miércoles, 1 de enero de 2014

¿POR QUÉ EL QUEBRANTAMIENTO?

¿POR QUÉ EL QUEBRANTAMIENTO?
Dentro del contexto natural de la vida diaria, la palabra “quebrantamiento” tiene varios significados que comúnmente le damos en términos humanos. Quiere decir violación de alguna ley establecida, transgresión, infracción, falta y finalmente, desobediencia a protocolos establecidos.

En la biblia aparecen 10 palabras del griego que se relacionan directamente con el QUEBRANTAMIENTO; sin embargo, vamos a estudiar solamente 3 de ellas.
1. Dentro del contexto del griego significa: “padecimiento por causa de una tristeza mental”. (Hch. 21:10-14) “13 Entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis llorando y quebrantándome el corazón? Porque yo estoy dispuesto no sólo a ser atado, más aun a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús”.
Esta situación la vivió el apóstol Pablo cuando porfiadamente, subió a Jerusalén desde donde fue llevado preso a Roma.

2. Contextualmente se traduce como: “romper, destruir conscientemente algo con un propósito específico” “vino una mujer…QUEBRANDO, rompiendo, fraccionando, desmenuzando, un vaso de alabastro” (Marcos 14:3) “Pero estando él en Betania, en casa de Simón el leproso, y sentado a la mesa, vino una mujer con un vaso de alabastro de perfume de nardo puro de mucho precio; y quebrando el vaso de alabastro, se lo derramó sobre su cabeza”.
En la narración de aquel hecho, había un propósito específico: Honrar al Señor Jesús ungiéndolo para la sepultura, según sus propias palabras.

3. Es en el contenido, “una disciplina que aflige, una sacrificio del ego, una destrucción que duele”. (Isaías 61:1,2) “1 El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; 2 a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados”; (Lucas 4:18) “Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos”. Acá  se  hace referencia a lo que Isaías profetizó acerca de la misión que el propio Jesús entendió, sería parte de su predicación.

Cuando fijamos nuestra vista en el logro de nuestros objetivos, perdemos de vista los objetivos de Dios para nosotros. Debemos quebrar nuestro intenso amor hacia nosotros mismos si es que vamos a permitir que el amor de Dios nos envuelva y nos llene.

Hace pocos años que soy cristiano ¡y quiero decirles cuán diferente es mi vida ahora! Sin embargo, algunas veces me pregunto por qué tuve que atravesar experiencias tan horribles antes de venir al Señor. Yo no era una buena persona. Utilizaba a las personas. Me metí en problemas con la ley. Hubiera querido que Dios me salvara mucho antes. Pero ahora entiendo que había algo en mí que debía morir antes de que pudieras vivir cabalmente.



Así es que existe mucha gente, jóvenes y adultos. Que todavía no están listos para dejar lo que llaman la buena vida, hasta hace unos pocos años atrás. Hasta ese momento de tener mi encuentro con Jesucristo, pensaba que tenía una gran vida. Recién ahora me doy cuenta de lo terrible que era la vida que estaba llevando.
Antes de que cualquiera de nosotros pueda vivir completamente de la manera que Dios quiere, debe morir al deseo de controlar su propia vida o de vivir de acuerdo con sus propios planes y voluntad.

ALGO TIENE QUE MORIR PARA QUE COMIENCE LA VIDA
Un pasaje importante en las Escrituras acerca del quebrantamiento y al preparar a sus discípulos para su crucifixión y resurrección, Jesús les dijo: (Juan 12:24,25) “24 De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. 25 El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará”.

Mientras tenga un grano en su mano, tendrá solamente ese grano. Puede ponerlo sobre el piso del granero, sobre el marco de una ventana, o hasta debajo de una cúpula de vidrio, o puede guardarlo por siempre. Sin embargo, seguirá siendo un solo grano. De su interior no saldrá nada. Con el tiempo se pudrirá y se convertirá en polvo.

Pero cuando uno toma esa semilla y la introduce en el suelo y la cubre con tierra fértil, el calor del sol y la humedad de la tierra obrarán conjuntamente sobre la cáscara exterior de ella. Antes de que pase mucho tiempo, la cáscara exterior se rompe y un pequeño brotecito verde comienza a abrirse paso a través de la tierra hasta que con el tiempo traspasa la superficie y sale a la luz del sol. Una raíz comienza a crecer hacia abajo, y ancla la semilla a la tierra. La semilla en sí desaparece mientras el tallo crece y con el tiempo produce una espiga de trigo o una mazorca de maíz. Esa espiga de trigo o mazorca de maíz produce docenas de granos, cada uno de los cuales posee la capacidad de crecer y convertirse a su vez en una planta.

De un solo grano de trigo, una persona podría llegar a plantar cientos de miles de hectáreas. Lo único que tendría que hacer es volver a plantar todos los frutos de un grano, y luego todos los frutos de sus granos, y seguir así sucesivamente.

