jueves, 26 de noviembre de 2015

LA SANA DOCTRINA DE CRISTO ES LA VOZ DE JEHOVÁ DIOS

LA SANA DOCTRINA DE CRISTO ES LA VOZ DE JEHOVÁ DIOS
El diablo hace todo lo que está en su poder para hacer que se oiga su voz en este mundo. En un momento dado incluso tuvo la audacia de interrumpir a Jesús mientras el Señor estaba hablando en la sinagoga: (Marcos 1:21-26) “21 Y entraron en Capernaum; y los días de reposo, entrando en la sinagoga, enseñaba. 22 Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. 23 Pero había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo,  que dio voces, 24 diciendo: ¡Ah! ¿Qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios. 25 Pero Jesús le reprendió, diciendo: ¡Cállate, y sal de él! 26 Y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz, salió de él”.
Usando la voz del hombre, satanás clamó ruidosamente, teniendo un propósito en mente, ¡sembrar temor en toda la congregación! Quería que toda persona al alcance de su voz se atemorizara para que creyeran que tenía poder y autoridad, aún mientras estaba siendo expulsado.

La Sana Doctrina de Cristo por medio del apóstol Pedro advierte a los creyentes de los últimos días que satanás vendrá a ellos con voz fuerte, intentando traer temor:
(1 Pedro 5:8,9) “9 Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; 9 al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo”.

Si satanás está haciendo que su voz sea conocida en estos últimos días, mostrando su poder a las masas de almas perdidas, ¿cuánto más importante es para el pueblo de Dios conocer la voz de su Padre? ¿Piensas que el Señor se sentaría mientras satanás le ruge al mundo y todavía permanecer callado? ¡Nunca! Isaías dijo: (Isaías 30:30) “Y Jehová hará oír su potente voz, y hará ver el descenso de su brazo, con furor de rostro y llama de fuego consumidor, con torbellino, tempestad y piedra de granizo”.

Desde Adán y Eva, Dios ha estado hablando al hombre. La Escritura dice que desde el mismo principio: (Génesis 3:8) “Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto,  al aire del día;  y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto”. Adán dijo: (Génesis 3:10) “Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí”.
Desde el Génesis hasta el Nuevo Testamento, Dios hizo que su voz fuera conocida por su pueblo - a Abraham, Moisés, Caleb, Josué, Samuel y David, a reyes y jueces justos. En los libros de los profetas vemos esta frase repetida vez tras vez: “Y Dios dijo...” La voz de Dios era conocida y entendida. ¡Él siempre hizo que su voz fuese oída!

Jesús confirmó esto en el Nuevo Testamento, usando el ejemplo del Buen Pastor: (Juan 10:3-5) “3 A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. 4 Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. 5 Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños”.



Jesús declaró a Pilato: (Juan 18:37) “Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey?  Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz”.
Pero vivimos en un día cuando muchas voces claman por nuestra atención. La Sana Doctrina nos da esta advertencia: (1 Corintios 14:10,11) “10 Tantas clases de idiomas hay, seguramente, en el mundo, y ninguno de ellos carece de significado. 11 Pero si yo ignoro el valor de las palabras, seré como extranjero para el que habla, y el que habla será como extranjero para mí”.

Quizás has tenido la experiencia de muchos otros cristianos: Cuando oras, buscando oír y conocer la voz de Dios, tu mente se inunda con todo tipo de voces. Puedes preguntarte: (¿Cómo puedo distinguir la voz de Dios de mi propia carne? ¿Cómo puedo estar seguro que Dios está hablando, y no la voz de un espíritu tentador?) Permítanme compartir con Ustedes unos cuantos puntos importantes que Dios me ha dado sobre este asunto de oír y conocer su voz:

SI ESTÁS VIVIENDO EN PECADO, ¡NUNCA OIRÁS LA VOZ DE DIOS!
Si estás consintiendo algún pecado oculto y secreto, puedes estar seguro que realmente no quieres oír la voz de Dios. Eso es porque ya sabes lo que Dios te dirá ¡y no quieres oírlo! Cuando Adán y Eva pecaron, trajo la vergüenza. Y con esa vergüenza vinieron la culpa, el temor y la condenación. Esta vergüenza es llamada “desnudez” en el Antiguo Testamento y estar desnudos significa estar de pie en la presencia de Dios vestidos sólo con la culpa. (Génesis 3:9,10) “9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? 10 Y él respondió: Oí tu voz en el huerto,  y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí”.

