lunes, 23 de noviembre de 2015

LA SANA DOCTRINA DE CRISTO, NOS ENSEÑA CÓMO VIVIR EL AMOR DE DIOS

LA SANA DOCTRINA DE CRISTO, NOS ENSEÑA CÓMO VIVIR EL AMOR DE DIOS

En las últimas semanas el Espíritu Santo ha estado llevándome a orar por una mayor comprensión del Amor de Dios hacia nuestra con congregación y como miembros de esta Iglesia, porque estamos por empezar un nuevo libro para nuestro discipulado de los Miércoles. Y después de leer en la Sana Doctrina de Cristo que por medio de Juan Bautista (1 Juan 4:16) “Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él”, comprendí cuán poco sabemos acerca de vivir y caminar en el Amor de Dios.

Creo que la mayoría de los cristianos saben del Amor de Dios hacia ellos sólo teológicamente. Han aprendido en las Escrituras sobre el Amor y lo han oído predicar y todavía su comprensión está limitada a solo letras como lo dice la Sana Doctrina de Cristo en: (2 Corintios 3:4-6) “4 Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios; 5 no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, 6 el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu;  porque la letra mata, más el espíritu vivifica”. La letra mata: la letra de la ley es la ministración de muerte; y si nos apoyamos en la pura letra del evangelio, no seremos mejores por hacerlo así: pero el Espíritu Santo da vida espiritual y tiene un fruto que es el cambio constante de vida.

Decimos que creemos que Dios nos Ama, al mundo y a los perdidos. ¡Pero es una fe con un ideal indeterminado, vago, impreciso, indefinido, teórico e inexacto! No muchos cristianos pueden decir con autoridad, sí, sé que Jehová Dios me Ama, porque tengo una comprensión de lo que es su Amor. Yo lo he percibido, vivo en Él porque obedezco su Palabra. Es el fundamento de mi diario caminar. (1 Juan 4:7-9)7 Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. 8 El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. 9 En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él”.

La vida diaria de la mayoría de cristianos, sin embargo, no es una de andar y creer en el amor de Dios porque no obedecen su Palabra Escrita. En vez de eso, viven bajo una nube de culpa, temor, y condenación. Nunca han sido realmente libres nunca han descansado en el Amor de Dios por ellos. (2 Corintios 3:17) “Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad”.
Pueden estar sentados en la iglesia, levantar sus manos y regocijarse, pero llevan con ellos un equipaje secreto en todo tiempo. Nunca ha habido un momento cuando fueron totalmente libres, porque buscan justificación y agradarse a sí mismos que agradar al Señor Jesucristo. Se dicen a sí mismos: Algo me está faltando, no estoy creciendo. ¡Algo está mal!

La Sana Doctrina de Cristo dice por medio del apóstol Pablo: (Efesios 5:2) “Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros,  ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante”. El apóstol instó a los Efesios, Jesús de verdad los ama ¡así que caminen como uno que es amado grandemente por Dios!.


He oído las confesiones de muchos cristianos más “viejos” personas que han caminado con el Señor por treinta o cuarenta años quienes confiesan que nunca conocieron el gozo de ser amados por Jehová Dios. Parecían felices y contentos exteriormente pero, dentro, arrastraban siempre cargas pesadas de dudas y temor. Creo que estos hermanos y hermanas simplemente no entienden, en lo profundo, el Amor que Jehová Dios tiene por ellos. ¡Nunca experimentaron la paz que, conociendo el amor de Jehová Dios, trae al corazón!

¡Nunca perseguirá una revelación en la Sana Doctrina de Cristo del Amor de Jehová Dios hasta que este harto y cansado de vivir con temor, culpa, condenación y confusión! Y para que esto suceda, tiene que despertarse un día y decirse a sí mismo, ¡Esto no es vida! No puedo seguir sirviendo a Jehová Dios con este sentimiento de ira en mí, siempre sintiéndome condenado e indigno. Tanto como amo a Jesucristo y creo que mis pecados son perdonados, ¿Por qué estoy tan abatido? El hecho es que, Dios no te salvó para dejarte vivir en culpa y condenación. Jesús dijo: (Juan 5:24) “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi Palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida”. (Oír no es igual a escuchar)
Un significado de la palabra “condenación” aquí es “ira”. Jesús está diciendo que si obedeces, no vendrás bajo su juicio que en el Día del Juicio serás libre de su ira. Pero condenación también significa el sentimiento de nunca llenar las normas.

