lunes, 23 de noviembre de 2015

JEHOVÁ DIOS A TRAVÉS DE LA SANA DOCTRINA DE CRISTO NOS ESTÁ HACIENDO UN LLAMADO

JEHOVÁ DIOS A TRAVÉS DE LA SANA DOCTRINA DE CRISTO
NOS ESTÁ HACIENDO UN LLAMADO

En las Escrituras se habla de muchas clases de fuego, pero uno de ellos, es el fuego de Dios en los creyentes, debe ser atendido y avivado en estos últimos días de apostasía. La Sana Doctrina de Cristo a través del profeta Jeremías nos describe cómo se siente alguien con un llamado de parte de Dios (Jeremías 20:9) “Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude. Jeremías lo describe como un fuego que está metido en sus huesos, como una pasión que no lo dejaba dormir ni estar tranquilo hasta que no hace algo por su llamado. Así mismo le ocurre a cualquier persona que tiene un llamado de Dios, siente un fuerte deseo, una fuerte pasión o un fuego.

SOLO VAMOS A ANALIZAR TRES TIPOS DE LLAMADOS
1. LLAMADO GENERAL: (Mat 22:14) “Porque muchos son llamados, y pocos escogidos”. Todo cristiano es llamado por Dios; para llevar a cabo sus planes y propósitos. Tales como: evangelizar, interceder, servir, etc. Todos los creyentes estamos llamados a hacer todas estas cosas, pero no necesariamente son nuestro llamado personal. El llamado general en el Señor es hacer cualquier cosa dentro y fuera de la congregación.
2. EL LLAMADO ESPECIAL: es la voluntad especial de Dios para un creyente, en la cual se le da unción, autoridad y habilidades especiales para cumplirlas. Cuando hemos fracasado en cumplir el llamado general de Dios no se nos puede dar el llamado especial, si usted no sabe cantar en el baño, Dios no lo pondrá en el altar. (1 Juan 2:19-21) “19 Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros. 20 Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas. 21 No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad”. (2 Corintios 1:21,22) “21 Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, 22 el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones”. Cada creyente debe empezar haciendo y cumpliendo la voluntad y el llamado general de Dios, y cuando es fiel en esto, entonces Dios le va a mostrar su llamado especial.
3. LLAMADO ESPECÍFICO: es el llamado que Dios nos hace para servirle en un área específica. Este va más allá de los dos primeros llamados, porque no sólo debimos haber cumplido con el llamado general, sino, con el llamado especial para que luego se nos dé el llamado especifico. La Biblia espera que caminemos en las buenas obras que Dios preparó de antemano para nosotros (Efesios 2:10) “Porque somos hechura suya,  creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”. Y (Romanos 12:2) dice, “No os conforméis a este siglo,  sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.
Estos llamados pueden marcarnos a cualquier edad: Algunas personas ponen restricciones de acuerdo con su talento, inteligencia o experiencia. Otras se preocupan por la edad. Sin embargo, para Dios, una persona puede marcar la diferencia y cumplir con su llamado, independientemente de las circunstancias o la situación.
LA EDAD NO SIGNIFICA NADA PARA DIOS. Cuando Jesús alimentó a los 5, 000, un joven ofreció panes y pescado. (Juan 6:1-13) “9 Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas  ¿qué es esto para tantos? 10 Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como en número de cinco mil varones. 11 Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían. 12 Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada”. Y en el caso de Noé, cuando empezó a llover y entró en el arca, tenía 600 años de edad, tú nunca eres demasiado viejo ni demasiado joven, para marcar la diferencia por Dios.

Los que marcan la diferencia son diferentes; no permitan que nadie los aparte de su llamado. No teman hacer algo por primera vez. Noé estaba más preocupado por obedecer a Dios y cumplir su llamado, a que lo tomaran por loco. No permitan que las palabras, de otras personas, les impidan cumplir su llamado en Dios. Cuando vean un arco iris, recuerden que una sola persona puede marcar la diferencia. Nunca había visto un arco iris hasta después que Noé terminó lo que Dios le pidió, colocó el arco iris en el cielo como un pacto para la humanidad de que nunca más destruiría el mundo con agua.

(Lucas 3:15-17) “15 Como el pueblo estaba en expectativa, preguntándose todos en sus corazones si acaso Juan sería el Cristo, 16 respondió Juan diciendo a todos: Yo a la verdad os bautizo en agua; pero viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. 17 Su aventador está en su mano, y limpiará su era, y recogerá el trigo en su granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará”.
Palabras de nuestro Señor Jesucristo: (Lucas 12:49) “Fuego vine a echar en la tierra;  ¿y qué quiero, si ya se ha encendido?”.

