lunes, 12 de noviembre de 2012

DEVOCIONAL CON LA FAMILIA SEMANA #20


DEVOCIONAL CON LA FAMILIA SEMANA #20

 DEVOCIONALES CON LA FAMILIA DÍA 1 (MATEO 5:1-2)
1 Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos. 2 Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo:
Vv. 1, 2. Nadie hallará felicidad en este mundo o en el venidero si no la busca en Cristo por el gobierno de su palabra. Él les enseñó lo que era el mal que ellos debían aborrecer, y cuál es el bien que deben buscar y en el cual abundar.
DEVOCIONALES CON LA FAMILIA DÍA 2 (MATEO 5:3-12)
3 Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. 4 Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. 5 Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. 6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. 7 Bienaventurados los misericordiosos,  porque ellos alcanzarán misericordia. 8 Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. 9 Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. 10 Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia,  porque de ellos es el reino de los cielos. 11 Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros,  mintiendo. 12 Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.
Vv. 3-12. Aquí nuestro Salvador da ocho características de la gente bienaventurada que para nosotros representan las gracias principales del cristiano.
1. Los pobres en espíritu son bienaventurados. Estos llevan sus mentes a su condición cuando es baja. Son humildes y pequeños según su propio criterio. Ven su necesidad, se duelen por su culpa y tienen sed de un Redentor. El reino de la gracia es de los tales; el reino de la gloria es para ellos.
2. Los que lloran son bienaventurados. Parece ser aquí se trata esa tristeza santa que obra verdadero arrepentimiento, vigilancia, mente humilde y dependencia continua para ser aceptado por la misericordia de Dios en Cristo Jesús, con búsqueda constante del Espíritu Santo para limpiar el mal residual. El cielo es el gozo de nuestro Señor; un monte de gozo, hacia el cual nuestro camino atraviesa un valle de lágrimas. Tales dolientes serán consolados por su Dios.
3. Los mansos son bienaventurados. Los mansos son los que se someten calladamente a Dios; los que pueden tolerar insultos; son callados o devuelven una respuesta blanda; los que, en su paciencia, conservan el dominio de sus almas, cuando escasamente tienen posesión de alguna otra cosa. Estos mansos son bienaventurados aun en este mundo. La mansedumbre fomenta la riqueza, el consuelo y la seguridad, aun en este mundo.
4. Los que tienen hambre y sed de justicia son bienaventurados. La justicia está aquí puesta por todas las bendiciones espirituales. Estas son compradas para nosotros por la justicia de Cristo, confirmadas por la fidelidad de Dios. Nuestros deseos de bendiciones espirituales deben ser fervientes. Aunque todos los deseos de gracia no son gracia, sin embargo, un deseo como este es un deseo de los que son creados por Dios y Él no abandonará a la obra de Sus manos.
5. Los misericordiosos son bienaventurados. Debemos no sólo soportar nuestras aflicciones con paciencia, sino que debemos hacer todo lo que podamos por ayudar a los que estén pasando miserias. Debemos tener compasión por las almas del prójimo, y ayudarles; compadecer a los que estén en pecado, y tratar de sacarlos como tizones fuera del fuego.
6. Los limpios de corazón son bienaventurados, porque verán a Dios. Aquí son plenamente descritas y unidas la santidad y la dicha. Los corazones deben ser purificados por la fe y mantenidos para Dios. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio. Nadie sino el limpio es capaz de ver a Dios, ni el cielo se promete para el impuro. Como Dios no tolera mirar la iniquidad, así ellos no pueden mirar su pureza.
7. Los pacificadores son bienaventurados. Ellos aman, desean y se deleitan en la paz; y les agrada tener quietud. Mantienen la paz para que no sea rota y la recuperan cuando es quebrantada. Si los pacificadores son bienaventurados, ¡ay de los que quebrantan la paz! –
8. Los que son perseguidos por causa de la justicia son bienaventurados. Este dicho es peculiar del cristianismo; y se enfatiza con mayor intensidad que el resto. Sin embargo, nada hay en nuestros sufrimientos que pueda ser mérito ante Dios, pero Dios verá que quienes pierden por Él, aun la misma vida, no pierdan finalmente por causa de Él. —¡Bendito Jesús, cuán diferentes son tus máximas de las de los hombres de este mundo! Ellos llaman dichoso al orgulloso, y admiran al alegre, al rico, al poderoso y al victorioso. Alcancemos nosotros misericordia del Señor; que podamos ser reconocidos como sus hijos, y heredemos el reino. Con estos deleites y esperanzas, podemos dar la bienvenida con alegría a las circunstancias bajas o dolorosas.

DEVOCIONALES CON LA FAMILIA DÍA 3 (MATEO 5:13-16)
13 Vosotros sois la sal de la tierra;  pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada,  sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. 14 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud,  sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. 16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que están los cielos.
Vv. 13-16. Vosotros sois la sal de la tierra. La humanidad, en la ignorancia y la maldad, era como un montón enorme, listo para podrirse, pero Cristo envió a sus discípulos, para sazonarla, por sus vidas y doctrinas, con el conocimiento y la gracia. Si no son como debieran ser, son como sal que ha perdido su sabor. Si un hombre puede adoptar la confesión de Cristo, y, sin embargo, permanecer sin gracia, ninguna otra doctrina, ningún otro medio lo hace provechoso. Nuestra luz debe brillar haciendo buenas obras tales que los hombres puedan verlas. Lo que haya entre Dios y nuestras almas debe ser guardado para nosotros mismos, pero lo que, de sí mismo, queda abierto a la vista de los hombres, debemos procurar que se conforme a nuestra profesión y que sea encomiable. Debemos apuntar a la gloria de Dios.

