lunes, 30 de noviembre de 2015

LA SANA DOCTRINA DE CRISTO ENSEÑA QUE SI JESUCRISTO HABITA EN TI, DEBE DE HABER FRUTOS

LA SANA DOCTRINA DE CRISTO ENSEÑA QUE SI JESUCRISTO HABITA EN TI, DEBE DE HABER FRUTOS
(1Juan 2:24) “Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre”.

Los verdaderos cristianos son los ungidos, como su nombre lo expresa: son los ungidos por el Espíritu Santo con gracia, con dones y privilegios espirituales.
En Juan se produjo una transformación drástica gracias a nuestro Señor Jesús. Pues era un joven, el más joven de todos los discípulos y, de hecho, muchos concuerdan en pensar que no era más que un adolescente cuando empezó a seguir a Jesús, que posiblemente tendría unos diecisiete o dieciocho años. Juntamente con su hermano Jacobo, era un joven impetuoso, que hablaba con absoluta franqueza y de manera impulsiva con tendencia a desahogarse, que estaba todo el tiempo dando rienda suelta a sus sentimientos, así que el Señor llamó tanto a Jacobo como a Juan Hijos del Trueno. (Mar 3:17) “a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, esto es, Hijos del trueno”. Pero Juan se convirtió en el apóstol del amor. Era conocido por su dulzura, su afabilidad y bondad. Se convirtió en un hombre caracterizado por su evidente devoción y amor por el Señor Jesús, de modo que durante toda su vida se destacó como el apóstol del amor.

Es Juan el que Jehová Dios usa para Escribirnos estas epístolas. ¡La principal preocupación de Jehová Dios expresada por medio del apóstol Juan es el verdadero cristianismo! Porque estamos viviendo los tiempos últimos, dónde el desánimo, lo aburrido y la monotonía con la que en las iglesias se están viendo plagadas el Cristianismo, llenos de religiosidad y tradiciones del mundo ya están dentro de la mayoría de congregaciones. (Colosenses 2:8) “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo”. La frescura, la vitalidad, la novedad, la emoción de siempre buscar la Verdad Escrita de la fe cristiana ha empezado a perder su brillo verdadero.
Por lo tanto, Dios guía a Juan para que pida al pueblo que tenga en cuenta las cosas de vital importancia, lo que hacen que la vida sea algo real. Por lo que Juan se siente preocupado por una manifestación auténtica del cristianismo, que siempre se compone de los mismos tres elementos. La composición de esta primera epístola de Juan enfatiza esas tres cosas esenciales que hacen del cristianismo algo genuino y que son la verdad, la justicia y el amor. Por lo tanto, estas tres cualidades se convierten en las señales que enfatiza Juan como prueba ante cualquiera de que él o ella es una persona cristiana. La epístola nos ofrece una maravillosa vara de medir con la que podemos poner a prueba nuestra fe cristiana. ¿Cómo nos va? ¿Estamos a la altura que debiéramos estar? ¿Manifestamos la verdad, la justicia y el amor?

Hoy hablaré en un momento, dónde se enfatizan estas tres cualidades: la verdad, la justicia y el amor. Un ejemplo de como las verdades a medias son la mentiras más grandes es esta: no existen verdades a media o medias verdades. La sutileza del diablo  torciendo la Verdad; (Mt 4:5,6)  “5 Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, 6 y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra”. Esta es la mentira sacada de esta Verdad; (Sal 91:11) “Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos”. El diablo cita la Palabra y sutilmente la tuerce, porque ciertamente Dios guarda a sus hijos como dice el Salmo 91, sin embargo no ha mandado a nadie a echarse desde un edificio y tampoco ha dicho que si alguien se lanza desde una azotea que Él le rescatará.

