lunes, 2 de septiembre de 2013

¿DE CUAL CUERPO ERES PARTE DEL CREADO O DEL FORMADO?

¿DE CUAL CUERPO ERES PARTE DEL CREADO O DEL FORMADO?
(1Corintios 12:12-26) “12 Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. 13 Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo,  sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. 14 Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. 15 Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? 16 Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? 17 Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? 18 Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso.
19 Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? 20 Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo. 21 Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.
22 Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios; 23 y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro. 24 Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba, 25 para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. 26 De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan”.

INTRODUCCIÓN
1) Un buen uso de las terminologías: ¿Cuántos de ustedes le dijeron esta mañana a sus hijos o a sus acompañantes: “Vámonos a la Iglesia”? Si pensamos en que esta expresión es equivalente a un “vámonos al templo”, entonces lo hemos dicho mal. Si hemos entendido con el “vámonos a la iglesia” algo como: vamos a nuestra reunión con nuestros hermanosentonces nos hemos acercado más a lo que la palabra IGLESIA implica.

2) La iglesia no la forman los ladrillos o los materiales de construcción. La iglesia la formas tú. La iglesia es el grupo de personas CONVOCADAS por Dios a unirse en una misma fe, en una misma esperanza y en un mismo amor. La razón de ser de esta fe, de esta esperanza y de este amor es el mensaje de la Doctrina de Cristo que tiene en su centro a Jesucristo.

3) Y si tú tienes también como centro de tu vida a Jesucristo y su Doctrina, entonces tú vives en la fe en la esperanza y en el amor de Él; entonces también has sido convocado por Jehová Dios a unirte al grupo llamado el pequeño remanente de todos aquellos que tienen tu mismo sentir. (Juan 7:15-18) “15 Y se maravillaban los judíos, diciendo: ¿Cómo sabe éste letras, sin haber estudiado? 16 Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. 17 El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la Doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta. 18 El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia”.



4) Diversas congregaciones locales conforman un movimiento denominacional; y estas agrupaciones, junto con otras similares en nuestro país y en el mundo influyen para formar la Iglesias con diferentes doctrinas basadas en porciones bíblicas de la Palabra de Jehová Dios, las cuales se llaman y se denominan según su doctrina, y Jesucristo no le puso nombre a su iglesia, si no que la cimentó en una sola Doctrina y Enseñanza Sana y sustentada en toda la biblia con todo el contexto bíblico desde Génesis hasta Apocalipsis, y ni tiene otro cuerpo de gobierno sino a Jesucristo mismo, quien es su cabeza y jefe.

5) De aquí surge una ilustración expresada por el apóstol Pablo: La Iglesia en el mundo es un gran cuerpo que tiene como cabeza, como eje central a Jesucristo. Jesús es quien le da vida y razón de ser a su Iglesia. Esto se aplica no sólo a nivel universal, sino fundamentalmente a nivel del grupo local de creyentes y específicamente a cada uno y cada una de ellos en particular.

6) La Iglesia entonces no la establece ni un edificio ni un organismo de gobierno, sea local, nacional, o mundial; la establece Jesucristo cuyo mensaje se inserta en la vida de uno y de millones de individuos a lo largo de la historia, reconciliándoles con el Padre, transformándoles y habilitándoles para vivir una vida nueva, diferente y mejor por medio de su Sana Doctrina llamada Doctrina de Cristo en: (2Juan 1:9) “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la Doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la Doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo”.

7) Cada una de estas personas renovadas llegan a formar parte del cuerpo de Cristo, son miembros de él, “injertados” como ramas de olivo silvestre en un tronco como expresa el apóstol Pablo. Y cada miembro, como parte de un cuerpo desempeña una función específica y clave. Si tú practicas y vives la Doctrina de Cristo, entonases has puesto tu fe en Cristo como tu salvador, por lo tanto tu eres un miembro de su cuerpo. Ahora bien, como parte de este cuerpo, tú tienes deberes que cumplir, cumpliendo estos deberes es como participas en el buen funcionamiento del cuerpo. Si alguna parte de un cuerpo no funciona debidamente, entonces todo el cuerpo será afectado.

8) Al apóstol Pablo y a nosotros ahora nos preocupa esta situación: partes del cuerpo de Cristo se sienten por encima de otras y, peor todavía, partes se sienten insignificantes. Esto hace que el cuerpo de Cristo funcione mal.