Adán se escondió de la voz de Dios, debido a la culpa y la vergüenza de su pecado. Y eso es exactamente donde la mayoría del pueblo de Dios está hoy ¡escondido, asustado para escuchar que Dios hable! Puedes tener amigos cristianos tibios que no les gusta ir a la iglesia contigo. Cuando los conociste estaban viviendo descuidadamente. De hecho, estaban cargados con culpa y vergüenza pero ¡no estaban listos para abandonar su pecado secreto!
Cuando los trajiste a la iglesia contigo, la Palabra de Dios les atravesó su conciencia. Supieron que estaban oyendo la voz de Dios, llamándoles: “¿Dónde estás tú - qué estás haciendo?” ¡El miedo golpeó su corazón! La santa presencia de Jesús hizo que su pecado pareciera vil ¡y ellos no podían esperar salir de la iglesia y huir!

Amados hermanos, si quieren escuchar la voz de Dios tienen que estar preparados para una limpieza total. ¡Deben desear tener cada pecado expuesto y arrojado a lo lejos! El profeta Isaías tuvo una visión imponente del Señor sentado en un trono, alto y sublime. Serafines se cubrían con sus alas debido a la Santa presencia de Dios. Clamaban: (Isaías 6:2,3) “2 Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. 3 Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, Santo, Santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria”.
La voz de Dios es tan Poderosa que agitó el templo. (Isaías 6:5) “Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos”.


Isaías estaba impactado con un sentido de pecado y suciedad ¡porque la voz de Dios es una voz que te desnuda totalmente! (Isaías 6:6,7) “6 Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; 7 y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado”.

Observemos atentamente, que la dirección y guía sólo vienen después de la purificación porque si no has sido purificado, no puedes ir más allá con Jehová Dios. Pero miles y miles del pueblo de Dios hoy se reúnen para conseguir una rápida palabra “curalotodo” de parte Dios. Quieren que un profeta ponga las manos sobre ellos, para decirles qué hacer y lo que los sostendrá en el futuro. La mayoría de lo que oyen, sin embargo, es lisonja: “¡Serás usado poderosamente por Dios!” “¡Serás un testigo a las naciones!” “¡Serás bendecido y prosperado!” “¡Serás un gran pastor!”.

¿Cuántas de estas personas piensan se reunirían si el “predicador” apuntara un dedo a su corazón y les diera la Palabra purificadora de Dios? “¡Todavía están sucios  nunca han dejado sus pecados ocultos! No tienen ninguna visión de la santidad de Jesús. ¡Oigan su voz arrepiéntanse! Si quieres oír la voz de dirección de Dios, debes primero estar listo para tener tu alma purificada y limpia. La Sana Doctrina de Cristo nos confronta fuertemente. ¡Su Palabra viene a traspasar nuestra conciencia y exponer la maldad para que Dios pueda usarnos! ¡Fue tan sólo después que Isaías fue purificado que él oyó la voz de dirección!

Una vez que hubo recibido purificación, Isaías recibió dirección de Dios: (Isaías 6:8,9) “8 Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí. 9 Y dijo: Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis”.
¡Cuánto nos gocemos después de la purificación! Una vez nos hemos arrepentido y quebrantado, oramos: “Señor, sabes que he sido limpiado, que todos los pecados han sido purificados. Ahora estoy listo para oír tu voz de dirección hablar cómodamente a tu siervo - ¡estoy listo para obedecer!”