Jesús estaba enseñando que en tanto que el grano permaneciera solo (sin que nadie lo plantara y sin que se rompiera) no podría llevar fruto. Por supuesto, describía lo que le estaba por suceder. En tanto que Jesús permanecía vivo, unas pocas personas podrían ser sanadas, unas pocas se beneficiarían con sus milagros, unas pocas se volverían a Dios a través de sus enseñanzas y de su predicación, pero en última instancia, el mundo seguiría sin recibir el perdón.

Para que su vida se pudiera extender y multiplicar, Jesús tenía que morir. Una vez que hubiera muerto y resucitado, su vida podría multiplicarse millones de veces, tal como ha sucedido a través de los siglos.

Quienes lo hemos recibido como nuestro Señor y Salvador y quienes hemos sido perdonados de nuestros pecados, tenemos nuestro nombre escrito en el Libro de la vida del Cordero porque Jesús estuvo dispuesto a morir.


A su tiempo, Jesucristo nos llama a cada uno de nosotros a tomar nuestra cruz, debemos morir con sacrificio a nosotros mismos y entregarnos a su causa, para que podamos vivir para Jesucristo y de acuerdo con sus propósitos establecidos en su Sana Doctrina. Jesús prosiguió diciendo: (Juan 12:25) "El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará".

¡Debemos morir a nosotros mismos para obtener más de nosotros mismos y vivir eternamente! Debemos quebrar nuestro intenso amor hacia nosotros mismos si es que alguna vez vamos a permitir que el amor de Dios nos envuelva y nos llene.

Hay muchos otros pasajes de las Escrituras que hacen eco de esta misma enseñanza: al aferrarnos a nuestro propio deseo y a nuestra propia voluntad, perdemos. Al soltarlos y al permitir que Dios tenga el control, ganamos (Mateo 10:39) “El que halla su vida,  la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará”. (Mateo 16:24-26) “24  Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. 25 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. 26 Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?”.

DIOS DESEA DISEÑAR NUESTRO FUTURO
Las ilusiones que Satanás nos presenta como objetos que pueden darle valor, significado o peso a nuestra vida son sólo eso: ilusiones. Son como un espejismo en el desierto. Uno puede luchar, rasguñar y dar manotazos al aire al arrastrarse hacia el espejismo con toda su energía, año tras año, sin llegar jamás. Aquello que tiene apariencia de ser una fuente de vida en realidad es polvo seco. ¿Estará mal comprar lo mejor que uno pueda dentro de sus posibilidades? ¿Estará mal desear tener una esposa o esposo e hijos? ¿Estará mal desear tener éxito en el trabajo? ¡No! Lo que está mal es pensar que no podemos vivir sin esas cosas.

Lo que está mal es sustituir una relación con Dios por la adquisición de cosas, de relaciones o de logros. Cuando fijamos nuestra vista en el logro de nuestros objetivos, casi siempre perdemos de vista los objetivos de Dios para nosotros. Solamente cuando hacemos que nuestra relación con Dios sea la prioridad número uno de la vida, Dios puede llevarnos al lugar en el cual lograremos y recibiremos lo que nos trae satisfacción verdadera.

Todas las cosas que Satanás nos presenta no sólo como deseables sino también como necesarias para nuestra identidad, son engaños. Su intención no es ver a una persona bendecida, sino más bien provocar su perdición. Si existe en nuestra vida cualquier cosa que nos haga pensar que no podemos vivir sin ella, esto debería ser una señal de advertencia para que volvamos a evaluar nuestra relación con Dios y para que echemos otra mirada a nuestras prioridades. Jesús nos enseñó claramente: (Mateo 6:31-33) "31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas".


Jehová Dios sabe lo que nosotros necesitamos. Jehová Dios sabe lo que es mejor para nosotros, y la cantidad exacta que necesitamos. Lo cierto es que podemos vivir con muy poco, pero de ninguna manera podemos vivir plenamente sin Jehová Dios. Jehová Dios es lo que necesitamos primordialmente y siempre. ¡Jehová Dios es el único ser sin el cual realmente no podemos vivir! Las cosas que Satanás nos presenta como cosas que obligatoriamente debemos tener, son cosas pasajeras y temporales. Si estamos dispuestos a dejar de afanarnos por estas cosas y buscarlas sin importar su costo elevado, y en cambio decidimos volver a Jehová Dios, Jehová Dios va a satisfacer todos nuestros deseos para el futuro. Si estamos dispuestos a dejar de definir nuestro propio futuro, Jehová Dios nos dará algo mejor que lo que nosotros jamás podríamos haber arreglado, manipulado o creado. Su mejor voluntad será la nuestra, aunque sólo será así si estamos dispuestos a morir a ese rasgo egoísta e independiente para someter nuestra vida completamente a Jehová Dios.

JEHOVÁ DIOS DESEA DETERMINAR NUESTRAS METAS
Ustedes me pueden preguntar: "Pastor, entonces ¿está mal establecerse metas? Me parece que usted está diciendo que simplemente debemos vivir día por día, y confiar en Dios, sin tener ninguna clase de planes o metas". No está mal que nos establezcamos metas; lo que está mal es fijarlas sin preguntarle a Dios cuáles son sus metas para nosotros. Siempre debemos enfocar nuestra meta con sincera oración, y preguntarnos: ¿Qué es lo que deseas, oh Jehová Dios, que yo haga, que diga y que sea? Nuestra oración debe ser la misma que hizo Jesús en el jardín de Getsemaní: (Mateo 26:39) “Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro,  orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú”.