9) Recuerdan la historia de Frankenstein; el cuerpo de este personaje se formaba de partes que su creador quiso que fueran perfectas para hacer así un ser humano perfecto en mente y en cuerpo; pero unidas así funcionaban mal y el resultado llegó a ser no algo bello ni perfecto, sino un monstruo.

Déjenme usar esta metáfora para confrontarnos todos: ¿Seremos miembros del cuerpo perfecto de Cristo en su Sana doctrina de Cristo? o ¿Seremos miembros del cuerpo imperfecto de Frankenstein miembros de un cuerpo formado por doctrinas de hombres? Miembros funcionales, renovados por las enseñanzas de Jesucristo y en camino de perfección hacen el cuerpo de Cristo; miembros disfuncionales, descuidados y moribundos hacen un cuerpo de Frankenstein. ¿De cuál somos o de cual queremos ser?


10) La funcionalidad de nosotros como miembros se da en el buen cumplimiento de nuestros deberes como miembros de nuestra Iglesia, local por una parte pero también universal. Quiero referirme a tres áreas en las cuales debemos ser funcionales.


I. DEBEMOS SER FUNCIONALES CON NUESTRA PARTICIPACIÓN EN LAS ACTIVIDADES.

1) Si queremos ser miembros que funcionan, hemos de asistir regularmente a los servicios, estudios y día de oración de nuestra iglesia con la disposición adecuada. (Hechos 2:46,47) “46 Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, 47 alabando a Dios,  y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos”.

2) (Hechos 20:7) “El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba”. Jesucristo resucitó el primer día de la semana. Desde entonces sus discípulos, en su memoria, se reunían cada primer día, por ello la historia le ha llamado Domingo, que significa “Día del Señor”.

3) Y fíjense que en los comienzos de la Iglesia los creyentes no sólo se reunían el primer día, sino que tenían actividad cada día de la semana (Hechos 5:42) “Y todos los días,  en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo”. Las reuniones eran y deben ser ahora todavía un motivo de celebración para todos nosotros, de manera especial aquellas que se celebran el día de conmemoración de la resurrección de Cristo.

4) Pero la mayor parte de las Iglesias no sólo tienen actividad en el Día del Señor, sino también en otros días de la semana, e incluso en el día del Señor por la tarde. ¿Quieres hacer algo útil y práctico para funcionar bien como miembro del cuerpo del Señor? Entonces programa tu participación en la mayor parte posible de actividades de tu iglesia local.

5) “A asistir a todos los servicios de su congregación”. Este deber suele ser difícil de realizar. Sobre todo cuando sentimos inconformes ya sea con el desarrollo mismo de las actividades o con aquellos que se reúnen.

6) Muchas veces esto es un reflejo de que nuestra actitud a lo que son las reuniones de la iglesia está equivocada: no nos reunimos para ver quien trae el mejor vestido, ni a oír cómo se desafina nuestro hermano que está al lado; mucho menos nos reunimos para que un predicador nos entretenga o para contemplar un show dominical.

7) Nos reunimos porque nuestro espíritu siente que rebosa la necesidad de adorar a Jehová Dios que nos ha llamado a ser su pueblo; porque no somos individuos aislados, sino que formamos parte de una comunidad que alimenta su fuego en la reunión unos con otros; somos un grupo que se reúne para escuchar la voz de su Dios a través de la Palabra y que une sus fuerzas para trabajar por aquello que su Señor Jesucristo les pide; el hecho de que el cuerpo de Cristo se reúna es también un acto de fe. Es decir: la vida y el mensaje de Jesucristo deben hacerse presentes y ser lo central incluso en algo que parece tan sencillo como es la asistencia y participación en nuestras reuniones.

8) El “dejar de reunirnos como algunos tienen por costumbre” nos enfría, como las brasas de una fogata que se separan del fuego; nos hace descuidar nuestro llamado; nos hace miembros que pueden ser disfuncionales para el cuerpo del cual formamos parte. (Hebreos 10:24,25) “24 Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; 25 no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca”.

9) Esto implica también que si hay algún creyente imposibilitado por salud o por edad para reunirse, sea necesario que le hagamos llegar hasta donde está la posibilidad de alimentarse por la reunión, y así pueda tal hermano o hermana seguir participando de este compromiso y ser edificado.

