lunes, 19 de noviembre de 2012

UNA FE SIN LIMITES Y VERDADERA


UNA FE SIN LIMITES Y VERDADERA
(Heb 11:6-11)

“6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. 7 Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe. 8 Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. 9 Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; 10 porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. 11 Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad,  porque creyó que era fiel quien lo había prometido”.

INTRODUCCIÓN
La Biblia nos dice que: sin fe es imposible agradar a Dios”. Es por esto que nos urge entender lo que es la fe, para poder agradar a Dios. En nuestro recorrido de la Biblia hemos llegado a la vida de un hombre que es el ejemplo por excelencia de la fe. Al conocer su vida, podemos descubrir lo que es la fe verdadera para poder imitarla y experimentar sus bendiciones en nuestra vida también.

(Génesis 12:1-4) 1 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. 2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. 4 Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán”.

El hombre en el pasado decidieron construir una torre para hacerse famosos, para hacerse un nombre, pero el resultado fue que Dios confundió su lenguaje y los dividió para que no lograran sus propósitos.

Observemos ahora lo que Dios le dice a Abraham: engrandeceré tu nombre... Por medio de ti serán bendecidas todas las familias de la tierra. Cuando la humanidad decide hacerse un nombre famoso, el resultado es la confusión; pero cuando Dios encuentra a una persona humilde, una persona de fe, El hace grande a la persona y le da un nombre.

Tan famoso le hizo Dios a Abraham que ahora, unos 4.000 años después de su vida, seguimos estudiándole. Con Abraham llega un nuevo comienzo para la humanidad. Dios empieza a restaurar lo que se había destruido debido al pecado de Adán y Eva. La vida de Abraham es como una enorme curva en la trayectoria del mundo, donde la humanidad que se había estado alejando cada vez más de Dios ahora es llamada a regresar a Él, por medio del autor y consumador de la fe.
(Heb 12:1,2)  “1Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, 2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios”.

Abraham llegó a ser el padre humano de la nación judía, y fue por medio de esta nación que Dios trajo al mundo al Salvador Jesucristo, el que trajo bendición a todas las naciones. Esas mismas naciones que habían sido esparcidas y confundidas debido a su soberbia en Babel un día serían bendecidas gracias a lo que Cristo vendría a hacer.

Observemos también que Dios toma la iniciativa con Abraham. La Biblia no nos habla de la excelencia de Abraham como lo primero, sino más bien es el llamado de Dios el que viene primero. Dios es el que decidió rescatarnos; nosotros sólo podemos responder a ese llamado. Él se lleva el crédito pues a Jehová Dios toda la honra.

¿Cómo respondió Abraham cuando Dios lo llamó? El partió, tal como el Señor le había ordenado. Si consultamos un mapa, descubrimos que Abraham partió hacia el oeste. ¿Se acuerdan de la dirección en la que viajaron los hombres para construir la torre de Babel? Fue hacia el este, indicando así su rebelión contra Dios. Ahora encontramos a Abraham viajando en obediencia hacia el oeste, cosa que traerá bendición.

Avancemos un poco más en la vida de Abraham para encontrar la revelación.

(Génesis 15:1-6) “1 Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande. 2 Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer? 3 Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa. 4 Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará. 5 Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia. 6 Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia”.

Dios le prometió gran bendición a Abraham, pero había un problema - él ya era viejo, y no tenía ningún hijo. Siguiendo las costumbres de su día, pensaba adoptar a uno de sus siervos - Eliezer de Damasco - para quedarse con sus bienes. Sin embargo, Dios le declara que sucedería lo imposible - él tendría un hijo, quien sería su heredero.

En el versículo 6 encontramos la clave de la vida de Abraham. "Abraham creyó al Señor, y el Señor lo reconoció a él como justo." En otras palabras, Dios no trató a Abraham como un hombre justo y digno de recibir sus bendiciones porque fuera perfecto; de hecho, tuvo muchas fallas. Más bien, fue porque Abraham creyó la palabra de Dios que él fue tratado como justo.

Digamos que tú y yo saliéramos desde Sonora caminando para ir a la Ciudad de México. Vamos caminando a la orilla de la carretera cuando se detiene un carro lujoso, espacioso y con aire acondicionado, y el conductor nos dice: ¿Van a la Ciudad de México? Si quieren, yo los llevo.

En ese momento, tenemos que tomar una decisión. ¿Le creemos? Si le creemos, nos subiremos al carro y llegaremos sin esfuerzo a la Ciudad de México. En cambio, si no le creemos, nunca vamos a llegar caminando. La situación de Abraham fue similar. Dios le habló y le dijo: Voy a hacer algo espectacular, y te voy a usar a ti. La decisión de Abraham fue simplemente la de creer o no creer.

