viernes, 30 de noviembre de 2012

SANIDAD DE LA DOCTRINA DE JESÚS ESTUDIO #4


SANIDAD DE LA DOCTRINA DE JESÚS ESTUDIO #4

¿POR QUE NO SOPORTARÁN LA DOCTRINA DE CRISTO?
(2 TIMOTEO 4:3) “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias”

I. PORQUE – AHORA PABLO DA LA RAZÓN DEL  ENCARGO SOLEMNE.
            A. Vendrá tiempo cuando no sufrirán (soportarán, LBLA) la sana doctrina

            1. 1Tim. 1:3, “Como te rogué que te quedases en Éfeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina”.
            2. 1Tim. 1:10, “y para cuanto se oponga a la sana doctrina,  11 según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado”
            3. 1Tim. 4:1, “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios”.
            4. 1Tim. 4:6, “Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido”.
             5. 1Tim. 4:16, “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren”.
             6. 1Tim. 6:3, “Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad,  4  está envanecido, nada sabe”.
             7. Tito 2:1, “Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina”.
               8. Tito 2:10, “no defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador”.

            B. Por eso, Timoteo debería predicar, redargüir, reprender y exhortar, aprovechando bien el tiempo, porque vendrían “tiempos peligrosos”, 2 Tim. 3:1-5.
            C. Pablo habló claramente de una apostasía venidera en 2 Tes. 2.
            D. Lo que Pablo requiere en el v. 2 es la manera de evitar la apostasía.

II. SINO QUE, TENIENDO COMEZÓN DE OÍR
            A. La palabra “comezón” es “rascar, hacer cosquillas”. Tienen comezón de oír “diferente doctrina” (1 Tim. 1:3).
            B. Muchos quieren enseñanza que les dé paz y tranquilidad de conciencia, pero al mismo tiempo que permita que sigan satisfaciendo los deseos de este mundo. Quieren la enseñanza que cause placer a sus oídos. Quieren enseñanza agradable, aduladora, que hable de deberes fáciles, y que tolere sus pecados. No quieren ser reprendidos sino lisonjeados y adulados. No quieren oír de la cruz que deben llevar, ni de la abnegación de sí. No quieren despojarse del viejo hombre y vestirse del nuevo hombre.
            C. Cristo bien describe lo defectuoso del oído de algunos en la parábola del sembrador (Mat. 13:1-9, 18-23). Por eso, El dice, Mar. 4:24, “Mirad lo que oís” y Luc. 8:18, “Mirad cómo oís”. Heb. 5:11, “Acerca de esto tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír”.

III. SE AMONTONARÁN MAESTROS CONFORME
A SUS PROPIAS CONCUPISCENCIAS
            A. Siempre habrá maestros que están dispuestos a rascar o hacerle cosquillas en las orejas de la gente; es decir, enseñarán lo que la gente quiere escuchar. 1Tesalonisanses 2:3-6, “Porque nuestra exhortación no procedió de error ni de impureza, ni fue por engaño,  4  sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones.  5  Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo;  6  ni buscamos gloria de los hombres; ni de vosotros, ni de otros”.

            B. Como dice el profeta Oseas 4:9, “Como el pueblo, así será el sacerdote” (LBLA); es decir, el pueblo rebelde sólo quiere escuchar a los maestros que son como ellos. 1 Reyes 12:31, Jeroboam “Hizo también casas sobre los lugares altos, e hizo sacerdotes de entre el pueblo, que no eran de los hijos de Leví”. Isa. 30:10, “que dicen a los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentira”.

            C. Compárese Hech. 17:19-21, “Y tomándole, le trajeron al Areópago, diciendo: ¿Podremos saber qué es esta nueva enseñanza de que hablas?  20  Pues traes a nuestros oídos cosas extrañas. Queremos, pues, saber qué quiere decir esto.  21  (Porque todos los atenienses y los extranjeros residentes allí, en ninguna otra cosa se interesaban sino en decir o en oír algo nuevo.)” Querían oír algo nuevo, algo interesante y fascinante, algo que les agradara, pero no querían oír del arrepentimiento (ver. 30, 31). No quieren ser ofendidos por la predicación sobre la resurrección y el juicio final.

            B. Los maestros deben dirigir y cambiar al pueblo, pero en muchos casos el pueblo cambia a sus maestros. Por ej., Ex. 32:1-4, “Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido. 2  Y Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos.  3  Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón;  4  y él los tomó de las manos de ellos, y le dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de fundición”.