II. DEBEMOS SER FUNCIONALES EN NUESTRA PROPIA EDIFICACIÓN.
1) Si queremos ser miembros funcionales, hemos de procurar un desarrollo continuo en nuestra vida cristiana en todos los ámbitos. (Efesios 2:19-22) “19 Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, 20 edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, 21 en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; 22 en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu”.

2) El actual voto del Esfuerzo Cristiano dice: (1Pedro 2:4,5) “4 Acercándoos a él,  piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa,
5 vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo”.

3) Una persona que ha salido de la cárcel y no quiere volver allí, ha de esforzarse por vivir una vida diferente. Nosotros hemos sido crucificados y resucitados juntamente con Cristo. Es decir que no solamente estábamos presos, sino hasta muertos, y de un estado de muerte pasamos a un estado de vida; esto implica una forma de vivir nueva, que se va construyendo cada día. (1Jn 3:13-16)  “13 Hermanos míos, no os extrañéis si el mundo os aborrece. 14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte. 15 Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él. 16 En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos”.

4) Esto significa el presentar cada día nuestro cuerpo en sacrificio vivo, santo y agradable a Dios (Romanos 12:1) “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional”; cada día y en todo lugar; ¿Quién es el sabio y el entendido entre ustedes? (Proverbios 28:2) “Por la rebelión de la tierra sus príncipes son muchos; Mas por el hombre entendido y sabio permanece estable”. –Pregunta Santiago- (Santiago 3:13) “que muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre”. Si somos parte del cuerpo de Cristo, debemos vivir como parte del cuerpo de Cristo. Esto abarca todas las áreas de nuestra vida, sean las espirituales (es decir, “dentro de la congregación”) como las que llamamos “seculares”.

5) En las vidas de los miembros lo secular también le pertenece a Dios; nosotros estamos y actuamos en el mundo; y es al mundo al que damos testimonio con nuestra vida. Esta forma de vivir se ha comparado con una lucha que el creyente tiene que librar contra las fuerzas que se oponen a la justicia de Dios y es Dios quien sostiene y fortalece en esta lucha.

6) Cumplir con este deber no significa otra cosa que vivir diariamente lo que ya somos: imitadores de Jesucristo y parte de él. Vivir una vida cristiana “sincera y activa” nos hace ser miembros del cuerpo que funcionan con las enseñanzas de Cristo que vino a establecer su Iglesia en conocimiento divino el cual une y no divide como las religiones.

III. DEBEMOS SER FUNCIONALES EN LA PERFECTA UNIDAD Y COMUNIÓN.

1) Si queremos ser miembros funcionales, hemos de procurar la unidad y armonía de toda la iglesia. (Juan 17:19-23) “19 Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad. 20 Más no ruego solamente por éstos,  sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, 21 para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros;  para que el mundo crea que tú me enviaste. 22 La gloria que me diste, yo les he dado,  para que sean uno, así como nosotros somos uno. 23 Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado”.

2) En los contextos donde se habla de la iglesia como cuerpo de Cristo en la Biblia, siempre se refiere a la unidad que debe haber en él. La unidad de la iglesia local implica un buen ejercicio de la comunión, lo cual a su vez en un reflejo de la vida edificada en amor. (Efesios 4:11-16) “11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio,  para la edificación del cuerpo de Cristo, 13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina,  por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, 15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, 16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor”.

3) (Colosenses 3:12-14) dice: “Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra el otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas, vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.”

4) Es claro notar que el capitulo del amor del cual debemos vivir para ser acepto por un Dios que es Amor (1 Corintios 13:1-13), se le da a una iglesia con muchos dones espirituales y con mucha actividad, que pone el ejercicio del amor en primer término.



5) El apóstol Pablo amonestó duramente a aquellos que eran causa de contiendas en el cuerpo de Cristo, pues su unidad en espíritu debe ser una característica visible al mundo en el que la iglesia se mueve. (1Corintios 1:10-12) “10 Os ruego, pues, hermanos,  por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. 11 Porque he sido informado acerca de vosotros,  hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas. 12 Quiero decir,  que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo”.