EL FUEGO EN LA SANA DOCTRINA DE CRISTO EN LAS ESCRITURAS
Cuando la zarza ardía y Moisés se acercó y Dios le habló desde la zarza ardiendo, la zarza no se consumía. Pero desde ese lugar habló en llama de fuego Jehová Dios, para enviar a su siervo Moisés.
El profeta Habacuc, Isaías y Juan lo dicen con estas palabras, con respecto también al trono de Dios: (Hab. 3:3-6) “3 Dios vendrá de Temán, y el Santo desde el monte de Parán. Selah su gloria cubrió los cielos, y la tierra se llenó de su alabanza. 4 Y el resplandor fue como la luz; Rayos brillantes salían de su mano, y allí estaba escondido su poder. 5 Delante de su rostro iba mortandad, y a sus pies salían carbones encendidos. 6 Se levantó, y midió la tierra; Miró, e hizo temblar las gentes; Los montes antiguos fueron desmenuzados, los collados antiguos se humillaron. Sus caminos son eternos”. (Isaías 6:6,7) “6 Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; 7 y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado”. (Apocalipsis 1:14) “Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego”. El fuego está asociado con el poder, con la majestad, con la autoridad de nuestro Dios.
Juan, cuando vio al Señor Jesús en la isla de Patmos, dice que los ojos del Señor eran como llama de fuego.

El fuego en la Sana Doctrina de Cristo en las Escrituras también está asociado con la prueba. En Isaías dice: (Is. 43:1,2) “1 Ahora,  así dice Jehová, Creador tuyo,  oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre,  mío eres tú. 2 Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti”. Porque cuando Jehová Dios está con nosotros, ni el fuego puede arder en nosotros.
HAY FUEGOS DE PRUEBA. (1Pe 4:12,13) “12 Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, 13 sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría”. Esto ocurre en el mundo entero: hay una prueba permanente sobre todos los hijos de Dios. Y en el primer siglo, una prueba de fuego y de persecución había sobre la iglesia de Dios.

PERO TAMBIÉN NUESTRA FE ES PROBADA. (1Pe 1:6-9) “6 En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, 7 para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, 8 a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; 9 obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas”.

En el libro de Daniel se registra el caso de tres varones, Sadrac, Mesac y Abed-nego. Ellos declararon: (Dan 3:17) “He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará”. Ellos pasaron por el fuego, pero no se quemaron, ni olor a humo salió en ellos. También en Corintios dice: (1Co 3:13)  “la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará”. El fuego de prueba revelará la realidad de la obra de cada uno, de la fe de cada creyente. El fuego de Dios, el fuego de la prueba viene sobre cada creyente.

HAY UN FUEGO TAMBIÉN QUE ES UN FUEGO DE APROBACIÓN. Cuando Elías el profeta desafió a los falsos profetas, a los baales, él los desafió que el Dios que respondiera con fuego, ése fuera Dios. (1 Reyes 18:1-31), Ustedes conocen la historia, todos los artificios que hicieron los falsos profetas y no hubo respuesta. ¡Cómo iba a haber respuesta, si Baal no es Dios! Sin embargo Elías, cuando le tocó su turno, puso el altar, lo edificó, puso la leña, puso el buey descuartizado, hizo una zanja alrededor, la llenó con agua. Cuando Elías oró, fuego del cielo descendió y consumió el holocausto, porque nuestro Dios responde. Nuestro Dios es real, vivo, verdadero. ¡Bendito sea su Santo Nombre!

VEAMOS CUANDO MOISÉS CONSAGRÓ A LOS SACERDOTES. Esto lo voy a leer brevemente. (Lv. 9:23,24) “23 Y entraron Moisés y Aarón en el tabernáculo de reunión,  y salieron y bendijeron al pueblo; y la gloria de Jehová se apareció a todo el pueblo. 24  Y salió fuego de delante de Jehová, y consumió el holocausto con las grosuras sobre el altar; y viéndolo todo el pueblo, alabaron, y se postraron sobre sus rostros”.
EL FUEGO DE APROBACIÓN, EN CRÓNICAS. En la inauguración del templo de Salomón, ese templo lleno de oro, tan precioso, (2 Crónicas 7:1) “Cuando Salomón acabó de orar, descendió fuego de los cielos, y consumió el holocausto y las víctimas; y la gloria de Jehová llenó la casa”. La gloria de Jehová Dios llenó su casa, y los sacerdotes no podían entrar a causa de la gloria de Jehová Dios. Nuestro Dios es "fuego consumidor", dice Hebreos. (Heb 12:27-29) “27 Y esta frase: Aún una vez,  indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles. 28 Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; 29 porque nuestro Dios es fuego consumidor”. El fuego está asociado con Jehová Dios, el fuego de aprobación. Cuando Dios aprueba, responde con fuego desde el cielo.