(1Juan 2:18-4:21) “18 Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo. 2:19 Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros. 2:20 Pero vosotros tenéis la Unción del Santo, y conocéis todas las cosas. 2:21 No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la Verdad. 2:22 ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. 2:23 Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre. 2:24 Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre. 2:25 Y esta es la promesa que Él nos hizo, la vida eterna. 2:26 Os he escrito esto sobre los que os engañan. 2:27 Pero la unción que vosotros recibisteis de Él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en Él. 2:28 Y ahora, hijitos, permaneced en Él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de Él avergonzados. 2:29 Si sabéis que Él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de ÉL. 3:1 Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él. 3:2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a ÉL, porque le veremos tal como Él es. 3:3 Y todo aquel que tiene esta esperanza en Él,  se purifica a sí mismo, así como Él es puro. 3:4 Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley. 3:5 Y sabéis que Él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en Él. 3:6 Todo aquel que permanece en Él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. 3:7 Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como Él es justo. 3:8 El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. 3:9 Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. 3:10 En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios. 3:11 Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros. 3:12 No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas. 3:13 Hermanos míos, no os extrañéis si el mundo os aborrece. 3:14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte.3:15 Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en ÉL. 3:16 En esto hemos conocido el amor, en que ÉL puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.3:17 Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? 3:18 Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad. 3:19 Y en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de ÉL; 3:20 pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y ÉL sabe todas las cosas. 3:21 Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios; 3:22 y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de ÉL, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de ÉL. 3:23 Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado. 3:24 Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que ÉL permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado. 4:1 Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. 4:2 En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; 4:3 y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo. 4:4 Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo. 4:5 Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye. 4:6 Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el Espíritu de Verdad y el espíritu de error. 4:7 Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. 4:8 El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. 4:9 En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por ÉL. 4:10 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que ÉL nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. 4:11 Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. 4:12 Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros. 4:13 En esto conocemos que permanecemos en Él, y Él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu. 4:14 Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo. 4:15 Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. 4:16 Y nosotros hemos conocido y creído el Amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. 4:17 En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como Él es, así somos nosotros en este mundo. 4:18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. 4:19 Nosotros le amamos a Él, porque Él nos amó primero. 4:20 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? 4:21 Y nosotros tenemos este mandamiento de Él: El que ama a Dios, ame también a su hermano”.

Es la relación a la que Juan se refiere como comunión con Dios, unidad con él, una identificación de su vida con Jesucristo. Pero si no tienes esto, no puedes producir ni justicia, ni verdad ni amor porque te resulta imposible.
En otras palabras, si necesitas es un buen consejo, y no recures a la Biblia porque puedes obtener muy buenos consejos de las religiones y sus pastores, además es más fácil y cómodo, pero lo que no te podrán decir estos dirigentes es cómo conseguirlo. ¡El cómo! A esto es a lo que se refiere Jehová Dios por medio del apóstol Juan.
¿Cómo se sigue ese buen consejo? Es mediante la unidad con Jesucristo, comunión con el Señor Jesucristo, Jesucristo habitando en ti y tú en Él, y Juan comienza hablando de esto. Ese es el fundamento y la clave de esta epístola, al comenzar con esta nota de comunión con Jesucristo. La verdad sobre Jesús es que teniendo la forma de Dios se hizo hombre. (Filipenses 2:5-8) “5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.
Es las dos cosas, 100% Dios y 100% hombre Hijo del Dios Eterno, unido a todas las grandes revelaciones del Antiguo Testamento, que destacan el ser y la personalidad de Jehová Dios, y es hombre, pues es de carne, vivió entre nosotros, fue hombre, sufrió y murió como tal. Todo esto con el propósito de que pudiésemos compartir su vida, su naturaleza divina.

El problema como en aquel entonces que había muchas personas que eran maravillosas, que dan la impresión de ser personas agradables, corteses, consideradas y educadas y cuyo propósito no era acabar con el Cristianismo, sino que lo que pretenden es mejorarlo. Por lo que sencillamente eliminan algunas cosas y restan importancia a otras cosas de la Sana Doctrina de Cristo en el Nuevo Testamento con respecto a Jesús al tiempo que enfatizan otras que concuerdan con lo que pretenden enseñar. De este modo intentan hacer que el Cristianismo sea intelectualmente respetable.
Este proceso sigue igual actualmente, pero Juan dice que si cedemos a esto, si sucumbimos a esta clase de engaño, te encontrarás con que te han engañado y con que no eres cristiano. Estarás siguiendo una mentira y te convertirás en víctima del timo y del engaño y los resultados son terribles.