6) Evidentemente, en la unidad de la Iglesia participamos todos los miembros, sin excepción; no es deber ni del pastor ni de los que ya tienen más tiempo mantener esta unidad, sino de cada uno, teniendo que sacrificar muchas veces nuestros intereses para amoldarlos a los intereses de Cristo. Esto es lo que significa (Gálatas 6:2) “Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo”, pues recordemos que Jesús es quien llevó también nuestra carga.

7) Tengamos cuidado de nuestra relación con todos los creyentes, pues a veces hasta un pequeño comentario o una actitud equivocada puede ser causa de la división y desarmonía del cuerpo. (Proverbios 15:18) “El hombre iracundo promueve contiendas; Mas el que tarda en airarse apacigua la rencilla”. (Salmos 140:2)  “Los cuales maquinan males en el corazón, Cada día urden contiendas”. (Proverbios 29:22) “El hombre iracundo levanta contiendas, Y el furioso muchas veces peca”.

8) El desarrollo de la unidad de la Iglesia no deja fuera sin embargo la administración de la disciplina en ella; por ello no se les perdonó a Ananías y a Safira su intento de engañar al Espíritu Santo. Tolerar sin exhortar a quien vive en constante oposición a la voluntad divina “por no causar división”, tampoco es permitido en el cuerpo de Cristo.

9) Por tanto, aquí también entra el cuidado que debemos hacer de nuestra propia vida cristiana: no ser causa de división, ni directa, provocando contiendas; ni indirecta, siendo motivo de escándalo. (Isaías 59:1,2) “1 He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; 2 pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír”.

10) Cuando celebramos la cena del Señor, ésta debe hablar a nuestros corazones a reconciliarnos con Jesús y a proclamar su muerte. Pero también nos llama a reconciliarnos con nuestro hermano y mantenernos en unidad, pues nuestra comunión con Dios se manifiesta visiblemente en la comunión con todo el cuerpo. Esto nos hace miembros funcionales.

CONCLUSIÓN.
1) El cuerpo de Cristo funciona cuando cada uno de los miembros que lo integran participa adecuadamente en él. Y cada uno de nosotros tiene su lugar importante en el cuerpo de Cristo; porque debemos fijar nuestra atención en que primeramente somos parte de él y dependemos de Él finalmente; y a Cristo es a quien debemos serle fieles.

2) Aquí entramos todos, hermanos y hermanas, nadie puede pasar desapercibido y nadie puede decir que su participación no es importante en la construcción del Reino de Dios, y a ninguno tampoco le podemos decir esto. Seamos gordos o flacos, altos o chaparros, feos o antisociales; aunque tengamos una discapacidad en nuestro organismo, o seamos ricos o pobres, aunque no sepamos hablar o tengamos sólo un don, somos parte fundamental de este cuerpo y debemos tomar nuestro lugar como miembros, cumpliendo bien nuestros deberes.

3) ¿En qué lugar te puedes ocupar? ¿Y qué hay por hacer? Déjame enlistarte solo algunos ejemplos de espacios donde se requiere tu participación: en la escuela dominical, como maestro o maestra, de la Escuela Bíblica de Vacaciones, en la música, tocando un instrumento, cantando, como consejero de jóvenes o de adolescentes, hacer aseo de la congregación o pintar sus espacios, visitar a los hermanos, abrir una casa de estudio o en tu casa, dirigiendo el estudio, en una palabra, PARTICIPANDO, PARTICIPANDO, levántate de tu asiento...y PARTICIPA.

4) La unidad del cuerpo a pesar de que seamos tan diferentes es lo que manifiesta que Cristo es la cabeza y es él quien le da cohesión a todos los miembros. Es como las notas de un concierto musical, que son armonizadas, siendo cada una diferente, habiendo silencios y sonidos, que son colocadas cada una en su lugar hasta formar una armonía perfecta, así vivamos unos con otros, haciendo que este cuerpo glorioso camine, avance, funcione adecuadamente cumpliendo cada uno con nuestros deberes. ¿Funcionará esto hermanos?

PREDICA en Lerma por: PASTOR Víctor R. Preciado Balderrama
Hola hermanos les saludo con mucho amor en el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo, y con un solo propósito de que sean edificados sus vidas y sus ministerios, me gozo el saludarles y el que Dios me dé la oportunidad de servirles si me lo permiten, y con todo respeto a su doctrina o denominación, mi único interés es que corra la Sana Doctrina de Cristo, estoy ofreciendo:
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