            1. Por eso, a Herodes no le convenía escuchar a Juan (Mat. 14:3-4), “Porque Herodes había prendido a Juan, y le había encadenado y metido en la cárcel, por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano;  4  porque Juan le decía: No te es lícito tenerla”. Juan no toleraba las concupiscencias de Herodes, sino que las denunciaba.
            2. A los judíos no les convenía la predicación de Esteban y, por eso, lo apedrearon (Hech. 7:58).
 “Su anhelo es tener maestros que se adapten a sus propias ideas o gustos pervertidos… Tan grande es ese anhelo que amontonan maestro sobre maestro. Esto hace que uno se acuerde de Jer. 5:31: ‘Los profetas profetizaron mentira… y mi pueblo así lo quiso’ y de Ez. 33:32, ‘Y he aquí que tú eres a ellos como cantor de amores, hermoso de voz y que canta bien; y oirán tus palabras, pero no las pondrán por obra’. El pueblo aquí descrito está más interesado en algo diferente, algo sensacional, que en la verdad desnuda. Y cuando se les presenta la verdad (como ciertamente lo hizo Ezequiel), no están interesados en la verdad misma, sino en la forma en que se presenta, el ‘estilo’, la oratoria del predicador… el predicador mismo, su voz, su porte, su apariencia, sus modales. Aquí en 2 Ti. 4:3, 4 el énfasis está en el anhelo de oír historias fascinantes y especulaciones filosóficas” (GH).

IV. Y APARTARÁN DE LA VERDAD EL OÍDO
            A. No quieren oír el evangelio sencillo que habla del perdón de los pecados, porque no quieren arrepentirse. La verdad les quita todos sus ídolos y vicios amados. No quieren crucificar la carne con sus deseos.
            B. No quieren oír del bautismo, ni de otros mandamientos del Señor, pues tienen sus propios conceptos de lo que es la vida “cristiana”. No quieren oír de la crucifixión del viejo hombre y de la santificación en Cristo.
            C. No quieren oír del reino espiritual de Cristo que es su iglesia, su cuerpo, su templo, etc. No quieren oír de lo sencillo de su gobierno; tampoco de la obra espiritual de la iglesia. No quieren oír acerca del culto espiritual y sencillo revelado por el Espíritu Santo, porque quieren un culto que agrade a los hombres (ritos, oro, diamantes, milagros fuera de lo que dice la palabra, ceremonias, incienso, la bulla, hermanos súper ungidisimos que al tocar a alguien se cae dicen que por el poder del Espíritu Santo, etc.). En fin, no quieren saber la verdadera naturaleza de la iglesia que Cristo estableció con la sana doctrina de Jesús, para que seamos sanos en todo, transformados y redimidos con la palabra de fe.

V. Y SE VOLVERÁN A LAS FÁBULAS

            A.  Jer. 2:13, “Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.” Prefieren las expresiones de su propia sabiduría humana que está completamente desprovista de la luz de la revelación de Dios.
            B. Se decía en las escuelas rabínicas que una ley oral se había dado en el Monte Sinaí, y que esta ley se había entregado por una serie de maestros a través de los siglos. Durante el tiempo del ministerio de Cristo aquí en la tierra estos dichos y comentarios constituían un suplemento a la ley escrita. Sin embargo, en el segundo siglo comenzaron a escribir esta colección de tradiciones; ahora se llama el Talmud. Jesús denunció fuertemente tales tradiciones (por ej., Mat. 15:3).
            C. Las fábulas más populares ahora son las católicas. Hay muchísimas fábulas acerca de María y los “santos”. Hay multitudes que escucharán todas las fábulas de los supuestos milagros realizados en conexión con las tumbas o las reliquias de los “santos” y “mártires”. Todos los carismáticos hablan de sus “sanidades”, que son puras fábulas.
           D. El Libro de Mormón es un libro que profesa ser inspirado, pero contiene puras fábulas, pero millones de personas las creen. Los jóvenes “élderes” (ancianos) dejan su hogar por dos años para viajar a países lejanos para propagar estas fábulas.
            E. Los que son ganados por las fábulas son aquellos que no conocen la Biblia y que la rechazan.



Estudio en Lerma por él:
Pr. Victor R. Preciado Balderrama.
         sanadoctrinavictor@gmail.com

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