Hay otro fuego que también está muy cercano en nuestro conocimiento de la Sana Doctrina de Cristo de Jehová Dios nuestro Señor. Todos hemos leído o alguna vez escuchado en los días de Abraham, cuando fuego del cielo cayó sobre las ciudades impenitentes, sobre las ciudades pecadoras, Sodoma y Gomorra. Fuego descendió, y en un instante fueron consumidas, y el humo de la ciudad subió como el humo de un gran horno, porque el fuego del juicio de Dios se dejó caer en aquel tiempo.
El libro de Hebreos dice que a los que rechazan la gracia de Dios, aquellos que pecan voluntariamente, aquellos que cierran su corazón, sólo les espera una horrenda expectación de juicio y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. Hermanos dice la Palabra de Dios en: (Heb 10:31) “¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!” ¡Ay de aquel que ataca al Dios vivo, porque nuestros Dios es fuego consumidor!

NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO TAMBIÉN HABLÓ DEL FUEGO ETERNO. Porque hay un fuego eterno preparado para satanás y todos sus ángeles. (Mat 25:41) “Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”. Hay un lago de fuego donde irán todos aquellos que no están inscritos en el libro de la vida del Cordero. Todos los soberbios, todos los altivos, todos aquellos inteligentes, los filósofos de nuestros días, irán a parar allí, todos los que no se arrepintieron. Aun la venida del Señor será en llama de fuego, en retribución para castigar a los rebeldes, a los que no han recibido la Sana Doctrina de Cristo en el Evangelio.

AHORA HERMANOS, VAMOS A HABLAR DE OTRO FUEGO: el fuego de Jehová Dios en los creyentes de la Sana Doctrina de Cristo. Esto nos interesa a todos nosotros: la provisión de Dios para los creyentes, el fuego que te enciende a ti y que me enciende a mí, ¡esto nos interesa hoy en día!
 (Jeremías 20:7-9) “7 Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste; cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí. 8 Porque cuantas veces hablo, doy voces, grito: Violencia y destrucción; porque la palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día. 9 Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude". ¡Ayúdanos, Señor Jesucristo! Porque hemos leído muchas veces esta Palabra para que comience a tomar una realidad en cada uno de nosotros.

Hermanos, recordemos la palabra que leímos al principio: (Lucas 12:49) "Fuego vine a echar en la tierra; ¿y qué quiero, si ya se ha encendido?". El fuego de nuestro Señor Jesucristo que es su Sana Doctrina de Cristo se mete en lo más profundo de nosotros y respaldada por el Espíritu Santo nos cambia y nos transforma. Cuando está ésta Verdad el Fuego de Jehová Dios en nuestra persona, no está solamente tocado en la parte externa nuestra, no es sólo un entusiasmo emocional que dura como un suspiro. Es algo mucho más profundo: ¡a los huesos mismos!

EL FUEGO DE JEHOVÁ DIOS NUESTRO SEÑOR SE METE DENTRO DE NOSOTROS.
Es imposible callar, porque se encuentra un fuego metido en nuestros huesos. ¡Gloria a Jehová Dios nuestro Señor, hermanos! Es verdad que hay tentaciones en el mundo, sí que las hay. Las tentaciones que afectan la carne. Sí; el que está en la carne no puede prevalecer. Hermanos, grande puede ser la atracción, grande puede ser el fuego de la tentación, pero si tú tienes un fuego metido en tus huesos, de ahí saldrá la defensa, ¡Aleluya Gloria a Jehová Dios, nuestro Señor Jesucristo y al Espíritu Santo! Ningún fuego del mundo podrá atraer ni seducir ni corromper a uno que está con este fuego de Dios metido dentro de él.

¡Bendito sea el nombre de Jehová Dios y de nuestro Señor Jesucristo, porque este fuego de Dios está presente en todos los creyentes, los que hemos recibido al Señor en nuestros corazones! ¿Cuántos tienen al Señor en su corazón? (¡Amén!). ¿Cuántos han recibido el Espíritu del Dios vivo dentro de Ustedes? (¡Amén!). Entonces hay un fuego metido en tus huesos, hermanos, y aunque Ustedes quisieran callar, no lo pueden hacer. Este fuego es superior, porque más Poderoso es el que está en nosotros que el que está en el mundo. No es el fuego del entusiasmo humano: es el fuego del cielo metido en el corazón de un creyente. ¿Es verdad o no es verdad? ¡Aleluya, es un fuego que prevalece, es un fuego que nos hace vencedores!

