con Dios.

Otro aspecto muy fuerte que el Señor nos ha enseñado, es que Él no puede tener comunión con los altivos y los soberbios porque Jesucristo no es altivo ni soberbio, ni autosuficiente. Por supuesto que es suficiente como Dios, pero a veces nosotros no hemos dependido de Jesucristo y nos hemos creído autosuficientes y esto es desagradable ante los ojos de Dios. Dios quiere gente mansa y humilde. (Mat 11:28-30) “28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. 29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; 30 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”.

Amados hermanos, si anhelamos que el Señor haga muchas cosas por medio de nuestro ministerio debemos ser humildes. A veces queremos hacer muchas cosas y no hacemos casi nada. Por eso Jesús dijo: “...aprended de mí, que soy manso y humilde...”, pero cuidado con ser humildes de la boca para afuera, eso tiene que estar hecho en el corazón. (Mat 15:7-9) “7 Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: 8 Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. 9 Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres”. Si queremos ver cambios en nosotros. Clamemos al Señor para que nos lleve a este lugar de santidad, de amor, de fe, de diligencia, de humildad, de valentía, ¡Esa clase de gente es la que Dios quiere para tener comunión íntima! Y a ellos hará conocer su pacto, amén.
Cuando uno lee los primeros capítulos del Libro de Los Hechos encuentra que en la época del nacimiento de la Iglesia, y cuando los primeros mensajes comenzaron a fluir, la obra era tan real y genuina en la Iglesia que los nuevos convertidos eran llenos del Espíritu Santo y eran personas que tenían las mismas características: (Hechos 2:42) “Y perseveraban en la Doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones”. Yo soy feliz, ¿saben por qué? porque he entendido que Dios nos ha llamado a tener comunión íntima con Él. ¡Dios ha llamado a toda la Iglesia a tener comunión íntima con Él! Y si todos tenemos el objetivo claro de alcanzar la comunión íntima con Dios, entonces experimentaremos: (1Juan 1:7) “pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado”. Porque todos vamos a ver lo mismo, a pensar lo mismo, a creer lo mismo, a tener un mismo entendimiento. ¡Se acabarían los problemas!

Observe que el apóstol Pablo les recordó a los Corintios: (1Corintios 1:2,3) “2 a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro: 3 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo”. Y luego agregó: (1Corintios 1:10) “10 Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer”. Las divisiones se causan cuando uno cree una cosa y el otro otra. Hay divisiones porque no hay acuerdo. Pero cuando todos tenemos el mismo blanco, la misma meta y el mismo objetivo, entonces pensamos lo mismo, sentimos lo mismo y hablamos lo mismo, estemos donde estemos.

¡Qué importante es entender estas cosas ¿verdad?! Porque si entendemos el centro de la voluntad del Padre, no solo alcanzaremos la comunión íntima con Él sino también con el Hijo: (1Corintios 1:9) “Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor”. Y con el Espíritu Santo: (2Corintios 13:14) “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén”. ¡Gloria a Dios! El Padre ha llamado a su Iglesia a la comunión íntima con Él, a la comunión íntima con Jesucristo, a la comunión íntima con el Espíritu Santo y a la comunión unos con otros.

PREDICADOR DE LA SANA DOCTRINA DE CRISTO: Pastor Víctor Ramón Preciado Balderrama; Hola hermanos les saludo con mucho amor en el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo, y con un solo propósito de que sean edificados sus vidas y sus ministerios, me gozo el saludarles y el que Dios me dé la oportunidad de servirles si me lo permiten, y con todo respeto a su doctrina o denominación, mi único interés es que corra la Sana Doctrina de Cristo.
Mi interés es que me des la oportunidad de servirles pues me queda muy claro que mi llamado no es de ser titular sino el de servir y que la Sana Doctrina de Cristo corra como un río poderoso arroyando toda basura de ignorancia. Por favor si les interesan estos materiales escríbanme pidiéndomelos a cualquiera de los siguientes correos, y con mucho gusto y en el amor a Cristo se los enviaré inmediatamente sin cuestionar nada y que el Espíritu Santo los dirija y los lleve por buen camino, solo les pido en este mismo amor NO LO VENDAN: lo recibes de gracia dalo de gracia.
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