Pero si quieres dirección - si piensas que estás listo para hacer lo que Dios pide entonces permíteme preguntarte: ¿Estás listo para una Palabra inquietante una misión de aflicción y rechazo, una vida de fe sin garantía de comodidades excepto las del Espíritu Santo?
¡Eso es exactamente lo que le pasó a Isaías! El profeta se ofreció: “Envíame, Señor.” ¡Y Dios lo envió a una misión dura y difícil!
(Isaías 6:9,10) “Y dijo, Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis. Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad”.

¡La Palabra que Isaías oyó no era halagadora! Al contrario, le haría impopular, odiado por la gente. Jehová Dios le dijo: “¡Ve, endurece a aquellos que se niegan a oírme hablar! ¡Cierra sus ojos y oídos - termina de endurecer sus corazones!”
Amados hermanos en la Sana doctrina de cristo, si quieren conocer la voz de Dios, entonces ¡tienes que desear oír todo lo que Dios dice! Dios nunca dirá: “¡Ve!” hasta que primero te pregunte: “¿Quién irá?” Él viene a ti, preguntando, ¿estás deseando hacer todo lo que te digo, para hacerlo a mi manera? ¿Estás dispuesto a rendir tu vida?”

Cuando oré por dirección hace unos pocos años el Señor me dijo claramente: “Quédate en Lerma” ¡Esa fue la palabra más incómoda para mí! Había estado listo para retirarme. Había planeado escribir libros y predicar en lugares selectos. Pensé: “Señor ya he pasado algunos años allí. ¡Dame un descanso!”
Sí, queremos oír la voz de Dios, ¡pero queremos oírla cómodamente! No queremos que nos agite. Pero ¿por qué Dios nos daría su voz de dirección si no está seguro que le obedeceremos?
¡Abraham aprendió a oír la voz de Dios obedeciendo primero lo que oyó, en el momento que lo oyó! La palabra de Dios para él fue una palabra dura: “¡Sacrifica a tu hijo, Isaac!” Abraham actuó en esa palabra y su obediencia se volvió un aroma perfumado que tocó el mundo entero: (Génesis 22:18) “En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz”.

¡HAY UNA CAUSA MAYOR POR LA CUAL TANTOS CREYENTES
NO PUEDEN CONOCER O ENTENDER LA VOZ DE DIOS!
Los maestros de Israel vinieron a Moisés y dijeron: (Deuteronomio 5:25-27) “Ahora, pues ¿por qué vamos a morir? Porque este gran fuego nos consumirá; si oyéremos otra vez la voz de Jehová nuestro Dios, moriremos. Porque ¿qué es el hombre, para que oiga la voz del Dios viviente que habla de en medio del fuego, como nosotros la oímos, y aún viva? Acércate tú, y oye todas las cosas que dijere Jehová nuestro Dios; y tú nos dirás todo lo que Jehová nuestro Dios te dijere, y nosotros oiremos, y haremos”.

Pero Moisés les recordó a estos líderes que una vez ellos habían oído la voz del Señor por sí mismos: (Deuteronomio 5:4) “Cara a cara habló Jehová con vosotros en el monte de en medio del fuego”. ¡Dios les había hablado personalmente, y habían vivido! De hecho, aquella misma noche, antes de retirarse, habían acordado: (Deuteronomio 5:24) “Hemos oído su voz de en medio del fuego; hoy hemos visto que Jehová habla al hombre, y éste aún vive”.
No, estos israelitas no tenían miedo de oír la voz de Dios - ¡tenían miedo de lo que iba a decirles! ¡Era porque todavía estaban aferrados a los ídolos, ratones dorados que habían traído con ellos de Egipto!

DIOS YA LES HABÍA ORDENADO: (Éxodo 20:3-5) “No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen. No te inclinarás a ellas ni las honrarás”. Amós habló de parte de Dios, diciendo: (Amós 5:25-26) “¿Me ofrecisteis sacrificios y ofrendas en el desierto en cuarenta años, oh casa de Israel? Ahora bien, llevabais el tabernáculo de vuestro Moloc y Quiún ídolos vuestros, la estrella de vuestros dioses que os hicisteis”.