DEVOCIONALES CON LA FAMILIA DÍA 4 (MATEO 5:17-20)
17 No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. 18 Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. 19 De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.
20 Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Vv. 17-20. Que nadie suponga que Cristo permite que su pueblo juegue con cualquiera de los mandamientos de la santa ley de Dios. Ningún pecador participa de la justicia justificadora de Cristo hasta que se arrepiente de sus malas obras. La misericordia revelada en el evangelio guía al creyente a un aborrecimiento de sí mismo aún más profundo. La ley es la regla del deber del cristiano, y éste se deleita en ella. Si alguien que pretende ser discípulo de Cristo se permitirse cualquier desobediencia a la ley de Dios, o enseña al prójimo a hacerlo, cualquiera sea su situación o reputación entre los hombres, no puede ser verdadero discípulo. La justicia de Cristo, que nos es imputada por la sola fe, es necesaria para todos los que entran al reino de la gracia o de la gloria, pero la nueva creación del corazón para santidad produce un cambio radical en el temperamento y la conducta del hombre.

DEVOCIONALES CON LA FAMILIA DÍA 5 (MATEO 5:21-26)
21 Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. 22 Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano,  será culpable de juicio;  y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. 23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. 25 Ponte de acuerdo con tu adversario pronto,  entre tanto que estás con él en el camino,  no sea que el adversario te entregue al juez,  y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. 26 De cierto te digo que no saldrás de allí,  hasta que pagues el último cuadrante.
Vv. 21-26. Los maestros judíos habían enseñado que nada, salvo el homicidio, era prohibido por el sexto mandamiento. Así, eliminaban su significado espiritual. Cristo mostró el significado completo de este mandamiento; conforme al cual debemos ser juzgados en el más allá y, por tanto, debiera ser obedecido ahora. Toda ira precipitada es homicidio en el corazón. Por nuestro hermano, aquí escrito, debemos entender a cualquier persona, aunque muy por debajo de nosotros, porque somos todos hechos de una sangre. “Necio” es una palabra de burla que viene del orgullo; “Tú eres un necio” es palabra desdeñosa que viene del odio. La calumnia y las censuras maliciosas son veneno que mata secreta y lentamente. Cristo les dijo que por ligeros que consideraran estos pecados, ciertamente serían llamados a juicio por ellos. Debemos conservar cuidadosamente el amor y la paz cristianas con todos nuestros hermanos; y, si en algún momento, hay una pelea, debemos confesar nuestra falta, humillarnos a nuestro hermano, haciendo u ofreciendo satisfacción por el mal hecho de palabra u obra: y debemos hacer esto rápidamente porque hasta que lo hagamos, no seremos aptos para nuestra comunión con Dios en las santas ordenanzas. Cuando nos estamos preparando para algún ejercicio religioso bueno es que nosotros hagamos de esto una ocasión para reflexionar y examinarnos con seriedad.
Lo que aquí se dice es muy aplicable a nuestro ser reconciliados con Dios por medio de Cristo. Mientras estemos vivos, estamos en camino a su trono de juicio, después de la muerte, será demasiado tarde. Cuando consideramos la importancia del caso, y la incertidumbre de la vida, ¡cuán necesario es buscar la paz con Dios sin demora!

DEVOCIONALES CON LA FAMILIA DÍA 6 (MATEO 5:27-32)
27 Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. 28 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. 29 Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. 30 Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. 31 También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de divorcio. 32 Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.
Vv. 27-32. La victoria sobre los deseos del corazón debe ir acompañada con ejercicios dolorosos, pero debe hacerse. Toda cosa es dada para salvarnos de nuestros pecados, no en ellos. Todos nuestros sentidos y facultades deben evitar las cosas que conducen a transgredir. Quienes llevan a los demás a la tentación de pecar, por la ropa o en cualquiera otra forma, o los dejan en ello, o los exponen a ello, se hacen culpables de su pecado, y serán considerados responsables de dar cuentas por ello. Si uno se somete a las operaciones dolorosas, para salvarnos la vida, ¿de qué debiera retenerse nuestra mente cuando lo que está en juego es la salvación de nuestra alma? Hay tierna misericordia tras todos los requisitos divinos, y las gracias y consuelos del Espíritu nos facultarán para satisfacerlos.

DEVOCIONALES CON LA FAMILIA DÍA 7 (MATEO 5:33-37)
33 Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. 34 Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; 35 ni por la tierra,  porque es el estrado de sus pies;  ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. 36 Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. 37 Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.
Vv. 33-37. No hay razón para considerar que son malos los votos solemnes en un tribunal de justicia o en otras ocasiones apropiadas, siempre y cuando sean formulados con la debida reverencia. Pero todos los votos hechos sin necesidad o en la conversación corriente, son pecaminosos, como asimismo todas las expresiones que apelan a Dios, aunque las personas piensen que por ello evaden la culpa de jurar. Mientras peores sean los hombres, menos comprometidos están por los votos; mientras mejores sean, menos necesidad hay de los votos. Nuestro Señor no indica los términos precisos con que tenemos que afirmar o negar, sino que el cuidado constante de la verdad haría innecesarios los votos y juramentos.


Y así como el jurar en favor de la verdad de lo que decimos, engendra la actitud de duda que tratamos de eludir, de igual modo el amor y el reino de la verdad, en el pecho de los discípulos de Cristo, se revelan tan plenamente aun a aquellos que no se les puede tener confianza, que el simple y no pronto vendrán a inspirar mayor confianza que las más solemnes aseveraciones de otros.

Los amo en el amor de Jesús y los declaro valientes y esforzados…
Pastor: Victor R. Preciado Balderrama.
ESTUDIO en Lerma por él
Pr. Victor R. Preciado Balderrama
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