Este fuego que arde en nuestros huesos los que estudiamos y obedecemos la Sana Doctrina de Cristo no es un fuego que arde en entusiasmo y emoción. Este fuego No es algo humano, es Jehová Dios el Señor en nosotros. Nuestro Señor Jesucristo, da testimonio de Juan el Bautista. (Juan 5:35) “Él era antorcha que ardía y alumbraba; y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz”. Dice de él, que Juan el Bautista él era una antorcha que ardía. Una antorcha es algo artesanal, es algo que mientras arde se va consumiendo, produce calor, irradia luz. Alumbraba porque ardía.

Su mensaje es: "¡Arrepentíos!". Su mensaje al mundo que se supone creyente esos días, a los judíos que se supone que tenían el testimonio de Dios, es violento: (Mateo 3:7,8) “7 Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? 8 Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, 9 y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras”. Era un mensaje poderoso, un mensaje que conmovía. La gente estaba absorta. Lo oían y temblaban, lo oían y reaccionaban. Él los llamaba al arrepentimiento y ellos corrían, y multitudes iban al Jordán y se arrepentían de sus pecados. Eran profundamente conmovidos. No era un simple mensaje ni era un mensaje simpático.
Juan Bautista ¡Estaba anunciando al Rey que venía! ¡Aleluya porque esto es lo que tú y yo deberíamos de anunciar! Estaba tan seguro de su mensaje que no vacilaba, estaba anunciando la venida de Alguien precioso, poderoso. ¡Qué tremendo es este mensaje! Era un mensaje urgente. Tiene que conmover a la gente, tienen que decirles a todos que: "¡prepárense, porque el Señor Jesucristo viene!". Porque nosotros estamos en un tiempo parecido al de Juan Bautista que anunció la primera venida del Señor. Ustedes saben que ya estamos en los últimos tiempos. Los vemos todos los días, el tiempo del fin ya está aquí. Pero nosotros no decimos: "Mire, el infierno viene". Nosotros estamos diciendo: ¡El Rey viene otra vez! ¡Jesucristo viene otra vez!

Hay una Palabra que tiene que encendernos a nosotros en estos días. Hay un mensaje, hay una encomienda divina que pesa sobre nosotros. Hay un fuego que el Señor Jesucristo vino a encender, hermanos, y es tiempo que tú y yo estemos ardiendo con este fuego. ¡Señor, Señor Jesucristo! Juan Bautista era una antorcha que ardía y alumbraba. Lo hizo en su tiempo, fue fiel en su tiempo. Y nosotros, hermanos, como Iglesia en la Sana Doctrina de Cristo en conjunto, somos ese otra antorcha que arde y alumbraba. Estas antorchas de los últimos tiempos, que no es un solo hombre, sino que somos muchos. ¡Somos el cuerpo de Cristo, que conocemos Gracias a la Sana Doctrina de Cristo que nos fue revelada que el Señor viene! ¡Aleluya, la Gloria a Jehová Dios hermanos!

¿Cómo se lo diremos a la gente? ¿Se lo diremos muy suavemente? ¿Se lo diremos con mucha diplomacia? No hermanos, porque ya no hay tiempo; si el corazón nuestro se enamora de Nuestro Señor Jesucristo y está enamorado de Jehová Dios y del Espíritu Santo, hermanos, vamos a anunciar el retorno glorioso de nuestro Señor Jesucristo. ¡He aquí, que nuestro Rey viene! Hermanos, cantemos canciones que anuncien la venida del Señor Jesucristo. No nos olvidemos en las reuniones. Ojalá en ninguna reunión dejáramos de cantar y de anunciar: "¡He aquí, que viene nuestro bendito Señor Jesucristo!". Amados hermanos, ¿qué más podemos decir de esto? En realidad, al ver a Jeremías con el fuego ardiente dentro de él, al ver a Juan el Bautista que ardía y alumbraba, eso nos está mostrando a nosotros cómo quiere el Señor vernos a nosotros.