La Sana Doctrina de Cristo, nos enseña en: (Hebreos 12:19,20) “19 al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más, 20 porque no podían soportar lo que se ordenaba: Si aún una bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo”.
¡Aquí está la clave! Los israelitas no podían soportar lo que Dios les había ordenado porque ¡no podían imaginar dejar sus ídolos ocultos y pecados secretos!
Seguramente Pensaban: “Moisés es manso. Le dejaremos hablar con Dios y entonces le escucharemos. Él nos ha guiado todos estos años, y todavía no nos ha agarrado nuestros ídolos ocultos. Él no será tan duro con nosotros como Dios!”

¡Hay muchísimos cristianos idólatras! Dios busca intimidad, Dios quiere hablar de los detalles más pequeños de nuestras vidas. Y Dios habla con un propósito en mente, ¡poseer todo nuestro corazón! ¡Él quiere destruir todos los ídolos y purificar todo pecado para poder bendecir, favorecer y recompensar!
El Señor dijo de Israel: (Deuteronomio 5:29) “¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre!”.

¡LA VOZ DE DIOS NO PUEDE SER OÍDA CUANDO ESTÁS
DEPENDIENDO EN LA VOZ DE UN HOMBRE!
Israel no podía oír la voz de Dios porque prefirieron oír la voz de un hombre. Te pregunto: ¿Podría ésta ser la razón por la cual no puedas oír su voz?
Quizás tienes un ídolo, cierto ministro, maestro o evangelista. Tales personas te hablamos de cosas buenas, de sanidad, prosperidad, fe y bendiciones. ¡Pero no excava en tu corazón sobre el pecado! No quieres ser investigado; sólo quieres ser bendecido, así que escuchas sus Cd’s durante horas, devorando sus mensajes. Pero ¡estás alimentándote de un hombre en lugar de Cristo!

Amados hermanos, la razón por qué muchos cristianos hoy no pueden oír la voz de Dios es porque ¡han sido adoctrinados por un hombre! La Sana doctrina de Cristo en la Biblia habla de esto como la peor idolatría de estos últimos días, la adicción a falsas doctrinas, falsos maestros, adoctrinamiento por hombres que no hablan por Dios.
No hablo contra estos hombres, sino contra la herejía y el error, contra las falsas doctrinas que están viniendo y estropeando las almas de los hombres y mujeres. Aquellos que corren a tales doctrinas terminan desganados, desconcertados, náufragos. ¡Pierden la verdadera bendición y favor de Dios!

Es tiempo que cada creyente en la Sana Doctrina de Cristo, vaya directamente al Señor Jesucristo y ¡oír su voz sin un hombre en medio! Tienes que aprender a oír la voz de Dios por ti mismo. Recuerden que el Espíritu Santo estará excavando, investigando, convenciendo. ¡Pero nunca conocerás su voz hasta que Dios tenga todo tu corazón!
Quiero hablar ahora a aquellos creyentes del remanente arrepentidos que de verdad quieren oír y conocer la voz de su Señor:

¡EL DESEO DE DIOS PARA SU PUEBLO SANTO ES QUE DISFRUTEN
OÍR SU VOZ EN UNA CONVERSACIÓN DIARIA Y CONSISTENTE!
Dios quiere conversar contigo, corazón a corazón, sobre cualquiera y todos los asuntos! La Sana Doctrina de Cristo en la Biblia dice: (Apocalipsis 3:20) “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”. Este versículo ha sido mal aplicado a los no salvos. Hablamos de Jesús parado a la puerta del corazón del pecador, buscando entrar. No - ¡es al creyente que Cristo está hablando!

El contexto muestra que Cristo está hablando a aquellos que están vestidos con vestiduras blancas (la justicia), que han comprado oro probado en el fuego, cuyos ojos están ungidos (teniendo revelación), que son amados, reprobados y castigados (Apocalipsis 3:15-19) “15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! 16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.

17 Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.
18 Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. 19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete”. Éstos están arrepentidos, pueblo santo ¡que quieren conocer la voz de Dios!