(Romanos 8:1) “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”. Toda culpa y condenación son claramente del diablo. Y la Sana Doctrina de Cristo a través de apóstol Pablo advirtió en: (1 Timoteo 3:2-6) “2 Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; 3 no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; 4 que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad 5 (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); 6 no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo”.
La Sana Doctrina de Cristo está diciendo que cuando caes en condenación, has caído de la gracia, de la seguridad que Jehová Dios nos ha ofrecido a través de la Sangre de su propio Hijo. (Ap. 12:11) “Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos,  y menospreciaron sus vidas hasta la muerte”.

Amados hermanos, el Espíritu Santo convence pero nunca condena. Su ministerio es convencer de pecado. Pero el hace esto sólo para sanar para traer a hombres y mujeres a un lugar de paz y descanso en Jesucristo. Y el Espíritu Santo hace esto de manera redentora, no con ira.

(Romanos 8:34) “¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros”. Jehová Dios está diciendo, ¿Quién te condena? ¿Por qué estás andando en condenación, cuando tu Salvador está ahora mismo ante mí, suplicando tu causa?



La única condenación que permanece está sobre aquéllos que rechazan la luz del evangelio que es la Sana Doctrina de Cristo: (Juan 3:19) “Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas”.
Si a Ustedes les gusta que la Sana Doctrina de Cristo en la Palabra de Dios venga y exponga todo lo que hay en su corazón, entonces no serán condenados. ¡La condenación permanece sólo para aquéllos que esconden el pecado y aman la oscuridad! Tú amas la Verdad y la luz, ¿verdad? ¿Por qué permitir la condenación?

¡Éste es el día para que despiertes al Amor de Jehová Dios para ti! Pido a Dios que mientras oyes esta enseñanza y declaro que oyes y no solo escuchas, para que el Espíritu Santo golpee profundamente tu corazón, y seas capaz de decir, (Tienes razón, Hermano Víctor ése soy yo, ¡no quiero vivir de esta manera!).

Si tú tienes esta característica de ser un cristiano(a) que viven en la culpa, el temor y la condenación no están “arraigados y establecidos” en el amor de Dios: (Efesios 3:17-19) “17 Para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, 18 seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, 19 y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios”. “Arraigados y cimentados” quiere decir construir bajo un fundamento profundo y estable de sabiduría y entendimiento del amor de Jehová Dios hacia ti. ¡En otras palabras, el Conocimiento que nos da la Sana Doctrina de Cristo acerca del amor de Dios por ti es la verdad fundamental bajo la cual todas las otras verdades se deben construir!

Por ejemplo, sobre esto es que el temor de Dios se construye. (Pro 1:7) “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza. Amonestaciones de la Sabiduría”. Un temor santo de Dios no es un pavor de que Dios está listo para golpearte, si eres tomado en alguna pequeña falta. Más bien, es el temor de su santidad contra la rebelión ¡y de lo que Dios le hace a aquéllos que aman la oscuridad más que la luz!

Permítanme compartir esta revelación en tres partes con Ustedes que el Espíritu Santo ha estado enseñándome sobre el Amor de Dios para con nosotros. Pido a Dios que te apropies de su Verdad que abra tus ojos y te ayude a entrar en un completo y nuevo reino de Gozo y Paz en tu diario caminar con Dios, y les pido en este momento que le den la orden a sus almas que presten oído a la Voz de Jehová como lo dice la Palabra en (Salmos 146:1) “Alaba, oh alma mía, a Jehová”.

1. ¡EL AMOR DE DIOS POR NOSOTROS TIENE QUE VER CON SUS TESOROS EN GLORIA! Y no se puede separar las provisiones de Dios de su Amor. Su Amor por nosotros tiene que ver con las riquezas abundantes en gloria para nuestro uso. Jehová Dios nos ha dado provisiones para cada crisis en nuestra vida ¡para ayudarnos a vivir victoriosamente en todo tiempo!
La revelación de su Palabra sólo puede venir por medio del Espíritu Santo. ¡Y quiero que sepan hermanos que la revelación de su Amor es directamente de tu corazón de Jehová Dios! Quiero que le veamos tan claramente al grado que cambie nuestra manera de caminar en su Sana Doctrina en su Palabra y la manera que ministramos y le servimos.