SOMOS HECHURA DE CRISTO
¿Quién es el responsable por tus logros y tus éxitos en la vida? ¿Consideran que ustedes son responsables por aquellas personas en la que se convertirán y por aquellas cosas en las que tendrán éxito? ¿O descansan en Jehová Dios para que Él viva tu vida a través de ustedes, y para transformarlo de tal manera que Él te use para sus propósitos?

Estas son dos perspectivas muy diferentes. Difícilmente vamos a rendir nos pronta y fácilmente al quebrantamiento si creemos que tenemos nuestro propio destino en nuestras manos.
La persona sabia enfrenta la realidad de que Dios merece y también exige el derecho y el control de todo lo que somos. Él tiene la autoridad de expresar su vida a través de nosotros, a través de nuestros labios, nuestros ojos, manos, pies, cuerpos, pensamientos y emociones, de la manera que Él elija. Nosotros no debemos ser meros reflejos de lo que Cristo fue, sino que tenemos que ser expresiones vivientes y caminantes de la vida de Cristo en el mundo actual.

La Biblia nos dice que una vez que reconocemos a Jesucristo como Salvador, ya no nos pertenecemos a nosotros mismos y no gobernamos ni determinamos nuestro futuro. Pablo escribió: (Efesios 2:8-10) "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas".


Aquí hay algo muy importante para reflexionar. Como nosotros no ganamos nuestra propia salvación, tampoco somos responsables de alcanzar nuestra propia gloria en la vida.

Ustedes y yo somos hechura divina, desde el comienzo hasta el final. Dios nos guía y nos dirige hacia las buenas obras que todos debemos hacer para Jesucristo, obras que están totalmente en armonía con los talentos, las habilidades, las experiencias y las destrezas que el Espíritu Santo nos ha dado. Cuando miro hacia atrás, quedo asombrado al contemplar cómo Jesucristo me llevó de un lugar a otro, de una experiencia a otra, siempre me colocó en la posición para dar el próximo paso en la vida, me puso siempre en lugares y situaciones en los que pudiera purificarme o donde pudiera desarrollar algo dentro de mí que sería útil a sus propósitos más tarde.

El Señor Jesucristo es el autor y consumador de nuestra vida (Hebreos 12:2) “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios”.

MIENTRAS insistamos en escribir nuestra propia historia, Dios no podrá escribir
                   su voluntad viva en nuestro corazón.
MIENTRAS insistamos en abrir nuestro propio camino, Él no podrá guiarnos por
                   sus sendas de justicia.
MIENTRAS insistamos en vivir nuestra vida de acuerdo con los deseos propios,
                   Dios no podrá impartirnos sus deseos ni podrá guiarnos hacia su
                   integridad, su fecundidad y sus bendiciones.
MIENTRAS sintamos que tenemos el control de nuestro destino, no podremos
                   experimentar cabalmente el destino que Él tiene para nosotros.

SOMOS HECHURA SUYA.
CUANDO ACTUAMOS DE OTRA MANERA, abrimos una brecha en nuestra relación de confianza con Dios y nos negamos a someter nuestra vida completamente a Jesucristo.

PREDICA en Lerma por: PASTOR Víctor R. Preciado Balderrama
Hola hermanos les saludo con mucho amor en el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo, y con un solo propósito de que sean edificados sus vidas y sus ministerios, me gozo el saludarles y el que Dios me dé la oportunidad de servirles si me lo permiten, y con todo respeto a su doctrina o denominación, mi único interés es que corra la Sana Doctrina de Cristo, estoy ofreciendo:
MATERIALES BÍBLICOS GRATIS Todo es completamente gratis, como escritor de estos materiales te voy a dar los originales para que tú le pongas el nombre de tu Iglesia o tu ministerio o le hagas las modificaciones que a ti te parezcan convenientes. Mi interés es que me des la oportunidad de servirles pues me queda muy claro que mi llamado no es de ser titular sino el de servir y que la Sana Doctrina de Cristo corra como un río poderoso arroyando toda basura de ignorancia.

Por favor si les interesan estos materiales escríbanme pidiéndomelos a cualquiera de los siguientes correos, y con mucho gusto y en el amor a Cristo se los enviaré inmediatamente sin cuestionar nada y que el Espíritu Santo los dirija y los lleve por buen camino, solo les pido en este mismo amor NO LO VENDAN: lo recibes de gracia dalo de gracia.
También les invito con mucho respeto a todas sus creencias a visitar el BLOGSPOT que Dios me ha regalado y que, con mucho amor he puesto algunos estudios que Dios me ha regalado en revelación, Efesios 3:8.
http://viclaly5757.blogspot.com/?spref=fb  / viclaly5757.blogspot.com


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