Cuando leí y releí el (Apocalipsis 3:20) “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” de este contexto bíblico, tres palabras siguieron resaltando para mí: “¡Abre la puerta! ¡Abre la puerta!” Y el Espíritu Santo de Dios habló claramente a mi corazón: Hay muchos que solo escuchan pero no están oyendo.
Ahora, sabemos POR LA Sana Doctrina de Cristo que Jesús mora en nuestro corazón. Pero la mayoría de nosotros guarda un pequeño lugar en nuestro corazón que nunca abrimos al Señor Jesucristo. Éste es el trono de nuestra alma, el mismo centro de nuestro ser, nos hace la persona que somos. Y de él saltan todas nuestras emociones.

Éste es el cuarto al que Jesucristo viene, golpeando, llamando. Jesucristo está diciendo que hay una puerta cerrada entre tú y Él, algo que está bloqueándole la entrada. Esta puerta, como yo la veo, representa un compromiso, uno que muchos cristianos no han hecho todavía completamente. La mayoría de los creyentes oran: (Señor, todo lo que necesito es un pequeño consejo, unas cuantas palabras de dirección, un recuerdo de que me amas. Sólo déjame saber si estoy haciendo bien o mal. ¡Ve delante de mí y abre las puertas!).

La verdad es que, ¡Jesucristo quiere más! Jesucristo quiere tu cercanía, tus emociones más profundas, tu cuarto cerrado. Quiere sentarse contigo y compartir todo lo que está en tu corazón, hablar contigo cara a cara. ¡Quiere estar en intimidad contigo! ¡Está pidiendo una cena para dos!

(Apocalipsis 3:1-6) “1 Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto. 2 Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. 3 Acuérdate,  pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. 4 Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. 5 El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. 6 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”.

Está parado a la puerta, golpeando, pidiendo un compromiso, un paso de fe que diga que abrirás tu corazón, alma y mente a Jesucristo. Esto no puede suceder a través de emociones o sentimientos. Más bien, debe ser a través de un compromiso de fe que diga: (Jesucristo, me comprometo contigo, no por respuestas, no por dirección. ¡Abro la puerta de mi todo a ti!)



Cuando Jesucristo entra, trae comida, pan, en otras palabras, Jesucristo mismo. Y cuando te alimentas con Jesucristo, ¡estarás completamente satisfecho!

¿Aún no te has abierto a la intimidad amorosa con Jesucristo? ¿Todavía no has dejado entrar al Novio? Abre tu alma y espíritu a Jesucristo, y confía que Jesucristo entrará. Permítele ser tu fuente, tu todo y cree lo que dijo: (Apocalipsis 3:20) “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”.

En su presencia, encerrado con Jesucristo a solas, lo conocerás, su fragancia, sus caminos, su corazón. Y aprenderás a conocer su voz, la voz del Único que te ama lo suficiente para seguir golpeando y rogando por tu intimidad.

¡Acércate a Jesucristo y conocerás su voz!

Predica por: Pastor Víctor Ramón Preciado Balderrama
Hola hermanos les saludo con mucho amor en el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo, y con un solo propósito de que sean edificados sus vidas y sus ministerios, me gozo el saludarles y el que Dios me dé la oportunidad de servirles si me lo permiten, y con todo respeto a su doctrina o denominación, mi único interés es que corra la Sana Doctrina de Cristo, estoy ofreciendo:
MATERIALES BÍBLICOS GRATIS (en formato Word)

Todo es completamente gratis, como escritor de estos materiales te voy a dar los originales para que tú le pongas el nombre de tu Iglesia o tu ministerio o le hagas las modificaciones que a ti te parezcan convenientes. Mi interés es que me des la oportunidad de servirles pues me queda muy claro que mi llamado no es de ser titular sino el de servir y que la Sana Doctrina de Cristo corra como un río poderoso arroyando toda basura de ignorancia.

Por favor si les interesan estos materiales escríbanme pidiéndomelos a cualquiera de los siguientes correos, y con mucho gusto y en el amor a Cristo se los enviaré inmediatamente sin cuestionar nada y que el Espíritu Santo los dirija y los lleve por buen camino, solo les pido en este mismo amor NO LO VENDAN: lo recibes de gracia dalo de gracia.
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