En la segunda sección, el apóstol enfatiza la justicia. El cristianismo no se trata sencillamente de firmar en una iglesia local con cierta doctrina cristiana o credo, ni de firmar su nombre bajo una declaración de fe "Creemos en Dios Padre Todopoderoso, y en Jesucristo su único Hijo, nuestro Señor, que sufrió bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado y al tercer día... etc. etc. No se trata de esto, es mucho más que la verdad, también es justicia. Significa que cambia tu comportamiento. Lo que Juan enfatiza, como sucede con todos los escritores del Nuevo Testamento, esto es: (1Juan 3:6-10) dice, si realmente tenéis a Jesucristo viviendo en ti, no puedes seguir siendo la misma persona. No podéis seguir viviendo en pecado, haciendo cosas que están mal, mintiendo y robando, cometiendo inmoralidades sexuales, no puedes hacerlo.

Las ideas gnósticas sustituyen la Palabra de Dios por palabras humanas y suplantan la Redención de Cristo por una supuesta autor redención. Como verán, estos Gnosticos dicen: "escuchad, si el espíritu es bueno y la materia es mala y nuestros cuerpos son materia, lo único que cuenta es el espíritu. Lo que hagamos con nuestros cuerpos poco importa, no hace la menor diferencia. De modo que si quieres participar en las lujurias, adelante. No afectará vuestra postura ante Dios. Como resultado de ello, estaban convirtiendo (como dice Judas) la gracia de Dios en libertinaje. Están enseñando a la gente, a los cristianos, que pueden poner en práctica todas las inmoralidades de su tiempo y Dios aún seguiría tratándoles exactamente igual, su relación con Él no cambiará ni una pizca.
Pero Dios por medio de Juan dice: (1 Juan 3:9)Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios”. Estas dos posturas son incompatibles. No puedes tener al Espíritu Santo morando en tu interior y llevar al mismo tiempo una vida impía. Si llevas una vida impía y pretende ser cristiano, eres un mentiroso, dice Juan y es franco al respecto.
Pero hay una tercera cosa. Es fácil para los cristianos decir hoy: Bueno, sí, eso es verdad. Tenemos que enseñar la verdad, obedecer la verdad y creer en la verdad acerca de Cristo y, como es natural, tenemos que dejar de hacer las cosas que hace el mundo. Hasta ahí llegan. ¿Han escuchado ustedes a cristianos ponerse en pie y dar testimonio en este sentido? Ellos dicen: "Yo antes fumaba, bebía, bailaba e iba al cine, jugaba a las cartas, apostaba y hacía todas esas cosas terribles, pero ya no hago más ninguna de ellas. Creo en el Señor Jesucristo y he abandonado estas cosas. Dan la impresión de que esto debería conseguir que todo el mundo se hiciese cristiano, al ver que se ha producido un cambio tan espectacular en esta persona.

Sin embargo, lo que no tarda uno en descubrir es que las personas no se sienten ni mucho menos impresionadas por lo que ha dejado usted de hacer porque la verdad es que cualquier persona mundana puede dejar de hacer esas cosas si tiene un buen motivo para dejarlo y de hecho hay quien lo hace. Si esta es la base de su testimonio cristiano, no tienes nada más que decir de lo que tienen ellos. No, el mundo no se impresiona ni mucho menos por el hecho de haber dejado de hacer algo.
Pero lo que sí les impresiona es verte a ti hacer algo que ellos no son capaces de hacer. En esto consiste el amor. Por esto es por lo que Juan dice que la tercera señal del cristiano genuino es que comienza a amar y no precisamente a los que le quieren a él (cualquiera puede hacer eso, fue el comentario de Jesús), pero empezar a amar a aquellos que no le aman, tratando con amabilidad a aquellos que te tratan mal a ti, devolviendo bien por mal y orando por aquellos que te tratan a ti con rencor, dando la bienvenida y tratando con amabilidad a aquellas personas que están en contra de ti y que tratan de perjudicarte. Esta es la señal del amor ¿no es cierto?