Dios me habló en un pequeño versículo: (Juan 3:16) “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. ¡Su amor está acompañado de sus riquezas en gloria y sus abundantes provisiones para nosotros! Siempre y cuando estemos en obediencia a su Palabra y nosotros en Jesucristo. (Colosenses 1:19) “por cuanto agradó al Padre que en Él habitase toda plenitud”. (Colosenses 2:9-10) “9 Porque en Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, 10 y vosotros estáis completos en Él, que es la cabeza de todo principado y potestad”. En otras palabras, en Jesucristo tenemos todas las provisiones ¡todo lo que necesitas!

El problema es que, muy pocos cristianos se apropian de lo que Dios ha ofrecido libremente. No lo perseguimos o tomamos posesión de la Sana Doctrina de Cristo ¡y los tesoros de Cristo descansan en gloria sin ser reclamados!

2. EL AMOR DE DIOS INSISTE QUE LLEGUEMOS AL FINAL DE TODOS NUESTROS RECURSOS HUMANOS ¡Y PROCLAMEMOS Y NOS APROPIEMOS DE SUS TESOROS ABUNDANTES! De esto se trata la parábola del Hijo Pródigo. Es la historia de dos hijos uno que llega al final de sus propios recursos, y otro que no reclamaría los recursos de su padre. (Lucas 15:12) “y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes”. La herencia representa sus propios intereses: sus talentos, habilidades, todas las cosas con que acostumbramos a enfrentar la vida y todos nuestros problemas. Seguramente ya se sentía muy capaz, de enfrentar la vida porque se creía con inteligencia, buen ingenio, un buen trasfondo. ¡Puedo salir y hacerlo por mi propia cuenta!”

Esta actitud describe a muchos cristianos hoy. Pero, cuando las cosas se ponen duras, ¡cuán rápido llegamos al final de nuestros propios recursos! ¡Qué rápidamente gastamos todo lo que tenemos dentro de nosotros! Podemos buscar salida de algunos problemas y hallar fuerza interna para algunas pruebas, ¡pero viene el tiempo cuando el hambre golpea el alma! Llegas al final de ti mismo, y no sabes cuál camino tomar. Tus amigos no pueden ayudarte. Te quedas vacío, herido, sin nada dentro para bosquejar.
Estás gastado ¡toda tu lucha se ha ido! Todo lo que queda es temor, ansiedad, vacío, y desesperación. Finalmente se despertó, cuándo volvió en sí. ¡Cuándo recordó todas las abundantes provisiones en la casa de su padre!

(Lucas 15:17) “Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!”. ¡Decidió regresar y apropiarse de las abundantes provisiones de su padre! ¡El corazón del amor de Dios se encuentra en la invitación del Padre a venir y disfrutar un banquete de sus provisiones!

No hay una palabra en esta parábola que indique que el Pródigo regresó debido al amor por su padre. En verdad, estaba arrepentido cayó sobre sus rodillas, llorando, (Luc 15:21)  Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo”. Pero el nunca dijo, ¡Padre, regresé porque te amo!” Más bien, lo que se revela aquí es que el amor de Dios hacia nosotros es sin ataduras; no depende de nuestro amor por Él.


La verdad es que, Dios nos amó incluso cuando estábamos lejos de Él en nuestros corazones, aún pecadores. ¡Eso es amor incondicional! Cuando el Pródigo regresó, su padre no revisó una lista de los pecados de su hijo. En cambio, cayó sobre el cuello de su hijo y lo besó. Dijo a los sirvientes, “¡Maten el ternero engordado! Pónganle la túnica nueva, un anillo en su dedo y zapatos nuevos en sus pies. ¡Tengamos una celebración vamos a regocijarnos y alegrarnos!

¿Dónde está la revelación del amor del Padre en este cuadro? ¿Está en su perdón instantáneo? ¿En su beso afectuoso? ¿En el ternero engordado? ¿En la túnica, el anillo y los zapatos nuevos?
De hecho, éstas son todas expresiones de su amor ¡pero ninguna de éstas son el corazón del asunto! (1 Juan 4:10) “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados”. (1 Juan 4:19) “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero”.

Aún hoy tenemos una mejor promesa: (Efesios 3:19-20) “19 y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. 20 Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros”. Aquí está el amor de Dios para nosotros.

Les pregunto ¿cuántos años has estado en las afuera? Tienes un Padre que ha estado poniéndote un gran tesoro de provisiones. ¡Y todavía no las has proclamado!