EL APÓSTOL PABLO ANALIZA ESTA REALIDAD.
(Romanos 4:1-5)

“1 ¿Qué, pues, diremos que halló Abraham, nuestro padre según la carne? 2 Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios. 3 Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia. 4 Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; 5 mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia”.
(Luc. 6:46) “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?”.
(Hech. 16:31) “Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”.

La Palabra nos habla de la forma de estar bien con Dios. No podemos quedar bien con Dios haciéndole favores. Sin embargo, esto es lo que hace la mayoría de la gente. Hasta dicen que Dios dijo: AYUDATE QUE YO TE AYUDARÉ. Piensan que, si van a la iglesia de vez en cuando, dan un poco de dinero para ayudar a los pobres y se tratan de portar bien la mayor parte del tiempo, quedarán bien con Dios.

Pero con Dios las cosas no funcionan así. El mismo Abraham, el hombre con el que empezó el plan restaurador de Dios, no fue aceptado por Dios por los favores que le hizo. Más bien, fue por la respuesta de fe de Abraham frente al llamado de Dios que Dios lo aceptó como justo.
El patrón para ti y para mí es el mismo. Dios no nos va a aceptar porque le hacemos favores, sino simplemente si creemos lo que Dios nos dice Y LE OBEDECEMOS. Si nosotros confiamos en su Palabra así como Abraham confió en la palabra que le llegó, Dios nos trata como justos.

En cambio, si nosotros estamos tratando de ganar el favor de Dios por medio de lo que hacemos, no lo vamos a poder hacer. Sólo la fe nos hace aceptables ante Dios. ¿Qué, entonces, es la fe verdadera? Hablemos primeramente de lo que no es.
La fe verdadera no es legalismo o religiosidad. No se trata de hacer ciertas cosas religiosas, de ir a cierta iglesia o prender cierto número de velas. La fe no es algo que se hace.
La fe verdadera no es conocer ciertas cosas. El apóstol Santiago habla a los que creen que con conocer ciertas cosas de Dios ya están bien aclarando que el diablo mismo también las cree - y tiembla. (San. 2:19) “Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan”. Tener fe no es simplemente conocer la Biblia, poder citar versículos o conocer algo acerca de la vida de Jesucristo. No es simplemente poder recitar la biblia, y por más bueno que sea eso. (Mat 7:20,21) “20Así que, por sus frutos los conoceréis. 21No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”.

La fe verdadera tampoco es el simple optimismo. Es bueno ser optimista, pero no debemos de confundir el simple optimismo con la fe bíblica. A veces la gente dice: Tengo mucha fe de que todo va a salir bien. Esperemos que así sea, pero el optimismo no es lo mismo que la fe, es como decirse uno mismo; yo soy salvo y no importa lo que los demás opinen, porque Dios me dice en su palabra que lo soy y si fallo por eso le ha puesto a su hijo Jesús como mi abogado, Dios es bueno y no va a permitir que yo me pierda; y de esta manera aferrarse a esta verdad a medias lo cual es una mentira porque toda verdad a medias es igual a una mentira, y esto no es la fe bíblica.

LA VERDADERA FE NO ES LA PRESUNCIÓN. No es decir: Dios me tiene que dar esto o aquello porque lo creo con todo mi corazón, y si insisto, Dios se va a encontrar obligado a dármelo. Satanás le invitó a Jesús a lanzarse del templo confiando en que su Padre lo salvaría, pero Jesús respondió que no podemos poner a Dios a prueba. La fe no es presumir.
(Mat 4:6,7) “6y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo;  porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. 7Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios”, y muchas doctrinas hoy dicen no te preocupes acaso no sabes que Dios es el único bueno, y que Dios te ama tanto que ha enviado a su hijo Jesús a morir por ti y a derramar su sangre para que a través de ese sacrificio tú seas siempre perdonado, además Jesús mismo lo dice en su Palabra que todo el que cree en Él tendrá vida y vida en abundancia, así que solo cree en Jesús y todo va ha venir por añadidura.

¿QUÉ, ENTONCES, ES LA FE VERDADERA? La fe verdadera es confianza en Cristo que crea un cambio en cada uno que cree en JESÚS se arrepiente de sus pecados pero no los vuelve a practicar. Abraham creyó lo que Dios le dijo, y esto produjo un cambio en su vida; él se mudó a otro lugar, esperando que el Señor cumpliera su promesa - y tuvo que ser muy paciente en esperar.
Ustedes y yo conocemos más de lo que conoció Abraham; tenemos la revelación de todo lo que Cristo vino a este mundo a hacer. Jesucristo es el cumplimiento de esa promesa que Dios le hizo a Abraham, y es en Jesucristo que tenemos que confiar. Confiar en Jesucristo significa arrepentirse y hacer lo que Jesús nos manda, creer que Jesús hará lo que ha prometido hacer; que si confiamos en Jesús, nos perdonará, que estará con nosotros, y que nos bendecirá si le obedecemos.