Hermanos, nosotros no queremos ser cristianos con una religión que nos haga las cosas de nuestra vida liviana, superficiales y fáciles. Algo que no tiene peso, que no tiene sustancia, algo que no produce ningún efecto ni cambios solo puras emociones. Estamos en una cultura de religiosidad donde muchos pastores están como esos hipócritas fariseos que querían bautizarse sin frutos dignos de arrepentimiento.
Hermanos, nosotros no queremos una religión que nos divida y liviana de llevar, no queremos algo pasajero, no queremos estar hoy día caminando con nuestro Señor Jesucristo y mañana negándole. No queremos, porque no es esa la voluntad de Jehová Dios nuestro Señor estar hoy día caminando y mañana retrocediendo. No queremos estar hoy día alabando a Jehová Dios nuestro Señor y mañana defraudándolo. No queremos estar hoy día abrazándolo y el día de mañana odiándolo. No queremos con esta boca estar alabando a Jehová Dios y con la misma boca maldiciendo después. No, no queremos ninguna irrealidad en nuestras vidas.

Si hemos de ser creyentes de la Sana Doctrina de Cristo, seámoslo de verdad. Si hemos de ser siervos de Jehová Dios, hermanos, seámoslo con los recursos de Jehová Dios. ¿Y qué dijo el Señor? "Fuego vine a echar en la tierra; ¿y qué quiero si ya se ha encendido?". Se encendió en el primer tiempo. El día de Pentecostés, lenguas de fuego vinieron sobre los creyentes. ¡Aleluya Gloria a Jehová Dios, nuestro Señor Jesucristo y al Espíritu Santo! Más tarde, se reúnen los hermanos, y a la oración de esos creyentes encendidos, la casa tiembla, todos son llenos del Espíritu Santo y hablan con denuedo la Palabra de Jehová Dios. Hermanos, la iglesia no puede conformarse con una medida menos que esta. Las iglesias estaban fortalecidas con el Espíritu Santo y los discípulos llenos de gozo y del Espíritu Santo.
Ya sabemos que Jehová Dios el Señor abomina y aborrece la tibieza. La tibieza significa que el fuego se apagó. La tibieza significa que ese fuego ya no sirve para nada, es como una ceniza que ya no le alcanza ni para rescoldo(brasa menuda resguardada por la ceniza). El fuego debe encenderse otra vez. Pero para que se encienda un tibio, tiene que arrepentirse primero de corazón, arrepentirse de todas aquellas cosas que hicieron que el fuego se fuera apagando.

Oh hermanos, hay otro fuego que no lo he mencionado. ¿Recuerdan ustedes que cuando el Señor estaba preso, estaba atado, estaba en el patio del sumo sacerdote? Pedro se juntó con la gente que estaba ahí, los soldados y otros, ellos tenían un fuego y él fue a calentarse en ese fuego. Ya no tenía él fuego dentro, necesitaba el fuego que estaba afuera, el fuego en que el mundo se calienta.
Si tú necesitas el calor del mundo, necesitas la alegría del mundo, si para ser feliz necesitas los chistes del mundo, la alegría del mundo, la música del mundo, el deporte o los ídolos del mundo, entonces te pasará como a Pedro: estás pronto a negar al Señor. Si te estás calentando con el fuego del mundo, si tu alegría y tu atención y tu preocupación son el fuego que viene de la tierra, entonces no me extrañaré, no nos extrañaremos si mañana estás negando al Señor, ¡estás a punto de negarlo!
Pero, hermanos, es el tiempo de volvernos. Es el tiempo de volver a ser, hermanos. Porque ésta es la voluntad de Jehová Dios nuestro Señor: Cuando Cristo es compartido, hermanos, el corazón comienza a arder otra vez. ¡Aleluya, hermanos, qué precioso es Jesucristo para nosotros! ¡Qué precioso es descubrir a nuestro Señor Jesucristo en las Escrituras! ¡Qué precioso que nuestro Señor Jesucristo no trajo una Sana Doctrina para que mi mente estuviese satisfecha! Él la trajo para que mis huesos ardieran y tú y Yo compartamos de Él. ¡JESUCRISTO BIENE! ¡JESUCRISTO BIENE! ¡JESUCRISTO BIENE! ¡JESUCRISTO BIENE!

PREDICADOR DE LA SANA DOCTRINA DE CRISTO:
Pastor Víctor Ramón Preciado Balderrama, Hola hermanos les saludo con mucho amor en el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo, y con un solo propósito de que sean edificados sus vidas y sus ministerios, me gozo el saludarles y el que Dios me dé la oportunidad de servirles si me lo permiten, y con todo respeto a su doctrina o denominación, mi único interés es que corra la Sana Doctrina de Cristo. http://viclaly5757.blogspot.com/?spref=fb 
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