3. ¡EL AMOR DE DIOS INSISTE EN QUE DEJEMOS DE ENFOCARNOS EN NUESTROS FRACASOS Y PECADOS, Y EN CAMBIO NOS ENFOQUEMOS EN LAS RIQUEZAS QUE NOS OFRECIÓ EN CRISTO!
El hijo prodigo, desenfrenado no fue castigado, reprendido o se le recordó su pecado ¡porque Dios no permitiría que el pecado fuera el enfoque de la restauración! Había verdadero arrepentimiento y dolor piadoso. ¡Era tiempo de seguir a la casa del banquete de amor a la fiesta! (Lucas 15:7,10) “7 Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente,  que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento. 10 Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente”.

¿Estás cansado de vivir como un pobre cuando has sido provisto de todo lo que necesitas? Quizás tu enfoque es equivocado. Tiendes a hacer hincapié en tus debilidades, tentaciones y fracasos del pasado. Y cuando miras dentro de tu propio corazón, lo que ves te desanima. Permites que la culpa se filtre de nuevo.

Hermanos, ¡debemos estar mirando a Jesucristo, el Autor, y Consumador de tu fe! Cuando satanás viene y apunta alguna debilidad en tu corazón, tienes todo derecho a responder: ¡Mi Dios lo sabe todo y todavía me ama! Él me ha dado todo lo que necesito para conseguir la victoria y mantenerla.
(1 Juan 3:20) “pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas”. Dios sabe todo acerca de ti y todavía te ama lo suficiente como para decírtelo.

Dios está insistiéndote: (Hebreos 4:16) “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”.

Aquí está cómo entras a su trono de su gracia y consigues lo que necesitas:
1. Ven confiadamente a su trono y pide grandemente por toda la gracia y misericordia que necesitas para sobrepasar cada tentación y prueba. El diablo tiene un millón de maneras para hacerte sentir culpable, temeroso, condenado y confundido.
Te dirá, “¡Te sientes así porque tienes basura en tu corazón!” Pero yo dejé de mirar en mi corazón hace mucho tiempo, porque siempre es negro.
No importa cómo te sientas. Simplemente mira la Sana Doctrina de Cristo en la Palabra de Dios por lo que Jesús ha hecho.

2. Recuérdale a Dios que fue idea suya que tú entraras. No fuiste al Señor diciendo, “¡Padre, quiero todo lo que tienes!” Fue Dios quién te invitó a entrar, diciendo, “Todo lo que tengo es tuyo. ¡Ven y tómalo!”

3. ¡Toma la Palabra de Dios literalmente! La Biblia dice que todo lo que él tiene para nosotros se obtiene por fe, sólo necesitas decir en fe, “Señor Jesús, ¡inúndame con tu paz porque has dicho que es mía! Te pido descanso para mi alma.”
Esto no viene en un sentimiento, sino más bien en la Palabra Escrita.

4. ¡Toma la Palabra de Dios, y martilla todo tu temor, culpa y condenación en pedazos! ¡Recházalo en el nombre de Jesucristo! Puedes decir, diablo mentiroso. Mi Padre ya lo sabe todo, y Dios me ha perdonado y limpiado con la Sangre de Su Hijo Jesucristo. No hay culpa o condenación hacia Nosotros. ¡Somos libres!” (Apo. 12:11) “Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte”.

Queridos hermanos, creo que si le pides al Espíritu Santo ahora mismo que te ayude a apoderarte de esta Verdad para arraigarte y establecerte en ella los próximos días serán los más grandes que hayas tenido alguna vez. Puedes decir, Señor Jesucristo, sé que voy a cometer errores. Pero nada me va a mover porque tienes todo lo que necesito para tener la victoria y para vivir en la Sana Doctrina de Cristo.

Entra en su presencia y Proclama todo lo que es tuyo de parte de nuestro Padre Celestial Jehová Dios de los Ejércitos. ¡Aleluya!
Predica por: Pastor Víctor Ramón Preciado Balderrama
Hola hermanos les saludo con mucho amor en el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo, y con un solo propósito de que sean edificados sus vidas y sus ministerios, me gozo el saludarles y el que Dios me dé la oportunidad de servirles si me lo permiten, y con todo respeto a su doctrina o denominación, mi único interés es que corra la Sana Doctrina de Cristo.
Mi interés es que me des la oportunidad de servirles pues me queda muy claro que mi llamado no es de ser titular sino el de servir y que la Sana Doctrina de Cristo corra como un río poderoso arroyando toda basura de ignorancia.
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