CUANDO TENEMOS UN ENCUENTRO CON CRISTO, crea un cambio en nuestro estilo de vida. No podemos seguir viviendo de la misma forma. Abraham dejó su hogar y se mudó a otro lado por la fe que tuvo en Dios. Nosotros también cambiaremos se tendrá que dar frutos dignos; (Mat 3:8) “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento”, tomaremos decisiones que otros no lo entienden, porque Dios nos ha llamado a través de su Hijo amado y confiamos en Jehová Dios el Santo de Israel.
Si tú tienes esa clase de fe, estás bien con Dios. Esto es lo que significa ser justificado por fe; es llegar a estar bien con Dios obedeciendo lo que Jesucristo nos manda hacer. Y así Jehová Dios te ve como si nunca hubieras pecado, como si no le debieras nada. Así se empieza la vida cristiana, y así se vive también. Empezamos aceptando a Cristo por fe, y seguimos viviendo la vida cristiana por fe.

(Lc.6:43-49) “43 No es buen árbol el que da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto. 44 Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos,  ni de las zarzas se vendimian uvas. 45 El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo;  porque de la abundancia del corazón habla la boca. 46 ¿Por qué me llamáis,  Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? 47 Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace,  os indicaré a quién es semejante. 48 Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover,  porque estaba fundada sobre la roca. 49 Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa”.

MARCANDO LA DIFERENCIA
Muchos corren por todos lados, a todos lados pero sin rumbo fijo y sin meta segura. Muchos buscan, de todo, pero nada en particular, Muchos saben que necesita algo, pero no sabe qué. Muchos tienen la inquietud de que necesitan saber, pero, ¿qué es lo que necesita saber? Y ¿quién se lo dirá? Muchos necesitan un cambio en su vida, pero, ¿cuál cambio y en qué? La cosa es, ¿quién le indicará cuál cambio y como lo hará? Muchos necesita invocar, clamar al único que tiene la solución a sus problemas, pero, ¿quién se los presentará? Usted y yo podemos marcar la diferencia en la vida de las personas.

Usted sabe bien que solo Jesús es la completa respuesta a todas las necesidades de todo el mundo. Porque en ningún otro hay salvación, en ningún otro hay perdón de pecados, en ningún otro hay paz verdadera, en ningún otro hay salud de corazón; hasta el grado que se quite, se extirpe toda raíz de amargura; en ningún otro hay verdadera libertad de las prisiones en que se encuentran miles de personas. Solo Jesús sana los corazones heridos, dañados y enfermos. Solo Jesús liberta a los encadenados de los vicios. Solo Jesús restaura las vidas, familias, etc.

Les pido por favor que no nos dejemos engañar mas y seamos honestos con nosotros mismos y nuestro creador pues a Dios no lo podemos engañar, si no que dice Dios en su Palabra que nos engañamos a nosotros mismos y es mejor reconocer que de verdad no hemos tenido un verdadero encuentro con Jesús al fin y de cuentas Jesús no nos está poniendo en evidencia porque esto solo Él y Usted lo sabe, y si hay alguien que aquí nunca ha tenido un encuentro con Jesucristo, y esto se nota porque la verdad todavía hay muchas obras de la carne en nosotros, entonces no has tenido un encuentro con Jesús todavía aunque tengas mucho tiempo en el evangelio y solo tú puedes examinarte con la ayuda del Espíritu Santo te invito en este día a tomar esa decisión de creer lo que Dios te dice. Escucha lo que El te dice en Romanos 10:8-10: "Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo." Ven hoy para aceptarle.

Si tú ya has tomado esa decisión, no dejes de confiar en Cristo por medio de obedecerle. La forma en que comenzaste tu vida con Jesús es la misma forma en que debes continuar.

DIGANME:
  1. ¿A cuáles cosas te está llamando Dios a hacer que te parece imposible?
  2. ¿Cuáles son esas áreas de tu vida que Dios quiere transformar, si tan sólo puedes confiar en Jesús?
  3. ¿Cuáles cosas te está llamando Dios a continuar con tu proceso?

  1. Yo sé que Dios quiere cosas grandes para esta iglesia y para tu vida.

  1. Se volverán realidad sólo si, como Abraham, aprendemos a confiar en la Palabra de Dios.

  1. ¿Me acompañas en este viaje de fe?

PREDICA en Lerma por él
Pr. Victor R. Preciado Balderrama
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