Ya no tratas a las personas necesitadas a tu alrededor, con una cruel indiferencia, sino que reaccionas frente a ellas y no las eliminas usted de tu vida. Juan dice: "si acude un hombre a su puerta y le dice: tengo hambre y no tengo nada que ponerme, y usted tiene lo que necesita esa persona, pero le dice: ya, está bien hermano. Oraremos por usted. Márchese y caliéntese, es ridículo decir que el amor de Dios está en ti, es absurdo. ¿Cómo puedes tu decir esto? (1 Juan 4:20) “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?”. ¿Ves lo práctico que es con respecto a estos asuntos?

Y el resultado final, así como la nota con la que concluye esta epístola, es la seguridad. Hay cosas que tu sabes con un conocimiento inquebrantable, que nadie puede destruir y que ningún argumento racional podrá echar por tierra. Tú sabes que lo que Dios te ha dicho es la verdad y que lo que ha revelado con respecto al mundo también lo es. Tienes una creciente seguridad que sirve de fundamento a tu vida. Como leemos en la nota final de Juan: (1 Juan 5:18) "Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios no sigue pecando; mas bien, Aquel que fue engendrado de Dios le guarda y el maligno no le toca". Eso es justicia. Juan nos dice que sabemos que le pertenecemos a Dios, la naturaleza misma y el ser de Dios, el Dios que es amor, y que el mundo entero está en poder del maligno y por esto es que no pueden amar. Hablan sobre ello y lo desean, lo buscan, pero no lo pueden encontrar porque Dios es amor. Sabemos que somos nacidos de Dios y nos dice: (1 Juan 5:20) "No obstante, sabemos que el Hijo de Dios está presente y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero, y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo...". ¡Qué impresionante declaración para una época en que todo el mundo nos dice que tú no puedes saber nada con seguridad, que nadie sabe nada con seguridad! Juan dice que nosotros sí, que nosotros sí lo sabemos porque nos ha sido dado entendimiento.

He aquí su palabra final, que es sumamente importante. Estoy convencido de que debería resonar a diario en nuestros oídos: (1 Juan 5:21) "Hijitos, guardaos de los ídolos".
¿Por qué? Bueno, porque el primer y grande mandamiento es: (Mat. 22:37)  "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”. Este es el propósito principal del hombre y la idolatría es amar alguna otra cosa como debemos de amar a Dios. ¿Qué es un ídolo? Es algo que sustituye a Dios. El Dios que nos creamos es el que hace que nos sintamos excitados, el que hace que ahorremos nuestro dinero, es aquel en quien lo gastamos, ese es su Dios.

Hijitos míos, habéis encontrado al Dios verdadero, así que manteneos alejados de estos ídolos secundarios, de estos dioses substitutos que exigen toda vuestra atención. Entregaos solo a Aquel que puede llenarles y concederles los deseos de su corazón. Esta es una palabra muy importante, ¿verdad? Es el que nos ayudará a pasar a salvo por todas las dificultades que encontremos en nuestro camino.

PREDICADORA DE LA SANA DOCTRINA DE CRISTO: AZUCENA ALAMILLO; Hola hermanos les saludo con mucho amor en el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo, y con un solo propósito de que sean edificados sus vidas y sus ministerios, me gozo el saludarles y el que Dios me dé la oportunidad de servirles si me lo permiten, y con todo respeto a su doctrina o denominación, mi único interés es que corra la Sana Doctrina de Cristo.                         https://www.bible.com/es/bible/149/jhn.6.rvr1960
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